Hermanita Menor: Nuestros Inicios pt 3
Continuación a la segunda parte de mis experiencias con mi hermana menor.
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Primera parte 1 https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/heterosexual/hermanita-menor-nuestros-inicios-pt-1/
Segunda parte 2 https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/heterosexual/hermanita-menor-nuestros-inicios-pt-2/
Al siguiente día de ese verano 2011, cuando desperté después de perder mi virginidad con mi hermanita Lisa y quitarle la de ella también a sus 11 años y yo ya con 16 años, estábamos distanciados. Duramos como tres días sin hablarnos; solo cuando nuestros padres estaban presentes actuábamos como que todo estaba bien.
Ahí también pasó el fin de semana que ya no estábamos solos ni un segundo. Y, pues, los días antes de ese que estábamos peleados, yo sí iba a la puerta de su habitación en las mañanas, después que nuestros padres se iban a trabajar, y algunas veces la escuchaba a ella gimiendo, tocándose con porno de mi PSP que ya se la tenía adueñada como si fuera de ella. Y todos los pornos que había bajado eran todos de incesto o temas. Ahí me paseaba afuera de su puerta, pero no me atrevía a entrar. Yo tenía miedo de mencionarle algo y ella se veía enojada o que no quería hablar del tema esos días. Hasta que, como el quinto día después del fin de semana, era un martes que estábamos solos. Ya nuestros padres estaban trabajando; yo estaba acostado en mi habitación y Lisa entró a la mía de repente.
Ahí fue cuando me quedé en shock apreciando el lindo y sexy cuerpo de mi hermanita de 11 años. En ese entonces tenía puesto solo un panty de malla verde clarito y una camisa mía que era color verde navideño que ya no usaba hace muchos años. Esa camisa era de una tela muy cómoda como para el frío, y ella la tenía puesta con su panty verde de malla y desabotonada, o sea que se le veían las teticas y la pancita. Cuando entró, me miró a los ojos y solo dijo: “Raúl, te extraño”. Yo de una dije: “Yo también te extrañé mucho, Lisa”. Ahí mismo me paré, fui hacia ella y los dos nos empezamos a comer a besos desesperadamente. Le abrí más la camisa, que ya estaba desabotonada, y le empecé a chupar esos ricos pezoncitos de ella. Ella gemía más y más y me bajaba la cabeza hacia su vaginita.
Cabe decir que yo ya tenía 16 años y, pues, como que me le pasé en crecimiento y ella con 11 años era mucho más pequeña que yo. Ahí fue que le bajé el panty, empecé a besarle su vagina, que se sentía caliente; luego la agarré, la levanté y la llevé a su cama en su habitación desde la mía mientras nos besábamos. Ahí la tiré en su cama y le terminé de quitar los pantys. Ella se reía de cosquillas. Ahí me quité toda mi ropa, busqué y me puse un condón de los que tenía rápido y ella solo me miraba riéndose, tan tierna. Luego fui hacia ella y le abrí bien la camisa para besar y acariciar esos lindos pezoncitos mientras ella gemía.
Ahí le metí mi pene en misionero y empezamos los dos a tomarnos el ritmo; cogiendo, ella gemía bien fuerte y yo le seguía dando rico y besando esa boquita tan rica. Ella me dijo “Raúl, te amo” y yo respondí “Y yo a ti, Lisa” y nos besamos mientras cometíamos ese acto incestuoso como si fuéramos novios. Luego agarré su cuerpecito con la camisa puesta, sin pantis, y la puse en 4 con autoridad y ella feliz y se dejaba llevar. Le empecé a dar en 4 en su camita mientras ella gemía más duro, disfrutando de placer. Ahí fue cuando yo vi esas nalguitas tan ricas de mi hermanita. Que aunque solo tenía 11 años, se veían muy ricas chocando contra mi cuerpo y abrazando mi pene. Le empecé a dar palmadas y quería sentir más y ella estaba disfrutando, gimiendo duro de placer. Saqué el pene y empecé a comerme la vaginita de ella con mi boca y me quité el condón, volví a metérselo y ella me miró atrás y dijo: “No, Raúl, no podemos sin condón, ¡aún eres mi hermano!”.
Yo le dije: “No me importa, Lisa, ¡se siente más rico!”. Y ella dijo: “¡Ay, sí!”. Y empezó a moverse para atrás y para adelante con su propia voluntad y con desesperación de sentir mi pene más y más Yo le volví a dar nalgadas, esta vez más duro y más duro, hasta que estaban esas nalguitas rojitas con las marcas de mi mano. Ahí ella gimió más fuerte y se vino. Yo no aguanté al sentirla viniéndose y me saqué el pene y le tiré toda mi leche en sus nalguitas. Luego ahí nos bañamos juntos, besándonos y acariciándonos Así la pasamos todos los días de lunes a viernes por dos semanas hasta que nuestros padres cambiaron de trabajo. Ahora estaban de día con nosotros y de noche a trabajar en un hospital los dos, limpiando de 5 p. m. a 1 a. m., con los lunes y martes libres; en ese horario le pagaban mejor.
Entonces, como estaban de día, solo podíamos tener sexo mi hermanita y yo en la noche, cuando yo llegaba de mi trabajito en la farmacia; mi horario era de 4 p. m. a 8 p. m. Entonces de 8 y media a 1 am nos daba tiempo para cometer nuestros actos incestuosos. Hacíamos todo lo que veíamos en pornos, todo tipo de posiciones raras y muchas veces incómodas y muchas posiciones muy ricas. Siempre poníamos nuestras canciones de reggaetoncitos también. También empezamos a hacer anal con lubricante que traía de la farmacia y a ella le encantó después de un par de veces. Estábamos convirtiéndonos muy sexuales y siempre calientes por tratar más cosas y hacernos sentir placer tanto yo a ella como ella a mí. Muchas veces ni teníamos penetración en la vagina; hacíamos más anal para yo venirme adentro bien rico y sin condón A ella le encantaba eso mientras se tocaba su vagina o con un vibrador que le había traído de la farmacia. Como tal, estábamos muy satisfechos sexualmente y eso hacía a mi hermanita más juiciosa con los quehaceres del hogar y a mí también, y en mi trabajito de la farmacia. Cuando empezaron las clases a final de agosto de 2011, estábamos más ocupados y cansados en las noches, entonces ya no lo hacíamos Le pedía yo para hacerlo porque tenía muchas ganas y ella ya no quería. Noté que mis condones que tenía se me estaban desapareciendo. Y sospechaba que algo estaba pasando. Así que un día en noviembre, por ahí salí temprano de mi trabajo en la farmacia y fui a la casa, y ahí encontré a mi hermanita con un compañerito del colegio, así de su edad, de 11. Se veía que estaban culiando y los interrumpí y se cambiaron rápido. Me enojé con mi hermanita y el niño tenía miedo porque yo era mayor que él y le dije que se vaya Luego mi hermanita se enojó conmigo y me dijo que por qué yo era tan malo y le dije que porque ella estaba haciendo eso a escondidas y no me dijo nada a mí. Ella me dijo que le daba miedo que yo me pusiera celoso y, pues, sí lo estaba. Entonces hablamos y yo le dije que no le diría nada a mis padres si ella me dejaba culiar a mí también como hacíamos antes. Ella dijo que estaba bien y así hacíamos. Ella culiaba a su noviecito después del colegio mientras yo trabajaba en las noches después del colegio.
Cuando llegaba, ya el niño se había ido y me tocaba a mí hacer cosas prohibidas con mi hermanita hasta que llegaran nuestros padres tarde en la noche. Ella siempre me contaba todos los celos o problemas que le causaba su noviecito de su edad en el colegio. Yo era como su terapia; me hablaba ella de todos los chismes con otras niñas, las que le caían mal o las que le caían bien. Así la pasamos hasta junio del 2012, que ahí se acabaron las clases del colegio y era verano. Nuestros padres habían ahorrado mucho dinero y nos fuimos a nuestro país de origen a visitar familiares. En nuestra casa humilde había solo dos habitaciones, así que mi hermanita y yo compartíamos una sola cama que había ahí y nuestros padres la de ellos. Ahí lo hacíamos todas las noches sin falta. Era de lo más rico con ese calorcito pegajoso en las noches sudaditos yo de 17 años teniendo sexo incestuoso con mi hermanita que ya tenía 12 años; cada vez se ponía más rica. Era mucho beso y manoseo en las noches y solo un poquito de penetración para no hacer mucho ruido. Muchas veces no había penetración y era solo mamadas de pene y de vagina, pero uff, de lo más rico que recuerdo. Aun mi hermanita no tenía cuerpo de mujer porque siempre hemos aparentado de menos edad todos en mi familia, pero aún era una delicia.
Mis padres nos llevaron con la familia a un hotel resort con vista a la playa y con atracciones acuáticas. Era solo una habitación grande para los cuatro (mi mamá, papá, yo y Lisa, mi hermanita). Tenía dos camas gigantes y ahí era una para mis padres y la otra para mí y Lisa. Nuestros familiares, como tíos y tías y primos y primas, se quedaban en otra habitación al lado. Recuerdo que ahí mi hermanita por primera vez convenció a mi mamá de dejarla usar bikini de dos piezas y uff, qué rica se veía ella en la playa y en la piscina, que hasta se me paraba el pene muchas veces bajo el agua de la playa y la piscina. En las noches no podíamos hacer nada porque nuestros padres estaban tan cerca. En la playa, cuando estábamos en lo profundo, yo le tocaba el culito sin que nadie se diera cuenta. En una de esas, me la monté encima “jugando” y ella se reía Le manoseaba el culito disimuladamente y ella se calentaba y riéndose. Yo como que quería seguir y ella me decía al oído: “¡Ya, Raúl, que nos van a descubrir, estúpido!”. Y se desmontaba de mí empujándome como para disimular y se iba lejos. Yo ahí, obvio, la dejaba ir y me reía (Jueguitos de hermanos que se quieren, pensaba nuestra familia, creo).
En una de esas nos escapamos a la habitación; estábamos todos en la playa y mi hermanita Lisa dice que tiene que ir a buscar algo a la habitación. Entonces me mandaron a mí que la acompañe para que no fuera sola. Así que fuimos. Ella caminaba delante de mí mientras yo veía esas nalguitas de Lisa que con 12 años me causaban mucho morbo; en ese bikini de dos piezas, no era tanga tampoco, pero mucho más corto que un short, obviamente, así como un panty. En el pasillo del hotel, por las habitaciones, cuando no había nadie, le di nalgadas por detrás y le decía: “¡Caballito caliente!”. “¡Caballito caliente!” Ella se reía y empezamos a correr hasta llegar a la habitación y ahí cerramos la puerta; nos empezamos a besar de una vez. Teníamos el pelo mojado, los pies y partes del cuerpo con un poco de arena de la playa. Esos besos tan ricos, así saladitos por el agua del mar.
Yo le bajé su bikini, la parte de abajo, y empecé a comerme su vaginita, que estaba saladita y con un poco de arena. Ella ahí mismo se vino, ya que teníamos varios días sin hacer nada. Luego, así mismo le terminé de quitar la parte de abajo de su bikini y solo quedó con la parte de arriba puesta y me quería montar encima en la cama. Ella dijo: “Espera un ratico, Raúl, que me acabo de venir y estoy muy sensible; ven, déjame comerte mejor”. Entonces me empezó a chupar el pene y yo viendo ese culito, cómo ella se pone así en cuatro, bien angulada para provocarme. Empezó a chupar y me vine rápido; no creo que durara un minuto porque tenía varios días sin venirme. Ahí nos cambiamos y nos fuimos otra vez para la playa con los demás. Ya después volvimos a nuestra casa humilde y ahí pasamos todo el verano durmiendo y culiando juntos hasta que nos volvimos a ir de nuestro país de origen porque ya casi era tiempo de volver al colegio.Y así pasamos ese verano 2012 tan rico; volvimos como una semana antes de que empezara el colegio. Ya Lisa no quería saber de su noviecito, pero él sí de ella.
Cuando empezó el colegio, ella le terminó a él la primera semana. Mis padres nunca supieron de ese noviecito, solo yo y en el colegio. Lisa y yo cada vez más intensos, y más ahora que ya no tenía mi trabajo de la farmacia porque lo perdí en el verano, de tanto tiempo que nos fuimos del país Entonces estaba buscando otro trabajo; ya tenía 17 años, haciendo mis posibilidades de trabajar algo mejor que pague más dinero.
Mis padres me empezaron a cuestionar también que por qué no tenía ninguna noviecita por ahí en el colegio. Yo solo decía que no había encontrado nada hasta el momento y miraba a Lisa cómo ella se reía ligeramente. Lisa preguntaba si ya ella podía tener novio y mis padres de una vez decían: “¡No estás muy pequeña!”. ¡Enfócate en tus estudios primero! “No debes pensar en eso ahora”. Yo solo sonreía porque eso me confirmaba que ellos no tenían la menor idea de lo que yo hacía con Lisa; vivían en una burbuja y, pues, para mi beneficio. Con lo que tenía ahorrado de lo que trabajé en la farmacia y con ayuda de mis padres, pude comprar mi primer carro a los 17 años en octubre del 2012.
Solo se supone que era para ir al colegio y luego ir a buscar a mi hermanita Lisa al colegio de ella y para la casa. Pero cuando nuestros padres se iban a trabajar, yo me llevaba a Lisa a la tienda y comprábamos dulces y pizza; a ella le encantaba eso. Mi hermanita Lisa, con tan solo 12 años, me empezaba a tocar el pantalón para chuparme el pene muchas veces mientras se chupaba una paleta roja al mismo tiempo. “Es que sabe más rico así, Raúl”, me decía ella. Uff, qué delicia sentir esa boquita calientica en mi pene mientras le agarraba la cabeza con su pelo suave y sintiendo el aire frío del vehículo. También buscaba lugares sin mucho tránsito o parqueos vacíos Ahí nos parábamos en las tardecitas que ya casi no se veía el sol y casi era de noche, y ahí me la culiaba superrico por la adrenalina de que nos descubrieran.
Yo solo me bajaba el pantalón y ella siempre salía con faldita sin panty para montarse encima de mí sin tener que quitarnos mucha ropa. Algunas veces cuando salía solo con mi camisa mía o de mi papá, que le quedaban supergrandes, cubriendo ese delicioso cuerpecito de Lisa. También con un short sin panty y se quitaba el short cuando íbamos a culiar y se quedaba con la camisa que cubría su cuerpecito de 12 años, pero era fácil para yo agarrarle las nalguitas mientras ella se sentaba encima de mi pene mientras yo se lo metía y gemíamos hasta venirnos. Así la pasamos todo ese año escolar hasta verano del 2013 (junio). Ahí yo terminé el colegio y ya era mayor de edad con 18 años. Mis padres querían que estudiara, pero yo no quería y conseguí un trabajo con un amigo que tenía del colegio. Era montando techos en conjuntos de casas y apartamentos. Me iba bien y no requería experiencia ni estudio, solo aprender rápido y un trabajo físicamente demandante. Siempre era en la mañana o en las tardecitas.
Cosa que siempre tenía un tiempo libre en la tarde para seguir buscando a Lisa del colegio, así ella no tendría que usar el bus público escolar, decían mis padres, sin la menor idea de que era perfecto para yo estar con mi hermanita a solas, que ahora tenía 13 años y cada vez más rica estaba. Pero igual era verano y no había colegio. Entonces solo teníamos sexo incestuoso en las noches cuando nuestros padres estaban trabajando. Ese verano del 2013 fuimos a un concierto de Wisin Y Yandel al que tanto queríamos ir. El concierto era en una ciudad a 2 horas de nuestro pueblo, así que renté una habitación por una noche en un hotel con jacuzzi y dos camas para disimular con nuestros padres Ellos confiaron mucho en mí, que ya tenía 18 años, para que cuidara a mi hermanita Lisa, que tenía 13 años. La pasamos de lo más bien; fue muy divertido.
También tuve mucho sexo con Lisa y, por primera vez, lo hicimos en un jacuzzi. Qué rico era tener ese cuerpecito y con el agüita calientica y las espumas y vapor del jacuzzi mientras escuchábamos las canciones en preparación del concierto en la noche. Luego volvimos tarde en la noche después del concierto, comimos y volvimos al jacuzzi. Al siguiente día nos fuimos temprano, pero la pasamos de lo más bien. Así hacíamos varias salidas todo ese verano cuando yo no estaba trabajando.
Ya en agosto de 2013,cuando Lisa volvió al colegio, no podíamos hacer mucho porque me salían más trabajos y ella con la escuela, y también tenía demasiadas amiguitas que iban a la casa en las tardecitas y noches mientras nuestros padres no estaban. Quería como coquetear a algunas de esas niñas amigas de mi hermana, pero me daba mucho miedo porque eran menores que mi hermanita, que tenía 13, y las amiguitas siempre tenían 10, 11, 12. A Lisa siempre le gustaba como ser la mayor de sus amigas, como la comandante. Pero bueno, siempre que la buscaba del colegio, ella me chupaba el pene de camino a casa o nos parábamos en algún lado para yo metérselo rapidito. Aparte de eso, estábamos más ocupados que nunca. Hasta que en noviembre de ese 2013 conocí a una chica de 19 años, o sea, un año mayor que yo. Nos hicimos novios a la semana de estar hablando y, pues, mi hermanita Lisa no le…
Continuará.


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