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Heterosexual, Infidelidad

Historia de un cornudo

Mi vida era normal, mi esposa Carmen tenía por aquel entonces 26 años, teníamos dos hijos Perla de 6 y Antonio Jr. de 4, eran nuestra adoración; yo con mis 28 años me consideraba el hombre más afortunado del mundo, tenía una hermosa esposa.
Historia de un cornudo

Mi vida era normal, mi esposa Carmen tenía por aquel entonces 26 años, teníamos dos hijos Perla de 6 y Antonio Jr.
de 4, eran nuestra adoración; yo con mis 28 años me consideraba el hombre más afortunado del mundo, tenía una hermosa esposa, unos hijos adorables y un trabajo estable, vivíamos en casa propia en las afueras de la ciudad dónde convivíamos con nuestros vecinos de forma normal.

Mi vida s£xu∆l era una maravilla, o al menos eso pensaba yo, Carmen tenía un cuerpo perfecto con su 1.60 de estatura,
piel aperlada, hermosos ojos cafés claros y su cabello castaño claro, se veía hermosa en minif∆ldas, nadie le creía que su cuerpo había tenido dos emb∆razos, en las fiestas los hombres se la comí∆n con la mirada, yo los miraba a ellos y desviaban la mirada apenados, me molestaba que la vieran, pero tampoco era yo autoridad para impedir que ella se vistiera provoc∆tiv∆mente.

Por aquel entonces mi compadre Ramón, era también mi compañero de trabajo, operábamos un camión de carga
variada, era al único que le permitía hablara del cuerpo de mi esposa y la elogiara, aunque eso era un eufemismo, porque hablaba de una forma muy vulg∆r de ella

‐ Compadre Antonio, ese ©ul∆zo que tiene la comadre me lo ©omería entero

Yo tímidamente sonreía; al principio, cuando nos conocimos, me molestó que hablara así, pero después comprendí que no cambiaría, comprendí que así hablaba él de todo el mundo y me fui acostumbrando, era al único que le permitía hablara así del ©ulo de mi mujer.

El problema inició cuando nos cambiaron de unidad, estaríamos cerca de dos meses cada quien en unidades diferentes con compañeros diferentes, la logística era la capacitación, eran trabajadores nuevos que capacitaríamos al mismo
tiempo mi compadre y yo.

Algo comenzó a llamar mi atención, mi compadre platicaba mucho con mi esposa y ella no se inhibía en las carcajadas que él le provocaba, a veces reía tanto que terminaba recargada en él, yo al otro lado de las reuniones veía la forma de acercarme a ellos, pero en cuanto llegaba se callaban y ella terminaba mandándome por una bebida o p°r alguna t°ntería, en pocas palabras comencé a sentir que no me querían al lado de ellos.

Un día estaba yo en la base estacionando mi unidad cuando vi que venía la unidad de mi compadre, como buen amigo me acerque a saludar pero para mi sorpresa venía solo el compañero

‐ ¿Y Ramón?—pregunté al que venía manejando
‐ No trabajo hoy
‐ ¿Cómo? si yo lo vi en la mañana
‐ Ahorita te explico– El tipo estacionó la unidad, se bajó y caminó hacia mí– Te lo digo porque tú eres su amigo y no habrá problema, él en ocasiones me paga medio día extra para que yo haga las entregas y él se va a su casa
‐ ¿A su casa?
‐ Bueno no sé, se va y no trabaja ese día
‐ ¿Desde cuándo lo hace?
‐ Huy casi desde la primera semana, apenas me aprendí las rutas me pagaba para hacerla solo
‐ A que mi compadre tan hu£vón
‐ Si lo sé, pero no lo comentes, la gente no debe saberlo
‐ Ok, seré discreto

Se despidió de mí y se alejó a entregar los reportes diarios, yo me quedé desconcertado, porque él quería el día libre, no estaba casado, no tenía novia, tenía toda la tarde libre para hacer de las suyas, la pregunta seguía dando vueltas en mi cabeza, sobre todo por qué no me lo comentó a mí o me lo sugirió, yo con gusto lo habría hecho y sin paga extra, así de grande era mi amistad por él.

Llegué a mí casa y mis hijos me recibieron brincando de gusto, mi niña se abalanzó sobre mí y la cargue

‐ Hola princesa, ¿cómo fue tu día?
‐ Muy bonito papi, en la escuela pinte un unicornio azul
‐ Bueno, ¿me lo enseñaras verdad?
‐ Si

La baje dándole un beso en la frente y me dirigí a la cocina, mi esposa preparaba la cena tarareando una canción, movía sus caderas al son del tarareo, parecía más un baile s£nsual que un baile divertido

‐ Hola amor
‐ Hola—apenas volteo a verme y siguió en lo suyo
‐ ¿Cómo fue tu día?
‐ Muy bien y a ti
‐ También, sabes, paso algo raro hoy—ella inmediatamente volteo a verme, dejó lo que estaba haciendo para poner atención
‐ ¿Qué pasó?—miraba mis ojos y expresiones como buscando algo
‐ Hoy ramón entró a trabajar en la mañana y dejó solo al compañero para irse del trabajo, no hizo la ruta
‐ No creo que haya ido a hacer algo malo
‐ ¿Quién habló de hacer algo malo?

Mire a mi esposa que cambio los colores de su rostro, parecía nerviosa, inquieta, sus manos se juntaron, la conocía muy bien, sabía que estaba nerviosa

‐ ¿Pasa algo amor?—pregunte de rutina
‐ No, solo pensaba y ¿sabes a dónde fue?
‐ No, ni idea

Dicho esto vi como ella suspiro aliviada y soltó sus manos, se dirigió de nuevo a la estufa y siguió en la preparación de la cena; sirvió la cena y en silencio cenamos, ella miraba el plato, ensimismada, mis hijos comían jugando, normalmente ella los reprendía, ahora ni siquiera los veía

‐ Te noto rara ¿pasa algo?
‐ No nada mi amor, alucinaciones tuyas, mejor cena antes de que se enfríe

Terminamos de cenar, me bañe, era Martes porque lo que tocaba s£xo, ella solo me lo permitía los martes, en la posición del mision£ro y me pedía terminara lo más rápido posible, siempre le dolía algo, la cabeza, el cuello, la cadera, pero como me amaba, permitía que me la ©ogi£ra, suavemente y lo más rápido que pudiera ∆cabar.

Salí de la ducha y la vi acostada, ya había acostado a los niños y me miraba desde la cama, me brindo una sonrisa y me extendió la mano para que me acercara.

‐ Hoy es martes—dije emocionado
‐ Si lo se amor, hoy toca

Apague la luz de la lámpara porque así me lo pedía siempre, me acerque a ella y la besé con p∆sión, no me cansaba de besar a esa mujer, sus labios eran carnosos y jugosos, sus p£cho a pesar de haber ∆m∆nt∆do eran firmes y exquisitos; ella sola se quitó la pantaleta, mientras yo bajaba mi pijama y mi trus∆, me puse sobre ella y apunte mi p£n£ en su v∆gin∆, lo enterré, se fue como en mantequilla, nunca antes había sentido tanta humedad en su v∆gin∆, me moví como loco le toque las t£t∆s, las n∆lg∆s

‐ Tranquilo amor, no hagas tanto ruido o despertaras a los niños
‐ Si mi amor

Traté de tranquilizarme y hacérselo más despacio, finalmente sentí mi inminente £y∆culación y mi p|to aventó el chorrito de s£m£n, ella me apartó y me beso en la mejilla

‐ Gracias amor, eso estuvo rico, duérmete

Se volteo y se quedó dormida, yo aún traía mi p|to de fuera, me puse la trus∆ y mi pijama y me voltee hacia ella trate de abrazarla pero ella suavemente me r£ch∆zó, me resigne, tal vez tenía calor y voltee al otro lado y me dormí
La mañana llegó y yo me alistaba para irme a trabajar, mi esposa preparaba el desayuno y los lonches para mis niños y el mío, baje y la vi toda apurada para despedirnos.

‐ Buenos días
‐ Buenos días, mi amor ya está tu lonche, tómalo de una vez, no se te vaya a olvidar, siéntate y come, ya es tarde

Me senté y comí, la vi apurada, más que lo normal, me acabe mi desayuno y me despedí de ella con un beso, los niños salieron conmigo porque yo los llevaba a la escuela, me despidió y entró rápidamente.

Llegué a mi trabajo después de entregar a mis hijos y me acerque a mi compañero, una idea me había llegado, si mi compadre podía escabullirse, yo podría hacer lo mismo

‐ Hola paco, oye te propongo un negocio…

Paco acepto casi al instante, le pagaría en la quincena medio día extra y el haría el recorrido solo, yo me iría a mi casa y pasaría la mañana a solas con mi mujer, me reporte con mi jefe, recogí el pedido y saliendo se lo entregue a Paco que gustoso lo agarró, después discretamente regrese a mi auto y salí de la base sin que los jefes se dieran cuenta, mi corazón latía a mil por hora, estaba haciendo una travesura y mi esposa se emocionaría con ello

Llegue a mi casa pero me detuve media cuadra antes, mi aparcadero no estaba solo, afuera estaba un auto muy conocido por mí, era el de ramón, mi compadre, pero ¿qué demonios hacía el en mi casa a solas con mi esposa?
Mil cosas pensé, desde que fue a visitarla fortuitamente, hasta que juntos estuvieran planeando una fiesta sorpresa para mí, mi cumpleaños estaba próximo, si eso debía ser, eran los seres que yo más quería y juntos planeaban algo para mí, pero ¿y si no?, mis manos temblaban, mi boca estaba seca, no había de otra nada más que ir a ver.

Estacione mi auto a media cuadra y caminé tranquilamente, mi calle estaba llena de grandes árboles, caminaba y conforme me aproximaba algo dentro de mí me decía que mejor me fuera, que no averiguara, pero tenía que hacerlo.

Llegué a la casa y no entré por el frente, me dirigí al patio y me asomé por la cocina, mi p£rro me vio y se acercó a mi saludándome, de una p∆tada lo espanté y él se retiró, regrese la mirada al interior tratando de averiguar que pasaba adentro, se veía desierto, de pronto vi la silueta de mi esposa caminar a la cocina, apenas tuve tiempo de agacharme para que no me viera.

Ella abrió el refrigerador y saco dos c£rvezas, riendo se dirigió de nuevo a la sala, estaban en la sala y estaban tomando c£rveza, camine por el borde de la casa, y tenía una pequeña ventana lateral, me asome por ella y los vi, estaba sentados en medio del sillón principal, en mi tele de plasma estaba una película pornogr∆fic∆, estaban viendo p•rno, recuerdo cuando por accidente me quede con una revista p•rno y ella me lo recriminó como si fuera un p£rv£rtido, me hisπo qu£marla e ir a la iglesia a confesarme, me sentí tan t•nto, pero lo hice, ahora ella estaba viendo p•rno con mi compadre, él algo le dijo al oído y ella se remolineó entre risas, le dio un beso con mucha pasión en la boca, mis manos temblaron más y escuche los latidos de mi corazón.

Quería llorar, correr, entrar a grit∆rles cuanto me dolía lo que hacían, me sentí totalmente derrumb∆do en mi interior.

Con una lágrima en mi ojo vi como ella se levantó y puso música, empezó a bailar, se movía igual que el día anterior cuando preparaba la cena, eso hacía, ensayaba y disfrutaba en ese momento como le bailaría el día siguiente.

Ahí estaba mi esposa bailándole a mi compadre, traía una minifalda que me había hecho comprarle esa semana, traía una blusa muy cortita que apenas tapaba su sost£n por abajo, se movía tan s£nsual, sus curvas se pronunciaban con la música y mi compadre tomaba cerveza admirando su espectáculo particular y muy particular, a mí nunca me quizo bailar, siempre me decía que la tratara con respeto, eso solo se lo pedían a las put∆s.

Mi mujer s£nsu∆lmente se fue quitando los zapatos, su blusa, bailo un rato solo en minifalda y sost£n, luego su falda voló y cayó a un lado de mi compadre, el sost£n fue lo siguiente que le arrojo y este cayó en su entre pierna, s£nsu∆lmente se volteo dándole la espalda a mi compadre, se agachó mostrándole su r∆j∆ y ©ulo al mismo tiempo y bajo su p∆ntaleta, se volteo a mirarlo y con un pie la arrojo a mi compadre y esta cayó en su rostro, él no la quito, solo descubrió sus ojos para admirar a mi mujer d£snuda, mientras respiraba la fragancia de la p∆ntaleta de mi mujer.

Mi mujer d£snud∆ seguía bailando para él, abría sus piernas y movía la cadera hacia adelante para que viera su pub|s y parte de sus l∆bios m∆yores, se había d£pilado con un coqu£to corte, yo recordaba cuando le pregunté porque lo hacía si nunca antes lo había hecho, ella me contesto que por higi£ne, que tanto vello púbi|o podía ser antihigiénico.

Aun no terminaba la canción cuando ella se acercó moviéndose s£nsualmente hacia mi compadre, se hincó frente a él y mientras él le tomaba a su cerveza ella le desabrocho su br∆gu£ta, metió su cara como inhalando el aroma de su p£n£, algo le dijo a él que mi compadre se carcajeo y volvió a ing£rir otro trago de cerveza, mientras lo hacía mi mujer metió la mano y con habilidad desconocida para mi saco el p£n£ de mi compadre.

Mis ojos se abrieron como platos cuando vi la monstruosid∆d de p£n£ que mi compadre tenía, era como el triple de grande que el mío, a pesar de la distancia a la que estaba, pude apreciar la enormes venas que lo circundaban, mi mujer estaba como hipnotizada, lo m∆sturb∆b∆ lentamente, se acercó lo olió y algo le dijo, mi compadre de nuevo se rio fuerte, pero su sonrisa despareció cuando mi mujer metió ese £norme p£n£ dentro de su boca, entro fácil la mitad de ese monstruo, mi compadre metió otro poco más sujetándola de la nuca y bajándola más, ella dócilmente se dejó asfixiar por p£n£ de mi compadre, lo saco y había baba que salía de la boca de mi esposa y quedo unida al p£n£, ella la tomo y la embarro a todo lo largo como si lo embetunara, después lo m∆sturbo rápidamente mientras metía otro poco.

Yo estaba asustado, nunca hubiera imaginado esa habilidad para m∆sturbar en mi mujer, a mi poco me lo había hecho, pero con él parecía una actriz p•rno profesional, mi compadre como que se cansó de m∆m∆da y se levantó, mientras lo hizo mi mujer siguió m∆m∆ndolo, no saco el p£n£ de su boca y nunca lo dejo de m∆sturb∆r, se quedó pegada a él como lo haría un becerro de la ubr£ de su madre que a pesar de que ella camina el becerro no se desprende y camina junto a ella.

Mi compadre quedo completamente de pie y mi mujer casi estirada para poder seguirlo m∆m∆ndo, la sujeto de la nuca y se movió obsc£n∆mente de atrás hacia adelante como ©ogiéndoc£la, lo hi√so muy fuerte, tanto que la cabeza de mi mujer rebotaba con la cosa esa dentro, él se reía con p£rv£rsión mientras lo hacía, se la sacó y mi mujer lejos de enojarse le m∆mo los hu£vos, metiéndoselos a la boca alternadamente.

Mi compadre la jaló de los cabellos y la puso de pie, se agacho un poco y la beso metiéndole la l£ngua, mientras lo hizo mi mujer se apoderó de la v£rg∆ y lo m∆sturbo, él la retiro y la hinco en el sillón donde estaba y ella al hacerlo separo sus pi£rnas, levanto su ©ulo y se sujetó del respaldo con las mano.

Mi compadre se colocó atrás de ella y con su mano guio al monstruo hacia la raja de mi mujer, la v£rg∆ entro hasta la mitad en el primer empuje, el segundo metió tres cuartas partes y en la tercera la metió toda, cuando lo hizo mi mujer levanto su cabeza como si quisiera mirar el cielo y talvez, por como gimi• que hasta yo la escuche, si lo había visto.

Él empezó un mete y saca moderado, lo hacía con ritmo y potencia, las n∆lg∆s de mi mujer vibraban a cada golpe que él le daba, mi mujer g£mía como una p£rr∆, nunca antes la había visto tan prendida, se movía de un lado a otro se sujetaba las n∆lg∆s, se acariciaba ella sola las t£t∆s, mi compadre seguía en lo suyo.

Los miraba sorprendido, mi mente confundida no sabía que pensar, de repente sentí algo, mi entrepierna comenzó a £ndurecer, vi como mi mujer era ©ogida por mi compadre y como ella lo disfrutaba como una p£rra en ©elo y eso me comenzó a £xcit∆r, mi p£n£ se endureció tanto como nunca antes lo había sentido; yo mismo me sorprendí cuando mi mano sola se dirigió a mi entrepierna y acarició mi p£n£, sentí como si fuera una mano extraña la que me acariciaba, voltee a todos lados y la barda me tapaba, nadie podía verme, sin poder evitarlo abrí mi br∆gueta y saque mi p£n£, lo cubrí con toda mi mano, lo sentí pequeño comparado al de mi compadre, mi esposa uso las dos manos y todavía le sobraba, el mío con solo una mano era suficiente.

Mi mano se movió sobre mi p£n£ mientras yo estaba viendo cómo se ©ogí∆n, como nunca podría hacérselo yo, a mi esposa, mi Carmen, el amor de mi vida, la que había jurado amor eterno y fidelidad, ahora estaba como una p£rr∆ recibiendo una v£rg∆ que no era la mía.

Mi compadre paró y se la saco, ella se volteo y mi mano aceleró cuando vi como ella metió la v£rg∆ en su boca, no le importo que estuviera llena de moco v∆gin∆l, la m∆mó un buen rato y después él algo le dijo porque regreso a su posición, solo que embarró saliva en su ©ol∆, mire extrañado y abrí mis ojos sorprendido cada vez más, mi esposa estaba dejando que él le metiera la v£rg∆ en el ©ulo.

El la sujeto muy fuerte de la cadera y del hombro, lo note porque vi como sus dedos se marcaron hundiéndose en la carnosa cadera de mi mujer, ella hizo mil gestos y finalmente abrió su boca como un hipopótamo con sueño cuando mi compadre salvajemente se la metió hasta el fondo, la pobre respiraba como si fuera un parto, pero no se quejaba, de repente él se movió una vez más, se la saco un poco solo para regresar al meterla toda, escuche un grito de dolor de ella pero no lo retiró, él algo le dijo y ella asintió, se la sacó de un jalón y mi mujer nuevamente me sorprendió, se metió al v£rg∆ en la boca y la m∆mó, aunque no parecía propiamente una m∆m∆da, más parecía una técnica depurada de lubricación, la embarro toda de saliva con la lengua y cuando estuvo toda b∆bosa, se volvió a empinar y abrió sus nalgas, no sin antes embarrar más saliva en su culo, mi compadre ni tardado ni perezoso se la metió de nuevo, ella lanzó un chillido intenso pero eso no lo detuvo, la ©u|eo un buen rato.

Mi mujer chillaba mucho siendo sodomiz∆d∆ por mi compadre, yo estaba como d¢squiciado m∆sturb∆ndome, vi como él se encorvó un poco y se le metió muy profundo y rápido, mi mujer seguía gritando, pero no lo quitaba al contrario cuando él la beso en su nuca, ella lo acarició con su mano, era una hembra dominada por su macho, no importaba su dolor, solo importaba complacerlo.

Mi compadre aceleró como si eso fuera posible y ∆rremetió muy duro en el ©ulo de mi mujer, ella agachó su cabeza, pero después la enderezo y la volteo hacía arriba cuando mi compadre empezó a bufar £y∆culando en el ©ulo de ella, gimi£ron los dos, mientras mi mujer miraba al cielo, al parecer estaba de nuevo en el paraíso.

Yo £y∆cule cuando vi como mi mujer, hincada frente a él, nuevamente le m∆mo la v£rg∆, mi eyaculación fueron tres potentes chorros de s£m£n, que quedaron embarrados en la pared, hasta yo me sorprendí viendo eso, nunca había £yaculado con tanta potencia.

Me acomodé la ropa y salí rápidamente de ahí, estaba confundido, mis sentimientos eran enojo, decepción, excit∆ción, m•rbo, y no sé qué tantas cosas más, anduve vagando en mi coche, me detuve en una plaza y ahí mire a las familias que felizmente paseaban, los niños corría ante la atenta mirada de los papás

Yo tenía eso, o al menos eso pensaba, mi vida que antes consideraba perfecta ahora no lo era, ¿o sí lo era?, acababa de m∆sturb∆rme y £yacular como nunca antes lo había hecho después de ver como se la ©ogían, talvez eso no era tan malo, talvez esa era la parte que faltaba en nuestras vidas para llegar a la perfección; físicamente yo no podría complacer a mi mujer como él lo hizo, ese org∆smo que tuvo ella (y hasta yo) no lo hubiéramos conseguido solos; si, eso faltaba, esa chispa que provocara org∆smos inconcebibles.

Miré el reloj y el tiempo había volado, ya era hora de ir a casa, no sabía cómo reaccionaría al verla, solo sabía que ya quería verla de nuevo.

Llegue a mi casa y entre como siempre lo hice, no pude evitar mirar el sillón donde horas antes se habían ©ogido a esposa como a una p£rra, la habían sodomiz∆do y hasta habían sido brusco con ella, lo peor del caso es que “los tres” lo disfrutamos, la casa olía a limpio, muy probablemente ella había limpiado y esparcido aromatizante para borrar huellas.

Mi mujer salió de la cocina con una sonrisa de oreja a oreja, estaba resplandeciente, lucía hermosa, recién bañada, tan plena, tan llena de alegría, tan satisfecha, no recordé un solo momento en que yo la hubiera dejado así.

‐ Hola mi amor, que bueno que llegaste, ¿cómo estuvo tu día?
‐ Bien

Mi “bien” salió por reflejo, no pude decir otra cosa, la verdad parte de ese “bien” no estaba tan distante de la verdad.

‐ ¿Mucho trabajo?
‐ El normal

Volvía contestar por reflejo, mi mirada se centraba en su boca, la veía con sus hermosos labios carnosos y mire como se acercó y me beso en la boca de bienvenida, cuando me beso no pude evitar tener la imagen de esos labios m∆m∆ndo la v£rga de mi compadre, respire hondo para tratar de percibir algún aroma diferente, pero solo percibí jabón de baño.

Se había bañado a conciencia, en ese momento sabía que si olía su entrepierna, olería solo jabón de baño, pero aun así tenía unas ganas horribles de olérs€lo, quería ver si podía percibir olor de mi compadre, las ganas me invadían, me cegaban y también me excit∆b∆n, no pude evitarlo y mi £r£cción se desarrolló en mi pantalón, la j∆le del brazo hacia la cocina y ella desconcertada se dejó llevar

‐ Ven por favor
‐ ¿Qué pasa?
‐ Necesito hacer algo

No la deje que preguntara más, me hinque frente a ella y me metí bajo su falda, ella no pudo evitarlo, creo que estaba tan desconcertada que no supo cómo reaccionar, acerque mi nariz a su entrepierna y efectivamente olí a limpio, ni un solo rastro de s£xo, aun así las imágenes de esa r∆ja siendo partida en dos por la v£rg∆ enorme de mi compadre me hizo enloquecer, pegué mi boca a la raja y pase mi lengua por ella, sentía el sabor a pantaleta de algodón, ella puso sus manos sobre mi cabeza al sentir que yo la £stimulaba con mi lengua

‐ Mi amor ¿qué tienes? ¿Por qué haces eso? Aaahhh

No conteste solo oprimí más mi lengua sobre su r∆ja y logre arrancar un pequeño g£mido de pl\cer, imaginé como mi compadre la haría gritar con enorme lengua, no sé porque eso me animó más y con mis dedos desplace la p∆ntaleta hacia un lado y metí mi l£ngua

‐ Aaahhh mi amor, ¿Qué haces? ¿Por qué ahorita? Espérate a la noche, no vayan a entrar los niños aaahhh

No me detuve, normalmente le pediría permiso para hacerlo, pero ahora no lo hice, no me detendría por nada, la tenía a mi merced, ella abrió más las piernas, no sé si era por mi cunnilingus o talvez ella se £xcitaba pensando que yo m∆m∆ba su raja después de que un s£mental se la ©ogi£ra bien y bonito.

‐ Aaahhh si aaahhh mi amor, que rico siento aaahhh

Ella encorvo sus piernas para poder poner su cadera más hacia adelante, yo chup∆b∆ como nunca en la vida, metía y sacaba mi l£ngua, le estimulaba el ©lítoris con ella y después se lo chup∆b∆ con ferocid∆d, ella ya movía sin disimulo sus caderas, era como ella me estuviera cogi£ndo a mi

‐ Aaahhh aaahhh

Mas g£midos de pl∆cer salían de su boca, por cómo se movía podía adivinar que tenía los ojos en blanco y la cabeza volteada al cielo, me sentí orgulloso de arranc∆rle un org∆smo al menos con mi lengua; ella de repente se movió muy rápido, tanto que me cortaba la respiración sus g£midos empezaron a crecer y a retumbar por toda la cocina, a pesar de la asfixia mi lengua nunca se dejó de mover, de repente para mi asombro una gran cantidad de flujo v∆gin∆l salió de su r∆ja, incluso libero algo de orin∆, lo sentí en mi lengua mientras machacaba su ©lítoris con ella.

‐ Ay mi amor, aaahhh no dejes de mover tu lengua, ay si así aaahhh

Sentí convulsiones en su cuerpo y ni se diga en su v∆gin∆, sus movimientos poco a poco cedieron y sentí como se fue relajando, separe mi boca de su r∆ja y antes de salirme bajo su falda le di un besito como si fuera una boca normal.

‐ Mi amor ¿qué me hiciste? ¿por qué ahora? ¿Pues qué hiciste en tu trabajo?

Me puse de pie y con el dorso de mi mano limpie el exceso de moco v∆gin∆l, pero después lamí saboreando el sabor a org∆smo.

‐ De verdad dime ¿qué te pasó?—preguntaba Carmen acomodándose la falda
‐ ¿No te gusto?
‐ Si mucho, pero me desconciertas, ¿por qué ahorita?—su mirada era píc∆ra y divertida
‐ Salí temprano de mi trabajo y vine a la casa, vi el carro de mi compadre Arturo, me acerque por la ventana lateral y te vi con él en el sillón

No supe porque lo dije, las palabras salieron solas de mi boca de una forma rápida y tranquila, no pude controlar el decirlo, mi mujer palid£ció y sus ojos se abrieron como platos

‐ Yo… no… este, déjame explicarte… mira… yo

No pudo hablar más, los gestos de puchero aparecieron en su rostro lo mismo que unas lágrimas de sus ojos, traía rímel en las pestañas, este se corrió con las lágrimas dando un aspecto más fún£bre a su rostro, llor∆ba intensamente, yo sólo la veía

‐ Mi amor… perdóname

Alcanzo a decir entre puch£ros y sollozos, yo estaba serio, solo la miraba, no quería hablar, disfrutaba el momento de hacerla sufrir y por lo que se veía sufría mucho

‐ Por favor… perdóname snif snif.
Solo pasó, para mí era un juego, yo te amo a ti, solo a ti, “eso” era solo lo que
viste, algo físico, no lo amo, te amo a ti… por favor dime algo

Yo seguía serio mirándola a los ojos que eran los de una magdalena, la escuchaba como ella se justificaba diciendo que era un juego, que me amaba a mí, pero si me amaba ¿Por qué se dejaba ©og£r por él?

‐ Snif snif, por favor dime algo, grítame, pégame, enójate, has algo… pero ya no me mires así… snif snif

Ya no pude más, ya la había hecho sufrir demasiado, la amaba tanto que no podía ser más cruel con ella, me acerque ante los sollozos interminables de ella, cuando estuve cerca vi como entrecerró los ojos para recibir mi golpe, no se quitaría si lo hiciera sabía que se lo merecía y aguantaría mi c∆stigo, pero nunca lo haría, en verdad la amaba, la sujete por los hombro para después subir mis manos a su rostro y de la manera más tierna que pude le limpié las lágrimas de su rostro, ella desconc£rtada los cerró y lloró más y muy intenso, creo que ella hubiera preferido el golpe que mi compasión.

‐ Te amo

Le susurre, me acerque a su rostro y la besé, sentí sus labios hinchados por el llanto, los sentí mojados por sus lágrimas, los chup£ para que desaparecieran las lágrimas, cuando abrí los ojos vi los de ella cerrados aún con lágrimas, tenía mucho que no me besaba a ojos cerrados, ahora lo hacía porque recibía el beso en lugar de la r£criminación

‐ ¿Me odi∆s verdad?.
snif
‐ No, nunca te odiaría, te amo demasiado
‐ Le diré que no vuelva nunca, si quieres nos mudamos a otra ciudad, haré lo que tú quieras y espero que algún día puedas perdonarme
‐ Ven

La lleve de la mano a la mesa de la cocina y ahí la senté, ella se sentó y agacho la mirada, no era capaz de mirarme a los ojos, imagino que sentía la mayor vergüenza de su vida

‐ Quiero que seas sincera, ya no es momento de mentir y quiero escuchar tus verdaderas palabras, ¿prometes decir la verdad?
‐ Si

Contesto despacio como sabiendo que preguntaría, normalmente el engañado preguntaría “por qué lo hiciste” sólo con el fin de escucharlo y enojarse más o recriminarle la respuesta, pero este no era mi caso

‐ ¿Por qué lo hiciste?
‐ Yo…— no pudo hablar más, el llanto regresó
‐ Por favor, dime la verdad
‐ Me sentía sola, él un día llego y pues no sé cómo se fueron dando las cosas, y pues cedí a lo que me pidió
‐ ¿Qué te pidió?
‐ Tener s£xo con él, me dijo que me deseaba desde que me conoció, que no me sacaba de su cabeza, fue muy seductor y pues un día le dije que sí, pero que solo sería una vez… pero no ha sido una sola vez, ha pasado muchas veces
‐ Desde cuando
‐ Tenemos poco más de un año

¿Un año? Pensé yo, nunca lo había sospechado, talvez era demasiado confiado, pero de repente vinieron a mi mente imágenes de ella siempre platicando con él, llevándole la cerveza, recargándosele mientras reía de un chiste de él

‐ Entiendo, no voy a preguntar si te gustó, eso fue evidente
‐ Perdóname por favor snif snif—dijo llorando
‐ Si mi amor, pero mírame a los ojos—ella volteo a verme por primera vez—te amo, de verdad mucho y lo que voy a decirte no quiero que lo tomes a mal, quiero que lo sigas viendo
‐ ¿Qué?
‐ Lo que oíste, quiero que lo sigas viendo, no le dejaras de hablar, no nos mudaremos a otra ciudad y no romperemos amistad con él
‐ ¿Pero qué dices? ¿Es en serio? Te acabo de confesar que te engañe y ¿quieres que lo siga viendo?
‐ Sí, pero ahora con mi consentimiento, solo prométeme algo
‐ No te entiendo
‐ Prométeme algo
‐ ¿Qué?
‐ Que ya no me engañaras, si lo haces quiero estar enterado, quiero saber si te ©oge o no
‐ ¿Te estas oyendo? ¿Me estas pidiendo que siga ©ogi£ndo con él? No, no podría hacerlo ahora que sé que tú lo sabes, no podría ofenderte de esa manera, te dije que ya no le hablare y lo cumpliré
‐ Mi amor, quiero que te calmes y pienses las cosas, yo te amo y lo que vi fue la mujer más satisfecha del mundo, nunca te quitaría eso, quiero que lo sigas viendo, pero que ya no lo ocultes y sobre todo quiero que me prometas que jamás me dejaras de amar
‐ Eso nunca pasará, siempre te amaré y serás el amor de mi vida, lo que hice lo hice por algo físico, de eso puedo prescindir, pero de ti no
‐ Pues no presidirás de nada, ni de mi amor ni de su pl∆c£r, tienes mi permiso, créeme, no me importa y quiero verte feliz

En eso se oyeron los pasos de nuestros hijos, que bajaba corriendo a cenar, no acomodamos, ella limpió su rostro con una servilleta y nos sirvió la cena.
Durante la cena ella de repente me miraba y cuando yo volteaba a verla se agachaba, en una de esas me mantuvo la mirada y le brinde una sonrisa amable, de amor, ella me correspondió y la tomé de la barbilla y le plante un beso prolongado, pero sin lengua, ella volvió a cerrar los ojos y se dejó besar, cuando los abrió me miro y me sonrió más tranquila

‐ Te amo—le dije bajito para que solo ella escuchara
‐ Y yo a ti más– Contesto con sinceridad en sus ojos
‐ Huy huy son novios, son novios…

La voz de mi hija burlándose de nuestro beso nos hizo sonreír aún más; si, ella era mi novia, mi mujer, mi esposa, el amor de mi vida, la madre de mis hijos y una tontera como algo s£xu∆l no nos separaría y tal vez, sólo tal vez nos uniría más.

Terminamos la cena y ella fue a acostar a los niños, yo me fui a la recámara y me bañe, salí de la regadera ya en pijama y Carmen estaba acostada sobre la cama, traía su bata de dormir color crema, era una que le llegaba a medio muslo, esa antes se la ponía cuando quería provocarme y después los días martes, los únicos en que me permitía cogérmela, después al paso del tiempo fue desistiendo de ponérsela y yo me conformaba con verla en la color oscuro, una que le llegaba a los tobillos, subirme en ella y £y∆cular a los 3 o 4 minutos, si me tardaba más me decía que pesaba o que le dolía la cadera y tenía que bajarme; pero ahora se la había vuelto a poner.

La luz de lámpara alumbraba se escultural cuerpo, ella me miraba tranquila, con serenidad, su respiración era pausada casi lenta, me dirigí a apagar la lámpara, pero ella me lo impidió

‐ No mi amor, no la apagues
‐ ¿Por qué?
‐ Quiero que haya luz

Ya no conteste, me quede mirando como ella se sentó en la cama y se levantó la bata, la saco por encima de su cabeza y ante mis ojos quedó completamente d£snud∆, no traía nada debajo; gateando se acercó a mí y con una mano desabotonó mi pijama liberando mi p|to, lo acarició y lo miró, me sentí incomodo que lo mirara, era una ridiculez comparándolo al de mi compadre Ramón.

Lo m∆sturbó un poco y sin voltear a verme lo metió en su boca, lo mamó como nunca antes lo había hacho, sentí la su©©ión de su boca sobre mi p£n£, eso no se lo enseñe yo, eso se lo había enseñado mi compadre, mi p£n£ brinco emocionado imaginando como ella aprendió a m∆m∆r guiada por mi él, pero algo paso y mi p£n£ perdió algo de £r£cción; ella sacó el p£n£ de su boca y se hincó frente a mí, nuestras caras quedaron de frente

‐ Dime algo—dijo ella m∆sturb∆ndo mi p£n£
‐ ¿Qué?
‐ ¿Te doy asco verdad?
‐ Nunca
‐ Estuve con alguien más el día de hoy, sabes lo que hice y llegaste a oler mi v∆gin∆ ¿por qué lo hiciste?
‐ Ponte tu bata, ven

Ella se puso su bata, yo aproche mi pijama y de la mano bajamos a la planta baja para después salir por la cocina, salimos y la lleve a la ventana desde la cual los había visto, ella estaba muy desconcertada, me miraba atenta, pero no decía nada

‐ Desde aquí te vi—dije en un tono bajo para que solo ella me oyera—me pare aquí y te vi como sonreías, como se acariciaban, como lo besaste con p∆sión, no te voy a negar que al principio sentí llanto, de hecho lloré
‐ Mi amor no, por favor no…
‐ Calla amor, no es recriminación, es solo para que sepas como fueron las cosas en mí, si lloré y no arrepiento, vi como hiciste s£xo or∆l, como te sometió para ©og£rte, como empezaste a g£mir como nunca en la vida eso algo provoco en mí y de repente desarrolle la mayor £r£cción que haya tenido en mi vida, no pude evitarlo y me m∆sturb£ con el placer que nunca antes había sentido, descargue tanta leche que salpique la pared, de hecho chorreo mucho, mira ahí esta

Ella volteo mirando la pared, llegaba la luz pública y con eso ella distinguió los chorros que quedaron de mi eyaculación.

‐ ¿Esta es tu £y∆cul∆ción? ¿Todo eso es tu l£ch£?
‐ Si, sentí el mayor m•rbo que nunca antes había sentido, cuando llegue fue casi doloroso no oler y probar tu v∆gin∆
‐ ¿Querías sentir el olor de ramón?
‐ No lo sé, creo que si
‐ ¿Eres g∆y?
‐ No, jajaja no mi amor, no lo soy, pero pensar en eso me da tanto m•rbo, creo que es la chispa que falta a nuestras vidas, el amor lo tenemos, el s£xo se volvió rutina, esas manchas demuestran que ambos lo necesitamos

Ella me miró diferente, ya no veía vergüenza en su rostro, ahora veía estudio de reacción, yo la miraba igual, esperaba escuchar lo que pensaba al respecto.

‐ Así que ¿esa es tu l£ch£?

Asentí tímidamente, ahora era yo el cuestionado, mire como ella volteo de nuevo a la pared, miro mis chorros, se quitó las p∆ntuflas y las acomodó en el suelo, se hinco poniendo las rodillas sobre las p∆ntuflas, era como si fueran rodilleras, volteo a verme y sonrió

‐ ¿es la l£ch£ de mi hombre verdad?

Volví a asentir con mi cabeza y mi p£n£ brinco al ver como ella saco la l£ngua y l∆mió la l£ch£ de la pared, estaba seca, pero eso no impidió que ella la l∆miera, yo estaba empezando a enloquecer viendo como ella l∆mia mi l£che, se puso de pie y me beso en la boca, sentí algo de sabor extraño, talvez era mi l£ch£

‐ ¿Sientes el sabor?
‐ Si
‐ Así sabe la de ramón

Me desquicie y la bese con más p∆sión, no sé porque pasó eso, ella se recargo mirando hacia adentro por la ventana, yo me acerque y me pegue a ella

‐ Dime ¿qué viste?
‐ A ti chup∆ndolo
‐ Si, lo hice

Mientras dijo esto sus manos se posesionaron de mi p£n£, abrió nuevamente mi pijama y libero mi p£n£ y lo m∆sturbó

‐ ¿Qué más viste?
‐ Cuando te empinó y te ©ogió

Carmen levanto un poco su bata y guio mi pene £r£cto a su r∆ja, este entró, los dos mirábamos al sillón

‐ Si, la tiene muy grande, sentí como me desgarraba, él es muy tosco a veces aaahhh

Gimi• cuando yo empuje mi p£n£ £xcit∆do escuchándola

‐ Vi también cuando te la saco y te hizo m∆m∆rs£la
‐ Sí, eso me lo hiso desde la primera vez aaahhh mi amor aaahhh
‐ Después te la metió por el ©ulo
‐ Si aaahhh en la primer semana me partió el ©ulo, no pude evitarlo, me puso tan c∆chonda que no pude decirle “no”… aaahhh mi amor aaahhh no te detengas
‐ Se la m∆m∆ste después de que la metió por el ©ulo ¿verdad?
‐ Si aaahhh ya me acostumbre al sabor, aaahhh lo hice porque me pidió que la lubricara para que me siguiera £ncul∆ndo, le lastimaba a él y eso no le gusta, pero eso sí, no se detiene si mí me duele o grito de dolor… aaahhh que rico me ©og£s aaahhh

Ya no pude más, me moví como desquiciado ®ogiéndol∆mela, ella estaba toda moj∆da, los dos nos estábamos £xcitando con la conversación de como se la había ©ogido, £yacule mientras le apretaba las t£tas gimi£ndo en su oído, ella g|mió igual; respiramos más relajados, pero la sentía aun £xcitada, de hecho yo estaba £xcitado, quería escuchar más de lo que le habían hecho y que ella me lo dijera.

‐ Ven, vamos adentro

Me tomó de la mano y yo la seguí, caminábamos juntos, sentía como oprimía mi mano, en cierto momento que caminábamos me volteo y ver y nuestras miradas se cruzaron, me sonrió con amor y yo le correspondí apretando su mano, entramos a la habitación y ella se sentó al borde de la cama, volteo y aun traía mi pene de fuera, lo tomó con su mano y lo acarició, mi pene no reaccionaba, estaba fl∆cido, ella lo notó

‐ Te gustó ver cómo me ©ogí∆n ¿verdad?

Mi p£n£ dio un brinco cunado ella pregunto, lo siguió acariciando y lo m∆sturbó suavemente, se quedó callada mirándome a los ojos y sintió que mi £r£cción se iba

‐ Te gusto ver cómo me £ncul∆ba sin piedad ¿verdad?

Nuevamente mi p£n£ dio pulsaciones de querer llenarse, eso era lo que ella experimentaba, que tanto me £xcit∆ba yo con verla ©ogi£ndo con otro hombre

‐ ¿Quieres que lo siga haciendo? ¿Quieres que me ©oja a diario con tu permiso? ¿quieres verme gritar como loca sobre él mientras me la mete en el ©ulo? Ya lo he hecho, lo puedo hacer para que tú me veas

Mi p£n£ ya estaba firme como una roca, mi boca abierta mientras respiraba agitado, no me movía mis manos estaban a los costados, solo me dejaba £xcit∆r por ella con sus manos y sus palabras

‐ ¿Sabes que en este momento posiblemente se esté m∆sturb∆ndo mientras mira mis fotos?
‐ Aaahhh– No pude evitar g£mir
‐ Ah sí, me ha tomado fotos y videos, le gustar ver cómo me trago su l£che frente a la cámara
‐ Aaahhh
‐ Eso te gustaría ¿verdad?
‐ Si… aaahhh

Ella me estaba llevando a un punto de £xcit∆ción muy intenso, mi p£n£ duro por sus palabras, ella me sonreía entre m∆liciosa y feliz.

‐ ¿Te £xcit∆ verme con otro?
‐ Sí, pero también a ti te gusta, te amo y quiero que sigas así aaahhh

Acelero su mano haciendo que gimi∆r∆ de pl∆c£r, mis manos temblorosas acariciaban mis muslos, los apretaba sintiendo hasta dónde me llevaba ella

‐ ¿Y cómo quieres que sea? ¿Tú aquí… o no?
‐ No lo sé, si quieres lo traigo y te la pasas con él en las mañanas mientras yo trabajo y cuando yo llegue en la tarde me cuentas lo que hiciste

Ella detuvo la m∆sturb∆ción, me miró a los ojos y se levantó, me beso con pasión, mis manos se dirigieron a sus n∆lg∆s por debajo de la bata, acaricie su raja de la cual salía l£che… mi l£ch£, nunca antes había £y∆culado esa cantidad dentro, con la l£ch£ me dirigí a su ©ulo y lo acaricie, tímidamente metí un dedo, ella sonrió mientras lo hice, se volteo y se hincó en la cama, volteo su cara y me miró.

‐ Hazlo
‐ ¿Quieres que lo haga?
‐ Él no pidió permiso, y yo soy tuya, tú puedes hacerme lo que tú quieras, mi cuerpo es tuyo
‐ Me puse atrás de ella y dirigí mi p£n£ a su ©ulo
‐ No te lastimo yo ¿verdad?
‐ No—ella sonrió tiernamente por mis palabras– el pene de ramón es más grande y me abrió ya desde hace mucho, hazlo

Mi p£n£ entro como en mantequilla, no sentí resistencia, me moví atrás de ella sodomiz∆ndol∆, era la primera vez que lo hacíamos, me sentí en la gloria, £ncul∆ba a mi mujer gracias a su infidelidad, lejos de enojarme ahora estaba muy contento con ello.

‐ Aaahhh mi amor, dime ¿te gusta?—pregunto ella recibiendo mi p£n£ en su ©ulo
‐ Me encanta, quiero que esto sea eterno
‐ ¿quieres sentir más rico?
‐ Si
‐ No, te muevas, yo lo haré

Inicio un movimiento de cadera que hizo que mi p£n£ sintiera el mayor pl∆cer que un hombre puede sentir, sentía sus poderosas caderas moverse con mi v£rg∆ dentro, en ese momento comprendí porque existía el reggaetón y el “por qué” del movimiento de esas niñas con los tipos atrás de ellas, era el mismo movimiento de caderas.

‐ ¿Dónde aprendiste?
‐ Ramón me enseño
‐ Aaahhh
‐ Si, él fue, me enseñó a punta de n∆lgad∆s a moverme así
‐ Aaahhh

Tímidamente levante mi mano y la n∆lguee, fue más una caricia fuerte que una n∆lgada, pero hizo que ella gimi£ra; la volví a levantar y ella gimi• de nuevo adivinando que lo volvería a hacer, deje caer mi mano y otro g£mido, me emocione y lo hace según yo más intenso.

‐ Más fuerte… puedes hacerlo mas fuerte
‐ Mi compadre te lo hace muy fuerte
‐ Si, lo hace hasta que quedan rojas, con eso se viene muy fuerte, le gusta que grite cuando me £ncul∆ y me n∆lguea aaahhh… y yo grito aaahhh me encanta cuando me £ncul∆ y me n∆lguea fuerte aaahhh
‐ Aaahhh

Fue demasiado para mí £y∆cule nuevamente, ahora en su ©ulo, ya llevaba dos veces seguidas con ella, ni de novios lo habíamos hecho dos veces seguidas, sentí como ella incremento el movimiento al sentir mi ey∆cul∆ción, de repente se dejó de mover y se sentó en la cama, metió mi p£n£ a su boca y lo mamo sin ningún problema, casi tengo otra £r£cción mirándola m∆m\r mi p£ne, extrayendo las últimas gotas con su boca.
Su r∆ja y ©ulo expulsaban leche, manchaba las sábanas, era como si quedaran tatuadas sobre ellas, incluso podía ver la figura de su r∆ja y ©ulo pintados

‐ Te amo—le dije acariciando su cabello
‐ Y yo a ti

Contesto ella volteando desde donde me m∆m∆ba, nos acostamos abrazados, ninguno se bañó, la cama tenía manchas de s£m£n mío por todos lados, a ella le salía del ©ulo y de la r∆ja, sentí como salía y la abrace más.

En la mañana fui despertado por ella, me movió suavemente y me despertó

‐ Mi amor ya es hora de levantarnos
‐ Si mi amor

La miré y la vi ya cambiada, siempre lo hacíamos así, ella se levantaba se bañaba y arreglaba, preparaba todo para mí y después me despertaba, en eso era una gran mujer, siempre atenta a mí.

‐ Báñate, y te esperamos abajo para el desayuno

Salió de la habitación y yo hice lo que me pidió, cuando baje ahí estaba mis hijos y ella esperándome, desayunamos hablando de temas triviados, ni ella ni yo tocábamos el tema de ayer, nos mirábamos como si nada hubiera ocurrido.

‐ Niños a lavarse los dientes, apúrense

Ella los mando a lavar dientes, los niños salieron y nos quedamos solos, ella volteo a verme después que ellos salieron del comedor

‐ Quiero hablar de ayer—dijo ella
‐ Si dime
‐ No sé qué paso después
‐ Pues lo que pasó, llegamos a un acuerdo—conteste mientras me llevaba un bocado del desayuno a la boca
‐ ¿Sigues en eso? ¿Era en serio?
‐ Si, ayer te vi tan satisfech∆, tan plena y feliz y no sé si lo notaste, yo también fui feliz
‐ Mi amor, es que tengo miedo que te arrepientas y me trates de dejar o que pienses que soy una put∆ cualquiera, de verdad te amo y estoy dispuesta a dejarlo y que no me vea nunca más, podemos lograrlo sin él, ayer lo hicimos, nunca sentí tanto pl∆cer contigo como ayer
‐ Pues no, creo que él estuvo presente al menos en esencia
‐ Pero mi amor…
‐ Nada, mira seguimos en lo mismo, yo te amo, tú me amas y él te ©oge rico, ese será el roll, no nos saldremos de ahí, si sientes que estamos perdiendo el control lo hablamos y lo arreglamos, si tú y yo estamos de acuerdo en algo no habrá problema
‐ No estoy segura, tengo miedo
‐ No mi amor no tengas miedo, nunca te dejaré de amar

No abrazamos y nos besamos, la p∆sión volvía a nosotros, ella también lo sintió, no permitiría que la flama se apagara, si eso significaba compartirla no me importaría.

‐ Hoy le pediré a mi jefe que ya nos ponga en la misma unidad y lo traeré aquí
‐ ¿para qué?—ella abrió los ojos como platos
‐ Para que hables con él y le expliques como serán las cosas
‐ Es que pensé que lo seguiríamos haciendo a escondidas, que tú lo sabrías pero él no, así el engañados solo sería él, pero ahora ¿quieres que él se entere de que tú sabes?

No había pensado en eso, una cosa era que ella y yo lo supiéramos y otra que él lo supiera, ahora si sería un cornudo consumado, sentí palpitaciones cuando hable.

‐ Si mi amor, él también debe saberlo, ya no habrá secretos ni complicaciones tont∆s
‐ Está bien, te repito aun no estoy segura de que séalo correcto, ya te falle una vez y no quiero hacerlo de nuevo
‐ No mi amor ya no será una falla porque yo te estoy dando permiso y ya no habrá secretos ni engaños entre nosotros

Los niños regresaron y me levante, fui al baño, lavé mis dientes y mientras lo hacía me miraba en el espejo, vi pasar mi vida en él, vi como inicie mi noviazgo con ella, nuestro matrimonio, el nacimiento de nuestros hijos, la compra de la casa, lo feliz que estábamos con todo ello, los fracasos que pasamos juntos; ahora era una etapa nueva, una que prometía algo que siempre falto… “el org∆smo perfecto”

15 Lecturas/31 enero, 2026/0 Comentarios/por luxxxiferr
Etiquetas: baño, culo, cumpleaños, hija, infidelidad, leche, madre, mayor
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