La curiosidad que afianzo nuestro amor filial desde niños y hasta la fecha
Estar dentro de tu hermana desde niños ya hasta la fecha es el mejor regalo que me ha dado la vida…..
Fuimos una familia inmigrante compuesta por mi padre, madre, hermana y yo; llegamos a vivir en una zona rural, muy muy muy humildemente, mis padres se dedicaban al campo en una fábrica exportadora de banano, mientras mi hermana y yo nos dedicábamos solo a los estudios en una pequeña escuela que quedaba a 2 kilómetros de donde vivíamos, teníamos que ir y volver caminando, bajo sol, polvo, lluvia, lodo, viento y demás. Mi hermana y yo solo nos diferencia un año de edad.
Cuando ya teníamos dos años de vivir en este nuevo país y un poco mas acomodados, nunca pensamos que nuestras vidas cambiarían en una madrugada en particular. Mi hermana y yo solo tenemos un año de diferencia pero, en aquel entonces ella tenia 7 años y yo 8 años, compartíamos dormitorio en una sola cama grande, mis padres dormían en la habitación de al lado. En las noches y/o madrugadas siempre nos despertaban quejidos, fritos, resoplos, sonidos de placer y en especial los gritos de mi madre, pero una madrugada fue especial; mi hermana y yo fuimos valientes, salimos a ver que era lo que pasaba en la habitación de mis padres, la pequeña casa en la que vivíamos estaba totalmente oscura, solo se escuchan los grillos y un pequeño riachuelo que pasaba al lado lado de la propiedad, claro, y los gritos de mi madre. Al correr la cortina de la habitación de mis padres, vimos una pequeña vela que estaba a punto de apagarse y en la cama mis padres completamente desnudos, sudados del calor y del sexo desenfrenado que estaban viviendo, estaban en posición de misionero, el cuerpo de mi padre completa sobre el de mi madre, ella con sus piernas abiertas enrolladas sobre la cintura de mi padre. Mi hermana y yo quedamos sorprendidos, no entendíamos lo que pasa, de repente pensamos que mi padre le hacía daño a mi madre, pero supimos que no, puesto que dentro de los gritos que mi madre hacía le decía frases como «que rico, soy tu puta, dame mas, que rico, que rico, que rico». Mi hermana y yo regresamos a nuestra habitación asustados, nos acostamos y no pudimos dormir hasta que pararon los gritos. Eso lo vivíamos cada dos o tres noches, a veces en la madrugada; yo creo que mi padres esperaban a que mi hermana y yo quedáramos dormidos, pero lo que no sabían que todas la veces mi hermana y yo los espiábamos.
Una madrugada de tantas, después de ver el espectáculo de sexo salvaje de mis padres, mi hermana y yo regresamos a la habitación y nos entró la curiosidad y quisimos saber que eran lo que sentían nuestros padres y porque lo disfrutaban tanto; por tanto, nos desvestimos, mi hermana y yo quedamos desnuditos completamente, me puse encima de mi hermana tal y como había visto tantas veces a mi padre y comenzamos a movernos, nuestros cuerpos calientitos pequeños infantiles se restregaban, pero nunca entendimos porque nuestros padres lo disfrutaban tanto, mi hermana y yo no comprendíamos que pasaba y que era lo que los alborotaba tanto porque nosotros no sentíamos nada, y claro, eramos niños que no sabíamos lo que hacíamos y así estuvimos haciendo lo mismo por mucho tiempo, apenas mis padres nos despertaban, nos despojábamos de nuestras pijamas y comenzábamos con la restregadera; a pesar de que no entendíamos, lo seguíamos haciendo porque comenzamos a sentir bonito.
Al alcázar nuestra adolescencia, mi hermana de 14 años y yo de 15 años, al llegar del colegio muy sudados, con un calor e la gran puta, me desvestí quedando solo en boxer (de esos flojos) y mi hermana quedó solo en tanga y un brazier, pero no nos daba pena porque teníamos años de ver nuestros cuerpos desnudos. Nos dispusimos a comer algo antes de comenzar nuestros deberes escolares y como nuestros padres trabajaban todo el día, prácticamente mi hermana y yo crecimos y nos apoyamos juntos, eramos buenos estudiantes y muy independientes. Al termina de comer, nos dio sueño y nos fuimos a la cama a ver un rato televisión posponiendo así nuestros deberes. A mi hermana la vi muy pensativa y le pregunte que en que pensaba, me confesó que estuvo hablando con sus amigas de sexo e hizo que le abrieran mas los ojos, cabe aclarar que, nuestros padres nunca nos hablaron de educación sexual por lo que eramos un poco inocentes en ese sentido. Mi hermana me propuso que algo nos estaba haciendo falta en la restregadera de nuestros cuerpos y que precisamente ese algo era lo que hacía que nuestros padres disfrutaran al máximo.
Nos quitamos la ropa interior que andábamos, me puse encima de mi hermana, mi hermana ya era toda una adolescente hermosa, las tetas ya le crecían como limoncitos, aureolas rosadas grandes, la vagina poquitos vellos y abultadita, toda ella era un espectáculo a la vista; por otro lado, mi cuerpo, también ya era de todo un adolescente, alto, con una verga algo grande, heredada por mi padre, también pocos vellos que estaban saliendo y, ahí estaban dos adolescentes completamente desnudos, sudados del calor en plena restregadera de cuerpos. En un momento, ambos comenzamos a sentir un placer rico, completamente diferente al que sentíamos como cuando eramos niños; de repente, comenzamos a sentirnos mojados en nuestras partes íntimas, pensamos que era el sudor que recorría nuestros cuerpos, pero este liquido era diferente; nos separamos y nos vimos, pensamos que alguno de los dos se había orinado, y al negarnos, seguimos restregando nuestros cuerpos dandanos besos con lengua y babas, y claro, noté que mi verga, al frotarse con la vagina y el botoncito de mi hermana haciendo que esta se retorciera del placer y expulsara mas líquido de su vagina, por o otra parte, mi verga soltaba un liquido transparente muy baboso y claro, entre los fluidos de ella y los míos el placer era inexplicable, nuestras hormonas estaba súper alborotadas y cada vez nos calentábamos mas. En un momento, mientras nuestros cuerpos se frotaban, tanto su vagina como mi verga, al estar muy lubricadas, babosas y por ende resbaladizas, en uno de mis movimientos, la punta de mi verga entró e su vagina, mi hermana pegó un grito, me asuste y me detuve, le pregunté que qué le pasaba y me dijo «me dolió, tu verga entró un poco en mi vagina», le dije «mejor detengámonos, de por sí ya es tarde, vamos a bañarnos y hacemos nuestros deberes», en seguida mi hermana me dijo «no, sigamos, me dolió pero al mismo tiempo me gustó»; en ese momento me volví a ponerme encima de ella y nuestros cuerpos siguieron frotándose uno con el otro, mi verga estaba durísima y, nuevamente, en uno de tantos movimientos mi verga se puso en la pura entrada de su vagina y, de un solo golpe y movimiento, mi verga entró completa en su vagina hasta la base de mis guevos, mi hermana pego un grito descomunal, parecido a los que hacía mi madre cuando mi padre se la cogía. Yo sentí que mi verga estaba súper apretada y caliente, una sensación tan sabrosa que no pude parar con el mete y saca, mi hermana se quejaba y se retorcía del placer, sin embargo, de un momento a otro al volver a ver nuestros cuerpos, mi hermana y yo teníamos sangre en todas nuestras zonas genitales, nos detuvimos, nos asustamos, notamos que la sangre provenía de mi hermana; nos fuimos a bañar asustados sin cruzar una sola palabra y nos dispusimos hacer nuestros deberes. Nuestros padres llegaron a la media hora, mi madre se puso hacer la cena y esa noche transcurrido con total normalidad. Hoy por hoy, comprendiendo la situación, supe que había desvirgado a mi hermana y, por supuesto, también había sido mi primera vez.
A la semana siguiente, al llegar del colegio, mi hermana me volvió a proponer que hiciéramos lo mismo, le dije que me preocupaba que volviera a sangrar, me dijo que hablando con sus amigas, le explicaron que era totalmente normal y que siempre sucede la primera vez, le explicaron que había dejado de ser niña y que ahora era toda una mujer, que mas bien debía estar agradecida con el tipo que la había desvirgado, claro, nunca supieron que había sido su propio hermano. Una vez dicho eso, quedé super tranquilo, nos desvestimos y comenzamos a besarnos y a restregar nuestros cuerpos de adolescentes, comenzamos a sudar y a lubricar, lenguetiaba la vagina de mi hermana saboreando el sabor de la adolescencia, luego me tiré sobre mi hermana, esta vez, ella misma, con sus manos tomó sus piernas y se las abrió tanto que casi hizo un split, solo que boca arriba; puse la punta de mi verga en la entrada de su vagina y, en un solo impulso, le metía la verga hasta la base de las bolas, comencé con el mete y saca, esta vez ambos gritábamos del placer, tal y como lo hacían nuestros padres cuando cogían y ahí comprendimos el porque ellos gozaban tanto. Duramos una hora culiando de manera desenfrenada, fue el mejor sexo de nuestras vidas, comencé a sentir un calambre en la parte baja de mi abdomen y tras él un liquido que salia de mi verga, había eyaculado dentro mi hermana mientras que al mismo tiempo pegue un grito de placer, mi hermana gritó también, nos habíamos venido al mismo tiempo.
Después de ese día mi hermana y yo culiabamos casi todos los días, en todas las partes de la casa, incluso, de regreso a casa, después de salir del colegio, en el camino, nos metíamos al riachuelo o cualquier lugar, ya que todo era monte, campo, muy solo, nos quitábamos la ropa y cogíamos donde fuera. Fuimos creciendo cada día mas hasta que llegamos a la universidad; recuerdo incluso que, mi hermana llego a tener novio pero aún así, cogía con él pero también cogía conmigo, ella tenía 25 años y yo 26 años. Una madrugada ella legó de una fiesta, él la llego a dejar en una moticicleta como a las 2am, venía bien cogida por él y, aún con la leche dentro y, como la muy puta, se desvistió, me quitó la sabana y aprovechando que yo dormía completamente desnudo, se clavó sola en mi verga y comenzamos a culiar, le penetré tanto que le hacía hasta espuma a la leche del novio hasta correrme dentro de ella. Su novio no sabía pero ye eramos hermanitos de leche jajajajaja.
Hoy por hoy, mi hermana tiene 39 años, vive con su ahora esposo en otro país, tienen dos hijos, después de su segundo hijo se operó para no tener mas. Yo soy divorciado, tengo una hija la cual vive con su madre. Cuando mi hermana viaja para acá a visitarme seguimos teniendo sexo desenfrenado como cuando eramos adolescentes o cuando yo voy donde ella de paseo, dejamos a su esposo con sus hijos y nos vamos a un motel a culiar.


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