La Hermanita Menor de mi Novia y su familia
Como logre disfrutar de mi cuñadita.
Mi novia la conocí cuando ella tenía 19 años y yo 27 años; vivía con sus padres y su hermanito y hermanita menores Eran de bajos recursos, entonces compartían una habitación todos. Yo la conocí por Instagram y desde que nos vimos en persona, amor a primera vista. Yo soy bien grandulón de altura y medio gordo, pero no tanto, pero sí mido 1.88 m y ella una morrita de 1.52 m. Empezamos a coger y besarnos desde el primer día.
Ella me dijo que tiene un aparato inyectado en su brazo para no quedar embarazada y era verdad, se sentía en el brazo. Solo habíamos hablado por mensaje, pero nos movimos rápido; somos intensos. Al mes invité a su familia a cenar y ahí anunciamos que nos mudaríamos junto a un apartamento. Los papás no estaban muy felices hasta que luego, al rato, les dije que sí quería algo serio con su hija y que quería ser parte de la familia. Ellos me dijeron que entienden y luego empezaron a hablar de un emprendimiento que están haciendo y ahí le terminé dando una cantidad de buen dinero para que empezaran su negocio de vender empanadas. Ya ahí me tomaron mucho cariño.
Bueno, yo con mi novia cogíamos como locos a toda hora, en baños, restaurantes, centros comerciales, en todas partes; hasta una vez teníamos la familia de ella en nuestro apartamento esperando y cogimos en las escaleras con miedo de que nos descubrieran.
El fetiche de ella era siempre actuar como una niña pequeña y que yo fuera su papi. A mí también me gusta eso, entonces la pasábamos rico jugando eso cada vez que teníamos sexo. Yo le decía que ella solo es mi niña, que está muy chiquita, que no podemos, y ella: «No importa, papi, dame más duro» Y la verdad, me venía más rico yo también. A los 3 meses, después de tanto sexo y conversaciones, mi novia me comentó que ella fue violada a los 11 años por su tío y que por eso se mudaron a esta ciudad y están lejos de toda su familia.
Yo no pregunté mucho si le gustó o no, pues con ser violada ya me decía que no le gustó, pero no sé, tenía dudas de por qué le gustaba tanto jugar el papel de ser niña y justo también que cuando lo hacíamos, había veces que ella misma decía: «Papi, ya tengo 11 años, estoy grande, ya métamelo duro, papi». Entonces, no sé, yo mismo me preguntaba si acaso fue violada por su propio papá y le gustó, pero no quería decírmelo. Pues yo no noté nada así con la relación entre mi novia y su papá, pero el fetiche que jugábamos nos encantaba.
Bueno, por razones de trabajo tuve que viajar fuera del país y dejé a mi novia sola en nuestro apartamento. A los pocos días ella se empezó a hablar y a ver con otro. La muy puta de mi novia y yo lo vi porque tenía su WhatsApp en mi laptop y sentí rabia y celos, pero después le pagué a una puta para tener sexo y me sentí mejor. Cuando le dije que sabía, ella se puso a pedirme perdón; yo le dije que me daba celos y rabia, pero que también tuve sexo con una puta. Ella no se enojó; yo le dije que podía seguir, pero tenía que mandarme video de ella cogiendo y lo hizo. Me mandaba video con varios hombres con los que se cogió; duraba como un mes con cada uno y yo me masturbé mucho con esos videos. Me excitaba ver cómo otro hombre se lo metía a la muy puta de mi novia. La verdad, me venía muy rico pajeando con esos videos; nunca me consideré cornudo, pero así pasó, jaja. Ya cuando volvió a los 3 meses, dejó de mensajear a esos 3 hombres.
Cuando volví, compartía mucho con la familia de mi novia. Los padres de ella me tomaron un cariño inmenso, hasta más que a su propia hija. Me querían, decían los hermanitos y mi novia jugando. Yo siempre los ayudaba con dinero y pagaba todo cuando estaba yo presente. Salíamos a centro comercial, cines, parques, restaurantes y siempre pagaba la cuenta el yernito favorito. Me llevaba muy bien con el hermanito de mi novia; tenía 9 años y jugaba mucho futbol con él y PlayStation Con la hermanita de mi novia nos llevamos normal, cordial, sin hablar mucho; ella tenía 12 años. Siempre me quedaba a dormir en su apartamento humilde, donde separaron un espacio como para que fueran dos habitaciones. Y dormíamos todos en una cama, excepto los papás de mi novia, que se quedaban en el otro lado.
Siempre veía que el hermanito de 9 y la hermanita de 12 años se peleaban y se odiaban. Mientras que mi novia de 19 se llevaba excelente con los 2. Un día yo estaba allá y sale la hermanita de 12 diciendo en frente mío y de sus padres: «¡Es que me molesta que él siempre me esté agarrando las tetas cuando yo quiero dormir!». Los padres se rieron y mi novia también, como que era un juego y orgullosos de que su hijo era heterosexual. La mamá dice: «Deja la quejadera que tu hermana nunca se quejó», y el papá dice: «Cierto, ella no se quejaba y también se la agarraban a ella». Y salta la mamá de nuevo: «Yo fui la primera que sufrió con la agarradera de tetas», y todos se rieron, hasta yo también; la hermanita también ya no estaba enojada.
Cuando dormí ahí esa noche, estaba durmiendo al lado de mi novia y ella me tocó, despertándome. Su hermanito estaba en frente de ella, agarrándole las tetas a mi novia por debajo de su pijama; al lado de él estaba su hermanita de 12 en ropa interior por el calor. Entonces yo, por morbo, viéndome, me saqué el pene y se lo metí a mi novia en silencio mientras el niño le manoseaba las tetas a mi novia y luego noté que se masturbaba con otra, el pervertido ese.
Al día siguiente, cuando nos fuimos, le pregunté a mi novia si ella había hecho algo más con el hermanito que apenas tenía 9 años y me confesó que cuando yo no estaba allá y no le salían los hombres con los que ella cogía, le decía a su mamá que mandara al hermanito a dormir en nuestro apartamento y la mamá, feliz, para que dejara a la hermanita de mi novia dormir en paz. Ella dormía con él desnudo y lo puso por primera vez que se lo metiera en misionero mientras él besaba y manoseaba las tetas de mi novia y ella gemía y le apretaba el culito contra ella para que el niño siguiera moviéndose, porque se entretenía mucho jugando y apreciando las tetas.
Me confesó que ya al final fue por eso que dejó de comunicarse con los otros hombres, porque le gustaba hacer eso mucho con su hermanito y que él iba allá hasta cuatro veces a la semana a lo último antes de yo volver. Pasaron unos días y otra vez salió un compartir con la familia de mi novia. Compré un proyector para ver películas y se quedaron todos a dormir en nuestro apartamento de 2 habitaciones, pero bien separadas. Quedamos en que los padres de mi novia se fueron a dormir en una habitación; mi novia y su hermanita y hermanito iban a dormir en mi habitación y yo en la sala, que tengo un sofá muy cómodo Entonces así fue: yo quedé solo ahí jugando PlayStation en el proyector y pasaron como 30 minutos cuando vino la hermanita de mi novia, de 12 años, enojada porque no la dejaban dormir «aquellos dos». Yo le dije que se sentara aquí conmigo; tenía su pijamita corta puesta, que mostraba su pancita flaquita. Le di unas palomitas de maíz que estaba comiendo. Ella se sentó y esta fue la primera vez que estuve, como quien dice, a solas con ella; antes siempre noté que los papás no dejaban o nunca pasaba que ella se quedaba sola conmigo y mi novia; siempre estaban ellos o el hermanito presente. No que el hermanito me va a parar de hacer nada, pero la dinámica cambia porque yo juego mucho con él y siempre me busca el lado a mí cuando no es de noche y está buscando a una de sus hermanas para manosearle las tetas.
Bueno, ahí estaba yo con la niña a solas por primera vez y noté que ella se aseguraba de que yo siempre tuviera palomitas para comer. Luego le dije que iba a buscar algo de tomar y le ofrecí; ella dijo que sí. Traje 2 cervezas y le di una a ella y le dije que era nuestro secreto que se la tomara rápido y ella dijo que estaba bien, se la tomó rápido y se veía en la cara que no le gustaba, pero le dije que si quería otra y dijo que sí, así que se la traje y se la tomó más despacio. Luego la vi que estaba como feliz y más relajada; decía que gracias, que la estaba pasando bien conmigo. Yo ahí paré de jugar y me le acerqué a su cara muy cerca y le dije a los ojos: «Yo también la estoy pasando muy bien, me encantas, cuñadita», y le di un beso rápido en la boquita.
Ella tiene 12 años y no es tan tonta, pero es una niña y se quedó sin mover como paralizada. Ahí yo de una me arrepentí y le dije: «Perdón, no debí hacer eso». Ella solo dijo bajito: «No, está bien», y me agarró del cuello y empezó a besar torpemente. Yo le respondí y nuestras bocas sabían puro a alcohol Le apreté su piel por la cintura y pasamos a sentarnos, ella encima de mis piernas mientras la seguí besando y luego le besé el cuello. Ella suspiraba y estaba calientita su piel. Le subí su pijama y empecé a manosear sus tetas; ella se rio, así como recordando lo que hacía su hermanito, pero ahora lo hacía un hombre. Le empecé a besar esos pezoncitos ricos y ella abría la boca y suspiraba y se mordía los labios. Le empecé a besar el cuello nuevamente y ella le daba cosquillas y calentaba su piel. Subí al oído y lo lamí con mi lengua; ella brincó y yo la agarré fuerte para que no se escapara y le dije: «Cuñadita, no podemos hacer esto, está mal». Ella dijo: «Tienes razón» y se paró, se recolocó su pijama tapándose sus tetas y yo también me paré, organicé rápido y ella se llevó las botellas de cerveza a la cocina para botarlas. Yo la seguí y la abracé por detrás y le dije: «¡Vamos a la piscina que tengo calor!». Ella, bajo la influencia del alcohol, se rio y dijo: «Está bien» Fuimos a la piscina del conjunto de apartamentos. A esa hora eran la 1 a. m. y estaba cerrada, pero yo tenía influencia con los dueños del conjunto, entonces tenía una llave aparte para mí. (Esto me benefició mucho; en otro relato les cuento). Ella se trajo su mochilita empacada; tenía un bikini todo largo, así de niña. Yo le dije que solo se pusiera su ropa interior mejor y se cambió en el baño de la piscina; ahí nos metimos y, como estaba cerrada, estábamos solitos. Ahí aproveché y la abracé en el agua y la besé. Ella respondió; se veía que estaba ya borrachita. Las cervecitas le dieron duro a la niña de 12. Me la monté encima; la niña fácilmente aguantaba cargarla y más en el agua. Ahí la seguí besando y apretándole esas nalguitas.
Ella tenía una ropita interior color crema y se le pegaba mucho a las nalguitas y las teticas, dejando ver sus pezoncitos empapados. Yo ahí los besé y mordí, y ella se reía y le daba cosquillas; se trataba de escapar riéndose, pero yo no la dejaba. Después de salir, nos quedamos hablando un rato ahí fuera de la piscina. Me dijo que ya se había besado con dos niños antes, pero que nunca había hecho nada más. Me dijo que tenía miedo de que su hermana se enterara de que nos besamos. Yo le dije que no pasaba nada porque su hermana también hacía cosas con su hermanito, que es peor.
Ella se quedó sorprendida y no lo creía; luego le expliqué por qué ellos se llevan tan bien; ella estaba sin palabras. Ya estábamos con mucho frío porque no nos secamos al salir de la piscina. Debido a que no llevamos toallas, sino que el viento nos secó un poco. Pero nos dio frío a ella; más luego le dije: «Vamos a mi carro a calentarnos un poco». Ya en mi mente tenía planeado todo. Ella dijo que cómo así; luego le expliqué que mi carro es moderno y los asientos tienen un calentador, y fuimos a mi carro. Que estaba en el parqueadero del conjunto de apartamentos.
A ella le daba vergüenza irse así en su ropita interior, entonces yo le di mi camisa que le quedaba grande y me quedé así sin nada en el pecho. Nos fuimos y en el auto la empecé a besar luego de unos minutos. Ahí mismo rápido le quité su ropa interior; ella se quedó solo con mi camisa puesta, que ya estaba un poco húmeda porque ella aún seguía medio mojada de la piscina. Nos mudamos al asiento de atrás y, como pude, era un poco incómodo para mí porque soy muy grande, pero ella era bien chiquita. Me la subí encima y se lo metí sin condón, quitándole su virginidad. Ella gritó un poco porque era su primera vez, pero a los pocos minutos ya estaba disfrutando y hasta moviendo esas caderitas bien delicioso. La verdad, estábamos muy calientes los dos y bajo la influencia del alcohol, y aún un poco mojados y con el pelo húmedo de la piscina, pero qué delicia se sintió hacerlo así con ella. Ella se vino retorciendo su cuerpecito y cerrando sus ojos. Yo no aguanté más al sentir el calentón de su vagina y, bajo los efectos del alcohol y de los hechos, me vine con mucha intensidad adentro de ella. Luego nos limpiamos con unos pañitos húmedos y nos fuimos a la casa como si nada hubiera pasado a dormir, donde nos tocaba: ella con mi novia y su hermanito y yo en la sala común.
Al otro día le compré la pastilla a la niña. Ella se la tomó juiciosa. Le conté a mi novia lo que hice a los pocos días y ella no se enojó, pero sí se puso celosa. También diciendo que no me puede juzgar por lo que ella hacía con su hermanito. Así ella y yo, los dos de pervertidos, armamos un plan. Le dijimos a los papás de mi novia que nos dejaran a los niños en nuestro apartamento a amanecer hasta el otro día en un fin de semana. Que así ellos salgan a una cita romántica y luego puedan llegar a casa y tener privacidad, jeje. Ellos de una captaron y dijeron que sí, pues ya que les ofrecíamos, ellos como que aprovecharon; mejor dicho, era una bendición para ellos porque disque la niña y el niño peleaban mucho cuando nosotros no estábamos.
Así hicimos y el plan era que mi novia se encerrara con su hermanito de 9 años en la habitación nuestra y yo con su hermanita de 12 años en la otra habitación. Así hicimos, ya que la hermanita de mi novia le había gustado nuestro escape. Ahí me la cogí tan rico y ella aguantando las ganas de gemir muy duro y yo también para que mi hermana y su hermanito no nos escuchen. En una salida vi a mi novia y abrí un poquito la puerta y ahí mi novia tenía a su hermanito dándole en misionero, calladitos los dos, disfrutando. Eso me excitó más cuando volví a seguir dándole a mi cuñadita que estaba sin ropita y despelucada de lo que ya habíamos hecho.
Y así pasó muchas veces por varios años sin que los papás se dieran cuenta. Cada vez se volvía más común; incluso hubo un tiempo que era semanal, o sea, todos los fines de semana Muchas veces, hasta 2 y 3 días. La pasábamos de lo más rico; comprábamos pizza o hamburguesas. Íbamos al cine, parque de aguas, jugábamos videojuegos todos juntos. Siempre era una competencia 2 contra 2 y siempre era yo y mi cuñadita y mi novia y su hermanito. Ya ahí en las noches yo me iba con la cuñadita a nuestra habitación; se había convertido con sus ropitas y eso. Mi novia se iba a la nuestra con su hermanito. Así dormíamos siempre ahí; yo y mi cuñadita hacíamos todo lo prohibido. Nos besábamos, yo jugaba con ella, le hacía cosquillitas, le daba nalgadas; ella me chupaba el pene, yo me comía su vaginita y luego se lo metía muchas veces en cuatro, otras veces en misionero o de ladito y cucharita en las mañanas debajo de las sábanas. Dormíamos desnudos, besándonos y abrazándonos. Ella, la muy cochinita de mi cuñadita, muchas veces se montaba encima de mí por horas, metiendo mi pene sin yo hacer nada, solo disfrutando y aguantando no venirme, y cuando me venía, se forzaba para que fuera adentro y no me dejaba sacar mi pene, y así nos dormíamos todos sucios y con mi verga y leche en su vagina. Siempre tenía que bañarme bien en la mañana y salir a comprar la pastilla solo al principio, porque al año, cuando mi cuñadita cumplió 13, su hermana la llevó de una a ponerse el aparato en el brazo para evitar embarazos. También el sexo con mi novia era más excitante cuando estábamos solos ella y yo. Yo le daba en cuatro bien duro y le decía que, hermanito, no le da tan rico. Y ella se montaba encima de mí y se movía delicioso con mucho poder y me decía que su hermanita no se movía tan rico como ella.
Así pasaron varios años. Yo me cogía a esa niña cada chance que tenía. Muchas veces, cuando podía, les decía a los padres que tranquilos, que yo la busco al colegio. Ellos felices de que yo los ayudara tanto, y yo me la ponía a chuparme el pene en el vehículo mientras encontraba un lugar donde parquearme para cogérmela rapidito. Varias veces fue riesgoso y rápido, pero esas cogidas son de las mejores cuando la hermanita de mi novia tenía entre 12-17 años. Recuerdo que para los 15 de mi cuñadita, justo antes de que empezara la pandemia 2020. Nos fuimos de viaje a un hotel todo inclusivo con playa. Fuimos todos, incluyendo los papás de mi novia. Todo ese viaje fue tan divertido porque mi cuñadita y yo nos escapábamos cada momentico que podíamos y nos manoseabamos en cualquier chance que teníamos sin que los papás se dieran cuenta. Y notábamos lo mismo con mi novia y su hermanito, que ya tenía 12 en ese entonces; estaba más grande. La cuarentena fue tan divertida porque cuando empezó, los niños se quedaron con nosotros, disque para no contagiar a los padres que seguían trabajando en la calle. Entonces ahí duramos un par de meses viviendo juntos y los papás de mi novia solo nos visitaban un par de veces a la semana con sus mascarillas. Y así hacíamos hasta que mi cuñadita tenía por ahí 17; ya ella no quería porque consiguió novio en el colegio y también el hermanito de novia ya tenía casi 15 y estaba muy celoso con mi novia y me tenía mucho odio a mí y mi cuñadita. Él no sé, como que tenía envidia de que yo me llevara bien con las dos o que me comiera a las dos, jaja. Igual mi novia habló con él y él también dijo que ya no quería porque consiguió una niña en el colegio. Y así ya desde un poquito antes era menos frecuente, pero ahí ya cortamos todo eso totalmente. Me di una última cogida con mi cuñada a finales del 2022, por ahí. Hoy en día yo sigo con mi novia y estamos tratando para un bebé y ellos ya tienen su novia y novio. La cuñadita tiene 20 y el cuñadito 18. Algunas veces cuando nos juntamos, yo la veo y me digo en la mente: «Quisiera volver», pero igual ya la disfruté mucho. Mi novia y yo aún culiamos mencionando esas experiencias y venimos más rico, pero ya no hacemos nada; eso, ahora hacemos otras cosas luego les cuento jaja.
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Muy liberal tu relato…
Con mucho gusto te he dejado mi voto.