La hija de mi sirvienta
Se me antoja mucho la hija de mi sirvienta .
Soy un joven soltero de 22 años y desde hace algún tiempo que me ando cogiendo a la señora que hace el aseo en mi casa, la cual es madre soltera y tiene una hija de 10 años que a veces se la lleva a su trabajo, no está muy bonita la pequeña pero tiene su cuerpecito bien desarrollado, bonitas nalguitas y sus piernitas bien formadas, sus tetitas en pleno desarrollo qué se le notan bien sabrosas porque aún no usa corpiño y cuando trae blusa escotada y algo suelta se le alcanzan a ver sus mini chichitas cuando se agacha. Sabiendo yo de su precaria situación económica en determinado momento me atreví a decirle a mi sirvienta-amante que me diera chance de prestarme un rato a su hija con la finalidad de cogermela y que le daría una buena cantidad de dinero por eso. Ella se molestó y me dijo que no, pero al cabo de unos días que se le apretó más su necesidad económica accedió a prestarmela, solamente con la condición de que no se la metiera por la vagina para que no perdiera su virginidad. Acordamos la fecha en que tendríamos el encuentro y ella esperaría afuera de mi habitación hasta concluir el acto. Y se llegó el día, me la trajo muy monita pero algo sucia como siempre, ya que la higiene no es una de sus cualidades, pero eso no me importaba ya que sus fuertes olores me exitaban más.
Estando ya a solas con su hija, la cual ya estaba advertida de que se dejara hacer lo que yo quisiera; comencé a quitarle su blusita un poco sucia de comida, y ante mis ojos pude ver sus hermosas chchitas qué tantas veces le había visto antes por debajo de su blusa, estaban bien redonditas y sus pezoncitos pequeños y de color de rosa, como si fueran ronchas de piquetes de algún insecto, se las acaricié y se las apreté, las tenia bien suavecitas y bien tiernitas, trataba de zafarse pero yo la sometia delicadamente y se las seguía agarrando, le mamé sus mini pezoncitos y cerraba los ojos creo yo porque sentía placer, gemia quedito y eso me calentaba más, posteriormente le bajé su chor y luego sus calzoncitos qué se notaban sucios de muchos días de uso sin cambiarse ni bañarse, me los llevé a la nariz y casi me vengo solo de oler esa ricura, un olor tan jediondo pero riquísimo, una mezcla de orines, jugos vaginales, mugre y caquita, después muy despacito acaricié su pequeña panochita, obviamente aun sin pelos y bien suavecita, le metí un dedo en su pequeña rajita, la cual estaba húmeda y caliente me chupé mi dedo saboreando ese delicioso elixir que salía de su vagina, así lo hice varias veces hasta quedar bien empapada su panochita por sus jugos y mi saliva, después la voltié y la incliné sobre la cama para dejar expuesto su hermoso anito, el cual estaba algo sucio de restos de caquita ya que no acostumbraban usar papel higiénico (su mamá seguido traía así de sucio su culote por lo mismo, pero eso me exitaba más) estando yo ya demasiado caliente, le empecé a lamer su anito hasta dejárselo limpiecito, un poco asqueado por el sabor de la mierda pero con la verga durisima. Después coloqué la punta de mi verga en la entrada de su culito empapado de saliva, la pequeña se quejaba un poco pero se dejaba cojer dócilmente, la verdad yo quería durar mucho rato cogiendomela pero estaba tan sabrosa que me vine muy rápido, inundadole su recto con chorros y chorros de leche, cuando le saqué la verga obviamente estaba bien embarrada de mecos y mierda y de su pequeño agujerito también le escurría mucho esperma de color café y un fuerte olor a caca. Nos bañamos y le entregué su hija a su mamá siendo aun virgen, y acordamos un próximo encuentro donde tal vez si me permitiría metersela por la vagina.



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