La Niña Beata II
Relato publicado originalmente en SexoSinTabues.com por hugoscott9.
Ella estaba en el último año de secundaria, mientras que este servidor ya tiene un trabajo y por tanto muy poco tiempo para dedicárselo a una novia, pero hacía el esfuerzo y las cosas anduvieron bien los primeros meses. Teníamos sexo cada vez que podíamos, ella trataba de aprender todo lo posible de mí, llegué a sentirme como el mentor sexual de una adolescente aventajada. Pero no todo puede ser perfecto, ocurrió algo que puso la cosa cuesta arriba.
Resulta que Mercedes, cometió la indiscreción de confesarse con el cura de la parroquia, y este como buen pastor, trató de traer de nuevo al rebaño a este par de ovejas descarriadas, mala cosa, este le pidió, mejor dicho, le exigió que no me diera más sexo de ningún tipo hasta que no nos casáramos como Dios manda. Nunca me imaginé lo manipulables que pueden ser las niñas beatas antes las sotanas, y lo último que quería escuchar de Mercedes es que no podíamos tener sexo, si precisamente por eso fue que me empaté con ella, que peo con estos curas entrometidos, por eso yo procuro siempre confesar mis pecados fuera de mi parroquia, así se evitan intromisiones de curas con ínfulas de padre sustitutos.
-¿Vas a seguir con eso de la abstinencia?
-Sí, hasta que no haya matrimonio.
-Pero todavía estas muy joven para casarte.
-Entonces tendremos que esperar.
-¿De cuánto tiempo estamos hablando?
-Hasta que yo termine la universidad.
-¡Estás loca si crees que yo voy a esperar tanto!
-Si me quieres me tienes que esperar.
-No me jod….
Ese fue solo un ejemplo de algunas de nuestras discusiones, algunas eran peores, otras eran menores, pero se mantuvo firme en su idea, bueno, la idea del cura, y me tuvo matándome a pajas durante casi un mes, ni siquiera sé cómo aguanté tanto tiempo, incluso ya estaba germinando en mi cabeza la idea de terminar con ella y buscar alivio en otros culos…digo, en otros brazos. Pero no contaba con la astucia de las hormonas de una adolescente, la necesidad estaba por encima de la moral.
Un día la invité a ver una película al cine, una de superhéroes que están tan de moda, y parece que el aire acondicionado en la sala estaba muy alto esa noche porque, y a pesar de haber llevado sendas chaquetas para el frio, tuvimos que abrazarnos en medio de la película y aun así teníamos frio. Era uno de esos cines donde tienen asientos para novios, esos que se levantan los posa brazos y se puede uno abrazar a la pareja como mejor le parezca, al principio yo intenté levantarlo pero ella no me dejó, pero a media película fue ella misma quien lo levantó y prácticamente se metió en mi chaqueta para que yo la arropara, yo lo hice sin ninguna mala intención al principio porque la película estaba buena, pero al tenerla abrazadita a mí temblando de frío se me corrompió la mente y se paró mi mejor amigo.
Metí poco a poco las manos entre su blusa.
-¡Uy tienes las manos frías!
-Por eso están buscando calor.
Seguí con mi intentona y me di cuenta que no opuso mucha resistencia, salvo por el primer impacto de las manos frías, empecé a acariciarle con suavidad su barriguita que estaba tibia en comparación con la temperatura ambiente, me encantaba el tacto sedoso de su piel, ese era uno de sus encantos, seguí subiendo suavemente hasta su brasier que no opuso resistencia, han notado que es mas fácil abordar un par de pequeños senos que unos grandes, eso ayuda a que la ropa interior sea fácil de quitar o remover.
-¿Qué haces? Deja eso.
-Quédate quietecita.
-Pero es qu…
-¡Pero es que nada!
Por fin metí ambas manos dentro de su sostén y comencé a acariciar esos pequeños y delicados senos, eso hizo que se derritiera entre mis brazos, comenzó a gemir cuando toqué sus pezones con mis manos frías, se le pusieron duritos al instante, me imaginaba que debían estar rojitos bajo toda la ropa, torturé esos pezoncitos apretando duro y torciéndolos como tornillos, ella echó la cabeza hacia atrás y expuso su cuello ante mi boca que lo mordió como un vampiro sediento de sexo, le pasaba la lengua por el oído, le mordía la oreja, ataqué también su boca y le mordí los labios con saña y alevosía.
A esas alturas ya no le prestábamos ninguna atención a la película, solo éramos manos y besos en la oscuridad, le mordía la boca y le pellizcaba los pezones, ella se arrimaba al hinchado bulto que brotaba de mi entrepierna, mi amigo también necesitaba cariño así que le solté una teta, agarré su mano derecha y la llevé hasta la bragueta de mi pantalón, ella comenzó a agarrarlo con timidez al principio pero a los pocos instantes empezó a apretarlo con fuerza, haciendo un movimiento como de succión con su manito derecha, por lo visto quería hacerme sentir que la penetraba, que rico, le doy puntos extras por el truco, tenía que devolverle el favorcito así que con mi mano desocupada volví al interior de su blusa y bajé a su entrepiernas, metí mi manó en su vaginita y comencé a sobársela sobre la ropita interior, se ponía húmeda poco a poco hasta que era como una laguna de flujos y deseo.
Le metí un dedo.
-Ufff.
Le metí dos dedos.
-Ahhh.
Le acaricié el clítoris con fuerza.
-Ohhh.
Así tuvo su primer orgasmo en medio del cine, con un montón de gente alrededor, juro por Dios que vi unas cuantas cabezas girar en sus asientos para tratar de ver mejor lo que estaba pasando en nuestras butacas, que por lo visto era más interesante que la película.
Ella tenía en su haber un primer orgasmo en público, pero yo quería el mío. Así que le susurré al oído.
-Yo también quiero.
-¿Qué?
-Que yo también quiero acabar.
-¡Ah!
Con su mano, que todavía apretaba mi bulto escolar, y mi mano, que tenía los dedos mojados por un pegajoso flujo femenino, aflojamos el cierre de la bragueta de mi pantalón y sacamos mi pene a tomar aire fresco, lo agarró al primer saludo y comenzó a acariciarlo con suavidad, en un principio solo pasaba su dedo pulgar sobre mi glande que se ponía cada vez más grande con el placer que sentía y absorbía el flujo de toda la sangre de mis venas, que rico se sentían sus caricias dactilares hasta que comenzó la faena de ordeño como debe ser.
Agarró todo el tronco de mi árbol de la vida, que gozaba de lo lindo con la paja que le estaban haciendo, subía y bajaba sin compasión, subía y bajaba, lentamente al principio, subía y bajaba, luego lo hizo más rápido, subía y bajaba, ahora su mano era una máquina de ordeño industrial. En menos de lo que hubiese pensado, o sería que ya no tenía noción exacta del paso del tiempo, yo estaba regando mi semilla sobre su mano, sobre la butaca y hasta creo que le cayó en el cabello a una señora que estaba sentada frente a nosotros, me tuve que morder la lengua para no gritar en medio de la sala, me agarré duro de su tierno cuerpo hasta que terminaron mis espasmos de placer y de gloria.
-Ahhh.
-¿Te gustó?
-Claaaro que siii.
-Que bueno.
Me percaté del olor a cloro que bañó el ambiente en la sala de cine y hasta pena me dio cuando noté, que otra vez las cabezas de las personas sentadas a nuestro alrededor se giraban en nuestra dirección, de no haber sido por la oscuridad reinante, seguro que se hubiesen dado cuenta de mi cara enrojecida.
-Límpiame un poco- le dije al oído.
-¿Cómo?
-Así- Y le lleve su manito izquierda (que había estado ociosa) hasta mi miembro y le mostré que debía recoger mi esperma con ambas manos, ponérsela en las palmas y luego frotárselas suavemente. Al cabo de unos pocos minutos ya sus manos habían absorbido todo mi flujo seminal mientras yo cerraba la santa maría del negocio, dejando al empleado del mes encerrado adentro.
-¡Me quedaron las manos suavecitas!
-Dicen que es bueno para el cutis.
-¿En serio?
-Claro, otro día te enseño.
Cuando volvimos a mirar la pantalla del cine, estaba reflejando unas últimas explosiones y unos diálogos que no significaban nada para nosotros, nos perdimos media película sin enterarnos de nada, pero que importa, había estado mucho mejor la pequeña escena de soft-porn que habíamos protagonizado en medio de la sala de cine. Hasta vi a un señor de lentes y barbudo, que estaba sentado detrás de nosotros, felicitándome con un pulgar arriba cuando abandonamos la sala. ¿Me pregunto qué diría el cura entrometido si se entera de esto? Por desgracia no pasó mucho tiempo para conocer su opinión.
H.L.
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