• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Relatos Eróticos
    • Publicar un relato erótico
    • Últimos relatos
    • Categorías de relatos eróticos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Publicar Relato
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...
Heterosexual

Las afectadas son las más fáciles

No me siento orgulloso de lo que hice a su pequeño cuerpo, pero conseguí lo que quería..
Comenzaré aclarando que habrá cosas que escriba que serán reales, ficticias y mitad y mitad otra. Este relato es real, trata de mi primera vez y espero sea de su agrado. Además, no usaré los nombres reales de los implicados, eso me incluye.

Bien, pues todo esto comenzó hace ya algunos años, yo apenas tenía 16, y en mi cabeza rondaba la idea de tener sexo de una vez.

Cabe aclarar, que desde hace tiempo me pasan este tipo de cosas. De la nada empecé a obsesionarme por probar cosas que se supone que a esa edad debía probar, y el sexo era algo que desde hace tiempo me había llamado la atención. Nunca estuve desesperado por una pareja, no porque se me hiciera fácil ni nada por el estilo, sino porque no me interesaba, pero fue por estos meses en los que una pareja amorosa y el sexo eran mis principales objetivos.

Y les daré un consejo, tanto a hombres y mujeres. Las personas que están más afectadas emocionalmente por x motivo, son realmente faciles de enamorar. Literalmente no tuve que hacer nada para atraer a esta chica, que llamaremos Alice, tenía tan solo un año menos que yo. Un día simplemente se me acercó y de ahí empezó todo. Desesperadamente me buscaba para recibir consuelo o consejos por sus inseguridades y otros temas, a los cuales accedía siempre a brindarle una mano. Terminé por volverla mi pareja al cabo de unos meses de algo de esfuerzo.

Bueno, ahora Alice se había vuelto un poco más segura, pero nuestra relación seguía siendo una de dependencia. En ese momento no me importaba la farsa que era mi relación con ella, pero ahora me doy cuenta de que es algo muy bajo, pero sigo sin darle muchas vueltas, solo lo admití.

Para conseguir hacerlo con Alice no tuve que poner mucho esfuerzo, prácticamente era algo que en silencio me pedía. Empezaba a sentarse en mis piernas cuando la invitaba a ver películas, y ella movía suavemente su trasero contra mi pelvis. También, jugaba mucho con su ropa cuando estaba cerca de ella, levantándola «sutilmente» para que pueda ver la parte baja de sus tetas o su sostén cuando llevaba. Así que si, lo tenía todo servido en bandeja de plata.

Ahora bien, la escena importante se desarrolló en su casa. Su papá está casi todo el día ausente, y su madre había salido más al centro a hacer unas compras.

Estábamos relajados en el sofá, ella estaba con su celular en mano, su cabeza reposaba en mis piernas, algo que a lo que le había pillado costumbre, hasta que sentí como empezaba a frotar una de sus manos contra mi pene.

—Amor, ¿qué haces?

—Nada, ¿por qué?

Alice estaba haciéndose la tonta, con esa vocecita inocente que algunas mujeres ponen cuando sienten el instinto de bromear contigo o intentan conseguir algo de tí.

—Porque siento como empiezas a insistir mucho ahí abajo.

—¿Te molesta?

Para mí sorpresa, ella había adquirido ese tono desconfiado en su voz otra vez, cosa que me molesta pero no puedo evitar excitarme por eso.

En un arriesgado movimiento, tome su cabeza y la moví lo suficiente como para que su mejilla hiciera contacto con mi pene, el cual ya sentía como se endurecía contra la tela de mis pantalones. Alice no dijo nada, solo la escuché tragar saliva para posteriormente, dejar su postura y agacharse frente a mi. Era incapaz de mirarme a los ojos por la vergüenza, así que con manos temblorosas, la ví bajando mi pantalón junto a mis boxers, liberando mi miembro ya casi erecto.

—Lo haré… Así que por favor, no me mires…

Seguido de su petición, Alice comenzó a masturbar mi pene con movimientos lentos. La suavidad de sus dedos y manos alrededor de mi longitud fue una sensación diferente a cuando yo mismo lo hacía. Pronto, comenzó a dar lentas lamidas desde la base hasta el glande , sacándome algunos suspiros ante la placentera sensación. No pude evitar mirarla, era un vista fantástica. Alice no podía abrir sus ojos, seguramente su vergüenza no se le permitía. Su aliento caliente y el movimiento de su lengua eran asombrosos, hasta que lo introdujo en su boca y comenzó una felación quee hizo sentirme débil y agradecido con el mundo.

Alice movía su boca con torpeza y lentitud, solo tomando hasta la mitad de mi miembro. No sabía si era mucho para ella, o simplemente no tenía la seguridad suficiente como para tomarlo todo. Mi miembro no era pequeño, creo que era muy ligeramente más grande que el promedio de esas edad. Además, Alice es algo baja, con 15 años apenas media 1.58 aproximadamente. Queriendo darle más seguridad para lo que vendría después, yo mismo empecé a moverme un poco, logrando establecer un ritmo más fluido y quitándole un poco le peso de hacerlo ella sola. Alice comenzó a alejar sus manos de la besa de mi pene, posándolas sobre mis piernas. Los movimientos de su cabeza dejaron de ser tan torpes poco a poco. La boca de Alice humedecida todo mi miembro, y la sentía tragar saliva mientras no paraba con su trabajo oral.

No quería correrme todavía, así que estuve mis propios movimientos y la separé un poco, notando como Alice respiraba con algo de pesadez y babeaba bastante.

—Ven… Ponte de pie.

Con voz ronca por la excitación le dije eso, poniéndola de espalda a mi y besando su cuello suavemente. Bajé lentamente su falda seguido de su ropa interior. Mi pene reposaba contra su trasero, y resistiendo el tentador impulso de frotarlo contra sus nalgas, baje mi mano hacia su coño, el cual sentía ya algo mojado y comencé a acariciarlo.

—Amor… Mmm… Ahí…

Alice gemía, con la cabeza echada hacia atrás. Por lo visto era bastante sensible. Me deleitaba con sus gemidos melodiosos y como balbuceaba cosas. Decidí dar un paso más, introduciendo dos dedos dentro de ella, a lo cual fui bendecido con un fuerte y agudo gemido que solo pudo excitarme más. Ya era muy obvio para mí que la naturaleza de Alice era ser totalmente sumisa, cosa que era un poco obvia, pero quería asegurarme.

No tarde ningún segundo, y comencé a mover mis dedos dentro de ella. Gracias a la posición en la que estabamos podía acariciar su clítoris. Podía sentir como las piernas de Alice temblaban ligeramente, sentía mi pene palpitar con necesidad, quería penetrarla ahí mismo, pero tenía que esperar un poco.

Mordí ligeramente su cuello por impulso, mientras que mis dedos entraban y salían de ella con un sonido lascivo que resonaba en la sala y viajaba hasta mis oídos. Pronto, sentí como sus paredes internas apretaban mis dedos ligeramente, además de que sus gemidos y gritos de placer se hicieron más fuertes, dándome la señal de que estaba por correrse.

—¡A-Ahí… A-Amor! ¡Siento que voy a…!

Apenas unos segundos después, la ví y sentí retorcerse con fuerza en mi agarre, su coño apretó mis dedos con fuerza. Casi me sentí tentado a continuar moviendo mis dedos, pero pronto sus piernas de debilitaron y la tuve que sostener con ambos brazos.

La dejé acostada boca abajo en el sofá, posicionándome encima de ella, deleitándome como respiraba agitadamente en busca de aire e intentaba recomponerse de su orgasmo.

—Amor… Por favor, quiero hacerlo…

Su mente seguramente ya estaba bastante nublada, sus piernas se abrieron como pudieron en el limitado espacio ante mi. Ni siquiera me pedía que le dijera algo, solo quería que follaramos y ya.

No pude evitar sentir algo de nervios, pese al tipo de persona que era, un acto tan íntimo como el sexo era demasiado. Siento que ni la mente más preparada podría mantenerse serena.

Alineé mi pene contra su vagina mojada por su anterior orgasmo, frotándola un poco para lubricarla, empecé a empujar despacio y sin mucha fuerza para abrime paso. Las piernas de Alice temblaron al igual que todo su cuerpo, y se apretaron contra mis costados. Era cálido, húmedo y demasiado reconfortante. Pronto sentí su himen, y ví a Alice con sus ojos cerrados con fuerza y asentirme en señal de aprobación. Con fuerza, empujé contra su coño y entré en ella. Alice soltó un pequeño grito de dolor, y agarró el rostro en señal de que esperara.

Sabía que tendría que esperar, cosa que era difícil, pues el impulso de embestirla era demasiado fuerte. Al cabo de un rato, Alice rodeó sus piernas alrededor de mi cintura, y me volvió a asentir. Comencé a moverme, sacando mi pene y volviéndolo a introducir. Iba lento para que ella se fuera acostumbrando. Mis manos dejaron sus costados y agarraron las suyas, las cuales puse a los lados de su cabeza con tal de que se sintiera más segura. Pronto mi ritmo empezó a acelerar, y Alice ya no se veía tan incómoda, incluso había comenzado a gemir con la boca cerrada.

Sentía como sus paredes apretaban y soltaban mi pene, como si buscara ordeñarlo para conseguir su esperma. Cuando mis movimientos ya podían considerarse rápidos, quise hacer las cosas más interesantes y menos monótonas. Solté las manos de Alice y la agarré firmemente para atraerla hacia mi, provocando que ella estuviera sentada en mis piernas, sin que yo dejara de penetrarla con ganas.

Ella unió sus labios con los míos en un beso apasionado y cargado de deseo, queriendo reforzar la conexión que habíamos establecido. Una de mis manos agarró sus caderas para tener un mejor agarre en mis embestidas a su coño, y la otra reposó en su espalda. Las manos de Alice permanecieron en mi pecho, sus gemidos eran amortiguados por nuestro beso, del cual pronto se separó en busca de aire. Sus jadeos y gemidos me volvían loco, y me impulsaron a ir más rápido, el sonido de carne chocando contra carne era intenso.

—¡Mi amor… Voy a correrme, necesito sacarlo…!

—¡Déjalo dentro! ¡Hoy es seguro…!

Con su permiso, mi mente dejó toda racionalidad, y dejé todas mis energías en mis últimos empujes, hasta que sentí como mi semen era disparado dentro de ella, su coño me apretaba con tanta fuerza que no me permitía moverme del todo.

Nuestras respiraciones eran pesadas. Alice tenía su cabeza reposando contra mi pecho con una expresión extasiada. Podía sentir como el calor de mi cuerpo se disminuía lentamente.

Bueno, al menos sé que esto se siente increíblemente bien. La conservaré por un tiempo más. Pensé, recuperando un poco mis sentidos.

 

 

Y bueno queridos lectores, hasta aquí termina esto. Pudo perdón si mi escritura parece la de una novela erótica y por la forma de pensar de mi yo más joven. Ya veré si les traigo más relatos sobre Alice o les cuento otras cosas que siento que les pueden interesar. Gracias por su atención.

20 Lecturas/14 enero, 2026/0 Comentarios/por Disclaimer
Etiquetas: chica, joven, madre, oral, orgasmo, semen, sexo, vagina
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
Priscila 2a parte
Una aventura inesperada II
Una doble mamada por unas gemelas
El día que viole a mi tía
mi primera vez con varios hombres
Sumiso esclavo de mi ex novia
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar Relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.351)
  • Dominación Hombres (4.073)
  • Dominación Mujeres (2.999)
  • Fantasías / Parodias (3.252)
  • Fetichismo (2.696)
  • Gays (22.077)
  • Heterosexual (8.226)
  • Incestos en Familia (18.205)
  • Infidelidad (4.508)
  • Intercambios / Trios (3.132)
  • Lesbiana (1.155)
  • Masturbacion Femenina (989)
  • Masturbacion Masculina (1.901)
  • Orgias (2.053)
  • Sado Bondage Hombre (449)
  • Sado Bondage Mujer (183)
  • Sexo con Madur@s (4.297)
  • Sexo Virtual (264)
  • Travestis / Transexuales (2.432)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.507)
  • Zoofilia Hombre (2.207)
  • Zoofilia Mujer (1.669)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba