Las mujeres del Pastor
Solo mas mujeres pueden decidir si se destruye o no un hogar.
¿Alguien ha oído historias de chicas quedará en estado y desaparecieron del barrio o de la escuela? Pues si existen. Recuerdo una chica quedó embarazada en una fiesta por su enamorado. Pero el muy cabrón lo desconoció y la dejó con los chicotes cruzados. Al enterarse la familia; ya se imaginan lo sucedido dentro de su casa. Ella no regresó más a la escuela. En otra ocasión, otro cabrón le increpaba a su compañera de colegio que si ella tiene al bebe es cosa suya si no aborta. ¿Pueden creer abortar en un pueblito lejano? Como pueden imaginar, por su indecisión, su panza comenzó a manifestarse y se armó el despelote en su casa. La puedo ver ocasionalmente andando sola o con una amiga con su panza en la escuela. Prácticamente hay 4 chicas que se reúnen en los recreos y conversan, no importa que grado de educación estén. El club de las embarazadas escolares va de las categorías de incesto y hetero según el chisme. “Pueblo chico infierno grande” según el dicho popular. Aunque las familias comprometidas con el asunto, concuerdan y casan a sus hijos para seguir llevándose bien. Eso propiciado como solución por el pastor del lugar. Caso hasta los casos de hermanos con hermanas.
En mi caso, que la hijastra del pastor evangélico quedara preñada de su padrastro violador. Esa no lo vieron venir, ¿No?
Pues, sí. Soy una adolescente de 15 años. Mis amigas del colegio dicen que soy alta y muy desarrollada para mi edad; igual era con las amigas de mi madre. Tanto, que bromeaban con mi mamá si ya tenía enamorado o cuantos con risas. Mi madre me tuvo a los 18 años y quedamos solas cuando ella tenía 31 años. Mi padre y abuelo murieron por un accidente en la carretera y se reunió con el pastor a sus 33 años, y meses más o menos. No culparé a mi madre por su decisión, pero como dicen “Que sea lo que Dios quiera”. ¿Pero es que escasean los hombres? Aquí no lo sé. Mi madre todavía se conserva bien en comparación de algunas de sus amigas. Bueno, bueno, bueno siguiendo con el relato.
¿Tal vez no me haya dado cuenta de mi desarrollo físico? -Me preguntaba en mi cuarto. Yo solo tengo 1.60 m con 65 Kg. Me preocupa más mi peso; tal vez sea por los bultos que tenia de senos y trasero. Mirando por mi espejo desnuda, se notan bien turgentes. Sí, creo que los tengo más grande que el resto de mis amigas. Estos datos creo que fueron el detonante para lo sucedido conmigo.
El barrigón ese, ya me estaba olisqueando con los ojos mi escote y trasero desde hace mucho. Y yo estaba en la pubertad y con ganas de explorar mi sexualidad. Pero no lo incite a que me arrojara sobre la cama matrimonial y me desvirgara con dolor. Fue justo cuando salía de ducharme, con solo una toalla encima camino a mi cuarto. Me arranco la prenda y me jalo dentro del dormitorio. Grite del susto y acto seguido grite del dolor por mi vagina profanada. Este maldito embarazado que no podía, creo, ni verse el pito me atino como Robin Hood a la diana en la primera. Mis gemidos primerizos, él me los arranco de mi boca como una loca. Trate de zafarme de su agarre y de nuestra conexión genital en vano. Tenía un dolor que me partía la vagina y sin importarle siguió bombeándome. El dolor inicial desapareció de varias embestidas para luego sentirme en un tobogán de placer; que mi cuerpo no alcanzaba reprimir, ni mi mente comprender.
Después se dio una pausa y se deshizo de su ropa. Vi un hombre con piernas gruesas abiertas, como si fuera a un duelo del viejo oeste, alto de 1.85 m creo, corpulento, grueso con bellos que iba de sus hombros, pecho, pubis, piernas y remataba con un vástago en medio de ellas. Él se acercó balanceando un pene oscuro ya erguido, de una palma de largo que él afirmaba me llevaría al cielo. Froto su grosor contra mi raja y penetró ocasionándome un gemido predecesor de muchos que llenarían mi boca. En plena cabalgata decía estupideces; como, romper mi virginidad era una ofrenda; que yo era un sacrificio, por el bien de un servidor del Señor y cosas que Dios te lo pagaraa…; pero, ¡co… con sarcasmo!, ¡¿Se rio acaso?¡
Que mierda me decía. Atontada de forma física, psicológica; estaba aprisionada por su peso mientras seguía penetrando mi interior. Yo no razonaba por los continuos orgasmos que me arrancaba. Riendo, dijo que soy multiorgásmica, y que mi vagina apresaba varias veces su falo en mi interior. Paro y se colocó encima de mis pechos solo para que se lo lamiera. Me quede en silencio ante la verga que me cacheteaba las mejillas para que reaccionara. Lo tenía a 10 cm de mi rostro; un pene oscuro, húmedo, largo y grueso; con protuberancias que parecían venas y un glande rosado del tamaño de una pepa de palta. Lagrimeando saque tímidamente mi lengua y lamí. Jajajajaja se rio de mi intento. Me jalo por mis cabellos y me arrodillo sobre la cama. Lámelo bien, me ordeno. Yo volví sacar mi tímida lengua y la embadurné con mis pasadas. Volvió a reírse de mi esfuerzo. Así que me lo introdujo hasta que tosí. Saca bien la lengua y chúpalo como un helado –me increpo con sus palabras hasta que se lo lamí según sus deseos. Se lo mame, que me faltaba boca. Su glande era el problema para mí. Es grande y me faltaba práctica. Riendo, levanto mis ancas y copulo con ellas al aire en tanto me apoyaba con mis manos como si fuera una carretilla. Luego cambio, me ladeo sobre la cama con una pierna al aire, cuando lo abrazaba sin sacar su herramienta; todo acompañado por un coro de jadeos y gemidos. Se impulsaba con fuerza que me destrozaba con los orgasmos que me propinaba. No sé, pero sentía mi cabellera, vientre, senos, cara, espalda; todo mi cuerpo mojado sudorosa como mi interior, húmeda. Me recordó el curso de educación física de la escuela. Solo había que agregar el gemir fuerte; mientras mi cerebro cortocircuitaba por endorfinas y oxitocinas. Quería mas, Dios quería más; deje que la lujuria me invadiera en tanto mi cuerpo seguía teniendo espasmos de los orgasmos que me provocaba ese falo oscuro. Pero de súbito se detuvo, lo saco violentamente; pareció como si me hubieran quitado algo que me urgía ó necesitara. Lo froto y de su pene escupió algo que llego a mi cara, pechos y vientre. Un aullido de placer salió. Aaaah, aaah sii si Oooh, Ooh. Luego golpeo su glande contra mi clítoris que provoco un espasmo de la mano con un gemido. Se sonrió como si un trabajo estuviera hecho. Boca arriba con los brazos extendidos como pidiendo auxilio, mi respiración era agitada y no tenía fuerzas, como si la hubieran drenado. Si algo me tocara me correría al instante. Mi padrastro me oteo complacido; mientras sacaba brillo a su falo húmedo y venoso. Siguió frotando hasta que de nuevo lleno mi interior con su hombría. Balanceo sus caderas despacio, esta vez sin llegar a mi cérvix; en tanto me veía a mí, ignorante, que había caído en mi cara. Con su mano derecha froto mis pezones erectos, untándome, esparciendo la lefa derramada sobre mis pechos y vientre. ¿Te gusto? -Pregunto aun acariciando mi bajo vientre y sin dejar de balancear sus caderas; en tanto su glande entraba y salía de mi entrada vaginal. Era un glande indeciso. Mis labios se abrían y cerraban, abría y cerraba…. Cada ocasión que salía, mis labios húmedos lo acariciaban; como los brazos de una amada que se negaba a soltar a su amado. Esos dos, su pene y mis labios vaginales; con su jueguito de entrar y salir, emitían ligeros sonidos acuosos en la habitación silenciosa. Si, estaba tan silenciosa que lo único que se oía eran mis gemidos suaves casi suplicantes con el jueguito de su pene con mis labios. El solo se divertía por ese efecto sonoro. Sonreía viéndome como abría ligeramente mis labios como si fuera un pez tratando de respirar. Además de ver, como mis hormonas jugaban conmigo.
¿Te gusto? –repitió la pregunta el pervertido. Pero yo estaba mas hipnotizada de sensaciones para comprender. Ese jueguito me puso expectante. Para que reaccionara me empalo entero para luego retroceder lentamente. Si…me gusto –le respondí, creo, y él me introdujo un poco más su pene. Y un atisbo de orgasmo me parecía venir a electrizar mi cuerpo que conteste con un fuerte SI. Estaba embrujada, poseída. Siii, siiii, siii. Y me agredió con su virilidad un poco más y reventaba yo diciendo si, si, si, si, si, si. Hasta el fondo -dije que me electrocuto con una lluvia de orgasmos. Esta vez, yo entraba con iniciativa; moviendo mis caderas, ladeándolas, contrayendo como sea mis paredes internas; con tal de exprimir ese pedazo de carne que invadía mi interior. Era una danza del vientre, pero acostada. Quería que mis paredes vaginales aprisionaran ese pene dentro mío hasta quedarnos como dos perros abotonados. Compriman, aprisionen, estrujen -me decía a mí misma a las fuerzas que me oyeran para que me llenara de placer. Dios santo, estoy loca –me imagine.
Mi cuerpo reacciono agitándose, arqueando mi columna al cielo y arrojando pichi, creo. Es un demonio. Me convirtió en su puta perra y supongo igual con mi madre. Domo una juvenil oveja del Señor en una súcuba hambrienta de lujuria. Ya no me importo su panza velluda; ahora brincaba como posesa en mis sentones abrazando esa panza y descansando sobre ella sudorosa. Hasta mis senos frotaban esa panza.
¡Ja ja ja ja ja ja! – él reía mientras yo abrazaba y besaba esa velluda y sudorosa panza sin asco. Los pensamientos que tenía sobre esta persona; que se supone es un pastor de una comunidad, alguien libre de polvo y paja, que en la calle iba bien con su saco y corbata, que atendía a su feligresía, entonaba y cantaba alabanzas en la iglesia en coro con tantos parroquianos. Un lobo con piel de oveja. Es en realidad un Demonio a puertas cerradas.
Dios es grande hija mía –decía mientras reía- goza lo que Dios te ofrece en la vida… sumisa como Eva ante Adán.
Y seguía y seguía con su rollo; mientras me penetraba tendida boca abajo en tanto amasaba mis glúteos o los sujetaba como águila sobre su presa.
Sabes ya no tienes que convencerme -le dije mientras mi cuerpo y senos se balanceaban- solo culeame, fornícame, viólame, préñame, llévame al cielo, solo hazlo. Le dije mientras retraía mi trasero para sentir su falo perforarme más adentro de mi vagina. El sonido de dos cuerpos chocando se oían fuera del cuarto; donde un par de ojos y oídos estaba atentos al desarrollo, allí dentro.
No sabía qué hacer. Se me invirtió la moneda en el cerebro, ya está demás seguir con la verborrea. Estuve cogida por mis caderas y seguía bombeándome de perrito. ¿Cuándo se detendrá?, espero que nunca. Por primera vez me sentía libre y llena. Mi cuerpo a flor abierta sin taras.
Como una muñeca que tomaba algunas poses que verías solo en el Kamasutra; nunca había imaginado ni en sueños como seria tomado mi cuerpo. El cómo, sobaba las venas de su falo las paredes de mi vagina, me hizo multiorgásmica. El lamerle sin asco con toda mi lengua su pene, el juguetear con los bordes de su glande, de los huevos hasta la punta, me confirme como su puta. Bese su pecho velludo de macho domínate sobre mí, mime sus labios con los míos, entregue mi vagina virgen y salí premiada. Adoro sentir mis senos bailar el sube y baja o balancearse como locas ante el ímpetu viril de este mi macho ahora. Libres. Tus lecciones no terminan nena -dijo, mientras me subía una pierna y penetraba por enésima vez en trance mi concha. Ambos sudados, pero él, la gota gorda; como si estuviera jugando bajo el sol. De misionero, sentía su sudor como me embadurnaba mi vientre y senos parados; que no ignoraba en succionar y besarme.
Hasta que sucedió. El cerdo me lleno. Sentí su lefa caliente depositarse dentro de mi mientras su falo palpitaba con cada descarga. Mi vagina lo apresaba y ayude contrayendo mis músculos pélvicos hasta que depositara cada gota de vida en mi interior. Yo ya sabía de qué la tierra es redonda. Me puse en guardia cuando cayó a lado mío después de llenarme. Mientras el sentía su gloria yo abrí las piernas y pude ver algo blanco saliendo de mi vagina. Quería increparle por las consecuencias que se me arremolinaban en mi cabeza. Pero, me sentía feliz de ser una hembra satisfecha de ser beneficiada. ¿Me seguirá violando? -Pensé, mientras acariciaba mi vagina de la cual emanaba su leche y lo pasaba por toda mi concha y senos.
Después de ver que no se movía, intente salir del cuarto. No podía dejar que mi madre nos encontrara o me viera así. Pero mi cuerpo no respondía bien. Claro, después de copular como hembra de león marino; no me sorprendió que estuviera cansada y desecha, solo podía dormir a lado de ese león. Su leche blanca y espesa salía lenta mientras mi vagina se reacomodaba ante la ausencia de su falo. Curiosa como una gata, llevé mis dedos y recogí un poco de su saliente lefa espesa y lamí mis dedos. ¿Que estoy haciendo? -me preguntaba saboreando su leche y tratando de diluir su espesor con la lengua. Seguí escarbando mi vagina hasta que la sequé sin saber que me estaba alimentando. No le tenía repulsa y me parecía un poco más de dulce que salado.
Ya era hora de salir -pensé, abandonando el lecho para dirigirme a la ducha; mientras buscaba la toalla, que no encontraba. Camino a mi dormitorio la encontré sobre mi cama. Cosa que me inquieto, a menos que penaran en la casa, solo había una respuesta. Ya empezaba ver el futuro que sucedería. Me abofeteo, me increpo, me asocio a cierto pecado, estuvo a punto de seguir pegándome hasta que le increpe que ella sabía lo que ocurría y no hizo nada. Allí se congelo y se puso a llorar abriendo más los ojos. Ella sabía, y solo estuvo de mirona. Perdió el equilibrio y tomo asiento sobre el sofá, llevándose las manos a la cara. Se increpaba contra si misma; su falta de valor y su hipocresía de culparme por lo sucedido sin echar al barrigón en la culpa. Ella y yo estábamos en la misma canoa –pensé; en tanto la miraba temerosa si me acerco o no. No quería otro arrebato violento de parte de mi madre ante nuestra circunstancia. Así que la abrace fuertemente poniéndonos a llorar y ambas nos correspondimos con otro abrazo consolador. Ella me pidió perdón por como actuó y me consoló por lo que pase con el pastor. Pensábamos que sería de nosotras solas, cuando ambas en un frente unido lo echáramos de la casa.
¿A sí que, Como lo haríamos? Este gordo es muy respetado, tiene peso económico en este pueblito. Nosotras solo tenemos una casa y dos hectáreas de café. Lo común en todas las familias del lugar. Este gordo bien podría ser un alcalde. Prácticamente estábamos evaluando el costo beneficio. Así que comente a mi madre, que compartiéramos ambas el mismo hombre. Le comenté que era posible que me hubiera preñado. Ella se llevó la mano a la boca por lo ocurrido. Eso suponía un problema más si estuviéramos solas. Una madre soltera no era capital para un soltero, pensamos ambas. Yo tenía culpa por no medirme durante el éxtasis. Ella me abrazo consolándome y que me apoyaría, si se confirmara que yo estaría esperando un bebe. Mija -dijo poniendo sus manos en mis mejillas- entre las mujeres tenemos que apoyarnos. Dos días después cuadramos a mi padrastro y él sin más, acepto. Claro que le convenía. Ahora era semental de dos hembras. Solo le pedimos que dejara de predicar cuando estuviéramos en intimidad.
Llegando él de la calle, nos encontró juntas en la cocina pelando y limpiando las papas; nos cogió de las nalgas contento y nos besó en la cabeza. Yo ya andaba de 3 meses y mi madre de 1 mes de embarazo. Deje de ir al colegio y junto a mi madre nos centramos en atender la casa y apoyar a nuestro esposo con la feligresía. Y aun en nuestro estado seguimos disfrutándonos casi todos los días.
PD: Por favor, comenten con confianza, cada uno de sus aportes me llenan para seguir escribiendo. Gracias.
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