Lidia C-2
Los cuidados con mi hermana chica..
Vacaciones
Llegaron las vacaciones y nos quedábamos acostados hasta tarde, digo nos quedábamos porque cuando nuestra madre se iba a trabajar, mi hermana se venía a acostar a mi cama.
Era un suplicio el abrazarla por la espalda y yo con mi erección matutina, digo un sacrificio por el esfuerzo que hacía por no penetrarla.
Yo dormía con calzoncillos y ella con calzones y polera. A ella le gustaba que la abrazara por detrás y sentir mi miembro duro entre sus nalgas. Yo trataba de no moverme pero ella de repente se movía como para acomodarse y eso hacía palpitar mi miembro. Cuando estaba a punto de eyacular, saltaba de la cama y me iba al baño a masturbarme.
– Todo esto te hubiera echado en tus calzones – le decía a modo de reproche mientras ella a mi lado miraba como me masturbaba.
Después más tranquilo nos duchabamos como siempre, obviamente tenía otra erección cuando ella me enjabonaba, se tomaba su tiempo, no el mismo tiempo que me tomaba yo al enjabonarla a ella, no quería que se acostumbrará a que lo hiciera y terminara por masturbarla y que se pusiera muy caliente.
A pesar de todo eso, pasábamos el día como buenos hermanos, después del desayuno hacíamos el aseo, ordenabamos los dormitorios y después nos acostabamos a ver televisión en la cama de la mamá y como era verano, casi desnudos, lo que hacía que ella volviera a » jugar » con mi miembro mientras veíamos una película.
Cómo mi mamá tenía cable un día nos topamos con una película para adultos. Rápidamente cambié el canal.
– Qué fue éso? – preguntó levantando la cabeza de mi pecho mirándome a los ojos.
– Nada – le dije
– Déjame ver – estirando su mano hacia el control, la esquivé y luchamos por el control lo que hizo que ella quedara sentada en mi erección, me quitó el control y bajándose buscó el canal en el cual había una chica, me imagino de 18 años aunque se veía menor, metiendo el miembro de un hombre adulto a su boca, ella se quedó como extasiada mirando, ella no se movía, sólo miraba, no había visto nunca algo parecido. Me acerqué a ella y con una mano acaricié su espalda y con la otra le arrebaté el control y apagué el televisor. Ella no hizo ningún intento de quitarme el control, sólo se acostó de espaldas porque había estado sentada con el control en la mano y entre sus piernas.
– Estas bien? – le pregunté acostándome al lado de ella.
– Si – dijo mirándome con sus ojos muy abiertos, después se volvió hacia mi, me abrazó y puso su cabeza en mi pecho. Acarició mi pecho, mi estómago y después a ver como mi miembro levantaba la tela del slip, metió la mano por debajo liberándolo. Como siempre comenzó a bajar y subir su mano por mi miembro que en esa época ya debía medir unos 15 centímetros.
– Quieres que te lo chupe? – dijo mirándome a los ojos mientras su mano subía y bajaba. No respondí, ella se inclinó y sentí su lengua pasar por la punta de mi miembro, eso fue como un choque eléctrico.
Te gusta? – preguntó dando vuelta la cabeza mirándome. A mis 14 años nunca nadie me había echo éso, sólo masturbarme que lo hacía mí hermana. Nos miramos a los ojos y sin decir nada, ella se arodillo entre mis piernas habiertas y se inclinó metiendo mi miembro en su boca húmeda y caliente. Qué sensación más agradable,
– Te gustó éso? – preguntó otra vez, sólo asentí con la cabeza. Volvió a meter mi miembro en su boca pero me apretó con sus dientes y me dolió.
– ! Ay ! – exclamé
– Te dolió? – si tus dientes.
– Lo siento, es que me dieron ganas de morderlo – dijo casi riendo.
– Ten más cuidado, me duele el roce de tus dientes también –
– Bueno, voy a tenet más cuidado – dijo y lo hizo, lo mismo que vimos en la televisión, lo fue repitiendo pasó a paso y creo que chupaba con más ganas, seguramente tratando de sacar la leche que me salga cuando me masturbaba. Cerré mis ojos y la dejé hacer, qué sensación más rica. No habían pasado más de tres minutos y sentó que iba a eyacular, abrí los ojos y me incorporé apoyado en los codos.
– Voy a terminar en tu boca – le advertí, pero ella siguió con más ganas, entonces comencé a mover mi pelvis metiendoselo hasta la garganta una y otra vez, comencé a eyacular en su boca lo que hizo que ella terminara haciendo arcadas encima mío.
– Perdona – dijo limpiándose la boca con el dorso de la mano.
– No, perdóname tu, no debí haberte hecho éso – le dije.
– Me gustó, sólo que no pude tragarme todo –
– Ven, mi linda niña, te amo – le dije besándola en la boca como no había hecho nunca antes, sentí el sabor de mi semen y traté de limpiarla con me lengua que ella terminó chupando.
– Vamos al baño – le dije porque estaba mojado donde ella había vomitado encima mio y ella porque me abrazó. En el baño la enjabone de la cintura para abajo, porque en la mañana había enjabonado su pecho como medio limón y con mucho cuidado porque le dolian mientras ella me masturbaba. Ahora, arrodillado delante de ella no sabía si masturbala o no, decidí que no porque después va a querer que lo haga siempre, pero igual su vulva me llamaba mucho la atención.
Después del baño, limpios y secoa, la tomé en mis brazos y la acosté en la cama y me acosté al lado ella.
– Te amo – me dijo abrazándome.
– Yo también te amo – le respondí con un beso en la frente, y ahí nos quedamos en la cama, desnudos y abrazados. Yo, un adolescente de 14 años y mi hermanita una niña de 8 años.


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