Luego de la cuarentena
Sin amor es mejor, se goza mejor y se siente menos culpa..
Unos días después de mi cumpleaños 21 se vino la pandemia y el confinamiento, por ende, tuve que quedar en mi departamento, hacía 1 año que empecé a tener sexo con el papá de mi jefa, por obvias razones, dejamos de vernos en tanto duraba el encierro, yo ya me había acostumbrado al sexo entre 2 a 3 veces por semana con él, aunque, los últimos 6 meses cómo que no me satisfacía más, si bien llegaba al orgasmo, no la sentía muy dura la mayoría de las veces, no creo ser yo el problema, más bien es él por la edad, pero ganas siempre tenía, más yo, no estaba más satisfecha, siempre llegaba, pero me masturbaba de vuelta al llegar a casa, aunque debo admitir que lo extrañaba en esa primera semana, no es lo mismo gemir por su rostro que gemir sobre un consolador.
Siguiendo, me sentía con muchas ganas y me masturbaba como loca todos los días, y lo peor, no me satisfacía, necesitaba que me besen, acaricien y chupen toda.
Con tanto tiempo libre y solo viendo películas y series me aburría y entrando a internet, me descargué una app de citas, alcé algunas fotos provocativas y al instante tuve mensajes de varios, la mayoría no me llamaba la atención, pero igual les daba mi número, para chatear y pasar el rato, hablaba con 5 a la vez, para joder, les pedía fotos y me enviaban de sus rostros o sin remera y cosas así, también pedían, pero nunca enviaba nada sugerente, soy precavida en eso, cómo a mi me gusta de tamaño un poco más de lo normal a grande, les pedía fotos de sus penes y me las enviaban, me calentaba mucho, varias veces quedé con verme con alguno de ellos y cuando llegaba el día, no les pasaba mi ubicación, la verdad, tenía miedo, sé que esas apps son para ir directo al grano y eso me hacía retroceder porque por lo menos debía conocer a la persona antes de iniciar una relación, tiempo después, ya el encierro había terminado, no le escribían más, uno de ellos me dijo que soy una calienta pijas, me reí al leer, quieren saber si pasó algo con alguien?, no, no me encontré con nadie, solo jugaba y me masturbaba con sus fotos.
Al volver al trabajo, me encontré con que el señor viajó y que volvería en un año, me sentí algo mal, no por amor, sino porque iba con la idea de poder seguir teniendo sexo con él, no quería recorrer por otras pijas.
La jefa, que tiene un consultorio de sexología, decidió abrir una estética con masajes corporales, ella sabiendo que estudio Kinesiología se animó y me pidió si le podía conseguir otra chica para masaje, le dije que sí y llamé a una compañera a preguntarle si le gustaría ya ir ganando experiencia en la profesión y aceptó.
Al día siguiente mí compañera fue llegando y ya tuvimos clientes, señoras que necesitaban masajes relajantes, todo bien, me gustaba mucho lo que hacía y de paso me entrenaba para cuando me reciba, mi historia recién comienza, nunca hice masajes a hombres y tocaba hacerlo al siguiente día.
Tuve tres clientes al día siguiente, 1 joven que estaba para fisioterapia y dos señores que necesitaban relax, comencé con el señor de unos 60 años, le estaba haciendo masajes en la espalda y al girar, pude notar que tenía una erección, pero no me asusté, ya nuestra profesora había dicho que suele ser normal en las personas, más si es mujer la masajista.
Y así seguí por un mes, luego, recuerdo muy bien que era sábado, le estaba haciendo masajes a un señor joven, y me habló «aquí también hacen masajes especiales?» preguntó, yo ya sabía de eso, pero le dije que no comprendía, me preguntó si me podía solicitar algo extra y que me pagaría una suma buena por ello, le miré y le dije que no soy prepago, pero el pago me interesaba, me ayudaría mucho, pero tenía miedo de que mi jefa se enterará, le dije eso al señor y me dijo que iba a quedar entre nosotros, entonces le pregunté «que tipo de extra quieres?», se volteo en la camilla y se bajó el boxer, desvié la mirada rápido y me dijo «quiero que me aceites y me hagas masajes hasta terminar», yo volví a mirar y vi que su pene estaba durísimo, pero como sé de masajes, le puse el aceite y le sobaba los testículos y le masturbaba hasta que se vino y su semen se corrió por mis manos, cómo si no pasó nada, tomé una toalla y se la limpié, se levantó, se vistió y me dió el extra.
Al salir, aún no podía creer lo que pasó dentro del cuarto.
Una semana después, volvió el mismo cliente y le atendí de vuelta, ésta vez ya fue rutina, pero con un agregado, me pidió que me acerque más a él y cuando lo hice, mientras le masturbaba, me apretaba las nalgas y me gustó y suspiré varias veces, luego quería besarme y me negué, terminó, me pagó y se fue.
Al día siguiente era viernes, yo quería salir temprano y rogaba que lleguen clientes temprano, pero vino un señor y solicitó por mi, no quería a mí compañera, solo a mi.
Entramos a la habitación y empecé el masaje, cuando se volteó, automáticamente mis manos fueron a su pene y como no dijo nada, hice el mismo procedimiento que con el otro, terminó, se vistió, me pagó y se fue, imagínense lo caliente que me sentía, me mojaba toda, hacía pajas y no tenía una dentro de mi, me masturbaba como desquiciada al llegar a casa.
El martes de la siguiente semana, el señor joven que se llama Rodrigo, volvió para su sesión de masaje y descarga, mismo proceso, se volteó y me empezó a apretar las nalgas mientras le hacía el masaje en el pene, ésta vez sus manos ya buscaban frotarme sobre el pantalón la entrada de mi vagina, no les niego, ya estaba muy caliente realmente y entonces me bajé el pantalón para que me toque bien «estás empapada» me dijo, «claro que si» le dije, me estiró hacía él y metió su mano bajo mi chomba para tocarme los pechos, yo, sabiendo que nadie entra cuando hay cliente, gemí y sentía que iba a llegar en cualquier momento porque me frotaba tan bien el clítoris ese hombre, pero no pude al final, el terminó y suspiro, me pagó el doble, era el último cliente, salí de la pieza muy excitada, acalorada y temblaba de las ganas.
Cerramos el local, debíamos ir a clases, a mi compañera le buscó el novio y yo aguardé el bus, en eso se acerca un auto y baja la ventanilla, era Rodrigo mi cliente, quedé sorprendida, «adónde vas, te acerco» me dijo, «voy a la facultad» le dije, «subite, te llevo» me dijo, y como ya había una especie de confianza entre nosotros, subí con él, «tienes novio?» me preguntó, «no, no tengo» le dije, «entonces puedo decirte que sos hermosa, tienes hermosos pechos y lindo físico» me dijo, » muchas gracias» le dije, llegamos a la facultad y antes de bajarme me preguntó a qué hora salía, «depende, a veces a las 21 o 22 horas» le contesté, «y dónde vivís?» preguntó, «hacía el centro» le dije y vos despedirnos.
Salí casi a las 22 horas, y él me estaba esperando, nunca me dijo que me buscaría, «te llevo a tu casa» me dijo y cómo es tarde, acepté.
De ida me empezó a hablar de lo bien que hago mi trabajo, que le gusta mucho la forma en que lo toco, «mirá, solo me acuerdo y ya me pongo duro» me dijo y sacó su pene para mostrame, solo reí y me agarró de la mano y me hizo tocarle, demasiadas ganas tenía y en tanto el manejaba, me agarraba de la nuca tratando de llevar mi boca a su pene, yo le decía tranquila que no, paró al costado de la ruta y me dijo «ya sé lo que quieres» y se me acercó y me apretó para besarlo y accedí, sus besos se volvieron intensos, ya con lengua y me encantaba, luego fue por mí cuello y me apretaba las tetas, yo apretaba fuerte el asiento y empecé a gemir mucho, después siguió conduciendo, yo ya no podía y le chupaba, luego sentí que el vehículo paró, al levantar la cabeza, noté que estábamos en el garaje de un motel, no dije absolutamente nada, me bajé y tuvimos sexo, después de meses, su posición favorita es que yo me suba sobre él y besarme mientras me penetra, amanecimos y así, sin llegar a casa, volví al trabajo, ojerosa, 3 veces terminó y me hizo terminar, yo feliz y radiante, pero eso era solo el principio de todo, les contaré en el próximo relato…


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!