Me llamo Rosina 3
Relato publicado originalmente en SexoSinTabues.com por Anonimo.
Carlos cuando se fue a Argentina, yo me quedé muy triste, me sentía sola, extrañaba su pene en mi vigina, en mi ano, en mi boca.
Siempre hablamos por Facebook con él, como siempre me aconseja en los estudios, «sabes una cosa?, mi mamá siempre pregunta por ti, que si vas a volver, se que le gustas a mi madre», le comentaba, aunque él nunca me dijo nada al respecto.
Me dijo que pronto iba a volver, ya que tenía que seguir con esos estudios que había echo cuando vino y me hizo su mujer.
Ya había cumplido los 16, Carlos me mandó una felicitación y un hermoso ramo de flores, yo me sentí tan alagada.
Mi mamá siempre me preguntaba por él, que cuando iba a venir, «mami, a ti te gusta Carlos verdad?», le pregunté, aunque no me respondió con su sonrisa me dijo todo.
Pasaron unos días y Carlos me dice que va a venir, cuando le dije a mi madre, nos pusimos muy contentas las dos.
Cuando llega, yo salgo corriendo a recibirlo, nos dimos un fuerte abrazo, mi.
mamá salió muy sonriente y bien maquillada, se saludaron con Carlos estrechando sus manos.
«Que grande que estás Rosi, sos toda una señorita», me dijo haciendo que me ría nerviosa, como tonta, inmediatamente sentí un tremendo cosquilleo en mi vagina, sentía como me latía, estaba ansiosa por tener el pene de Carlos bien adentro mío.
Nos invita a cenar, y mi abuela me dice que los deje ir sólos, que me quede con ella en casa, pero le dije que no, que quería salir con ellos.
Mi abuela no quiso ir, y nos fuimos los tres, nos fuimos a una parrilla cerca del puerto.
Mamá y Carlos hablaban y se reían mucho, yo empecé a pasar mi pie con el zapato puesto por la pierna de Carlos sin que mi mamá se diera cuenta.
Cuando volvimos era muy tarde, yo me moría de sueño, y me dijo Carlos que nos íbamos a ir temprano, así que me fui a dormir, dejándo sólos a mi mamá y a Carlos.
No podía dormir, estaba nerviosa, quería que pase rápido la noche, me daba vueltas y vueltas en la cama, me levanto para ir a la cocina, no escuchaba nada, ni un ruido, cuando veo la puerta de la cocina cerrada, pero como es una puerta acristalada y tenían la luz prendida, se veía todo.
Que lo que vi me hizo dar mucha rabia, sentí muchos celos.
Veía a mi madre arrodillada frente a Carlos con sus tetas al aire y chupando el pene de ese hombre que creía mío.
Me fui sin hacer ruido, tenía mis ojos llenos de lágrimas, me sentí traicionada por mi madre y por Carlos.
Yo siempre quise que Carlos y mi madre sean pareja, pero ver así a mi madre, sabía que no iba a soportar que duerman juntos, me comían los celos.
Como a las nueve de la mañana nos fuimos con Carlos.
«Que pasa Rosi que vas tan calladita?», me dijo conduciendo la camioneta en la que había venido.
«Nada», le dije sin hacer más comentarios.
«Pensé que te ibas a poner contenta de verme y de irnos juntos al monte», me dijo pasando su mano por mi pierna, intentando que las abra para acariciar mi vagina por sobre el pantalón.
«Que hicieron anoche con mi madre?», le dije sin abrir mis piernas.
«Estas celosa?», me dijo Carlos insistiendo con su mano para que las abra.
«Sí, estoy celosa», le dije abriendo mis piernas y dejando que me acaricie la vagina.
«Vos no me decías que querías que tú madre y yo seamos pareja, asi vos y yo podíamos seguir teniendo relaciones más tranquilos?», me dijo intentando desabrochar mi pantalón.
« Si, pero ver a mi madre arrodillada frente a ti chupando tú pene y con sus tetas al aire, me puso muy mal.
Te la haz cogido?», le pregunté desabrochando y bajando mi pantalón para que me acaricie mejor, ya que aunque estaba muy celosa, me gusta estar con Carlos y sentir que es mi hombre.
«No, no la cogí, solo me la chupo y se tragó la leche», me dijo Carlos metiendo uno de sus dedos en mi vagina y yo pasaba mi mano por sobre su pene dentro del pantalón.
Cuando llegamos, estábamos en medio del monte, fuimos más lejos que el año pasado.
Carlos me abrazó y nos empezamos a besar, Carlos me sacó la camiseta y el corpiño, acariciando mis tetas y me las empezó a chupar, «como extrañaba chupar estas tetitas», decía pasando su lengua por mis pezones, «y yo que me las chupes», le dije acariciando su cabeza y gimiendo de placer.
«Desnudate y vamos al asiento de atrás», me dijo Carlos.
Yo me terminé de sacar la ropa y desnuda pasé junto a él al asiento trasero, yo acariciaba su pene mientras nos besamos.
Me hizo subir sobre él y grité de placer al sentir como su pene entraba todo dentro de mi vagina y me cogía.
«Como te extrañé», le decía besando su boca y moviendo mis caderas con todo su pene bien dentro mío.
«Como esta esa hermosa colita?», me dijo besando mis tetas y pasando su dedo por mi ano.
«Deseando que la metas bien adentro, que la vuelvas a abrir como la abriste el año pasado», le dije sin dejar de mover mis caderas, besando su boca, metiendo mi lengua buscando la suya.
«Date la vuelta y sentate de nuevo pero ahora que te entre por la cola», me dijo Carlos, haciendo que me levante, me de la vuelta y siento sus dedos húmedos de saliva parar por mi ano.
Me dice que abra mis nalgas y siento cómo acomoda su pene contra mi ano y me va ayudando a sentarme despacio, sintiendo como nuevamente su pene me volvía a abrir la cola.
Me dolía, me quejaba pero seguía bajando, sintiendo como mi ano se abre y su pene entra todo en mi cola.
«Te duele?», dijo Carlos apretando mis tetas, «hace un año que no me entra nada por ahí, me duele pero no tanto como la primera vez que me la metiste», le dije abriendo mis nalgas y moviendo mis caderas en círculos, gimiendo y suspirando de placer al sentir como Carlos me volvía a coger, ya se me había olvidado lo que había visto a la noche entre Carlos y mi madre.
Carlos me acariciaba las tetas, metía sus dedos en mi vagina, yo estaba bien clavada en su pene y no dejaba de moverme.
«Así le vas a abrir el ano a mi madre también?», le dije cuando siento sus manos en mi cola y cómo me empezó a subir y bajar, haciendo que su pene entre y salga de mi ano.
«Vos preocupate de cómo te lo rompo a vos, ya cuando le haga la cola a tú madre te lo voy a contar», dijo metiendo su pene bien adentro de mi cola, haciendo que de un fuerte gemido de placer.
«Espero que no me pase como la primera vez», le dije besando su boca y temblando por las caricias que me hace en el vagina, haciendo que me vuelva loca de placer.
«Ojalá que sí, que te pase, me encantaría que te hagas caca en mi pija», me dijo apretando mis caderas haciendo que me baje más sobre su falda y metieneo absolutamente todo su pene en mi cola.
«Haaaaaaa, me duele, pero como me gusta que me cojas asi», le dije sintiendo esas ganas de orinar que siento siempre cuando siento que estoy por llegar.
«Me orino Carlos, me orino, sigue así, hazme gozar como tú sabes», le grite sintiendo que me mareaba, que algo dentro mío explotaba.
Carlos gritó, me mordió la nuca y empecé a sentir como su pene palpitaba bien adentro de mi cola.
Después de esos momentos tan maravilloso, quedé cómo dormida apoyada contra el pecho de Carlos, con su pene completamente metido en mi cola.
«Cuanto me haces disfrutar», le dije cada vez más relajada y bien clavada por la cola.
«Me prometes que me vas a contar cuando le hagas la cola a mí mamá?», le dije intentando levantarme de la falda de Carlos para que saque su pene de mi cola.
«Te lo prometo», me dijo sacando su pene, y siento como si me estuviera haciendo caca sonre Carlos, pero me tranquilice cuando me dijo que era la leche que me había dejado dentro.
Desnudos como estábamos nos metimos en el arroyo para lavarnos, estaba contenta porque no me había echo caca en el pene de Carlos, aunque mi ano palpitaba, estaba tan feliz que no me importaba.
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