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Heterosexual, Infidelidad, Masturbacion Femenina

Mi amiga, tan joven y tan insaciable.

La historia de la primera (y no única) vez que me cogí a mi mejor amiga e ingnoré la existencia de mi novia..
Buenas, buenas, ¿cómo están? Hace tiempo que no me paso por aquí, pero ya me decidí a regresar con un relato nuevo desde el primero.

Para más contexto, lean el primer relato, pues este está conectado directamente a él.

Okey, esto fue apenas tres meses después de haber tenido mi primera vez con mi en ese entonces novia. Alice y yo habíamos mantenido una relación más que decente de su parte. No habíamos vuelto a tener sexo desde entonces, primero porque ella era demasiado tímida como para pedirlo de vuelta, y segundo porque nunca teníamos oportunidad.

En un inicio no me afectaba, ya que tengo bastante autocontrol, pero algo que me ha enseñado la biología, es que la falta de algo, en este caso, el sexo, junto a muchas tensiones pueden desesperarte un poco. Así que si, tenía que hacer algo.

Por ahí del fin de semana, llamé a mi mejor amiga, llamemosle Luna, con tal de contarle mi situación.

Aquí una aclaración necesaria. Luna yo éramos y seguimos siendo, amigos muy íntimos. Nos contamos infinidad de cosas sin mucha vergüenza porque nos tenemos demasiada confianza. En repetidas ocasiones nos insinuamos y hasta nos habíamos llegado a tocar un poco antes de los sucesos de este relato.

Cuando nos juntamos para hablar, solo le expliqué lo que ya dije anteriormente, y como me sentía débil por alguna razón al desesperarme por mis deseos. Luna solo se rió un poco, y primero trató de ayudarme de buena forma, hasta que empezó lo interesante.

—¿Quieres que te ayude?

Su pregunta vino acompañada de una suave y lenta caricia en mi pierna izquierda. Me miró directamente en cuanto volteé a verla a la cara. Ella ya sabía que yo tenía planeado dejar a Alice pronto, porque de ella ya había obtenido todo lo que me interesaba, por lo que aceptar su ayuda me pareció exquisitamente tentador.

—¿Segura? ¿No te lo quiere guardar para cuando tengas novio?

—No me importan esas tonterías. Te quiero ayudar, y a la vez me estarás ayudando a mí. Vamos, no seas miedoso.

Esta está caliente, pensé. Pero no tenía razones para negarme. Si, le estaría siendo infiel a Alice, pero poco me importaba.

Con eso, decidí llevarla a mi casa (nos juntamos cerca de la misma). Mi madre no llegaría hasta la noche, y mi hermana llegaría al rato, pero nunca se mete a mi habitación, además de que la cerraría.

Una vez dentro, enseguida me sentí dominado por el deseo,y la agarré firmemente desde la espalda, moví su rostro y la besé con pasión. Luna no tardó en corresponderme, nuestras lenguas salieron para danzar contra la otra en un beso que amigos convencionales no compartirían. Mis manos subieron lo suficiente como para agarrar sus senos, aunque de ella no había mucho que agarrar en esa zona, pero no me importó. Podía sentir sus pezones endureciéndose poco a poco por la excitación que ella misma cargaba desde hace un rato, la cual ahora solo se había intensificado.

Nos separamos con un suspiro, para después ella sentarse en el borde de mi cama. Luna empezó a desabrochar mi cinturón y bajar mis pantalones, dónde el bulto de mi erección ya era más que notable. Cuando liberó mi miembro, la ví retorcerse un poco en su lugar. Enseguida rodeó mi pene con una mano, moviendola de arriba a abajo con movimientos lentos y gráciles. Su lengua salió para lamer desde el tronco hasta la punta, para acto seguido meterse casi toda mi longitud en la boca.

No pude evitar soltar un leve gemido al sentir esa sensación nuevamente. A diferencia de Alice, los movimientos de Luna eran más directos y agresivos, como si realmente quisiera exprimir toda la tensión que se había generado dentro de mi por medio de su felación.

Su cabeza se movió de atrás hacia adelante sin detenerse, su mano derecha tenía puesto su agarre en la base de mi pene, su lengua trabajaba diligentemente, moviéndose alrededor de mi glande o frotándose contra la parte baja de mi erección cuando ella succionaba. Podía escucharla gemir suavemente, disfrutando de su trabajo oral. La mano libre de Luna se encargó de quitarle su lo que llevaba puesto en el torso, teniendo que separarse de mi miembro para quitarse todo, incluyendo su sostén que cayó en su regazo, a lo que enseguida volvió a tomar mi pene en su boca.

Ya no podía aguantar más, sentía mi pene palpitar con urgencia en busca de la liberación de mi semen. Agarré su cabeza con ambas manos, sin importarme si era algo rudo con ella, empecé a empujar y follar su boca con desespero. Mi semilla salió disparada en su boca, y sentí como Luna no tardaba en tragar todo el contenido que salía de mi. Tres meses sin soltar nada, y ahora que finalmente derramaba parte de todo eso en la boca de esta chica, era cuánto menos, único.

En cuanto mi orgasmo se calmó, saque mi pene de su boca. Mi miembro estaba lleno de su saliva, mientras Luna respiraba agitadamente. Me sonrió.

—Nada mal semental, realmente eres único.

Ella entonces se acostó un poco en mi cama, y deslizó sus pantalones hasta quitárselos, dejando solo su ropa interior de color negro. Ella misma la retiró, teniendo así una vista perfecta de todo su cuerpo desnudo. Luna era delgada, algo más alta que Alice pero más baja que yo. Tenía la piel era morena, y si bien podría considerarse plana, no niego que tenía excelentes piernas y un trasero respingón y redondo, y eso que ella apenas tenía 16 en ese tiempo.

Me subí a la cama para estar encima de ella. No quería hacer más juego previo, quería cogerla y ya. Empecé a frotar mi pene contra sus labios vaginales, tocando también su clítoris y sacándole varios gemidos.

—Mmm… Así… Eres bueno, querido… Ohh…

Me quité la camiseta que llevaba por comodidad, y para no ser el único sin ropa entre nosotros. Las manos de Luna se aferraron a mi espalda posesivamente, mientras yo me deleitaba con la sensación del exterior de su vagina, y ella soltaba esos suaves gemidos que tanto me gustaban.

—Vamos, ¿qué esperas? Mételo ya, por favor…

Su súplica fue acompañada de ella misma abriendo un poco su cavidad con ayuda de sus dedos. No esperé más y enseguida empecé a introducirme en su interior. Esa sensación tan cálida y placentera me recorrió mientras más metía mi longitud en ella. Su agarre en mi espalda se reforzó, clavándome sus uñas ante la sensación.

—Ohh… Que profundo… Muévete por favor…

—¿Ya lo habías hecho?

—No tienes idea la de cosas que me he metido, pero ahora solo quiero que metas y saques tu verga hasta cansarme.

Sus palabras solo me motivaron. Ni siquiera me había dado cuenta que a diferencia de Alice, ella no soltó sangre ni nada. Enseguida comencé a moverse dentro de ella, empujaba mis caderas contra su coño una y otra vez, sintiendo como sus paredes me apretaban y el calor de su interior me reconfortaba de maneras inimaginables. Gemidos y jadeos incontrolables salía de la boca de Luna con cada penetración que recibía, lo que solo me excitaba más y me impulsaba a ir con más fuerza.

—Aprietas bien rico, querida.

—¿Mejor que tú noviecita?

Logró preguntar ella entre jadeos, los cuales se intensificaron cuando me incliné más sobre ella y empecé a moverme con más fuerza.

—¿Quién sabe?

Agarré sus mejillas con ambas manos y metí mis lugares en su boca, obligándola a abrir la boca, lo que permitió que sus gemidos salgan a mayor volumen con cada estocada que recibía. Adoraba poder ser rudo con ella. Con Alice tuve que ser paciente e ir con cuidado, y solo me pude dejar llevar al final. Ahora no, podía dejarme dominar por mis instintos desde un inicio.

Luna me hizo una seña de que me detuviera un rato. Fue que entonces ella se dio la vuelta y levantó las caderas hacia mi. Algo que ansiaba con fervor desde hace tiempo era hacerlo con una mujer con ella de esta forma, mostrándome su culo en la espera de recibir mi miembro. Sentí que la vida me sonreía, justo cuando volví a penetrar en lo profundo de su lujurioso coño, con una mis manos en esas redondas y firmes nalgas.

—Estas rogando que te coja duro…

—Si papi… ¡Ahhh…! ¡Más duro!

Su forma de llamarme y sus súplicas no hacían más que calentarme más. Durante 2 minutos más estuve así, penetrando su coño desde atrás como si no hubiera un mañana. A veces yo me detenía y ella movía sola sus caderas para meterse y sacarse repetidas veces mi pene de ella.

Cuando finalmente sentí que estaba en mi límite, pegué mi cuerpo al de ella, dejando una distancia corta entre mis caderas y las suyas para penetrarla rápidamente, sintiendo como su interior apretaba mi miembro con fuerza, como si quisiera sacar todo el contenido de mis testículos.

—Sigue apretando así, Luna. Voy a correrme en lo más profundo de tí…

—¡Hazlo, hazlo! ¡Tira todo dentro de mí, papi!

Con su permiso, finalmente dí una última estocada, disparando una de las cargas más grandes que he tenido en mi vida en lo profundo de su vagina. Sus paredes internas apretaban y se relajaban, como intentado exprimir hasta la última gota de mi esencia solo para ella.

Casi me dejé caer encima de Luna, nuestras respiraciones agitadas y nuestros cuerpos sudorosos indicando nuestro estado de cansancio. Salí de ella, haciendo que el semen que había eyaculando en su interior se derramara y manchars las sábanas. Algo que tendría que limpiar mañana o al rato.

Luna entonces se echó de lado en la cama, mirándome con una sonrisa pícara en lo que aún recuperaba el aire.

—¿Y ahora, semental? ¿Ya te sientes mejor, o aún necesitas más?

—Depende de si crees poder continuar.

Ella no hizo mas que sonreír más, a lo que se dio una palmada en el trasero para provocarme, lo que tomé como una invitación a continuar. Afortunadamente, era un día seguro y los riesgos eran mínimos.

Después de eso nos sumimos en unas sesión extensa y apasionada. En la que probamos varias de esas poses que no pude probar con Alice. Tomé fotos y grabé algunos vídeos de lo que hacíamos, no solo de recuerdo, sino también a petición suya. Y obvio, ¿quién soy yo para negarme?

Finalmente nos detuvimos cuando se nos empezaba a hacer algo tarde. Fue difícil porque nos tuvimos que duchar rápidamente para quitar un poco del olor a sexo. Luna tomo su ropa y volvió a vestirse, y le pagué un Uber hasta su casa (esto sucedió en 2018). Se despidió de mi con un beso corto, diciendo que no estaría mal repetirlo.

Al cabo de una semana fue que rompí con Alice, explicándole que ya no tenía nada que lograr con ella y demás cosas que pensaba en esa época. Y por simple maldad y porque supuse que no volvería a tener está oportunidad, le mandé algunas de las fotos y videos de mi sesión de sexo desenfrenado con Luna, y de ese modo despedirme por y para siempre de ella.

Apenas unos días, estaba tan tranquilo en la sala de mi casa leyendo uno de tantos libros que tenía, cuando mi hermana me habló desde detrás del sofá, preguntándome algo que me heló la sangre.

—Oye, ¿qué estabas haciendo el sábado?

 

Y bueno, final no tan final porque esto evidentemente tiene continuación. Espero que lo hayan disfrutado, y en cuanto pueda subiré la continuación que contiene incesto del bueno. Chao.

44 Lecturas/19 febrero, 2026/0 Comentarios/por Disclaimer
Etiquetas: amiga, amigos, hermana, incesto, infiel, madre, mayor, sexo
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