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Heterosexual, Intercambios / Trios

MI ESPOSO ME CONVENCIO DE FOLLAR CON SU AMIGO

Comenzaré diciendo que mi esposo (Antonio) y yo (Janice) empezamos a ser novios a los 18 años. Yo mido 1,65 m y siempre he tenido una cintura y unas nalguitas atractivas, algo paraditas, por eso desde entonces los hombres volteaban a mirarme cuando me veían en la calle con minifalda..
Comenzaré diciendo que mi esposo (Antonio) y yo (Janice) empezamos a ser novios a los 18 años. Yo mido 1,65 m y siempre he tenido una cintura y unas nalguitas atractivas, algo paraditas, por eso desde entonces los hombres volteaban a mirarme cuando me veían en la calle con minifalda.

Nosotros vivíamos fuera de la capital y desde el principio, comenzamos a tener relaciones sexuales a escondidas. Yo le mamaba la verga hasta correrse, yo le pedía que terminara en mis pechos y otras veces en mi boca. Luego aprovechábamos cuando la casa de alguno de los dos estaba sola para irnos a hacer nuestras cositas.

Cuando nos casamos, a los 19 años, nuestro sexo siempre fue muy rico y abierto, pues siempre yo le complacía sus deseos. Después que nació nuestro primer hijo, nos mudamos al pueblo donde nació mi esposo, pues le ofrecieron trabajo.

Ya en su pueblo, comenzamos a convivir con los amigos de mi esposo. En el sexo, él comenzó a tener fantasías, pues me preguntaba si me gustaría tener sexo con alguno de sus amigos, algo que nunca se me ocurrió. Cada vez que follábamos, me hacía esas preguntas y yo le decía que sí, en medio de la excitación, pero después al terminar, le decía que estaba loco. Así pasaron algunos años y nació nuestro otro hijo. Después de eso, él siguió insistiendo con esa idea y, como teníamos internet, contratamos el servicio de adultos y comenzamos a ver películas en las que salían mujeres con dos hombres y me preguntaba si me gustaría estar así, lo que nos generaba sexo muy rico. Él me decía que con los embarazos mi cuerpo se había puesto más sensual, porque cuando nos casamos yo era muy delgada, aunque tenía mis nalguitas paradas.

Después nos cambiamos de casa y nos fuimos a vivir al lado donde vivía uno de sus mejores amigos con su esposa. Nos llevábamos muy bien. Efrain, el amigo de mi esposo, siempre fue respetuoso conmigo, pero yo notaba que me miraba cuando había oportunidad, porque teníamos viviendas pegadas. Eso hizo que entráramos en confianza.

Como mi esposo me seguía preguntando si me gustaría estar con dos a la vez, en una noche de sexo le dije que sí. Cuando me preguntó quién me gustaría, le contesté que Efrain, su mejor amigo. Yo sabía que él me observaba cada vez que podía, se quedaba mirando mi cuerpo y así pasó algún tiempo hasta que una noche los sentí regresar. Los escuché hablar en la sala y, después de un rato, entró mi esposo a la habitación. Me levanté y le dije que iba a la cocina por agua.

Me besó y me dijo:

—Sí, está bien. Y él se regresó a la sala

Para ir a la cocina yo tenía que pasar por la sala.

Por ese entonces tenía 25 años, acostumbraba a dormir con un baby doll que me quedaba justo debajo de las nalgas y se transparentaban algo mis senos. Cuando pase por la sala, me sorprendió ver allí a Efrain sentado. Algo nerviosa, lo saludé y me dirigí a la cocina. Tomé el vaso de agua y cuando regresaba a la habitación, al pasar por la sala, mi esposo me detuvo, me abrazó por la espalda y me dijo al oído:

—Te tengo una sorpresa.

Yo miré a Efrain y me reí nerviosa. Al abrazarme mi esposo se notaron más mis senos porque no llevaba sostén. Vi que Efrain fue lo primero que miró.

En eso, Antonio le preguntó a Efrain:

—¿Qué te parece, Janice? Al verme sonriente, contestó que era una mujer muy linda y, mi esposo al oído, me preguntó si me gustaría hacerlo con los dos. Nerviosa, pero sonriendo, mirando a los ojos de Efrain, pregunté:

—¿Y él si quiere? ¿Yo le gusto?

Él contestó de inmediato:

—Sí. Por supuesto. Eres una mujer muy hermosa.

Mientras él me observaba, mi esposo me besó en el cuello y me levantó la parte superior del baby doll, dejando mis pechos al aire a la vista de Efraín. Por un momento nos observó hasta que le sonreí y eso le dio confianza para levantarse y comenzar a tocar mis pechos y besarlos mientras mi esposo me besaba el cuello. Yo comencé a gemir al sentir cómo otro hombre me mamaba las tetas mientras mi esposo me besaba el cuello.

Después, Efrain me comenzó a besar en la boca y me acariciaba la entrepierna, que en un instante se comenzó a humedecer. Empecé a tocar sus vergas por encima del pantalón. Sentía una sensación muy extraña, como si estuviera en un sándwich.

Efrain se sentó en el sillón y yo me agaché para desabrocharle el pantalón con ansias de ver su verga por primera vez. Quizá por el nerviosismo, aún no tenía una erección total, pero tenía una verga blanca y recta (la de mi esposo es curva). Entonces, empecé a sacársela. Después, comencé a recorrerla con la lengua de punta a punta, logrando ponerla dura. Pude ver que su verga era más grande y gruesa que la de mi esposo, así que la metí en mi boca hasta donde me cupo y le di una mamada riquísima. Que hasta entonces solo lo había hecho con Antonio.

Por la cara de Efrain, pude ver que le gustaba cómo se lo hacía. Mientras él gozaba, yo no paraba de mamarle la verga. Mi esposo aprovechó que yo estaba de rodillas y empinada para empezar a cogerme. Tal vez por la excitación y los nervios del momento, los dos terminaron rápido.

Esa noche Efrain no me penetró y Antonio terminó dentro de mí, mientras yo hacía terminar a Efrain con mi boca probando por primera vez su semen al recibirlo en mi boca, algo que, por su reacción, le encantó. Con una sonrisa pícara, me limpié la boca y me levanté mirándolos con picardía: Después, me acerqué a mi esposo y le dije: «Eso es lo que querías, ¿no?». Así fue como comencé a ser la perra de mi esposo y su amigo.

Días después, hablando con mi esposo, le dije que me daba pena ver a Efrain, que quien sabe qué estaría pensando de mí después de lo que pasó. Me respondió que Efrain le había dicho que yo era maravillosa, pero que se había quedado con deseos por haberse corrido tan rapido. También me dijo que le gustaría repetir y follar mi concha. Le pregunté: «¿Tú quieres que él me coja?». Y me respondió: «Si tú quieres, sí».

Por supuesto que yo quería sentir esa verga dentro de mí, así que dejé que las cosas se dieran.

Pasaron varios días y un fin de semana. Como era costumbre, Antonio y Efrain salieron con sus amigos y regresaron juntos poco antes de la medianoche y considerando que nuestras casas están pegadas comparten el espacio de estacionamiento de los autos.

Cuidando que la esposa de Efrain no se diera cuenta que habían llegado, entraron a la sala de nuestra casa. Antes Antonio me había llamado para pedirme que me pusiera la tanga negra, junto con las medias de liguero. Yo sali de mi habitación con mi baby doll y nos encontramos en la sala, charlamos un rato mientras tomábamos unos tequilas.

Efrain me miraba y cuando me levante del sillón mi esposo le preguntó si le gustaba mi cuerpo. Y de inmediato Efrain comenzó a abrazarme y besarme mientras mi esposo nos observaba.

Enseguida, comenzó a quitarme la ropa y a besar todo mi cuerpo. Me empezó a chupar mi concha, algo que me excitó mucho, pues lo hacía muy bien. Yo también le mamé la verga y en un momento dado, comenzamos a tener sexo delante de mi esposo, como si él no estuviera ahí. Él nos veía mientras nos tocábamos y besábamos, dejando entrever lo que estábamos deseando.

Efrain es más atlético que mi esposo. Él me recostó en un sillón, tomó mis piernas y las puso en sus hombros, apuntó su verga hacia mi concha y me penetró desenfrenadamente produciéndome mucho placer. Al sentir cómo me entraba su verga, comencé a gemir deliciosamente. Sentía cómo golpeaban sus testículos contra mis nalgas, como dándome palmaditas, y me la metía hasta el fondo. Así continuamos durante unos diez minutos, fundidos en un mismo cuerpo. Los dos nos olvidamos que Antonio estaba presente.

Cuando sentí que Efrain vaciaba sus chorros de semen, siendo esa la primera vez que se corría dentro de mí, después de unos minutos se retiró y como esperando su turno Antonio tomo el lugar de Efrain.

Como la verga de Efrain es tan larga su corrida quedo muy profunda en mi concha y al no salir nada a la vista mi esposo comenzó a penetrarme. Yo sentí con cada embestida, que empujaba más a fondo el semen de Efrain, y con tanta lubricación, además del espectáculo que acababa de presenciar cuando me follo Efrain, esto lo llevó a follarme, clavándome su verga como una ametralladora logrando que yo disfrutara mi orgasmo y él se corriera invadiendo mi concha con su semen.

Fue una experiencia formidable, pues era la primera vez que recibía dos folladas continuas de distintos hombres, al levantarme comenzó a fluir el semen por mi entrepierna, entonces puse una mano en mi concha para evitar su salida y me fui directo al baño y luego a la habitación.

Después de un rato, Antonio entró a la habitación y me preguntó si me había gustado, cuando le dije que sí, volvió a cogerme sintiendo cómo su verga se hacía gorda dentro de mí, y supe que le había gustado compartirme con su mejor amigo. Ver a otro hombre como me poseía lo excitó terminando nuevamente dentro de mí y al terminar nos dormimos.

Los días siguientes, cuando teníamos sexo, Antonio me preguntaba si me gustaría volver a tenerlo con Efrain. Le dije que sí, siempre y cuando no le dieran celos a él, respecto a que su amigo me follara.

Me dijo que era solo sexo, por lo cual se comenzaron a repetir las oportunidades cada que era posible. Los encuentros fueron haciendo que nos acopláramos los tres en el sexo, pues alternaban los dos conmigo mientras me montaba sobre uno, le chupaba la verga al otro hasta que lograron hacerme mi primera doble penetración. Una noche, mientras montaba a Efrain, Antonio comenzó a poner saliva en mi culo y luego me penetró.

Gemí con un ligero dolor, pero mucho placer, pues Efrain penetraba con su verga mi concha mientras me besaba y Antonio bombeaba su verga en mi culo. Sentía cómo chocaban sus vergas dentro de mí hasta que Antonio se bajó y yo seguí moviéndome sobre Efrain hasta alcanzar un orgasmo y simultáneamente sentí cómo Efrain llenaba mi concha con su semen.

Los siguientes encuentros fueron más ricos, pues me acostumbré a sentir sus vergas al tiempo. Yo gemía y me movía como si estuviera poseída, hasta que terminaban.

Antonio siempre terminaba primero, para observar cómo Efrain seguía cogiéndome y cambiando de posiciones hasta explotar dentro de mí. Mas tarde en la habitación, Antonio volvía a cogerme sintiendo el semen de Efrain, porque decía que verme follar con Efrain lo excitaba tremendamente.

Fue entonces cuando comencé a sacar la perra que tenía dentro para complacerlos, pues Efrain me hacía suya de todas las maneras que quería. Yo sabía que a su mujer no se lo hacía como a mí y eso me llenaba de placer. Así pasó un tiempo en que, cada vez que podían, Efrain llegaba a nuestra casa y me cogían los dos.

Cuando mi esposo no estaba por cuestiones de trabajo, me decía que él le pediría a Efrain que estuviera pendiente, así que Efrain no desperdiciaba la oportunidad para cogerme y yo feliz que lo hiciera.

Esto duró algo así como dos años, hasta que tuvimos que cambiar de ciudad por el trabajo de Antonio. Durante los tres años que estuvimos en la nueva ciudad, Efrain nos visitó dos veces al año, por lo que las noches que se quedaba me cogía junto con mi esposo de todas las formas, algo que me excitaba mucho, y más, si traía ganas reprimidas, que solía ser lo normal. Yo me vestía con liguero y medias para ser su perra durante esas noches en que disfrutaban de mi cuerpo y yo de sus vergas. A veces, él me enviaba fotos de su verga por internet con frases recordando momentos excitantes.

Por lo demás en ausencia de Efrain, Antonio siempre me ha cogido de maravilla, pero recientemente me dijo que quería ver cómo lograba que otro hombre compartiera con nosotros. Pero esta será otra historia.

5 Lecturas/17 enero, 2026/0 Comentarios/por JAPACA
Etiquetas: amigos, baño, culo, follar, hijo, orgasmo, semen, sexo
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