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Sexo Sin Tabues 3.0
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Heterosexual, Intercambios / Trios, Voyeur / Exhibicionismo

Mi novia provoca a mis amigos.

Dos amigos vienen a mi depa a ver el tenis y dianita aprovecha para provocarlos y exhibirse, ¿qué más pasar?…á.
Hola querido lector o lectora, Este relato podrías leerlo y excitarte sin necesidad de leer los anteriores, pero, recomiendo muchísimo leerlos para que entiendas bien la dinámica entre los protagonistas y sus anteriores aventuras. De cómo todo fue escalando y descubriéndose poco a poco, espero que disfrutes esta la que vendría a ser la quinta parte de esta historia de amor, descubrimiento y sexo.

Parte 1: Así comencé exhibiendo y compartiendo a mi novia por accidente – Sexo Sin Tabues 3.0

Parte 2: Así comencé exhibiendo y compartiendo a mi novia 2da parte. – Sexo Sin Tabues 3.0

Parte 3: Llegó el momento de exhibir a mi novia en público, qué nervios. – Sexo Sin Tabues 3.0

Parte 4: Así comencé Exhibiendo y compartiendo a mi novia P4 – Sexo Sin Tabues 3.0

De la parte cuatro he subido una versión corregida y mejorada pero aún no se ha publicado al día que escribo esta quinta parte,  recomiendo buscarla en mi perfil.

Habían pasado ya unas semanas desde aquel loco fin de semana en la playa, playa que ni siquiera visitamos porque nos la pasamos en el hotel después de la gran aventura en la discoteca. Diana había regresado a una relativa  normalidad, como ya saben, el lugar donde vivíamos es un poco conservador, así que volvió a los escotes no tan exagerados y a usar muy pocas veces minifalda.

Dianita ya casi no visitaba su página de webcam que tanto adoraba, a veces una o dos veces por semana prendía transmisión, se exhibía un poco, se tocaba, cumplía algunos caprichos del chat y ya, claro yo como siempre era un fiel espectador. Era claro para mí que ese loco fin de semana donde pudo cumplir su fetiche de exhibirse en persona, descubriendo fetiches nuevos como ser tocada por extraños, lo de ser abusada dormida por mi y también lo que pasó con Don Tito, había sido suficiente para calmar sus ansias de ser deseada.

Yo por mi lado aún sentía morbo de que la miren por la calle cuando iba conmigo, el sexo entre nosotros siguió siendo tan apasionado como siempre. Las experiencias de ese fin de semana parecían habernos unido más, sentía que la amaba más que nunca y ella también era más cariñosa, tierna y amorosa conmigo, pero las constantes conversaciones pervertidas, lo excitada que estaba todo el tiempo, la ropa provocativa y lo de imaginar cosas pervertidas como a otras personas con nosotros mientras hacíamos el amor, casi habían desaparecido, yo Me resigné a que ese fin de semana había sido el tope máximo, pero al menos, tenía lo de la Cámara web.

 

Tres semanas después de ese fin de semana, dianita me dio la sorpresa de aparecer en mi puerta con sus maletas.

Diana: Hola mi amor, al fin me he decidido.

Yo le había propuesto que se mude conmigo al día siguiente de volver del circuito de playas, pero ella estaba muy indecisa. Al verla parada ahí en la puerta con los ojitos bien grandotes, una sonrisa en el rostro, las manitos atrás de la espalda y con un pie en puntita con una expresión tan tierna y sus dos maletas detrás, no pude evitar abrazarla, levantarla en brazos y girar con ella hasta el medio de la sala de estar, ella reía y me decía bájame, cuando paré y la baje, la ví a la carita y tenía los ojos llenos de lágrimas.

Diana: Perdóname mi amor, no sé por qué me tomó tanto decidirme si yo te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo.

Se le quebró la voz y sus lágrimas no dejaban de brotar abrazándome muy fuerte, yo la aparté, le limpie las lágrimas y la besé, nos besamos muy tiernamente pero los besos fueron subiendo de intensidad, nuestras lenguas se encontraron y empezaron a bailar,  ella hizo lo que siempre hacía, tratar de meter su lengua hasta mi garganta, poco a poco su respiración se ajitaba y se le escapaban unos hermosos suspiros y gemidos.

Yo ya amasaba entré sus nalgas pasando mi dedo en su rayita y subía hasta sus grandes pechos, comencé a desabotonarle la blusa con desesperación mientras ella desabrochaba mi pantalón, bajé a besarle el cuello, por fin liberé ese par de enormes tetas moviendo un poquito hacia abajo su brasier, ella me masajeaba la verga y me apretaba una nalga mientras yo le chupaba y le mordía los pezones alternando entre 1 y otro, lamía el centro metiendo mi cara entre ese par de montañas y ella ya gemía muy fuerte, baje mi mano derecha y la metí dentro de su pantalón directamente hasta su Conchita que estaba empapada y empecé a frotar su clítoris mientras intentaba meterle un dedo, cuando escuchamos unas pisadas corriendo bastante fuertes que nos hicieron reaccionar.

Con la emoción y excitación del momento, habíamos olvidado las maletas afuera del departamento con la puerta bien abierta, yo me subí el pantalón y corrí mientras ella se tapó con las manos los pechos y escuché las voces de los niños del Departamento de arriba que corrían por las escaleras riéndose mucho.

Son un par de gemelos de como unos 11 años, es bastante obvio que nos vieron, se pusieron nerviosos y corrieron, vaya espectáculo que deben haberse llevado esos niños jajaja, entonces tomé las maletas, las metí, cerré bien la puerta y al voltear mi dianita ya no estaba en la sala.

Lucas: Marcooo…

(Desde la habitacion).

Diana: Polooo…

Corrí hasta la habitación para encontrar a una dianita completamente desnuda sentada al borde de la cama con cara seductora estirándome los brazos.

Sin siquiera cerrar la puerta de la habitación, di un brinco encima de ella, literalmente la tire a la cama y empecé a besar cada centímetro de su cuerpo.

Besé su frente, sus mejillas, sus labios, bajé por su cuello recorriendo con mi lengua toda su piel, baje aún más por sus clavículas y ese par de enormes bendiciones redondas y firmes, con esos pezones oscuros que me encantaban, comencé a lamer y morder cada pecho, succionando los pezones como un bebé, se los mordía, los estiraba con los dientes, ponía la lengua en medio y trataba de escarbarlos como si quisiera meterme dentro.

Diana gemía de placer y se retorcía apretándome contra ella, jalándome del pelo. Yo ponía mi cara entre sus tetas lamiendo y mordiendo el medio, mientras apretaba sus tetas ahogándome a mí mismo aplastandolas fuerte, ella gritaba de placer, siempre le gustó que haga eso y a mí también. Podría morir feliz asfixiado entre ese par de enormes delicias.

Continué bajando mis besos, pasando por esa planita pancita color Marfil. Lamía su vientre y alrededor de su ombligo, por momentos metía mi lengua en su ombligo haciendo círculos, mientras ella suspiraba, tomaba mi cabeza empujándola hacia abajo, abriendo sus piernas doblaba las rodillas  y levantaba las caderas hacia arriba moviéndolas en círculo, su sudor caía por entre sus pechos. Mientras yo lamía su vientre, seguía apretando sus tetas, jugando con sus pezones, pellizcándolos, estirándolos y girándolos como si ajustara el volumen de una radio vieja.

Dianita: Ya… ya por favor… ya mi amor… por favor, te lo suplicooo… hazmee… ya… hazlo…. ya lameee por favor… lameeeeeeeee mi amor ya pueees pooor favooor ya…

Mi pobre novia casi no podía hablar, sólo gemía entre gritos ahogados, yo seguía masajeando sus tetas, lamiendo su vientre y mordisqueando su pubis,  ella seguía empujando mi cabeza hacia abajo con fuerza.

Sí, lo sé, Suena cruel pero si usted lector hubiera podido escuchar sus gemidos, sus suspiros, su vocecita, sus súplicas… Dios, como amaba escucharla así, a veces la hacía suplicar de esa manera, pero siempre tenía su recompensa.

Cedí a su empuje, abrí grande la boca y tomé toda esa Conchita mojada chorreando en su delicioso néctar, llenando completamente mi boca con esa Conchita Rosadita Siempre bien depiladita, hundi mi lengua hasta lo más profundo que pude, succionando  con fuerza, apretando mi labio superior contra su clítoris, sacudiendo mi cabeza violentamente.

Cinco segundos después, dianita se estremeció, puso los pies en puntita, se aferró fuerte a las sábanas, volteó los ojos y lanzó un grito tan fuerte que debe haberlo escuchado todo el edificio. Llenó mi boca con abundantes jugos deliciosos que casi hacen que me atore, pero pude tomármelos todos, mientras apretaba mi lengua contra su clítoris moviéndola de manera circular y ella, halándome del pelo, me apretaba mientras levantaba sus caderas que se sacudían en un bamboleo frenético, prácticamente estaba asfixiándome contra su entrepierna, te juro querido lector que ese orgasmo debe de haber durado por lo menos 3 minutos en los que yo con esfuerzo lograba tomar algo de aire.

Te estarás preguntando a estas alturas… ¿Y todo esto qué tiene que ver con el título de este relato?, Pues allá vamos con eso.

Di a dianita un ratito para que se recupere de ese tremendo orgasmo y empecé a sacarme el pantalón, pero con voz jadeante me dijo:

Diana: Amor, estoy muy sensible, espérame unos minutos por favor.

Me recosté a su lado y le di un besito en la frente, ella me dijo que era el mejor recibimiento del mundo. Ambos reímos, se acomodó en mi pecho y de pronto nos asustó el timbre.

Con la inesperada llegada de Dianita, Había olvidado por completo que, dos buenos amigos míos, Javier y javicho (lo llamábamos así porque los dos se llaman Javier), iban a venir a ver un torneo de tenis a mi casa, era yo el único que tenía de los novedosos televisores grandotes de pantalla plana, entonces salté de la cama, fui a la puerta y grité: voy en un momento.

Entré a la habitación y mi novia estaba sentada con las piernas cruzadas aun desnuda mirándome con cara de intriga.

Lucas: Princesa, había quedado con Javier y javicho para ver el tenis hoy jajaja, te debo el polvo para la noche y de paso tú puedes descansar. Pero si tú me lo pides, les digo que olvidé algo importante y me deshago de ellos ahora mismo.

Diana: Para nada mi cielo, al contrario, yo tengo que recompensarte a ti, así que, ustedes vean el tenis, yo les serviré unos tragos y prepararé algo para que vayan picando.

Agradecí a dianita por el gesto, le di un besote en la boca, corrí a la sala para meter las maletas a la habitación y acomodándome el cabello abrí la puerta.

Lucas: Sorry chicos, me había quedado dormido, por eso demoré en abrir, pero pasen por favor.

Javier: Hola Tío, si ya, claro, dormido, jajaja, si apestas a coño desde kilómetros man.

Es verdad, había olvidado por completo lavarme la cara después de estar con Dianita, o por lo menos ponerme colonia.

Javicho: Además vaya gritos de dianita, los escuchamos desde la puerta, por eso no tocábamos el timbre, para no interrumpirlos… Provecho jajajajaja.

Yo me puse Colorado Como un cangrejo y después de decirme todo eso en voz baja y que me calmara, que no dirían nada, pasaron a sentarse y a prender la televisión, Yo fui a la Refri y saqué 3 cervezas bien frías, El tenis ya había empezado hace un rato, se ve que estuvieron un tiempo parados afuera escuchándolo todo.

Llevábamos como 40 minutos viendo el tenis, obviamente yo ya me había lavado la cara y los dientes. Recordé a dianita y supuse que se quedó dormida.

Los dos Javier y yo conversábamos de trivialidades y tonterías mientras veíamos esos competitivos sets, sobre la infidelidad de la ex novia de Javicho y de la criticada vida de Galan de Javier.

Antes de continuar, debo describir un poco la habitación: Imagina dos sillones de cuero pequeños enfrentados y un sillón largo también de cuero formando un triángulo, alrededor de una larga mesita de centro de vidrio color negro, imagina la pantalla de un móvil actual o una tablet que refleja mucho, el televisor estaba en la pared, frente al Zillon largo. Sobre la mesita había una Rosa de la bella y la bestia que compramos dianita y yo en nuestra primera visita a Disney, tenía luces que brillaban alrededor de toda la Rosa y con el reflejo de la mesa se veía hermoso. Lógico la quitamos, pero, el detalle del reflejo es importante… Ya verás por qué.

Dianita Salió de la habitación bien bañada y con un ligero maquillaje que le hacía ver muy linda, traía puesta una camiseta de fiesta bastante escotada, no sé cómo se llama, pero, no llega a cubrir por completo el ombligo y es de manga larga.

Para mí gran sorpresa y nerviosismo, traía la minifalda que le compré, sí, esa minifalda tan corta que se levantaba con el menor movimiento.

Mis amigos ya la habían visto con escotes cuando hemos ido a discotecas y a fiestas, pero, jamás con minifalda, ella solía vestirse un poco más recatada y los escotes que ellos conocían no eran tan grandes. Ambos quedaron con los ojos súper abiertos al verla, noté que ambos la vieron de abajo a arriba, luego voltearon a verme a mí y luego voltearon a verse entre ellos ya que ellos se encontraban cada 1 en un silloncito pequeño, yo estaba en medio del sillón grande. En la mesita de centro sólo había una botella de cerveza ya que las demás estaban vacías dispuestas alrededor de la mesa en el piso.

Javier: Guau, Dianita, qué guapa que estás, nunca te había visto así, creo que debo venir a visitar más seguido a Lucas jajaja.

Javicho: Ay, Dios, no le hagas caso a esté salido, ya sabes cómo es este de Casanova, y encima enfrente de Lucas.

Dianita Largó una carcajada, tapándose la boca aun parada detrás del sillón donde yo me encontraba y todos reímos juntos. Javier se disculpó si había sido demasiado atrevido y dianita le dijo que no pasaba nada.

Diana: ¿En serio ya llevan 12 cervezas?. No me digan que las van a dejar ahí en el piso, no me den trabajo que ahora VIVO AQUÍ.

Mis amigos abrieron grandes los ojos y la boca y nos felicitaron por el gran paso, se pusieron de pie, nos abrazaron, dieron un beso en la mejilla tanto a mí como a Dianita,  Javicho se puso a recoger todas las cervezas y las llevó hacia el bote de basura.

Dianita propuso preparar unos tragos a base de un licor llamado Pisco que un familiar nos trajo de Sudamérica, desde el Perú y pues todos felices. Mientras estábamos sentados viendo el tenis, yo veía que de vez en cuando, Javier que es el que estaba a mi izquierda y tenía la puerta de la cocina que en realidad solo es un umbral enfrente, desviaba la vista.

Me excitó mucho pensar que estaba echándole un ojo a Dianita, Cuando me fijé bien, Javicho volteaba de rato en rato también para mirar.

Me dio tanta curiosidad que volteé a verla y ella se encontraba de puntillas intentando sacar vasos de la alacena, y la faldita la tenía súper arriba, a un milímetro del borde de las nalgas.

Inconscientemente me arqueé, para que no se notara la erección y cuando me di cuenta de mi entorno, ambos amigos tenían cojines puestos sobre las pierna,s era obvio lo que estaba pasando.

Dianita después de unos minutos, llego cargando una fuente con cuatro vasos y una jarra llena de ese licor al cual llamó, res, caminaba lento y moviendo las caderas, con cada paso, sus hermosos senos se bamboleaban d arriba a abajo.

Mi princesa Tetona No traía brasier, sus fetiches y deseos habían vuelto. Podía notar las miradas lujuriosas de mis amigos, pero trataban de disimular, sobre todo Javicho que es más recatado. Ella flexionó un poco las rodillas y decentemente, colocó la fuente sobre la mesa.

Mis amigos se quedaron admirando las decoraciones que había hecho mi novia en la jarra y los vasos, ella cogió un vaso y la jarra, me sirvió un vaso, dio la vuelta frente a mí y me dio el vaso.

Pude notar como ambos muchachos se agacharon un poco hacia la mesa y se quedaron mirandola con los ojos abiertos. dianita me miró guiñándome un ojo, Separó un poco las piernas y con la mirada me señaló entre ellas para que vea la mesa.

Cuando vi entre sus piernas, el reflejo de la mesa dejaba ver que tenía debajo de la minifalda él conjunto de lencería que le había obsequiado para aquel fin de semana y que al final nunca llegó a usar.

Como ella se encontraba un poco inclinada hacia mí Para entregarme el vaso, mis amigos tenían una vista encantadora, se le veía el culito completo con esa tanguita Super Chiquita de la lencería sensual que le compré y un liguero en el muslo izquierdo casi pegado a la entrepierna, se veía tan erótica la escena que cuando ella dio la vuelta y dejó la jarra en la mesa, ellos no reaccionaron tan rápido y dieron un salto cuando ella puso la jarra sobre la fuente diciendo en voz alta sírvanse chicos.

Dianita se sentó a mi lado, se inclinó para tomar la jarra y servirse un trago, mis amigos hicieron lo mismo. Ella estaba muy melosa, me acariciaba la pierna e hicimos un brindis por nuestra nueva vida viviendo juntos.

Cuando se acabó la primera jarra, todos ya estábamos muy bebidos y dianita dijo que traería otra, todos aplaudimos, cuando se puso de pie, se le levantó la minifalda y se le vieron la mitad de las nalgas, ya mis amigos desinhibidos por el alcohol, miraron y aplaudieron, ella se tapó acomodando la falda y dijo: Oops, Volteó mirándome pícara y se fue a la cocina.

Olvidé contar que, ya estábamos tocando temas bastante íntimos en la conversación, hablando de la intimidad entre Diana y yo y mis amigos y sus respectivas parejas, bueno, las múltiples parejas de Javier jajaja, por eso estaban tan desinhibidos. Dianita llegó con la jarra diciendo que ésta estaba más fuerte, y ya sin ningún descaro, llegó hacia la mesa y se agachó un montón sin doblar las rodillas para poner la fuente en la mesa dándonos a Javicho y a mí un espectáculo de casi todo su trasero por debajo de la cortísima minifalda.

Javicho instintivamente dio un silvido, se agarró la cara diciendo Dios mío, cuando se dio cuenta de lo que hizo dijo: ay perdón. Todos estallamos en risas, Dianita se lanzó al sillón rebotando y haciendo que sus grandes pechos también reboten, captando la mirada de los 3. Entonces Javier dijo: aprovechando que hay una chica entre nosotros, bailemos, ya que el tenis se había acabado hace rato y escuchábamos música.

Yo les dije que no tenía ganas de bailar, Javier retiró la mesa y Dianita se puso de pie frente a mí, se agachó mucho y haciendo un puchero me dijo: Baila conmigo por favor mi amor, en esa posición se le levantaba casi totalmente la falda, Javier y Javicho ya tenían la cabeza muy agachada para verla, se miraban entre ellos y se hacían caras.

Yo con la mirada, le hice un gesto a Dianita que no me quería levantar porque tenía una erección muy grande, ella se agachó más hasta mi oído y me dijo: ¿Y crees que ellos no?, Miré a mis amigos viendo con cara de hambre el trasero de mi novia y los tremendos bultos que se les hacían en el pantalón.

Al decir tremendos bultos, me refiero a las erecciones bastante evidentes, aquí yo no te voy a inventar irreales penes de 22 cm, que todos sabemos que sobre todo en países de Europa como España por ejemplo, el promedio es de 13 cm. Al igual que, al norte de América, desde México hasta Canadá y recuerda, querido lector,  que te estoy contando mis experiencias y quiero que sean lo más veraces posible.

Al ver a mis amigos así, me puse de pie, cogí a dianita de la cintura y pedí que me pongan una lambada, que es un baile brazileño que aprendimos para la fiesta de graduación en la Universidad.

Cuando la música comenzó, pegué a Dianita mucho a mi cuerpo tocándola de la cintura y moviendo nuestras caderas al son de la música, la faldita se levantaba y revoleaba hasta arriba, mis amigos aplaudían diciendo: eso, así. dianita me miraba muy emocionada y se mordía los labios.

Yo le di un beso en la boca al cual ella respondió muy efusivamente con mucha lengua, mis amigos comenzaron a decir: no han de comer pan frente al hambriento, entonces la separé de mí, le dí una vuelta y la empujé hasta donde javicho.

Javicho la cogió de la cintura, ella se agarró de sus hombros, pero el pobre dijo que no sabía bailar eso, Dianita le dijo: Sólo mueve tu cadera así y le empezó a enseñar cómo bailar, a Javicho se le notaba claramente nervioso.

Como la música se acabó, dianita dió un brinco hacia el radio, puso reguetón y se puso a bailar en medio de los 3 ella sola, levantando los brazos, meneando las caderas de izquierda a derecha con los ojos cerrados y la boca entreabierta, veíamos su cintura moverse, la faldita levantarse un poco y sus pechos moverse cada vez que hacía un movimiento ligeramente brusco. Dejamos incluso de hablar y de aplaudir mirándola.

Ella abrió los ojo,s nos miró a los 3 y dijo: ¿qée nadie va a bailar conmigo?.

Javier empezó a moverse con los típicos movimientos de reggaetón, a unos 3 o 4 cm de Dianita, Volteó a verme y muy serio me dijo:

Javier: ¿Puedo bailar bien con ella?.

Lucas: Por mí está bien, pero, qué diga ella.

Dianita me miro, sonrió, giro a verme dándole la espalda a Javier y moviendo las caderas muy sensualmente se le pegó contra la entrepierna agachándose, la minifalda se le subió hasta la mitad de las nalgas. Javier puso cara de lujuria, tomó a dianita de las caderas y empezó a restregarle toda su erección entre las nalgas.

dianita tenía los ojos cerrados y se mordía el labio Inferior mientras movía su culito de arriba a abajo, podíamos ver por los movimientos de los dos, como todo el largo de El miembro de Javier atravesaba toda la extensión de la raya entre las nalgas de Dianita, la cual ya se comía la diminuta tanga blanca de la lencería que traía puesta.

Javier se movía cada vez más rápido, en un momento metió una mano a su bolcillo y acomodó su pene como apuntando hacia adelante Y se hundió entre las nalgas de mi amada novia, ella abrió los ojos grandes mordiendose muy fuerte el labio, pero, se alejó, volteó y le dio un golpecito en la punta del pene diciéndole con el dedo que no, pero se rió y se volvió a pegar bailando, el había vuelto a acomodar su pene hacia arriba, pero aún estaba un poco en punta y ella bailaba subiendo y bajando su culito parándose de puntillas, haciendo que la puntita prácticamente se atore en medio de sus nalgas y ella en esos momentos movía el trasero en círculos.

Javicho y yo estábamos sentados en el sofá largo viendo cómo bailaban Javier y Diana, hasta que se acabó la música y dianita dijo: ya vuelvo, necesito ir al baño y se fue corriendo.

Javier: Qué loco man, dianita está irreconocible, perdón si me pasé con ella, pero cómo contenerse con esa mujer, de nuevo, perdona, no quiero faltar el respeto.

 

Javicho: Te pasas para clavarle así, sin pedir permiso, pero yo también quiero con todo respeto.

Dianita salió del baño con la carita lavada y vuelta a maquillar, se notaba porque tenía los mechones de adelante del cabello mojados, entonces apagó la luz, prendió la lámpara pequeña y moviéndose sexy volvió en medio de los 3 diciendo: A bailar, a bailar todos.

Se agarró de los hombros de Javicho y me hizo una seña para que me ponga detrás de ella, Javier se sentó en el sofá largo para vernos y yo agarré de la cintura a Dianita y empecé a restregar toda mi erección contra ella.

Ella movía su trasero de arriba a abajo y a los lados y restregaba sus enormes tetas contra el pecho y la barriga de Jabicho, Quién ya la estaba abrazando por la cintura, por arriba de mis manos, entonces yo bajé mis manos hasta sus muslos y se los empecé a acariciar.

Javicho movía sus caderas hacia atrás y adelante como si quisiera penetrarla y dianita empujaba su pelvis contra la de él parada de puntillas para sentirlo, se levantaba hasta sentir la puntita del pene rozar su Conchita y luego volvía a bajar apretando para sentirlo todo ahí.

Javicho ya estaba con la cara completamente roja, mirando hipnotizado el escote de Dianita, Sintiendo su Conchita por encima de su calzón, por que la minifalda ya estaba bien levantada.

Yo ya estaba muy excitado, tenía el pene en punta hundiéndolo entre las nalgas de mi novia, por momentos me agachaba más para hacer que frote contra su coñito por debajo, dianita Suspiraba y gemía, y de la excitación que tenía levanté mis manos hasta sus pechos y los empecé a acariciar, ella solo gemía con la carita enterrada en el pecho d Javicho.

Empecé a besarle el cuello, Dianita Tenia los ojos cerrados Y mientras más le acariciaba y amasaba las tetas, pellizcando sus pezones por encima de la camiseta, Ella gemía más. En un momento apoyó su cabecita en mi pecho con la boca entreabierta jadeando fuertemente y sin previo aviso le saqué las tetas jalando del escote, ella Abrió los ojos y volteó a verme, me sacó la lengua y echó su cabeza en mi pecho con la boca entreabierta y los ojos cerrados Otra vez.

Javier Al ver esto, se puso de pie como un resorte, Jabicho se alejó un poquito asombrado y ambos con las miradas clavadas en los pechos de Dianita y yo empecé a Sobarlas, a amasarlas, a estirarle los pezones y dianita Gemía y suspiraba. agarré los pechos de ella por debajo y los bambole de arriba a abajo mirando a mis amigos y diciéndoles: Sírvanse muchachos.

El primero fue Javier, que agarró la teta izquierda y empezó a apretarla, empezó a jugar con sus pezones y se agachó a Mamarla, Chuparla y morderla como un bebé hambriento.

dianita Dio un largo suspiro, Acto seguido, Javicho hizo lo mismo que Javier.

Y ahí tenía yo a Dianita, con los ojos cerrados y la boca abierta, gimiendo, con mis dos amigos chupándole, Mordiéndole y manoseándole las tetas.

Yo metí mi mano por delante, debajo de su calzón y empecé a meterle dos dedos mientras frotaba su clítoris, Estaba chorreando de jugos. La estaba masturbando mientras mis amigos le chupaban las tetas, Tenía la excitación al máximo, así que me abrí el pantalón, saqué mi pene y empecé a frotarlo directamente contra su anito, moviendo el hilo de la lencería hacia un lado.

El relato ha quedado un poco largo y me he quedado sin tiempo para escribir por hoy,continuaré lo que sigue dentro de unos días.

Por favor espero contar con sus comentarios y votos que cada vez hay menos, necesito apoyo y saber que vosotros estáis interesados en la historia para animarme a seguir contando estas experiencias Que jamás podré borrar de mis recuerdos.

3 Lecturas/23 marzo, 2026/0 Comentarios/por Lucas lo cuenta
Etiquetas: amigos, baño, hotel, infidelidad, orgasmo, playa, recuerdos, sexo
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