Mi prima menor pago lo que la mayor inicio
Mi prima Chely me hizo gozar y la menor me hizo soñar..
En una noche de navidad cuando todavía era muy niño una prima adolescente me inicio sexualmente, a raíz de ese despertar a los 9 años empecé a poner una atención distinta sobre mis compañeras del colegio, buscando toquetearlas de cualquier modo, pero sin poder llegar a la misma intensidad de goce como lo que experimentaba con mi prima mayor, por lo que estaba ansioso todo el tiempo. Me masturba a diario, aunque aún ni siquiera eyaculaba… estaba en plena niñez, por esa misma libidinosa inquietud le empecé a hacer tocamientos a mi hermana menor y a mis primitas de 6 o 7 años, cada vez fui más avezado y casi como un loco por querer meterles mi diminuto pene.
Con ellas crecí, jugábamos juntos y fui viendo como cada cierto tiempo sus cuerpos estaban en constante cambio, sus formas iban desarrollándose un poco más y emanaban un aroma diferente y atrayente.
Especialmente mi primita Adriana, ella era un año mayor, ya cumplía 10 y he de decir que de todas las chicas fue la que se desarrolló más pronto, a esa edad ya se le notaban dos montes, pero no como esos senos puntiagudos sino bien formados yacían muy redonditos en su pecho, además poseía una colita bonita respingada y piernas torneadas, también tenía el cabello largo como a mí me gusta. Adri era la única mujer entres sus hermanos que eran 3 o hasta 5 años mayores.
Los juegos diarios me dieron oportunidad a furtivos acercamientos, fueron para mí la vía para poder arrimarles la verga (inofensiva en ese entonces) pero sí que me duraba parada un buen rato. Me excitaba más cuando Adri usaba falda, aunque su cuerpo ya era el de una mujercita todavía era muy inocentona, no cuidaba ni el que se le vieran los calzones lo que para mí significaba una vista lujuriosa, podía vérselos en ciertas ocasiones cuando subía la escalera o se sentaba, me aceleraba el corazón distinguir como su prenda dejaba ver el borde de su ingle y hasta se le iba un poco de la tela en su rajita. En el juego de las atrapadas siempre corría tras ella poniéndole las manos en sus tetas nacientes, ella solo reía queriéndose escapar entonces la dejaba alejarse hasta una zona oscura donde de nuevo le colaba los dedos en la entrepierna en ocasiones debajo de la falda, rememoro la primera vez que sentí sus labios vaginales hasta sus pequeños pelitos. Obvio yo ya estaba adelantado, el cuerpo de Chely mi prima mayor ya estaba en su esplendor de mamas grandes y unas nalgas enormes; asi las miraba porque era un niño pequeño. Sin duda Adriana también llego a ese nivel y hasta más frondosa, asi fue después de un par de años, pero en ese entonces yo disfrutaba de su cuerpo en evolución. Recuerdo que a veces los primos mayores nos incluían en sus actividades, habían conseguido una casa de acampar de lona muy bajita pero larga donde cabíamos apretados todos. Una noche empezaron con el juego de la botella el cual a quienes les tocara tenían que darse un piquito en la boca, astutamente los mayores buscaban alinear con las primas más grandes, algunas ya tenían 16 o 17 años, a los niños nos tocaba con las pequeñas. Por suerte a mí me toco con Adriana y lo disfrute tanto… ¡pero tanto asi! que siento que le contagie mi entusiasmo o estimule algo en ella, porque después de ese beso empecé a notar un cambio en su forma de ser y de mirarme, ya no se dejaba tomar bruscamente y hasta algunos dias se ausento de jugar con nosotros. Sus hermanos a veces eran celosos, pero como salían a jugar a la calle la perdían de vista, y asi sucedió lo que a continuación narrare.
La casa tenía un baño grande que se dividía en el área de lavado y la del sanitario junto a la ducha, para poder ir a mear debía atravesar por las cestas de ropa y ya había notado que los calzones de Adriana estaban ahí por lo que los tomaba para ir a masturbarme en el baño, su aroma era delicioso y note su entrada a la pubertad porque vi más pelos en su prenda intima, mi prima era de dejar su prenda intima bien enredada entre otras pero yo sabía cómo desenvolverla y posteriormente dejarla ordenadamente en su lugar para que no sospecharan. Debido a eso ya andaba excitado por su perfume vaginal el que traía aun en la nariz, ella se encontraba retozando con otros primos menores cuando les propuse jugar a las escondidas. Adriana recién bañada lucia hermosa, incluso recuerdo el olor de su shampoo ese que al evocarlo aún me pone tieso, llevaba puesto un vestido de una sola pieza de tela fina color azul cielo, esa carita bonita y se le dibujan dos hoyuelos en las mejillas, pienso en cómo me miraba casi como intuyendo lo que pretendía pues yo también le atraía.
Nombramos al primo más pequeño para buscarnos y todos corrimos a escondernos, yo fui tras ella metiéndonos al fondo de unos cuartos antiguos con techos de teja, ahí guardaba la abuela sus muebles viejos y siempre estaba oscuros porque no contaban con iluminación. Detrás de todos los cachivaches nos fuimos introduciendo hasta el fondo, desde ahí solo se podía ver a través de una ventanita muy pequeña y empolvada, según ella estaba espiando para mirar siguiendo el juego, yo también atisbaba, aproveche para colocarme detrás de ella, teníamos la misma estatura asi que mi mentón lo recargue en su hombro. Sentir su calor y su cuerpo delante de mí fue tan excitándome que sentir mi pene como una olla de presión, ya tenía una erección y yo creo que ella lo percibió, pero se hacia la desentendida. Podía sentir su respiración en mi mejilla y su pecho cada vez se agitaba, entonces di el primer paso, puse mi mano en su abdomen y no dijo nada, la atraje hacia mí y puse me penecito entre sus nalgas, pero ella hizo caso omiso, disfrutaba asi ese roce, pero sin ser brusco lograba sentir el contorno de su carne mollar y la tela como un puente entre la línea de sus nalgas, asi de sensitivo esta mi miembro, empecé a experimentar más y más calor ella principiaba a respirar acelerada. Entonces Adriana levanto la cara hacia arriba recargando su nuca en mi cuello y yo empecé a besar su mejilla, también inicie a frotarme contra su cuerpo y buscaba con mi lengua la comisura de sus labios, a lo que mi primita fue recibiendo cada iniciativa mía, hasta que de pronto se giró y encontramos nuestras bocas, ella no sabía besar, pero lo intentaba, yo metía mi lengua y me emociono al recordar el sabor de sus besos. Fui al punto cuando le subí un poco la falda e introducir mi mano haciendo a un lado la tela de su calzón y rozándole su hendidura, ella respiraba agitada pero no hacía nada más que besarme, eso la tenía embelesada, entonces acaricié sus pechos sobre la ropa, y volví a bajar para masajear su montecito, me excito en demasía acariciarle sus piernotas, mientras miraba sus ojos cerrados y su cuerpo rendido a mis deseos. Entonces la arrime más hacia a mi poniendo mi fierrillo en contacto con su vientre, mientras seguían unidas nuestras bocas empalmando nuestros sexos, la tomé de las nalgas y la empecé a embestir, ha sido el mejor culo que he apretado, aún están grabados los volúmenes de sus formas en mis manos, le metí los dedos bajo el calzón y trataba de meterle un dedo en su ano, eso la prendió de verdad, porque me lamia la lengua y yo locamente le masajeaba todo.
Entonces me detuve y me baje el pantalón, ella temblaba, le tome la mano y la puse en mi miembro, lo agarraba con los dedos y le mostré como chaquetearlo, mientras yo también le baje su prenda íntima y le hacía círculos en su panochita, Seguimos escanciando nuestra saliva mientras me masturbaba y yo le correspondía, hasta que como un trueno interior, nos dejó vibrando la piernas, fue mi primer liquido pre seminal y de ella su primer venida o no sé exactamente qué fue eso, pero nuestras piernas se estremecían, así ella paro de jalármela y yo me quede con la mano entre sus piernas palmando su rayita permaneciendo abrazados y sudando por la faena de un nuevo amanecer carnal.



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