Mi vecinita Macarena 2
Después de desvirgar a mi vecinita en estado de ebriedad, y de conocer a sus padres, vuelvo a intimar con mi vecinita que también me presenta a su mejor amiga para así pervertirla la próxima vez… Esta vez me follo a Macarena porque a ella le ha gustado pasar el momento conmigo .
Mi vecinita Macarena 2
Llegué más o menos a las nueve de la noche, un poco avergonzado por lo que habia hecho con la niña Macarena, pero, en realidad, estaba más preocupado, porque creí que apenas entrara iba a ser interrogado, acusado y luego arrestado por la policía que me esperaba ahi mismo. Pero al parecer solo estaba siendo mi consciencia la que me atacaba sin darme cuenta, de que sería bien recibido; incluso se disculparon porque aún no había salido el pavo al horno, pero habían variados bocaditos en bandejas de plástico como aperitivos, y el padre de Macarena había abierto la botella de vino que habia llevado para brindar. Dejé un par de juguetes para los niños, el hermanito de Maca, hizo un lloriqueo infernal, pero al final, se salió con la suya, y su madre le dejó abrir ese regalo mío. No era gran cosa, solo una tablet. El niño tenía 6 años y se llama Fabio. Estaba re contento, porque sabía que ahí iba a poder descargar y jugar videojuegos, también podría navegar en la red, y chatear; pero eso eran cosas que prefería que hiciera Macarena, conmigo. A Macarena le había traído un lindo vestido de su talla, algo ajustado a sus contornos, pero no lo descubrió hasta el día siguiente. <<Eso es un anticipo del regalo que puedo darte cuando quieras pedirme algo -le susurré al oído cuando sus padres estaban ocupados en la cocina-, pero, tienes que venir a enseñarme a bailar todos los días que puedas.
Macarena aceptó encantada, aunque me comentó en esos momentos que se sentía un poco cansada, y que luego de comer se iría a descansar. <<Pero en año nuevo voy a quedarme toda la noche despierta>> prometió un poco adolorida de su cuerpo.
La cena estuvo tranquila, charle con sus padres, y me parecieron muy abiertos y buena onda en todo. No les pareció mal que su hija me enseñara a bailar siempre y cuando yo le enseñara de diseño, programación y esas cosas cuando ella tuviera edad para aprender.
Nos despedimos con la promesa de que nos volveríamos a ver para año nuevo y que la pasaríamos en una gran fiesta organizada en el trabajo de su padre… y que no aceptaba una respuesta como no. Yo acepté, pero, en el fondo odiaba socializar, y bailar. Solo quería hacerlo si estaba Macarena ahí conmigo para enseñarme a solas en mi pieza, y si tenía suerte poco a poco podría aprovecharme más de ella. <<Tengo que escaparme de esa fiesta para luego volver con Macarena, y hacerla mía otra vez>> pensaba que no volvería a ver a Macarena hasta la madrugada del 1 pero no fue así, porque la vi unas cuantas horas antes…
y precisamente fue cuando volvía del trabajo pasado el mediodía, y ella estaba sentada en las escaleras que conectaban nuestros pisos. Se me acercó acompañada de una amiga, de ojos azules y cabello rubio de nombre Alexandra.
—Hola vecino -dijo con voz cantarina atrás mío e intentando darme alcance-, hoy tengo tiempo de sobra y podemos bailar un poco en tu depa, pero vine con mi mejor amiga Ale, si no te importa.
—De acuerdo pasen chicas -dije dar importancia a la otra niña, al abrir la puerta con llave, e invitándolas a entrar primero-. Siéntanse como en su casa.
Ella entró alegre, pero, Alexandra parecía más tímida y desconfiada de mis intenciones. Lucia más recatada, pues tenía unos shorts jeans, y una blusita gris que no me dejaba ver su ombligo; mientras que Maca, tenía unos leggins apretados de color azul marino que marcaba bien sus contornos, y una remera blanca corta que exhibía su ombligo y costillas huesudas.
Yo estaba bastante sudado, así que les dije que iba a refrescarme y a ponerme cómodo antes de bailar.
-Beban lo que quieran bonitas, están en su casa -dije alejándome y quitando mi camisa por el pasillo hasta mi cuarto. Ellas rieron tras de mí, y oí que abrían mi gran refrigerador. Tenía ahí todo tipo de cócteles, bajo en alcohol y de sabores frutales. Quizá, con la finalidad de que Macarena se atreviera a beberlo como la primera vez, y no notara que se le iba subiendo a la cabeza.
Demoré como 15 minutos, en bañarme, vestirme y salir a por ellas. Quería demorar más para ver si se animaban a beber mis cócteles, y cuando salí si que me sorprendieron. Se habían bebido toda mi jugo de guanábana, que tenía en una jarra, y que contenía seis por ciento de alcohol, pero resultaba imperceptible en ese sabor dulce y rico aroma. Salí con un short deportivo y un bibidi. Hicimos espacio en la sala, y en encendí el stereo, bluetooth desde mi iPhone, y nos pusimos a calentar.
Solo le di la clave a Maca, pues quería cambiar de música a cada rato, le gustaba el reguetón, y la musica electrónica a Alexandra.
Estaban muy espabiladas ambas, al parecer había hecho efecto el jugo, así que saqué más en una jarra de un sabor de uva. Al probarlo les encantó, y bailaban muy atrevidas, yo me acercaba cada vez más a Macarena, y ella sin darse cuenta tal vez, se frotaba conmigo de un lado a otro cuando se agachaba y empujaba hacia atrás con sus nalgas para luego dar la vuelta. Alexandra reía y bailaba alrededor mío también por un costado.
—Ahora muévete pero hasta el piso, debes durar ahí casi rozandola y agarrándola de la cintura -decia Macarena, mientras Alexandra y yo bailábamos de perreo. La pequeña rubia trataba de no mirarme mucho, pero sí que había notado que tenía una semi erección que apuntaba hacia el lado izquierdo.
Bebimos más cócteles frutales, y ambas se desataron así que yo empecé a ser menos cauteloso. Las empecé a manosear con menos miramientos, ellas solo reían, sobre todo cuando yo empujaba con mi polla hacia delante y ellas trataban de no caer… O yo las sujetaba de la cintura y bajaba hasta la zona de su vulva. Eran risas, y manoseos y bailes fogosos.
En un momento nos tuvimos que sentar en los sillones a descansar. Yo estaba en el medio y ellas a mis costados. Les llené el vaso hasta arriba, ahora el cóctel era de sabor de limón, y ellas brindaron conmigo por el baile, la amistad y estos ricos cócteles.
No les dejé que se pararan: <<Bailemos sentados…>>
—Vecino, ¿qué me hiciste la vez pasada que no lo recuerdo? —me susurró al oído—. Tal vez podríamos intentarlo sin ponernos tan borrachos.
Acto seguido cargué a Macarena y la senté sobre mi pierna derecha y a su amiga sobre mí muslo izquierdo. Puse un perreo calentón, y las niñas empezaron a mover sus culitos.
A la primera que besé fue a Macarena, y luego a Alexandra que se apartó de mí, y miró a su amiga. «Tranquila, no pasa nada si no quieres hacerlo». Primero jugué con sus ansias. Besé sus frentes, rostros, narices, orejas y cuellos. Mientras mis manos recorrían todo el mapa de ambos cuerpos de pechos casi planos. Alexandra, se dejó hacer medio adormilada, aunque Macarena que sí lo estaba gozando, y me miraba como toda una putita.
Alexandra se quedó dormida, así que la eché en el sillón, pero, a Macarena la llevé a mi cama para hacerle el amor. Macarena reía alocada entre mis brazos, con esa mirada obscena de quién ya sospecha que va a pasar a continuación… Aún así no quise que pensara más de la cuenta, y la besé mientras la tenía en mis brazos. Luego, ya recostada de costado y conmigo a su lado comiéndonos a besos, le enseñe a besar correctamente con lengua.
—Abre un poco más la boca –dije con el corazón desbocado—, y mueve tu lengua con la mía…
Notó mi erección insostenible en mi shorts y que empujaba en su entrepierna de esos leggins húmedos por el sudor y su humedad íntima; por eso que llevo su mano derecha libre a palpar mi dura erección, y supe de inmediato que tenía una curiosidad morbosa, asi que me baje los shorts y se lo mostré.
—Parece un hongo con una gran cabeza rosada —dijo ida de sí misma—. Creo que quiero probarla
Acto seguido bajó hasta la altura de mi polla y comenzó a hacer una buena paja. Cuando vio una gota de líquido pre seminal salía de mi verga, la animé a que probará mi sabor. —Chupamela por favor —. Rogué desesperado y ella no se dejó de rogar.
Succionó mi polla como si antes de venir hubiera estado viendo videos xxx. Comenzó dando lamidas alrededor de la cabeza y luego por el tronco de mi polla. Desde la base hasta la cabeza con esa lengua magnífica suya. Hasta que se la introdujo con esa linda boquita de caramelo hasta la base, y me hizo correr un poco, pero, me contuve lo que pude, e hice que dejara de chupar; porque en realidad prefería correrme en su coñito.
—Sacate los leggins Maca que no podemos coger con la ropa puesta —dije hambriento de su sexo y ella obedeció encantada.
—Bueno, pero házmelo con cuidado primero, ya después puedes hacerlo como gustes.
Macarena se puso de rodillas en la cama y se bajó los leggins sobre sus rodillas, y luego se abrió más de piernas como le había pedido. Lo bueno de follar con Maca esta vez, era que a pesar de estar desinhibida por el alcohol, era totalmente consciente de lo que estabamos haciendo.
—Tienes condón? A menos que no te corras adentro ¿Sí?
Me imaginaba que se lo había contado a su amiga, por supuesto, que tenía que haber notado que ese día que estuvo conmigo había perdido su virginidad. Tal vez había recordado algo, o tal vez lo había soñado. Lo podía sentir, tanto como yo había notado que había venido a mí muy insinuante como si quisiera revivirlo otra vez.
Me puse el condón con espuelas y retardante, y se lo mostré cuando Macarena giró toda la cabeza para que lo constatara. Sonrió y luego bajó la cabeza sobre la almohada, y levantó bien arriba su culito moreno. Antes de metérsela, succioné su clítoris y lamí su vulva entera. Estaba lista, y ella sabía que no debíamos perder más tiempo o sus padres se darían cuenta que algo andaba mal con ella.
Metí mi pene con cuidado sin saber ni creer que Macarena después de haber sido desvirgada sin saber; había comenzado a acariciar y estimular más seguido su vagina. Al notar que lo hacía muy lento, me pidió que acelerara las embestidas y la agarrara bien de la cintura para que no cayera en la cama. Macarena con la cabeza inclinada para un lado, intentaba ver cómo la iba metiendo la polla cada vez más rápido. Noté que con su mano izquierda había empezado a acariciarse el clítoris, y luego bajaba hasta mis testículos.
—Están calientes —decia gemía y cerraba los ojos como si estuviera en un sueño—. ¿Por qué no me dijo nadie antes que esto se siente tan bien! Aha aha ah ah ah sí
La niña estaba perdida en el placer, y yo dejé de preocuparme por las consecuencias. La niña lo disfrutaba y me aseguraba con esto que no iba a contárselo a nadie. Y su amiga Alexandra tal vez ya sabía que su amiga no era virgen, pero, ¿ella quería seguir siendo virgen? ¿O Macarena estaría dispuesta a compartirme?
No pude mantener en cuatro patas más a Macarena y, cansado la aplasté sobre la cama con mi cuerpo sudoroso para terminar de correrme. Ella gemía bajito con los ojos desorbitados y una sonrisa en los labios.
—ha estado bien Maca, pero, la próxima vez no usaré condón
—Cómo si no supieras que pasaría si no usas uno?
—Lo que tengo que hacer es correrme en tu boquita y no dentro. Ya verás que se siente más rico sin ese plástico.
—Ya lo sé, supongo jejej
Macarena rió y yo también, luego la atraje para que se recueste en mi pecho y para besarla.
—¿Te has enamorado de mí? -me preguntó sin mirarme-. Sabes que no puede ser por la edad. Pero, puedo venir a jugar contigo y bailar. Ya sabes, si me das ciertos regalos que quiero. Qué dices?
Aquello me sorprendió, no sabía que aquello iba a costarme todos sus caprichos. Pero era un hombre soltero, y no tenía mayores gastos; así que no sería problema si con eso Macarena y yo seguíamos cogiendo de vez en cuando.
Le dije que sí me gustaba, pero, que no esperaba que se hiciera mi novia. Aquella palabra la hizo reír y sonrojar, «ni lo sueñes». Pero quedamos en que seríamos amigos con beneficios, bueno, ella iba a obtener buenos beneficios de mi. Aunque le había dicho que no ganaba mucho en realidad, pero, que no me negaba a nada que estuviera en mis posibilidades.
A decir verdad, aún así yo era el que ganaba más por estar follando con una niña, púber, y luego cuando llegó a la adolescencia. Esos pechos perfectos en su cuerpo delgado. Ese trasero más apetitoso bajo esa cintura delgada.
En un momento, escuchamos a Alexandra despertar un poco, y salimos de nuestra ensoñación para levantarnos aprisa. Nos vestimos, y luego Maca llevó a su amiga al baño para asearse y quitarse el sabor de la boca.
Cuando salieron, Macarena se excusó que ya se le hacía tarde y que sus padres estarían de vuelta pronto. Yo me despedí de ella con un beso en los labios. Macarena apuró más un beso al estilo francés que le había gustado mucho. Alexandra nos veía divertida, sin poderlo creer al principio. Con un chao, hasta pronto. Nos despedimos.
En el pasillo escuché a su amiga que le pedía a Macarena que le contase todo lo que había pasado, mientras ella dormía en el sillón de la sala de estar. Macarena le pedía que bajara la voz y que se
lo contaría en su cuarto, siempre y cuando nadie estuviera ahí escuchando.
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Si quieren tercera parte, en un trío con su amiguita escríbanme en los comentarios, y si quieren hablarme al privado háganmelo saber, por si gustan que les escriba algún relato inspirado en alguna situación.


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