Mi vida en incesto – Cap. 2.3 – La mujer de mi papá, la puta de mi hermano
Cómo me convertí con los días en la mujer de mi papá y la puta de mi hermano .
Cap. 2.3 – La mujer de mi papá, la puta de mi hermano
Luego de esa noche de intenso placer donde me cogieron tanto mi hermano como mi papá por horas, haciéndome doble penetración, acabando en mi boca llenándome de sus espermatozoides las cuales me tragué saboreándolos y degustándolos varias veces, juntando el semen de mis 2 machos juntos, para luego mostrárselos sacando mi boca teñido de blanco y mostrándoles como me los tragaba para luego volver a cogerme, terminé de asumir el papel de puta de mi familia de forma definitiva.
En la mañana siguiente mi papá se había ido a trabajar dejándome sola y desnuda en nuestra cama y fue mi hermano quien me despertó mientras chupaba mi conchita y me agarraba mis tetitas, pellizcándome mis pezones que ya se encontraban duros como piedras.
– Aaaaaaaah siiiii, hermanito, me encanta como me chupas mi conchita, no pares, seguí por favor…
Sin decir una palabra, Sebastián continuó recorriendo mis pliegues vaginales con su lengua haciéndome retorcer como una víbora del placer que me generaba.
– ¿Te gusta putita cómo te chupo la conchita?
– Me encanta, siempre me encantó como me la chupás
– Sí lo sé Ani, hace más de 3 años que sé que te encanta como te la chupo. Y por más que ahora papá te coge también, siempre voy a ser el primero de tu vida, el primero que te cogió, el primero que te llenó tu conchita y tu culito de mi leche y eso nadie nunca lo va a cambiar. Siempre voy a ser tu primer hombre y vos mi puta, por más que tenga que compartirte ahora.
Y volviendo a zambullirse entre mis piernas, volvió a comerme la vagina de forma magistral, como lo hizo siempre, haciendo que mis orgasmos se desencadenaran uno tras otro mi entras mi hermano se comía todo mi flujo.
Me dio vuelta, abrió mis nalgas y escupió en mi culito, y sin contemplación, apoyó su pija en mi esfínter y me penetró sin ningún tipo de miramientos.
– Este culito es mío hoy, mañana y siempre ¿me entendiste puta?
– Si, siempre va a ser tuyo, pero también de papi
– Mientras yo pueda seguir cogiendo este culito, dáselo a él también, pero siempre te voy a coger así y más vale que nunca haya un no para mí
– Nunca te dije que no a nada, amo como me coges
Parecía que estaba sacado. Lo notaba como enojado por tener que compartirme. Es como que algo había cambiado. Su forma de cogerme era más brusca, tenía un tono de voz como con una mezcla de enojo, bronca, frustración, resignación… y eso se manifestaba en cómo me estaba cogiendo con fuerza por mi cola, que ya estaba acostumbrada a sus embestidas.
Me puso en cuatro haciendo que apoye la cara en la cama y mis brazos al costado, con lo que mi cola quedaba super levantada y expuesta. Volvió a escupir en mi agujero y nuevamente me penetró, volviendo a cogerme con fuerza. Nunca lo había sentido así, me cogía con una rudeza que jamás lo había hecho. Sus embestidas en mi ano las sentí más profundas que nunca y yo no dejaba de gemir y gritar del placer que me estaba dando con cada embestida.
Salió de adentro mío por unos segundos mientras yo permanecía con mis ojos cerrados disfrutando de las sensaciones que recorrían mi cuerpo de niña, hasta que nuevamente me penetró sin ningún tipo de cuidados de una sola estocada, volviendo a hacerme disfrutar entre gemidos y jadeos.
Y así continué extasiada del placer que me estaba generando hasta que sentí un ardor inmenso seguido de un dolor agudo en una de mis nalgas y luego en la otra y otra vez en la primera y nuevamente en la otra… Plaf… plaf… plaf… plaf…
– Aaaaay, aaaaaah, aaaay, aaaay… me duele
Mis lágrimas comenzaron a escapar de mis ojos. Pero lo que sentí tras ese dolor, es que, mientras mi hermano continuaba penetrándome salvajemente y con esos golpes, se estaba convirtiendo en un placer desconocido hasta ese momento. Mi hermano nunca me había golpeado así. A ver… si me había dado muchas veces chirlos en los cachetes de mi cola, pero estos no eran chirlos. Lo que no había visto es que cuando salió de mi culito, había agarrado un cinto de mi papá que estaba en una silla con ropa y comenzó a darme cintazos, dejándome las nalgas rojas, marcadas y doloridas, pero que a su vez me estaban generando una sensación de placer que nunca había experimentado.
Plaf… plaf… plaf… plaf… continuaban sonando en mis nalgas los golpes con el cinto mientras yo no paraba de emitir sonidos que eran una mezcla de gemidos, llanto, jadeos, quejas de dolor… todo junto, como lo que me estaba haciendo experimentar mi hermano con cada golpe, haciendo que se incremente esa mezcla de dolor y placer que inevitablemente desencadenó mi orgasmo.
– Siiii… siiii… asiii… asii… hermanito… aaaah… me encanta…
– Lo sé putita… sé que te encanta y sé lo puta que sos. Y por eso te voy a tratar de ahora en más como la puta que sos, ya que ahora “haces el amor con papá” entonces yo ya no te voy a hacer el amor, yo te voy a coger, te voy a coger duro y como la puta que sos. Si querés hacer el amor… que te lo haga papá, porque desde hoy, yo sólo te voy a coger…
Y sin salir de adentro mío, me agarró ambas manos, las puso en mi espalda y me las ató juntas con el cinturón y utilizándolo como correa, siguió cogiéndome hasta que se descargó dentro de mis intestinos con mucha fuerza.
– Aaaaah siiii puta… siiiii me encanta acabar dentro tuyo… me encanta que seas una putita y me encanta escucharte gemir de placer
Sin sacar su pija de mi culo, me desató las manos y apoyándose sobre mí, quedamos tendidos en la cama. Nuestras respiraciones agitadas iban al compás de nuestros corazones. El olor a transpiración mezclado con el olor a sexo anal y el de mis flujos vaginales hacían un cóctel erótico que generaban más morbo a la situación.
Sentí como su pija iba perdiendo un poco de rigidez dentro de mi ano, pero instantáneamente mi hermano comenzó a moverse dentro de mí mientras me giró la cabeza y me besó con fuerza.
– ¿Entendiste lo que te dije?
– No sé por qué me dijiste eso
– Porque anoche, conmigo cogiste, pero cada vez que papá te cogía, a él le hacías el amor. Entonces, si a él le hiciste el amor y anoche, también le hiciste el amor, conmigo sólo cogiste. Así que como conmigo sólo coges, yo también te voy a coger desde ahora.
– ¿Estás celoso?
– Puede ser… pero es lo que sentí anoche. Igual esta bueno poder cogerte nada más, porque entonces, si sólo tengo sexo con vos, puedo salir con otras mujeres, total, vos tenés a papá para hacerte el amor. A mí ya no me necesitas para eso. Por eso desde hoy te voy a coger y te voy a coger como una puta, ¿entendiste?
– Yo los amo a los 2. No imagine que podías sentirte así. Y sabés bien que disfruto con vos también. Siempre vas a ser el primero de mi vida en todo, porque lo sos. Pero con papá es otro tipo de relación. Él nos ama a ambos, pero bueno, las cosas se dieron así.
– Por eso, como con papá tenés otro tipo de relación, yo no quiero tener la misma relación que tenés con él. Yo soy yo y por eso desde hoy, para hacer el amor lo tenés a él y para coger, me vas a tener a mí
Salió de adentro mío, me separó los cachetes de mi cola y vio como tenía mi cola super dilatada y llena de su leche. Metió uno de sus dedos dentro de mi ano y lo sacó lleno de su semen.
– Probalo
Y metiendo su dedo con semen en mi boca, lo degusté, masajeando su dedo con mi lengua, dejándoselo totalmente limpio, mirándolo con cara de vicio. Se levantó de la cama y se fue a bañar dejándome ahí tirada recostada sobre las sábanas transpiradas.
En mi cabeza no dejaba de reproducirse las palabras de mi hermano. Eso me generaba una mezcla de sensaciones raras. No entendía bien por qué se sentía así. Creí que le había demostrado a ambos por igual cuanto los amaba. Y en verdad estaba segura de que era así. Pero claramente a mi hermano no le había gustado mucho la idea de tener que compartirme con nuestro papá. Pero eso era algo que ni mi papá ni yo estábamos dispuestos a renunciar.
Estuve en la cama desnuda y cogida, mientras mi culo expulsaba de a poco el semen que mi hermano me había dejado dentro, pensando no sé por cuanto tiempo en todo lo que me había pasado en tan pocos días desde que mi hermano se había ido de viaje, pasando por comenzar a coger con mi papá y convertirme en su mujer, el regreso de mi hermano y coger con ambos donde me hicieron experimentar por primera vez un trío y la doble penetración; y ahora esto, que mi hermano me haga ver que se sintió como desplazado y reemplazado por mi papá y que desde ahora el sería como una especie de amante que sólo me iba a coger y que para hacer el amor, lo tenía a mi papá. Era todo muy confuso para mí en ese momento, pero en mi mente se había generado esa idea. Ser la mujer de mi papá y la puta de mi hermano.
Me levanté y fui a ducharme. Me vestí. Pero al recordar que mi papá no estaba y que estaba sola con Sebastián, me quité la ropa y me quedé sólo un conjunto de tanga y mi corpiño negro. Busqué un par de sandalias con taquitos que tenía, me peiné dejando mi pelo suelto. Si mi hermano me dijo que desde ese momento iba a ser su puta, debía ser una puta para él.
Fui al living donde estaba mi hermano mirando la tele y me paré delante de él.
– ¿Qué hacés así vestida?
– ¿No me dijiste que desde hoy iba a ser tu puta? Bueno, creo que así estoy vestida como una puta ¿no?
– Date vuelta, sin doblar las piernas agachate un poco, correte la tanga y abrite el culo
Y así lo hice, como una puta obediente que tiene que obedecer a su amante
– ¿Así está bien?
– Que hermoso culo abierto tenés. Quiero que vengas y me chupes la pija
Me acomodé la tanga y gateando me acerqué a mi hermano, le bajé su short y calzoncillo y comencé a chupar su pija que rápidamente se volvió a parar dentro de mi boca con el masaje lingual que le estaba dando a su pene, comenzando a subir y bajar por su miembro, recorriéndolo desde la base hasta el glande ida y vuelta sin parar.
– Así hermanita, así… que bien me chupás la pija por favor. Me encanta, me encantás putita
Y entre sus gemidos y jadeos, continué chupando su pija, demostrándole lo buena puta que podía ser, hasta que sentí como su pija se hinchó dentro de mi boca y agarrándome de mi cabeza con fuerza me llenó la boca de su lechita.
– Aaaaah siiii… trágate la leche hermanita… trágate mi leche puta…
Y por supuesto que obedecí tragándome cada chorro de semen caliente que salía de la pija de mi hermano, esa leche que tantas veces había tragado desde hacía más de tres años y que era parte de mi dieta diaria.
Cuando terminó de eyacular en mi boca y después de tragarme toda su semilla, me senté a su lado.
– ¿Te gusta como estoy vestida? ¿te gusta como tu puta te chupó la pija?
– Estás hermosa. Me encanta como te quedan estos conjuntos. Ahora sí estás hecha una putita. Y claro que me encantó como me hiciste acabar chupándome la pija. Y por ser buena puta con tu hermanito, vas a recibir un premio
Me empujo suavemente indicándome que me acueste en el sofá poniéndome una pierna sobre el respaldo y la otra en el suelo, dejándome bien abierta de piernas. Me corrió la tanga y comenzó a chuparme la concha que claramente estaba encharcada producto de la excitación que me generaba haberle chupado su verga antes.
Su lengua nuevamente comenzó a recorrer mis pliegues vaginales, deteniéndose en mi clítoris para masajearlo mientras con dos dedos me masturbaba metiéndolos y sacándolos dentro de mi vagina, haciendo nuevamente que mi cuerpo experimente el placer al que estaba acostumbrada.
La imagen de la televisión era testigo de la tremenda chupada de concha que mi hermano me estada dando, donde rápidamente mis gemidos y jadeos comenzaron a resonar en el living, mezclándose mis ruidos con los del aparato. La lengua de mi hermano intentaba penetrar mi orificio vaginal mientras chupaba cada gota de mi flujo que mi conchita destilaba.
– Aaaaah siiii hermanito, siiii chupame más, chupame toda, haceme acabar por favor. Me volvés loca como me estás chupando la conchita
– Extrañabas esto ¿no puta?
– Siiii obvio, no pares, no pares, seguí por pavor mi amor
– Claro que extrañaste como te cojo y aunque no lo digas, sé que te cojo mejor que papá. Él seguro que te hace el amor, pero soy yo el que en verdad te hace disfrutar
La verdad es que en algo mi hermano tenía razón en el hecho de que con mi papá realmente en esos días sentí, salvo la primera vez que me cogió como con bronca por no haber sido él quien me desvirgó mis agujeros, que me hacía el amor, más que nada por la forma en que me tocaba, como me besaba y acariciaba, las cosas que me decía mientras teníamos relaciones sexuales y por cómo él acababa y me hacía acabar, aunque en ese mismo momento en que me encontraba siendo cogida por mi hermano, no le estaba prestando atención a esta parte y sólo estaba concentrada en disfrutar de la chupara de concha que mi hermano me estaba brindando.
Una electricidad recorría cada rincón de mi cuerpo llenándome de placer, desde mi cabeza hasta mis pies, pero claramente se concentraba todo en mi vagina y, mas específicamente, en mi clítoris, mientras mi hermano con sus dedos, no dejaba de hurgar el interior de mi vagina, llegando a lo que después conocería que era mi punto G, que al estimularlo de esa forma, rápidamente me hizo explotar en un orgasmo bestial, mientras agarré con fuerza su cabeza y tirando de sus pelos presionando con potencia su cara contra mi vagina que no paraba de escurrir el líquido de mi acabada.
– Aaaaaaah aaaaaaaah siiiiii siiiiii asiiii maaaas maaaas siiii aaaaaah aaaaaah
Lejos de parar, Sebastián siguió chupando mi concha, haciendo que mi orgasmo se prolongara, sin poder contener las convulsiones que tanto placer inundaba mi cuerpo. Claramente ese placer se transformaba en energía que de alguna forma debía canalizarse, sino mi cuerpo iba a explotar, literalmente. Así que en ese momento de placer extremo, mi cuerpo no era capaz de controlar sus sacudidas que eran acompasadas con los gritos del placer que estaba experimentado.
Mi hermano logró separar su cara de mi vagina, se levantó y se fue hacia su habitación sin decirme nada, dejándome en el sofá del living, despatarrada, con mi tanga corrida hacia un costado y totalmente extasiada de la intensa acabada que me había hecho vivir.
Creo que me dormí en esa posición en la que estaba y realmente no sé cuanto tiempo había pasado, aunque creo que un par de horas, cuando sentí que una lengua se apoderaba nuevamente de mi vagina, mientras las manos de ese intruso a mi intimidad acariciaban todo mi cuerpo. Esa forma de caricias ya las tenía identificadas y esas manos ásperas tambien. Mi papá había vuelto de trabajar y al encontrarme como me había dejado mi hermano, no perdió el tiempo y se apoderó de mi conchita, chupándola, recorriéndola él tambien con cada lengüetazo, mientras mi cuerpo nuevamente comenzaba a reaccionar.
Claramente había una diferencia muy grande entre como me lo hacía mi hermano y mi papá. Mientras mi hermano se centraba en su goce y hacerme acabar por puta, mi papá era mucho mas cariñoso al momento de tener intimidad y me lo demostraba en cada momento, ya que era mucho mas suave y delicado al momento de apoderarse de mi cuerpo, dándome caricias, besándome suavemente e incrementando la pasión a medida en que la calentura iba creciendo, pero siempre marcando esa diferencia en que él me estaba haciendo el amor. Mientras que mi hermano había cambiado su forma de interactuar íntimamente conmigo. Y si bien nunca me había acariciado así o besado con la ternura que lo hacía mi papá, antes de su viaje el sexo con él era un poco mas suave. Claramente el hecho de que ahora yo esté cogiendo con nuestro padre le había molestado y le había quitado esa exclusividad que hasta hace unos días tenía.
Mis manos trajeron a mi papá sobre mí y quitándole su remera apoyó su cuerpo sobre el mío, comenzando a besarnos, metiendo nuestras lenguas en la boca del otro mientras suavemente se rozaban, haciendo que la saliva de ambos se amalgame. Como pudo bajó parte de su pantalón, sacó su pija ya dura y me penetró bien profundo, haciendo que vuelva a comenzar a gemir, comenzando un mete y saca lento, profundo y sumamente placentero.
– Hola mi amor ¿Cómo pasaste la mañana? No pude aguantar verte así con la conchita al aire y toda despatarrada. Así que no pude detenerme ate semejante tentación.
– Me encanta que estés dentro mío papi, amo sentir como me llenas con tu pija y llegás hasta lo mas profundo dentro mío.
– ¿Por qué estabas así como te encontré? ¿Acaso tu hermano te cogió?
– Vos seguí así, haceme tuya papi y no preguntes cosas que ya sabés la respuesta. Seguí así por favor. Me encanta como me haces tu mujer papi. Quiero sentirte así de profundo dentro mío por favor
Y metiendo su verga dentro mío con estocadas suaves y profundas, mientras con mis caderas acompañaba con mis movimientos pélvicos acompasados a su ritmo, acabó dentro mío, expulsando varios chorros de su leche, volviendo a llenar con su semen mi matriz.
Mi papá se levantó sacando su pija chorreante de adentro de mi cuerpo, pero antes que se levante el pantalón, lo traje hacia mí y me metí su verga en la boca para dejarla bien limpia, sintiendo el sabor ya conocido de su semen y mi flujo mezclados.
– Me voy a bañar mi amor ¿venís y nos bañamos juntos?
– Ya me bañé papi hace un rato
– Dale mi amor, por favor, bañate conmigo
– Bueno papi está bien, vamos…
Y dirigiéndonos al baño, ayudé a desvestirlo y nos metimos en la ducha donde nuevamente me hizo suya, demostrándome todo su amor y yo el mío.
Lo que no sabía, es que mi hermano había presenciado ambas cogidas que me había dado mi papá. Y claramente él terminó de asimilar, como cada uno de nosotros, o al menos eso es lo que creía en ese momento, el rol que íbamos a desempeñar desde ese día en adelante, siendo yo la mujer de mi papá y él mi pareja, mientras que para mi hermano yo sería su puta y él mi amante, con lo que cada una de estas relaciones que se daban en paralelo, con conocimiento de todos dentro de nuestro hogar y con las cargas que para cada uno ellas conllevaban.
Nos vestimos y fuimos a la cocina a cocinar algo para comer. Al terminar, nos fuimos a ver una película los tres juntos, yo sentada en medio y, claro, no pude detener la tentación de agarrarles la pija a ambos y comenzar a pajearlos para luego comenzar a chupárselas, haciendo que acaben cada uno en mi boca, siendo el primero en acabar mi papá y luego dedicándome exclusivamente a mi hermano, tragándome también su semen.
Terminamos de ver la película y mi hermano me agarró de la mano:
– Vení conmigo Ani, quiero que me acompañes a mi habitación
– ¿Por qué se van? Quédense aquí conmigo
– No papá, ya hablamos de esto. A Ani la podés tratar como tu mujer, como la mujer de la casa o lo que quieras. Y te lo respeto, no te digo nada. Pero sabés que ella es mi puta y la voy a usar como lo que para mí es, una puta, ¿no Ani?
– Si Sebi, es cierto. Papi, yo ya entiendo como son las cosas y cómo debo ser con cada uno y a mi me gusta ser lo que soy para vos y para mi hermano. Yo se que para vos, soy tuya, soy tu mujer y vos mi hombre, pero para Sebas soy su puta y él es mi amante. Y puedo ser lo que ambos quieren porque tambien yo lo deseo así. Sebi, andá para la habitación que tu putita ya va. Y mas te vale que me cojas como la putita que soy para vos.
– Te espero con la pija parada putita, no tardes
– Papi, no se que es lo que hablaron o a que arreglo llegaron cuando fuiste a buscar a mi hermano, pero las cosas son como son. Él las acepta, yo también y creo que ambos esperamos lo mismo de vos. Yo soy tu mujer y voy a complacerte siempre como lo que soy para vos como también espero que vos me complazcas como lo que yo soy para vos. Porque para vos yo soy tu mujer y para mí vos sos mi hombre. Pero para mi hermano yo soy su putita y el para mí es mi macho. Los amo a ambos como son ¿sí?
– Esta bien mi amor, lo entiendo, voy a ir a comprar para cenar mientras ustedes hacen lo que tienen que hacer
– Vamos a coger papá. Decime que voy a hacer con mi macho
– Vas a coger
– Bueno, andá a comprar entonces o quedate, como quieras. Podés mirar un partido o lo que sea. Sabés que esta noche soy tuya. Ahora me voy porque quiero que mi macho me coja como la putita que soy para él
Me acerqué a su boca y le di un beso tierno y suave.
– Te amo papi. Te amo mi amor
– Andá que tu hermano te está esperando
– ¿quién me espera?
– Tu macho te espera
– ¿Y para qué me espera?
– Para cogerte como su puta
– En un rato vengo. Y esta noche mi cola quiere que tu pija le de todo su amor ¿me entendiste?
– Obvio que le voy a dar todo mi amor a ese culo hermoso que tenés mi vida
Y medio corriendo me fui a la habitación de mi hermano. Entré y cerré la puerta. Él ya estaba desnudo en la cama que tantas veces habíamos cogido durante cuatro años, pero se levantó, caminó hacia mí con su verga parada, me besó bruscamente y abrió la puerta de par en par.
– Quiero que tu marido escuche como te hago gritar de placer y dolor. Quiero que te escuche acabar. Quiero que escuche como me pedís que te llene de esta verga y quiero que escuche cuando te lleno la conchita y el culito de leche. Desde ahora, cada vez que cojemos aquí, esa puerta va a estar abierta porque quiero que nuestro papá escuche lo puta que sos cuando te cojo por todos lados
Me tironeó hacia la cama y me hizo apoyar las manos en el colchón dejando mi cola parada. Pude ver que había un cinto en la cama y ya sabía lo que me esperaba. Lo agarró y la sesión de sexo fuerte comenzó.
Plaf… Plaf… Plaf… Plaf…
– Aaaayy… aaaaayy… siiii… así… castigame mi amor… castigame como la puta que soy
– ¿Te gusta sentir el ardor de mi cinto en tu culo?
Plaf… Plaf… Plaf… Plaf…
– Me encanta, sabés que me encanta todo lo que me haces
– Obvio que lo sé, soy tu macho y sé bien que es lo que te da placer y como hacer que acabes
Podía sentir el ardor de cada cintazo en mis nalgas blancas, aunque en ese momento las sentía arder y estarían mas que rojas. Pero lo que estaba descubriendo es que ese ardor, ese dolor, ser usada por mi hermano como una puta, con el desprecio que me trataba, sabiendo que sólo me usaba como su depósito de semen y que me iba a usar como quisiera para acabar en todos mi agujeros, me generaba un morbo y un placer especial. Un placer distinto al que experimentaba con mi papá. Es como que había aprendido en esos días a disfrutar a la manera de ambos y eso me hacía sentir especial con los dos.
Mi hermano me giró haciéndome tender cobre la cama boca arriba, tomó mis manos y con el cinto me las ató para luego amarrarlas a la cabecera de la cama, dejando mis brazos estirados hacia arriba, totalmente expuesta e indefensa.
Se acercó a mí con su pija parada y me la puso en la boca, cogiéndomela literalmente, con mucha fuerza y profundamente, haciendo que mis lágrimas comiencen a brotar por el ahogo que me estaba generando mientras resonaba en cada rincón el ruido de mi ahogamiento.
De repente me dejó su pija muy adentro haciendo que me atragante, imposibilitando que pueda respirar. Y él claro que sabía lo que me estaba causando. No le importaba. Podía ver como disfrutaba de cada sensación de dolor que generaba en mi cuerpo o como le gustaba hacerme sentir asfixiada con su verga.
– Ahora te voy a coger puta
Sacó su pija de mi boca permitiéndome respirar. Una bocanada de aire fresco atravesó mi cuello llegando hasta mis pulmones mientras mi hermano con unas corbatas que tenía preparadas y que yo no había visto me amarró mis piernas a los pies de la cama, dejándome totalmente abierta y a su disposición y sin decirme nada, me cogió con brutalidad, haciéndome sentir su pija como rozaba el cérvix de mi útero, comenzando a hacerme gemir del placer que me estaba dando con cada embestida.
– Así hermanito… siiii…. Así cogeme, cogeme fuerte, cogeme toda, aaaaaah aaaaaah siiii
– ¿Te gusta que te coja fuerte puta?
– Siiiiii me encaaantaaaa, no pareeees, cogeme maaaas
En mi oído no dejaba de escuchar los jadeos que salían de su boca, como tampoco los golpes de su vientre contra mi monte de venus y el de sus huevos contra el exterior de mi vagina. Y todos esos sonidos retumbaban entre las paredes de la habitación en la que habíamos cogido infinidad de veces y que seguramente mi papá estaría escuchando desde donde esté en la casa, porque de seguro que nuestros ruidos de sexo se escuchaban por cada rincón de nuestra vivienda.
El placer era inmensurable. Su boca mordía cada rincón de mi cuerpo. Mis orejas, mis labios, mi cuello, mis hombros, mis tetas, mis brazos… cada parte de mi ser que se cruzaba por delante de su boca era mordida y marcada por mi macho, por mi hermano, como cuando un perrito quiere marcar su territorio haciendo pis… bueno, mi hermano creo que hacía eso para dejar una marca por donde él había pasado.
Y esa actitud que había desarrollado mi hermano, ese rol de macho amante, me gustaba muchísimo, haciéndome experimentar un placer que se manifestaba en todo mi ser provocando orgasmos por oleadas, haciendo que grite, literalmente, de placer.
No sé cuánto tiempo me estuvo cogiendo así, pero pude sentir como su cuerpo se tensó sobre el mío y como su pija se puso muy muy muy dura dentro de mi conchita hiper mojada, señal de que iba a acabar. Y así fue. Estocada tras estocada de su verga en mi vagina, la fue llenando de su semen hasta que finalmente su cuerpo transpirado se apoyó sobre el mío.
Permanecimos así unos segundos tratando de recuperar el aliento. Salió de adentro mío, se giró hacia mis piernas y me desató poniéndolas sobre sus hombros. Y utilizando el semen que iba escurriendo del interior de mi vagina como si fuera lubricante, lo untó con su pija sobre el agujero de mi cola y rápidamente me penetró, haciendo que mi cuerpo se tense momentáneamente mientras sentía como su pene se abría camino por el recto de mi culo, llegando bien profundo hasta mis intestinos, comenzando a cogerme otra vez, pero ahora analmente, entrando y saliendo sin parar de adentro mío.
– Cómo me encanta tu culo hermanita
– Como me encanta tu pija dentro de mi culo hermanito
– Ya no estás tan apretada como cuando tenías 8 años, pero tu cola me puede. Me encanta llenar tus tripas de mi leche
– Y a mi que me llenes así como lo hacés. Cogeme mas fuerte que para eso sos mi macho
– Obvio que soy tu macho y vos mi puta, así que ahora vas a sentir cómo te coge tu macho
Y comenzando a bombear mi culo muy fuerte, me penetraba sin piedad, escuchando como el golpeteo de sus bolas chocaban con mis nalgas, resonando otra vez en la habitación.
Nuevamente mi cuerpo comenzó a experimentar el placer de la cogida que me estaba dando mi hermano, haciéndome nuevamente gritar y jadear. Me era imposible poder controlar las convulsiones de los orgasmos que se creaban en mi cuerpo con la verga de mi hermano entrando y saliendo de mi culo. Y él lo sabía muy bien. Y otra vez volvió a llenar mi interior con su leche, sintiendo como el calor de su semen se desparramaba dentro de mi panza y haciendo que mi placer se potencie. En verdad amaba y amo sentir como acaban dentro mío.
Luego de que llenó mis tripas con su leche, salió de adentro mío y se fue a bañar, dejándome así amarrada por las manos y con mi culo y mi conchita chorreando su semen.
– Te vas a quedar así hasta que termine de bañarme. Y si viene papá a querer desatarte, te vas a negar. Te quedás así como estás.
Volvió al rato y yo seguía en esa posición. La verdad es que estaba incómoda y me dolían los hombros.
Sin decirme nada y con total indiferencia se vistió y se fue dejándome amarrada a la cama y con el cuerpo maltrecho del placer que me había dado.
Como pude me desaté y me fui a bañar, por tercera vez en el día. Cenamos con mi papá y lavamos los platos casi en completo silencio. Le guardé comida a mi hermano y nos fuimos a nuestra habitación.
Al entrar mi papá cerró con llave y muy rápidamente me desvistió mientras me besaba cada parte de mi cuerpo. Pero cara se transformó cuando vio las marcas de las mordidas que me había dado mi hermano y mas cuando al agarrarme de mi cola y sentir que pegué un pequeño salto de lo sensible que estaban mis nalgas de los cintazos que mi amante me había dado.
– No quiero que te vuelva a marcar así. Mirá como te dejó toda marcada
– Si, me di cuenta
– Voy a hablar con tu hermano sobre esto
– No. No quiero que hables con él. A mi me gusta como me trata y todo lo que me hace, no hace falta que hables con él. lo que sí, le voy a aclarar que no me deje marcas que puedan verse. No quiero que me digan nada en la escuela ni nadie
– Pero no está bien que te trate así
– Si yo lo permito, está perfecto. Él no va a hacer nada que yo no lo deje que me haga. Así que quiero que estés tranquilo y te relajes.
Lo besé y desvestí. Lo llevé a nuestra cama y lo hice acostar. Necesitaba sentir el amor de mi papá, el amor de mi marido, de mi hombre.
Sin dudarlo me dediqué a chupar su pene y disfrutar de él, de su dureza, de su gusto, de ese líquido preseminal que no dejaba de salir de su glande, engulléndolo completamente hasta lo mas profundo de mi garganta para saborearlo con mi lengua hasta la cabeza de su verga y otra vez metérmelo en mi boca, disfrutando ambos de la felatio que le estaba dando.
Mi papá me giró y sin dejar de chupar su pija, pasé una de mis piernas por sobre él y quedando en posición de 69, comenzó a devorar mi conchita mojada, recorriéndola milímetro a milímetro, chupando y mordiendo mis labios vaginales, mi clítoris y metiendo su lengua lo mas profundo que podía en la entrada de mi vagina, haciendo que el placer vuelva a renacer en mi ser, produciendo que mi conchita, como lo había hecho ya varias veces en el día, comience a destilar sus jugos, que eran degustados y tragados por mi papá.
En eso escuché que mi hermano había vuelto a la casa, ya que al no vernos en el living o la cocina, se acercó mi habitación y quiso entrar manoteando el picaporte, cosa que fue inútil porque estaba cerrada la puerta con llave. Y claramente mi hermano entendió que con mi papá estábamos cogiendo.
El placer invadió mi cuerpo como era previsible y, aunque trataba de seguir chupando la pija de mi papá, no podía dejar de gemir entre el subir y bajar por su tronco ya ensalivado al tiempo que mis caderas se movían haciendo que mi conchita se refriegue por su boca y su barbilla, mientras que lo mismo hacía él con su lengua explorando profundamente mi cuevita de amor.
Sentí como la cabeza de su pija se estaba hinchando, señal de que lo estaba por hacer acabar, así que aceleré aún más mi ritmo de mis chupadas y en un grito que hice ahogar con mi concha en su boca, llenó la mía de su lechita, la que fui tragando chorro a chorro, uno, dos, cuatro, cinco chorros de su néctar ingresaron a mi boca, degustándola y sintiendo ese sabor único y enviciante. Y cuando terminó de eyacular, no paré de lengüetear su pija. La deseaba tanto que no podía dejar de hacerlo.
– Pará, por favor… pará mi amor. Me vas a matar…
Lejos de hacerle caso, me introduje aún mas su pija en mi boca, recorriéndola por completo, sintiendo que de a poco perdía algo de rigidez.
– En serio mi amor, me vas a matar
Estaba poseída. No quería dejar de saborear su pija y tampoco quería que él deje de chupar mi vagina, así que acomodé mis caderas y bajándolas, posicioné otra vez su boca en mi entrepierna para que siga chupándome, y así lo hizo, haciendo que mi orgasmo nuevamente se desencadenara en mi cuerpo, sacudiéndome fuertemente, explotando de placer y haciendo que mi papá se trague mi flujo vaginal.
Ya mas calmada, me salí de encima suyo y me acomodé a su lado. Me abrazó y lo besé, haciendo que nuestras lenguas intercambien el sabor de nuestros fluidos sexuales, llenándome de morbo, mientras nuestras manos acariciaban nuestros cuerpos.
– Hoy por la tarde te dije que esta colita quería tu pija adentro
– Y la vas a tener, pero dame unos minutos que me recupere
– No se como vas a hacer de ahora en más. Vos quisiste esto también y creo que te diste cuenta de lo demandante que soy cuando cojo. Así que si no querés que sea la pija de mi amante, que es tu hijo y mi hermano, la que llene mi cola, vas a tener que hacerme tuya en este momento
Parecía que le había tocado en lo mas profundo de su orgullo, porque de inmediato me dio vuelta, me abrió los cachetes de mi cola, me escupió en mi esfínter y apoyando su pija en mi ano, me penetró sin que haga falta que haga fuerza. Claramente por las cogidas que me habían dado en las últimas horas, mi ano estaba mas que elástico y dispuesto a recibir sin problemas la pija que se le acerque, comenzando mi papá a taladrarlo haciendo que comience nuevamente a gemir.
Levanté mi cola lo máximo que podía para hacer que la penetración sea lo más profunda posible. Podía escuchar los jadeos de mi papá. Parecía un toro embravecido como me cogía. Realmente creo que lo que le dije lo hirió y le toqué su masculinidad.
– Vos sos mi mujer y siempre te voy a dar lo que me pidas, en todo sentido
Sentía su pija como recorría mis intestinos por dentro y como me llenaba completamente. Pero sus embestidas lejos de ser como las queme daba mi hermano, me generaban un placer distinto. Y en ese momento, sentía que necesitaba otra cosa. No quería sólo coger, porque para eso, lo tenía a mi hermano. Con mi papá, necesitaba que me dé un extra, necesitaba que me de su amor, que me de algo que mi hermano no podía o no quería darme. Pero mi papá sí. Y realmente necesitaba eso de él. No quería que me coja simplemente, quería y necesitaba que me haga el amor
– Pará papi, acostate
Se separó, se sentó en la cama apoyándose en el respaldo y yo me puse sobre él. Agarrando su verga parada, la guie hasta mi cola nuevamente, y sentándome sobre ella e introduciéndola profundamente en mi recto, comencé a mover mi cola de forma circular sintiendo como su pija rozaba las paredes de mis intestinos. Realmente parecía que sentía su pija entre mis tetas de lo profundo que me llegaba. Y mirándolo a los ojos, lo volví a besar, haciendo que nuestras lenguas nuevamente se encuentren en un beso suave, tierno y lleno de amor, que es lo que sentí que necesitábamos los dos. Ese amor que ambos merecíamos desde hacía años. Y si bien ya había un amor de padre e hija existente entre ambos, obvio que se había transformado en un amor mucho mas grande y profundo, un amor mucho mas placentero a su vez. Un amor de hombre y mujer, un amor que nos unía como nada.
Y sin dejar de mirarnos, con nuestros cuerpos acompasados en su movimiento de sexo incestuoso y mientras sus manos se apoderaban de mis tetitas y mie pezones duros le dije:
– Te amo papi, te amo y te necesito. Necesito tenerte dentro mío así como estás ahora. Pero sobre todo, quiero y necesito tu amor. Te amo mi amor
– También te amo Ani y me encanta hacerte sentir así, como yo también me siento amado por vos
– Prometeme que siempre me vas a amar. Prometeme que siempre me vas a hacer el amor, porque eso es lo que deseo y necesito de vos, tu amor y que me lo demuestres como lo hiciste todos estos días y lo hacés ahora, con tu pija que amo en mi cola y en mi conchita, llenándome siempre papi
– Y así va a ser mi amor, siempre
Y volviéndonos a besar, continué moviéndome arriba de mi papá, clavándome su pene en lo mas profundo de mis entrañas.
Su boca se despegó de la mía para apoderarse de mis tetitas y comenzó a intercalar entre chuparlas y morderme mis pezoncitos, haciendo que mi placer aumente más y más. Sus dientes en mi pezones me generaban un dolorcito que lejos de lastimarme, hacían que mi goce se potencie. Es como que había aprendido a transformar el dolor en placer.
– Aaaaah siiii papi… siiii… chupame y mordeme mis tetitas así por favor… me encanta…
Y ese placer que estaba percibiendo lo único que hizo fue que moviera mis caderas en modo turbo, para sentir como mi papá nuevamente llenó mis intestinos con su semen caliente, que funcionó como detonador del orgasmo que se estaba acumulando en mi cuerpo.
Realmente no quería dejar de sentir la pija de mi papá en mi cola. Me encantaba sentirme rellena de carne, pero ese día había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había acabado y es como que mi cuerpo dijo “hasta aquí llegaste”. Salí de encima de mi papá, me abracé a él desnuda y transpirada como estaba y fue como si me hubieran desconectado, porque me quedé profundamente dormida.
Me desperté a mitad de la noche y, en medio de la oscuridad, sentía el cuerpo desnudo de mi papá contra el mío en la clásica posición de cucharita. Su respiración tranquila y sus manos sobre mi cuerpo me indicaban que estaba con una relajación imposible de igualar.
Sentía algo de dolor en mi cuerpo por toda la actividad sexual que venía aguantando en esos días, pero disfrutando como nunca antes. Pero entre esa sensación de suave dolor, mi mente iba a mil kilómetros por hora, tratando de analizar y entender lo que estaba viviendo ahora, donde me había convertido en la mujer de mi papá y la puta de mi hermano.
Espero que les haya gustado el relato y como siempre, si les gustó, califiquen con estrellitas y, si lo desean, dejen un comentario. Próximamente seguiré subiendo mas partes de esta historia y espero sepan ser pacientes porque lleva tiempo escribir mientras atiendo mi trabajo, el hogar, a mi amor (mi hijo) y ustedes, mis lectores.
Saludos a todos!
Excelente relato, y mas alla. Hermosamente detallado, y el sexo amoroso y a su vez brutal. Me fascina como dibujas cada sensacion. Verdaderamente escribes muy bien. Ademas estoy muy cachondo, es impresionante como nos trasportas a otras zonas. Adelante Talentosa Dama. Felitaciones. Mas escritos eres maravillosa. Un beso y abrazote MUAKS…..