Mujer x Niño – Plan para halloween (parte 2)
Despues de mucho tiempo aqui les traigo lo que paso ese dia, disfruten.
Hola, aquí les traigo la continuación del relato pasado que si no lo han leído pueden ir a verlo en mi perfil.
Tarde bastante porque desde que empezó noviembre las cosas me estan saliendo mal, supongo que es el precio de haberlo pasado tan rico en Halloween ☺️, creo que ya les adelante mucho, pero sigan leyendo. Estas semanas han sido una tortura para mí porque tuve muchos examenes y tenía que realizar las ultimas correcciones antes de sustentar mi tesis. Aun no acaban las desgracias, un familiar tuvo un accidente y me ha afectado bastante. Ya, por último, fui víctima de un robo perdiendo mi teléfono, mi cartera y un poco de dinero. Lo que más lamento es perder el teléfono pues no estoy trabajando y tendre que esperar hasta que termine el semestre de la universidad para trabajar un poco, detesto haber perdido todas mis fotos y archivos importantes, nunca he usado las copias de seguridad . Asi que ahora solo estoy con mi portátil.
A pesar de todo me animó a escribir esto ahora que tengo tiempo para respirar antes de volver a sumergirme y ahogarme en el mar universitario. Tambien quiero disculparme por no leer los comentarios. Desde el día que publique el relato pues me desconecte totalmente de todo sitio, recien leo algunas de sus sugerencias y agradezco el apoyo.
El viernes mientras volvía a casa pase por una calle muy comercial, específicamente habia varias tiendas de lencería. En una de ellas habia un cartel en el piso donde anunciaban lo que ofrecían con imágenes de modelos, justo a lado del cartel habia un niño mirándolo muy cerca de forma expectante y curiosa. Solo segui mi recorrido, pero ese momento sigue en mi mente, ojalá ese pequeño tenga la suerte que tuvo Santiago. Digamos que ese evento me animo a escribir esto.
Ahora si vayamos a lo importante, recalco que lean la parte anterior para entender esta. Bueno digamos que mi plan salio bien. Llegue a la fiesta un poco recatada como lo habia dicho, pense que los padres de mi amiga estarían presentes pero para mi sorpresa ya se encontraban en el segundo piso despues de cenar dejando libre el primer piso para la fiesta. Llegue antes de hora para tener contacto con el niño, pero no apareció como queria. Incluso me reia fuerte para que supiera que ya habia llegado una amiga de su hermana, de todas formas, eso no me detuvo, asi que empece a preparar los tragos. Me asegure de ponerle más cantidad de alcohol que de refresco para que todos se pongan bien ebrios.
Cuando ya estaban todos los invitados, de los 5 hombres que llegaron tenia a 2 devorándome con la mirada, imagino que los otros tambien me miraban, pero eran más discretos. No me importaba, pues ese es el riesgo de usar algo tan atrevido que haga volar la imaginación de los hombres, pero lastimosamente se quedaran con las ganas pues este cuerpo aquel día queria la verguita del niño.
Pasadas casi 3 horas, alrededor de la 1 de la mañana, con una mirada algo mareada por el alcohol vi que el niño bajo las escaleras. Llevaba un pijama totalmente azulito. Cuando cruzamos miradas no deje de verlo fijamente mientras bajaba las escaleras y yo bailaba al ritmo la música de una forma levemente sexy. Mi amiga bajo el volumen de la música y lo reprocho por bajar a esta hora pues ya estabamos muy ebrios. Recuerdo que el pequeño le respondio con un tono sarcástico diciéndole que con el ruido que estabamos haciendo no podía dormir. Su picardía me prendio un poco más, el motivo de que bajase fue porque estaba aburrido, como era evidente su hermana no lo dejo quedarse en medio de tanto alcohol, solo le dio unos snacks y lo obligo a volver a subir. Es entendible que su hermana no quiera mostrarle todo lo que provoca el alcohol e imagino que tampoco queria que viera a muchas mujeres con disfraces sugerentes, sobre todo el mío.
Haberlo visto me devolvió la esperanza de hacer realidad mi fantasía, asi que fingí estar más animada alentando a que todos bebieran a un más. Creo que mi actuación fue muy lejos, porque uno de los hombres fue a vomitar para luego volver a la sala y caer dormido sobre el sofá. Casi a las 2 de la madrugada entre al baño a respirar un momento antes de hacer mi cometido. Sali, vi que todos estaban bastante distraídos y de forma rápida pero desapercibida logré subir al segundo piso. Conmigo solo lleve una bolsa de snacks y mi teléfono.
Cuando ya estaba arriba, voltee rapido mi cabeza y al ver que nadie me hablo confirmo que habia pasado desapercibida. Sin dudar segui por el pasillo y llegue a donde deberia estar el cuarto del niño, digo deberia porque cuando entre esa habitación estaba vacia. Tenía mi teléfono en mano, subi el brillo de la pantalla e ilumine la habitación. Solo vi una mesa con ropa y algunas bolsas, una angustia me invadió, pero tambien sentí miedo en caso me descubran, no estoy robando nada, pero sería vergonzoso.
Nunca imagine que habían cambiado de habitación al niño, pero no queria quedarme con las ganas estaba decidida a que me coja esa noche. Habia más puertas, pero de una de ellas logre apreciar un leve destello de luz por encima de las puertas. Creo que el diseño de esas puertas me salvo esa noche, es de aquellas que tienen un cristal en la parte superior para que entre la luz. De todos modos, eso no significaba que sea la habitación de Santiago, pero aun asi me atrevi a tocar, en caso salgan los padres de mi amiga fingiría estar ebria.
Cuando se abrió la puerta, vi al niño con su teléfono en la mano, mi corazón se aceleró a mil y empece a mojarme al verlo con los ojos algo cerrados como si hubieran despertado de un largo sueño y con su cabello levemente despeinado. Le pregunte si podía pasar mientras me fije que no dejaba de verme todo el cuerpo, eso es lo que queria, que aprecie cada centímetro de mi cuerpo usando el disfraz que compre para él.
Me saludo y me pregunto que buscaba, le dije si me dejaba pasar a lo cual acepto. Cuando pasamos el encendió las luces y yo me mantuve de pie con mis manos cruzadas a la altura del vientre simulando ser una pobre angelita que en realidad es una depredadora que quiere comerse a su presa.
Como era evidente el niño nunca me habia visto asi, sentía su nerviosismo porque empezó a sudar un poco y cuando me preguntó que necesitaba lo hizo casi tartamudeando. Me estaba derritiendo en su ternura e inocencia. Expendí la mano y le entregué una bolsa de papitas, le dije que era un regalo por causarle molestias con la fiesta y no dejarlo dormir. El tomo la bolsa, la puso sobre su mesita para inmediatamente sentarse en el borde de su cama diciéndome que las comería mañana en el colegio porque no le gustaba las loncheras de su madre. Yo con tal de entrar más en confianza me reí de su comentario.
Sus ojos seguían recorriendo mi cuerpo con esa curiosidad infantil que tanto me excitaba. Noté cómo se detuvo en los parches que cubrían mis pezones visibles bajo la tela traslúcida del disfraz. “Si deseas siéntate en la silla o en la cama; no estes parada” dijo Santiago. Escuchar eso me puso aún más caliente y sin dudar me senté en el borde de su cama casi a lado suyo. Le respondi con una sonrisa agradeciendo su comentario. Sinceramente no sabía cómo actuar en ese momento, escribir los relatos es una cosa y hacerlo en la realidad es muy diferente. De todas formas, tomé el valor y me acerqué lentamente hasta quedar a centímetros de él.
El olor de su habitación me estaba llevando al extremo de mi calentura. Asi que lo arriesgue todo, el alcohol me envalentono. Le pregunté si gustaba mi traje de Halloween mientras deslizaba un dedo por mis tetas. Su mirada se clavó en mis pechos cuando respondió con un «sí» moviendo su cabeza de arriba abajo repetidas veces.
Le volvi a preguntar, esta vez si queria tocar el disfraz. Respondio con un si rotundo, le ofrecí mi mano abierta y él la tomó con timidez. Le guie para que tocara la textura del encaje sobre mi cadera izquierda mientras le susurraba que podía tocar más si quería. Su otra mano se elevó hacia el otro extremo de mi cadera como atraída por un imán, quedando sostenida entre sus manitos.
De pronto, sus pequeños dedos encontraron el borde superior de mi tanga bajo la fina tela. Solte una respiración agitada para disimular mi gemido involuntario que escapó de mis labios al sentir su contacto accidental. Él retiró la mano como si hubiera tocado fuego y se sonrojo de vergüenza. Para calmar su nerviosismo, tomé su palma y la presioné contra mi vientre bajo, justo al borde donde es suficiente para que palpe mi humedad.
«¿Sabes lo que es esto?», susurré inclinando mi cabeza hacia su oído mientras guiaba su mano más abajo. Me encantaba ver su expresión confundida con una mirada algo vacia pero que a la vez disfrutaba lo que estaba pasando mientras sus dedos seguían temblando. Solté su muñeca lentamente, permitiendo que su mano explorara sola la zona del encaje húmedo por la tanga mojada que cubría mi vagina. Fueron solo unos instantes que sentí su manito moverse sobre mi tanga, paralelamente una de mis manos acariciaba la parte de atras su cabeza como si fuera su madre que quiere a su hijo.
Me senté subi y sento sobre su cama abriendo mis piernas mientras atraia al niño. Me subi el vestidito de encaje, moví mi tanga a un lado y le dije «toca aquí», con voz ronca mientras señalaba a mi vagina expuesta para él. Mientras se acercaba hacia mí empece a quitarle la parte de arriba de su pijama. Su mano frágil entró en contacto con mi vagina mojada. Un gemido ahogado escapó cuando sus dedos acariciaron sin querer mi clítoris hinchado. “¿Estas bien?” me pregunto el niño, le respondi que sí, que continuase haciendo lo que le pedi porque me estaba gustando.
Para ese momento experimente la excitación más grande de toda mi vida, dudo que alguna vez vuelva a sentir algo asi. De fondo seguía escuchando la música y las risas de la fiesta de abajo, eso me hizo pensar con la cabeza fría lo que debía hacer pues estaba en casa ajena haciendo algo ilegal y si me descubrían podría estar en problemas muy graves. Mi conclusion fue que no debía perder mucho tiempo y tenía que hacerlo rapido. Ojalá fuera legal cogerse a los nenes para disfrutar al maximo y no tener ese tipo de presiones. Mientras pensaba todo eso el niño seguia tocando mi vagina.
Le pedi que se pusiera de pie, el lo hizo y aproveche para bajarle el pantalón de su pijama. Un penecito con una pequeña erección estaba a la altura de mi boca. Sin pensarlo lo tomé completo con la mano, Santiago jadeó, creo que fue de dolor porque fui algo brusca. Para aliviar su dolor mi lengua salió a lamer la cabecita. Él emitió un jadeo agudo cuando envolví su miembro con mis labios, hundiéndolo todo en mi boca. Sus dedos se aferraron a mi cabello decolorado mientras gemía en tono quejumbroso.
Mantuve un ritmo lento y profundo, saboreando cada centímetro de su piel tierna. La presión de sus dedos en mi cabeza me hizo mojar más. Cada vez que bajaba, su pelvis se elevaba instintivamente buscando más calor en mi boca. Retiré mis labios, la vista de su pene erecto y brillante con mi saliva me provocó mucho morbo. Empecé a masajear suavemente sus testículos con una mano mientras con la otra acariciaba mi vagina que estaba empapando las sábanas de su cama.
Ya queria que me la meta. Asi que lo más rapido que pude me quite la tanga, me quite los parches de los pezones y tire a un lado las alas de angel de mi disfraz. El conjunto de encaje quedo subido dejando expuesto todo mi cuerpo que ahora era de mi pequeño hombre. Me dejé caer sobre la cama y con un abrazo atraje al niño hacia mí, al fin lo iba a tener entre mis piernas. Sus manos pequeñas buscaron apoyo en mis tetas, apretando los pezones duros en el proceso. «Aquí», murmuré guiando sus caderas infantiles hacia mi pelvis humedecida. Su miembro rosado rozó mi clítoris cuando se acomodó entre mis muslos abiertos.
Gemí cuando la cabecita húmeda presionó mi vagina hinchada. Sus movimientos torpes y temblorosos hacían que cada roce enviara electricidad a mi vientre. El hacia movimientos de intentar penetrarme, ahí deduje que seguramente ya habia visto porno o algo similar, sabia la teoria, pero no era suficiente para poder penetrarme. Tomé su penecito y guie justo a la entrada solo para que diera un empujón.
Cuando logro penetrarme, un jadeo agudo escapó de mis labios al sentirlo dentro de mis paredes internas. Mi jadeo fue fuerte que por miedo abrí los ojos horrorizada pensando que alguien me haya escuchado mientras me tapaba con mi boca. Sin embargo, pasados unos segundo no escuche nada, la música seguía alta y no habría nadie que me negara disfrutar ese momento. Fue una lástima que su pene se salio de mi vagina y tuve que volver a meterlo, asi estuvimos unos minutos hasta que al fin Santiago comprendió como tenía que meterlo y ya no era necesario guiarlo él solito podía penetrarme de vuelta. En ese momento explote de placer y con mis manos puse su cabeza sobre mis tetas y le pedi que me las chupara. Me encanta que me la metan y me mamen las tetas a la vez.
Empece a lanzar gemidos por cada tierna embestida que me daba. Gemí como perra en celo. «Sí… así… más rápido», jadeé mientras sus caderas diminutas chocaban contra mis muslos abiertos. Entrelacé mis piernas a la altura de su cintura, era una señal de que no queria que ese momento terminara queria aferrarme a él. En esa posición, cada embestida infantil rozara mi punto G con precisión eléctrica. El niño soltó un gemido agudo, clavando los dedos en mis hombros mientras su cuerpo temblaba como hoja al viento. Mis músculos vaginales se contraían alrededor de su penecito, succionándolo más profundo con cada espasmo.
El placer que estaba sintiendo era indescriptible, pero yo queria más. Cambiamos de posición, esta vez yo iba arriba. Lo puse abajo mío y considerando que peso más que el, al principio hacia fuerza en mis rodillas para dispersar mi peso en mis piernas y el no sufra. Empece a cabalgar sobre su pene, pero se me dificultaba mantener el ritmo con el tamaño y tenía que volver a metérmela. Con los minutos ya agarré más confianza al ver que el niño podía soportar mi peso, eso me libero de mi preocupación de hacerlo sufrir y pude concentrarme el hacerlo bien. Su pene no volvió a zafarse de mi vagina pues habia calculado hasta donde tenía que subir mis caderas, coger con un niño no es de todos los dias eso justifica mi torpeza.
Algo que me encanta hacer cuando estoy encima es moverme en forma de círculos, lo cual no desaproveche. No me cabe duda de que especialmente esos movimientos fueron los favoritos de mi niño. Entre subidas y bajadas, tuve 2 orgasmos que me hicieron temblar las piernas. Queria poner a prueba si el niño podía eyacular o tener algo similar al semen, me acerqué a gemir a su oído a la vez que le ponia mis tetas en la cara para que las chupara y de repente sentí su pequeño cuerpo tensarse. Un sonido entre sollozo y grito escapó de sus labios cuando dentro mío siento un chorrito caliente en mis paredes internas. Desconozco si fue semen, pues a pesar de tener 10 años tiene cuerpo más desarrollado que niños de esa edad, lo digo desde mi perspectiva, pues como psicóloga en prácticas he visto niños de su edad más pequeños y flacos. Santiago es un poco más robusto, no tan exagerado, pero su contextura es un poco avanzada que el de un niño de su edad.
Una vez sentí el chorrito dentro de mí, le di un beso apasionado para que nunca olvide lo que es cogerse a una mujer con su edad. Me levanté de encima suyo y vi su pene brilloso por estar mojado dentro de mí. Tenía mi teléfono en una equina de la cama, encendí la camara y mientras me acerba mi boca a su penecito para darle la última chupada me tomé unas fotos. Le chupe una vez más su penecito, esta vez me devore sus bolitas. Queria una foto más para el recuerdo, asi me tire cobre la cama y le pedi a Santiago que se ponga encima mío entre mis piernas como hace unos minutos. Puse su rostro entre mis tetas y mi mano sobre su cabeza, tomé un selfie desde un ángulo que capturase nuestros cuerpos casi por completo. En ninguna de las 2 fotos capture mi rostro por completo, solo desde mi nariz hacia abajo con una sonrisa pícara de abusadora.
Asi fue como termine esa noche, antes de que se despegase de mi cuerpo le dije con voz manipuladora que no diga nada a nadie sobre lo que habíamos hecho y que si mantenía el secreto cuando regrese a su casa podríamos volver a hacer cositas ricas. El niño con una sonrisa me dijo que sí. Una vez guardado el secreto, aparte el niño y me levante de la cama para ponerme mi tanga y buscar los parches de mis pezones pues los habia arrojado. No tarde mucho en encontrarlos y ya estaba cambiada como si nada hubiera pasado, solo algo despeinada.
De forma descarada deje las alas de angel en su habitación como un regalo para que recuerde esa noche. Le pedi que si su hermana llega a preguntar que hacían en su cuarto que responda que las encontró tiradas en el primer piso. Eso fue todo y antes de salir por la puerta le envie un beso volado. Pase el pasillo y baje al primer piso donde todo seguia normal, solo que estaban más ebrios. Habran pasado aproximandamente poco mas 30 min desde que me escabullí al cuarto del niño y experimenté los minutos más placenteros de mi vida. Yo me retire de la fiesta, antes de ir a mi casa le pedi al taxi que parara en una farmacia para comprar una pastilla anticonceptiva solo por las dudas jajajjajaja.
Asi termina mi primera experiencia con un niño, espero que les haya gustado. Lamentablemente como me robaron el teléfono y no voy a poder volver a tener esas fotos, me pregunto si el que me lo robo llego a verlas jajajajajaja. Como haya sido muchas gracias por leer. Para quienes quieran compartir experiencias o recomendar relatos pueden escribir a este correo: [email protected]


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