Noche de cambio. Por fin cayó mi vecina.
Por fin me culié a mi rica vecina y amiga. Si así le puedo llamar. Somos 2 matrimonios vecinos, ambos con hijos ya grandes, y nos conocem. Teníamos una bonita amistad, pero ella merecía que me la culiara. Cuando uno juega con fuego, está claro que se puede quemar. Yo con gusto y consciencia lo hice..
23 y 24 noviembre de 2024, Cabaña en Quillón.
Por fin me culié a mi rica vecina y amiga. Si así le puedo llamar.
Somos 2 matrimonios vecinos, ambos con hijos ya grandes, y nos conocemos hace 10 años.
Nos hemos vuelto muy buenos amigos. Hemos compartido mucho dentro y fuera de casa; de vacaciones, fiestas, convivencia, etc.
Yo soy Fabián con 44 años, mi esposa Andrea con 49 años. Somos una pareja activa sexualmente, pero tenemos algunos problemas de convivencia, pero han sido superados.
Andrea, después de los 2 embarazos, le ha costado recuperar su figura. Pero tiene lo suyo.
El otro matrimonio, él se llama Igor con 51 años casado con Isa de 47 años.
Ella es muy rica, simpática, entretenida, deportista y tiene sus cositas bien puestas. La he visto muchas veces en traje de baño y en distintos pijamas, y algunos muy sensuales, todo en un buen marco de confianza y amistad.
Siempre terminamos los 4 solos pasándolo muy bien, y la mayoría de las veces terminamos muy contentos gracias a los tragos.
Con estas fiestas que se aproximan, Navidad y Año Nuevo, y como ya es costumbre, nos tomamos unos días antes de todo el ajetreo y estrés de las compras. Entonces, Igor se consiguió una cabaña en Quillón, a 40 minutos de nuestra ciudad, en pleno cerros y campo.
Partimos solo los 4, a los hijos los dejamos en casa, ya cuesta que nos acompañen.
Nos fuimos solo por un fin de semana.
Llegamos allá el viernes en la tarde. Pasamos a comprar los abarrotes y nos fuimos a la cabaña, solos en el campo.
Esa noche del viernes, hicimos asado, tomamos y jugamos a las cartas.
La siguiente noche, fue la más hot que he vivido.
El día comenzó normal, almuerzo, luego a la tina-sauna, donde empezaron a salir los whiskies, los 4 en la bañera.
Andrea se salió a buscar los cigarrillos, y lo siguió Igor, para llenar los vasos.
Ver y rosar a Isa en su traje de baño me puso hot.
El agua no estaba tan clara, así es que me puse a buscar los pies de ella. Cuando hice contacto la primera vez, la miré a los ojos a ver si había una señal, cualquiera, de rechazo o aceptación. Al primer contacto, encogió enseguida sus piernas. Pero yo las seguí todas las veces que lo hizo. Hasta que llegué a rozar su entrepiernas.
Su primera reacción fue cerrar sus ojos por unos segundo acompañado de un leve suspiro. Luego me puso una cara de enojada, pero no dijo nada, para que los demás no escucharan.
El toque de pies sería una buena señal de que ese huevito quería sal.
Cuando una pareja o matrimonio están juntos en la cama, los roses son señal de que algo quiere uno, ya sea recibirlos o hacerlos.
Acá estábamos juntos, bien juntos y casi a cuerpos pelados, momentos de jugar con los pies.
Antes que llegaran los demás, intenté nuevamente, pero esta vez no se encogieron, y pude jugar un poco con ellos, y ella también.
Fueron muy pocos segundos, pero por mi cuerpo pasaron como 30 trenes por encima mío. Y seguro que por el de ella también. Todo este corto juego, iba acompañado de un diálogo incoherente para nosotros, pero para los demás debía sonar como real. Una cortina de humo.
Luego hacen sus apariciones los demás, y seguimos los 4 dentro del agua.
Esperé unos minutos más, y retomé nuestro juego, delante de los demás. Siempre siguiendo el tema de conversación que teníamos los 4.
En todo momento no fui rechazado. Pero ella no reaccionaba, solo se dejaba que se los rozara.
Ocho de la tarde nos volvimos a la cabaña, otro asado a la parrilla, vinos y empezamos los juegos, esta vez al cacho.
Empezamos jugando con dinero. Luego con prendas. Pero no duramos mucho. Las mujeres perdían muy luego y se reusaron.
Cambiamos a penitencias, pero se pusieron fomes e infantiles. Entonces Andrea llamó a su hija y le preguntó por alguna aplicación del celular con juegos livianos para adultos. Y nos sugirió «¿Verdad o reto?». Se puede jugar en grupo o en pareja, tienen distintos niveles (Soft, Hot, Duro y Extremo) y más de mil pruebas, y además puedes crear las tuyas.
Lo otro bueno, es que las pruebas pueden repetirse pero no a la misma persona. Eso deja cobrar venganza.
Empezamos con el primer nivel. Pero no duramos mucho. El ambiente estaba para más que Soft. Entonces subimos a Hot.
Pasamos por varias pruebas, pero la cosa se empezó a poner bueno, cuando salieron las preguntas sobre parejas.
«Elije una prenda íntima que lleves puesta y dásela al que te toque (tirar de nuevo).
Otra prueba fueron los bailes eróticos al frente de quien te tocara.
Contar una intimidad, hacer cosquillas con una pluma al sexo opuesto y ella con los ojos vendados.
Habían prendas que ya habían volado: Igor estaba con su boxer, Isa estaba con su pareo y su sostén (Ella tiene sus tetas algo grande, por eso se dejó esa prenda), Andrea su polera larga y sus colaless, y yo estaba solo con un short, sin boxer.
Dentro de las cosas más calientes, Igor le había tocado cambiarse las ropas con Andrea, o sea, intercambiar roles. A mi me ha tocado recorrer el cuerpo de Isa con mi pera, y «tomar sus medidas anatómicas con una mano».
Isa, me hizo un baile sensual y sacarme un caramelo de mi boca.
Cuando subimos al nivel 3, las cosas estaban ardientes.
A Igor le tocó encerrarse en una habitación con Andrea por 5 minutos. Cuando salieron, lo hicieron muertos de la risa, y nosotros quedamos pensativos.
Siguieron las pruebas: a mujeres les tocó mostrar partes del cuerpo que no sean tan visibles, mostraron espalda y panza. Nosotros nos quedaba mostrar las nalgas.
La ruleta dio vueltas y me toca dar un paseo de 5 minutos con Isa.
Al principio se había reusado, pero después recapacitó.
La cabaña estaba rodeada de naturaleza, pero no fuimos a perdernos, se nos ocurrió hacerles creer que sí lo hicimos, y nos quedamos pegados en una ventana mirando qué hacían ellos.
La sorpresa no fue tanto. Porque más que sorpresa, fue incertidumbre. Pues ellos apagaron algunas luces y solo se veían siluetas, moviéndose en un metro cuadrado. No pudimos ver nada claro.
Salieron otros juego, pero la parte buena salió después. Isa le tocó dar una vuelta de 10 minutos en auto conmigo. No fue necesario encender algún auto. Estos estaban retirados de la cabaña, bajo un frondoso parrón de uvas.
Al igual que ellos, les hicimos creer que pasaría de todo.
Nos sentamos atrás en mi auto, un Hyundai Santa Fe, y nos pusimos a conversar, más bien, le empecé a meter en la cabeza que ellos ya lo habían hecho que, conociendo a Andrea, eran capaz.
Pero Isa no se inmutaba y permanecía sentada.
En segundos recordé y repasé los calientes momentos que Isa me ha hecho pasar desde que la conozco, sobre todo hoy en la tinaja y, que ya estaba solo con 2 prendas: su pareo y su sostén.
Yo seguí con la cizaña, pero no me iba bien.
El tiempo pasaba rápido para mi, y supongo que para los que estaban en la cabaña era a la inversa.
Ya nos quedaban 7 minutos, mi corazón y verga competían para ver quién latía más fuerte y más rápido.
Yo también cerré los ojos, medité 1 segundo y medio, y estiré las manos. La dejé caer sobre su rodilla y empecé a subirla.
Le arremangué todo su pareo y empecé a rozar y sobar toda su entrepiernas, y ella inmóvil, pero inhalaba y exhalaba con tiritones, no decía nada.
Llegué hasta su monte de venus, no lograba tocar su vagina, estaba muy apretada, con sus piernas muy juntas, y no se movía de ahí.
El tiempo pasa y yo aún solo tocando.
Mi verga no daba más. Me saqué completamente mi short y mi verga hace su exhibición. Pero ella nada, seguía con los ojos y piernas cerradas. Tomé su mano y se la puse sobre mi verga. Se demoró unos varios segundos en agarrarla y acariciarla. Cuando lo hizo, seguí tocando su monte de venus, y de a poco se fue abriendo de piernas. Y me encontré con la mejor conchita, suave. limpiecita, estilizada, jugosa y caliente.
Ella me sobaba suavemente mientras yo trataba de subir mi mano por su espalda y desabrocharle su sostén. Pero su pareo me estrangulaba mi brazo. Pero ella solita levantó sus caderas y se lo arremangó hasta la cintura. Entonces, a 3 dedos desabrocho y caen sus ricas tetas, y ella termina por sacárselo completo.
Con un brazo rodeo su espalda hasta llegar a la teta más lejana y empiezo a tocárselas juntas. De a poco me fui tumbando sobre ella, estábamos casi a 45°, su cadera más próxima se estaba levantando, casi estábamos de cucharita. Y ella ya no dejaba de sobajearme.
Que ganas de tener 4 brazos y acariciarla completa sin parar.
Quise ponerla en 4 y clavarle toda me verga de una. Pero quería aprovecharla bien antes.
Entonces, llevé mi mano más cercana a su humedecida y gelatinosa concha, y comenzamos a gemir los 2.
Nos olvidamos completamente del tiempo de la prueba, solo estábamos quemando nuestras fantasías y dejándonos llevar por la lujuria, más conocida como «calentura».
Mi mano estaba completamente empapada con sus jugos, teníamos un sonido licuoso, que nos calentaba más. Y sin pensar en nada más, le agarré su pierna y se la abrí, llevándomela a mi pecho, totalmente extendida. La recorrí de su pie, pantorrilla, muslo y concha nuevamente. Me sentí un Rock Star, tocando la guitarra.
En ese momento, ella suelta mi pene y pone su mano sobre la mía, la que tocaba su concha, y juntos la saboreábamos.
Al ver que ella ya estaba dispuesta a que yo me la culiara, con una mano en su ingle y la otra de las nalgas, la levanto y me la dejo caer sobre mi vientre, siendo atajada por mi gran verga que estaba que reventaba. A penas la siento, empieza a estrellar mi pene contra su vientre, mientras yo, de las nalgas, la levantaba y bajaba, abriéndole todos sus cachetes. El sonido licuoso aumentaba cada vez más. Ella ya me agarraba mi verga con las 2 manos. Estábamos los 2 completamente lubricados, dando un concierto de suspiros, gemidos, resoplos y mugidos.
Como ella estaba ocupada masajeándome a 2 manos, yo me fui a sus tetas. Desde atrás las tenía completamente para mi. Mis manos no alcanzaban a rodearlas, sus pezones parados me estaban diciendo que estaba lista para el combate. Pero antes, sin soltarles las tetas, la abracé, la apreté y la cargué hacia abajo, sintiendo toda su conchita en mi vientre, y me quedé así disfrutándola por algunos segundos.
Desde que me introduje al tema sexual, a los 13 o 14 años, siempre soñé con tener una mujer así, sentada de espalda sobre mi verga y agarrándole las tetas. Y con ninguna mujer lo había hecho, ni siquiera con mi señora. Y ahora lo estaba viviendo, solo me faltaba penetrarla.
Después de unos segundos así, la levanto de sus nalgas y la perfilo sobre mi pene. Ya sentía todo su calor sobre mi gran cabeza. Y al tocar sus labios, la vuelvo a abrazar desde los hombros y la jalo hacia abajo, y siento entrar toda mi cabeza. Y de un salto se para ella y me dice «no podemos hacer, sin condón es peligroso». Insistí con lo mío, pero no me dejaron.
Entonces, le dije que se inclinara hacia adelante y que levantara el compartimiento del medio para que sacara una caja dorada, donde tenía reservas de condones. Me hubiese gustado contarles que los usaba yo, pero no es así, son para mi hijo, que ya a los 17 años tuvo que ser papá, y no le aguantaremos otra vez sus descuidos.
Entonces ella siguió con mis indicaciones, y solita hizo todo el trabajo. Y en ese momento, se dio cuenta que yo estaba más dotado que su marido, porque me dijo «esto me va a doler. Por favor despacio».
Una vez listos, ella solita se levanta, se ubica mi verga, apoya sus manos en mis muslos, y comienza a descender. Todo fue bien despacio y disfrutándolo 100%, ella y yo. Con algunos quejidos y suspiros íbamos en la mitad, cuando escuchamos los gritos de ellos, llamándonos, que ya se había cumplido de sobra el tiempo. Nosotros nos quedamos inmóvil, y en seguida ella se levanta. Pero al sentir que esa concha se me iba, la vuelvo agarrar de sus hombros y la jalo con toda mi fuerza hacia abajo, clavándole casi toda mi verga. Ella pegó un grito hacia adentro, y como un resorte, se salió. Alcancé a jalarla unas 4 veces más, pero ella se reusaba. Entonces, agarró su sostén, abrió la puerta y se bajó del auto, y detrás de él se puso el sostén, y me dijo que me apurara, que debíamos estar de acuerdo con lo que íbamos a contarles.
Dimos la vuelta por detrás y aparecimos por la cocina, diciendo que solo fuimos a caminar.
Las bromas iban y venían. También hubo un poco de sarcasmos, pero nosotros de una línea. No podíamos delatarnos de ninguna manera. Solo si supiéramos que ellos también lo habrían hecho, pero no teníamos pruebas.
El juego continuó, pero ya no tenía la misma emoción, habíamos roto un poco la confianza de los 4. Andrea me miraba algo molesta, e Igor no me atrevía a mirarlo a los ojos.
Ese fin de semana ha sido el mejor de mi vida, hasta el momento.
Podría decir que, de alguna forma cumplí 2 fantasías al mismo tiempo; mi sueño de culiarme a mi vecina y amiga desde que la conocí, y la otra, de culiarme una mujer sentada de espalda agarrándole las tetas. Es verdad, fue solo una …media penetración, pero mi pene entró en su vagina, no todo, pero entró.
Esta gran odisea fue a finales de Noviembre del 2024, y esta historia la escribí a principio de Diciembre. No paraba de pensar en esas tremendas imágenes, se me aparecían a cada instante, día y noche.
De esa noche hasta ahora, han pasado solo 11 días, y con Isa nos hemos cruzado un par de veces, y las miradas han sido casi furtivas, solo para los saludos.
Nos escribimos unas pocas veces por whatsapp para saber reacciones de nuestras parejas. Pero por lo visto ella no tuvo tantos problemas como yo. Andrea es celosa, pero controlable. Y para que parara un poco su «paranoia» tuve que contarles que, en la prueba de paseo de 5 minutos con Isa, nos quedamos pegados en la ventana, y que vimos hartas sombras moviéndose. Entonces paró su «paranoia» conmigo.
Se venían las fiestas de fin de año, y como todos los años, nos juntamos para todo.
Ahí les contaré si pasa algo de nuevo.
Está claro que esta historia continuará.
Ya se las haré saber.
Cualquier cosa al [email protected]



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