Purgatorio sensual.
placeres no comunes, me sumergí entre cuerpos húmedos y calientes..
Me encanta escribir desnudo, con mi pene grande y grueso lleno de sangre, con un dildo metido en mi gran trasero, me enseñaron algunas mujeres, otras trans, y el primer niño que me embarro su colita rosa, termino llenado mi culo con crema calientita. Esta historia siguiente me sorprendió:
Caminando después de descubrir que el vientre grande y suave unte con mi crema salada, no era de mi creación:
-«NO ES TU HIJO»- me lo claro con una sonrisa traviesa, -«tiene 7 meses dentro de mi» -pero yo la conocí hace 5 meses. Sentí que eso era romántico, pero solo era lujuria, (con el tiempo aquello me significo una invitación de la sagrada lujuria). a los 17 años y ella 19. a ella le gustaba chuparme mi culo. A ella le gustaba untar mis huevos de la pulpa de su culito. ella me obsesiono con su cola y la mía, nos las mordíamos, nos unamos con miel y chocolate antes de darnos un baño dorado mientras nos cogíamos.
Salí de su casa en medio de un abismo, excitado por mas y al mismo tiempo aterrorizado…, sentimientos sobre tabúes desconocidos me inundaron, «le metí mi verga a una embarazada, frote su gran vientre donde me vine…, «, por esto me sentí excluido de un secreto que me callo de golpe al final; Me imagine a una mujer con un arnés de dildo penetrándome, en segundo me golpeo el deseo incontrolable también que una mujer trans jugara con mi ano…, para sentir algo como lo que hice, aunque solo me cogí a una embarazada por su pucha. el paisaje se me tiño a colores de flagelos húmedos y sensuales. Debería trascender la prohibición a precio del sacrificio de mi vulnerabilidad.
El vértigo del ardor de la cera se me hiso un placer que buscaba…, durante algunos meses, no podía y no quería dejar de sentir ni pensar en la maestra de mis clases de natación, con 21 años, una cara de gatita y cuerpo de una gran puta.
De alguna forma llegue a decirle que me gustaba…, después de encontrar la forma sutil para impulsara a compartirme su teléfono, descubrí sus deseos fetichistas, empezando preguntándole que tenia puesto, «nada» me respondió. ella de alguna forma llego a preguntarme «¿hasta que punto quieres meterte conmigo?, yo sabia que algo rudo me esperaba, aunque mantenía un tacto ardiente y cariñoso, me hiso sentirme rendido en un lago de sangre exaltante, cubierto de un bálsamo de leche salada…, al tiempo me confeso su propuesta – «Cuando los tabúes se acaben, dejare de disfrutar la adrenalina…, mejor nunca, ahora eres mi hijo y te quiero ver en tanguita plateada…, tu pene peladito y tu cola sudadita…,».- solo me llevaba 4 años, pero me trato con morbo suave y con una sonrisa lujuriosa,
en su casa me rasuro todo…, ella se puso una lencería verde fluorescente, y como quería, me puse sin orden, sabia lo que me dijo. Yo en tanga plateada, se me salían mis huevos por los lados mientras sentados en un sillón de piel tomamos vino entre platicas y cochinadas con aceite y saliva.
me frotaba mi verga sobre mi tanga, hasta que me la saco por un lado junto a mis huevos, me los succionaba exaltando mi miedo…, mi alma se hinchaba al absorber la cabeza de mi pene, mientras movía su colita…, sin pensar en un instante me babeo mi culo con su dedito, sin palabras subí mis piernas dándole mis delicias obscuras. chupaba y chupaba entre gemidos y momentos en los que me besaba, nos metimos las lenguas mágicamente.
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