Tatuador suertudo (Cortos 3)
Definitivamente hay personas suertudotas en esta vida, es el caso del tatuador en su estudio con una cliente.
Una mañana llegué al estudio de un amigo tatuador para hacerme un tatuaje que anhelaba desde hace un tiempo; esperaba que no tuviera tanta gente y que me atendiera rápido, ya que no había programado cita, además nos conocemos desde adolescentes y está en mi lista de mis mejores amigos. En el colegio me acuerdo que era una persona cohibida y tímido, sin embargo, hoy es una persona que hace ejercicio, mide 1.79, tiene 35 años de edad, blanco, ojos claros, poca barba, pelón y gran parte de su cuerpo tatuado obviamente.
Al llegar noté que no había nadie en la pequeña recepción pero al instante salió de un pequeño cuarto donde hace los tatuajes, estaba solo con su jeans y guantes de trabajo, incluso, estaba hasta descalzo; me extraño muchísimo porque no sabía que trabajara semidesnudo, además de que estaba sudado, a pesar de que tenía puesto el aire acondicionado….
Tatuador: hey amigo ¿como estas? ¡que sorpresa!
Yo: que gusto de verte, perdón por no llamar antes y no sacar cita, quería tus servicios para hacerme un tatuaje ¿tienes un espacio para atenderme o vengo otro día?
Tatuador: mira, estoy con una cliente, ya voy por la mitad, si quieres me esperas o vuelves dentro de unos 45 minutos, la próxima cita la tengo hasta en la tarde.
Yo: perfecto, yo espero, no te preocupes, tómate tu tiempo.
Haciendo una cara de que le estropearle algo, regresó a su cuarto para seguir con su cliente. En minutos, comencé a escuchar el tradicional sonido que hace la instrumentalización que utiliza para hacer los tatuajes pero se combinaba con sonidos de jadeos y pequeños gritos muy finos, y a veces se escuchaba él también emitiendo sonidos de placer. La curiosidad no pudo mas y me acerqué al pequeño cuarto, que dicho sea de pasó, lo que tenía como puerta era una cortina pesada negra, la corrí y lo que vi me dejó asombrado. Sobre la camilla, había una nena de unos 15 años aprox. totalmente desnudita acostada boca arriba con las piernas totalmente abiertas, sostenía sus pies con sus propias manos, era delgadita, blanquita, los pechitos apenas creciendo como limoncitos con sus aureolas rosaditas, pelo corto castaño. Mi amigo tatuador completamente desnudo mostrando su gran cuerpo peludo lleno de tatuajes, sudado metiéndole su semejante verga peluda en el pequeño miquito, los guevos colgaban rebotando sobre las nalguitas; lo que se me hizo curioso es que mientras envestía a la nena de manera lenta iba tatuando un diseño debajo de una de las tetitas. En seguido, escucho una voz gruesa que decía «no seas tan escandalosa, querías este regalo para tu 15 años, pues ahí lo tienes, solo disfruta«, la nena decía «si papi, lo estoy disfrutando«, esto mientras la nena tenia un orgasmo salpicando de sus líquidos el torso del tatuador e hilos de sangre bajando por la camilla. Al ver, de donde provenía esa voz, vi a un hombre gordo, peludo, pelón, con pirciengs en sus tetillas, también con barba y bigote prominente, solo tenía puesta una camiseta negra semipuesta, sobándose la verga y fumándose un cigarro, no tarde en pensar que era el padre de la nena.
No supe si después de esa cogida, luego seguiría el padre, solamente salí del lugar y luego le escribiría a mi amigo para agendar la cita.


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