Travesuras En La Papelería
Un pequeño resumen de travesuras.
Pues originalmente yo iba a relatar esto primero, pero el recuerdo de la puta de Ana y de su nieto tuvo más peso, y a modo de pequeño epilogo, diré que sí, Ana tuvo al niño, se lo enjareto al pendejo cornudo de su esposo y ahora es su adoración, al menos hasta donde yo sé no lo maltrata, en fin eso es historia pasada.
En la papelería había una zona que no se usaba, tenia unos mostradores vacíos o con pedacería de material que estaba más para la basura que para poder venderse, trozos de cartulina, hojas manchadas o muy polveadas, gomas de borrador viejas y resecas, y cosas variadas que mis tíos guardaban ahí con la idea de que algún día saldrían o se necesitarían. He de decir que al no tener hijos, mis tíos nos consentían demasiado a los sobrinos, nos regalaban gomas de figuritas (Recuerdo en especial unas de capucha para lápices con las formas de los robots de Mazinger Z), lápices y todo lo que fuera material escolar que necesitáramos, aunque a mi en especial me consentían de una manera algo loca, llegaba de la escuela y para no estar en la pequeña tienda de mi madre y mi abuelo me pasaba por la papelería, donde detrás de esos mostradores viejos me armaba una especie de cama y me dormía, al menos durante mi paso por primaria y parte de secundaria así fue, mis tíos hasta buscaron la forma de tapar el hueco donde me dormía para que quedara yo más cómodo, el chiste es que un día, ya siendo casi un adulto, estaba en la prepa, llego con mis tíos, mi tía me dice que estoy muy ojeroso, que si me estoy desvelando mucho estudiando, yo le digo que sí, que a veces me quedo hasta arde despierto (Mentira, me salgo de vago con mis amigos a algún antro), ella me dice que por qué no le hago como cuando salía de la primaria, «El lugar sigue igual de desordenado y con tu colchón de papel» me dice, le digo que seria bonito recordar viejos tiempos, «Pues ándale» responde ella con una sonrisa de que se se va a ganar el cielo, yo nada difícil de convencer me voy hacia el lugar, lo acomodo, me recuesto y estando a punto de acomodarme bien para dormirme veo a través de los cristales sucios unas piernitas de nena de primaria entrar a la papelería, llegué a la hora de la salida de las primarias, me pongo a ver a través del cristal sucio y una mala idea cruza por mi mente, me saco la verga estando ahí acostado y me comienzo a masturbar viendo las piernitas de las nenas que entran ya por un refresco o botana, ya por algo de la papelería. Así se suceden varios días, donde retomo de a poco el viejo habito de ir con mis tíos a escabullirme del trabajo y de paso hacerme una chaquetita; un día, estando viendo piernitas y jalándomela, veo que se acerca a esa parte de los mostradores una nenita de unos ocho años, esta curioseando los mostradores, yo sé que no corro tanto peligro de que me vea, los cristales están muy polveados por dentro y por fuera, vuelve una mala idea a cruzar por mi mente, meto la mano al mostrador y golpeo levemente en el vidrio, la niña busca de donde viene el ruido, se agacha inocentemente en cuclillas a ver en el mostrador, en esa posición me deja al descubierto sus piernitas y su calzoncito, siento como se me pone durísima la verga con esa visión tan hermosa, me mira y al verme con la verga dura apuntando al techo habré la boca con asombro, me la jalo lentamente, dejándola ver como aparece y desaparece la punta, me la meneo, ella remueve sus piernitas, esta con la boquita abierta, boqueando, me mira como eyaculo, sonríe, se pone de pie y se va. Otro día, diferente niña, esta vez de unos siete años, la misma situación, yo acomodado en mi cama de papeles, me saco la verga, la pongo firme, llega la posible mirona, toco levemente el vidrio del mostrador, ella se agacha, mira a través del vidrio, abre la boca con asombro pero no quita la vista de mi verga, igual que con la niña anterior la juego, la sobo, le paso el dedo por la punta, ella se acomoda en cuclillas, me deja ver sus piernitas y sus calzoncitos, incluso sube un poco su faldita para dejarme apreciarla mejor, me mira como me chaqueteo hasta que salta el chorro de leche, sonríe y se va. Así, con ese tipo de situaciones me la pase casi tres años, algunas niñas al verme se paraban enseguida y se iban, pero la mayoría se quedaba absorta viéndome como me pajeaba mientras ellas muy lindas me enseñaban sus piernitas, sus calzoncitos y, alguna que otra, se atrevió a sobarse sobre el calzón o incluso, a hacerlo a un lado, enseñando tímidamente y pasando el dedo por su rajita lisita.


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Son bien putitas, les encanta enseñar el calzoncito y ver vergotas chaqueteras