05 – NOCHE CANDENTE
Una de las tantas noches de ficcion con mi hermanita.
«Hermanito, Tengo miedo… ¿Puedes acostarte conmigo? Mi erección no daba más”
Claro que puedo, no se preocupe. Yo cuido a mi hermanita linda. Esas fueron las palabras que le dije a Almendrita, antes de pasarme a su camita, una noche que descubrí, que las películas de miedo serían muy útiles. Pero tengo que ir un poco más atrás, para dar contexto a cómo fue que llegue a eso. Hace una semana aproximadamente, mientras estábamos todos en el living, viendo una película de miedo, mi hermanita Almendrita, se me pego mucho y cada vez que pasaba algo que la asustaba, me tomaba la mano. Pude notar como efectivamente tenía miedo y solo atiné a tomarle su manito. Era muy pequeñita, y preciosa.
Cuando nos fuimos a acostar, siento que me habla mi pequeña, para hacerme un pequeño “regalo” … ¿Hermano, estas dormido? Si Almendra, déjame dormir… ah, bueno, perdona. Pude escuchar algo parecido a un sollozo y no me dio más alternativa que acercarme a ver qué pasaba.
¿Estas bien? ¿estas llorando? Si, es que me dio un poco de miedo la película y quería saber si te podías acostar conmigo. Quedé entre excitado y estupefacto… Si, claro que puedo, tratando de tener una voz, más molesta que excitada, tratando de contenerme un poco.
Ella abre su cama y me encuentro una imagen digna de mis mejores fantasías. Una polerita blanca de tiritas cuidan sus inexistentes pechitos, mientras que un shorcito de buzo, protege su pequeña vaginita y potito. Mientras me acomodo en su cama, trato de acomodar mi erección, para que ella no pueda notarla o sentirla, no vaya a ser que sienta algo raro y pierda la oportunidad. Esta noche sería solo para tantear, hasta donde puedo llegar. Ella me abraza muy fuerte y la siento temblar un poco. Le pregunto si está bien y me contesta que ahora sí, que sentía mucho miedo, pero ahora se le paso. Le respondí que yo estaría para cuidar todas sus noches si me lo pidiera, mientras sentí como salió algo de “pre-cum”
Avanzo algo la noche y yo no podía dormir, de lo excitado que estaba, mientras que Almendrita ya estaba roncando de lo dormida que estaba. Aquí se dice que tienen un mal dormir, a los que se mueven harto o no se quedan quietos para dormir, por ejemplo, se destapan harto y esas cosas. Almendrita era una de esas. Se movió mucho durante la noche, y cada vez que se movía yo imaginaba que estaba despierta, cuando era todo lo anterior. A ratos, quedaba de piernas abiertas, o se subía ella la polerita, y me daba un espectáculo para pegarme unas pajas fenomenales, pero necesitaba saber que tanto podría sacar de esto, así que entre que hacía que me acomodaba, y acercando mi mano, primero a su estómago, e iba subiendo de a poco, hasta que llegue a sus inocentes pezoncitos. Pude sentir su suavidad y ternura. Los acaricie, tanteando si despertaba y no hubo reacción, así que continué probando y de a poco me fui deslizando hacia sus piernas, primero llegue hasta la rodilla y fui acercándome sigilosamente hasta su vagina, la cual pude sentir por encima de su pijama y se sentía divino, y para mi sorpresa, tampoco hubo reacción, lo que me dejo pensando mucho de cómo sería pasarme a su cama por las noches, en vez de estar juntitos durante el día. En eso que voy pensando, Almendrita me da la espalda, dejando su potito cerquita de mi. Me muevo para asegurarme de poder dejar mi mano, encima de sus nalguitas y tampoco hay reacción, así que voy bajando un poco, hasta estar entremedio de sus glúteos, obviamente, por encima y siento esa separación apretada y exquisita que casi hace que me venga de lo excitado. La verdad, es que como estaba, hubiera bastado un par de jalones y me hubiera corrido altiro, pero como podía dejar pasar la oportunidad. De nuevo, entre que me voy acomodando, meto mi mano por debajo del short de pijama a un costado de su cadera, sintiendo su calzoncito y me quedo así un rato, pero no hubo reacción. así que la moví, para que quedara boca arriba, e instintivamente, abrió sus piernas, lo que me dejo con la tula parada al máximo. Un escalofrío empezó a recorrerme y puse mi mano en su pierna, subiendo centímetro a centímetro, hasta que llegué a su short y mis dedos se introducen en él, para sentir su vaginita por encima del calzón. La separación de su pequeño manjar en mis dedos me tenía alucinando. Como seria meter mi pene, dentro de esa vagina. Estaba acariciando su vagina y no había, movimiento alguno. Creo que es de sueño demasiado pesado. Continue acariciándole su tierna vagina lampiña y cerrada, hasta que trate de meter un dedo, pero ahí se movió…por la cresta, estaba en lo mejor y se movió. Se pone de lado e instintivamente, mi mano se pone sobre un cachete y empieza a acariciarle su nalguita. De nuevo trate de meter la mano dentro del calzoncito, para ir tanteando si por su culito se podría hacer algo, cuando con la yema de uno de mis dedos, siento su entrada anal. Trate de contenerme lo más posible, pero no fue caso. El hecho de sentir esa entrada apretada hizo que me viniera solo. Fue una descarga increíble…moje todo el pijama con mi semen.
Ya al haber finalizado, di por terminada la noche. Me fijé si mi pequeña tuviese restos de mis fluidos cerca de ella, y como no, la tape y me fui a lavar, teniendo aun una erección descomunal. Me costó quedarme dormido, recordando la faena que acababa de realizar y lo que se me vendría. Serian unas noches exquisitas.
Las noches siguientes fueron todas similares, ella se quedaba dormida y yo me pasaba a su ladito para tocarla y masturbarme, o me pedía que me acostará con ella y lo mismo.
Ya llegando el fin de semana, Almendrita invitó a una amiga a bañarse en la piscina, por lo que imagine que podría aprovechar de mirar algo más de la cuenta, pero lo mejor fue cuando terminaron de bañarse, porque la vecinita no quiso ducharse en la casa y pidió que la vinieran a buscar, por lo que Almendrita entraría a ducharse solita. Como estábamos solos, aproveche de entrar para preguntarle si necesitaba ayuda con algo, mirando su linda silueta, mientras el agua recorre su cuerpo llenándome de envidia, como recorría sus partes íntimas. Esta pavita dejo toalla, polera y calzoncito encima, por lo que tomo su prenda íntima y me la llevo para ver como sale desnudita del baño…Me pega un grito y me pide que le entregue su calzoncito, a lo que me da risa y le grito no…hasta que la veo salir del baño, despojada de ropa en la parte de abajo, dejándome ver su vaginita en esplendor. Viene corriendo hacia mí y se tira encima mío con ánimo entre de jugar y quitarme su prenda. Yo estaba extasiado porque la tenía encima mío, a la altura de mi pene, sin ropita, sintiendo su vagina en mi pene. La tome por las caderas y hacia como que le hacía cosquillas, mientras ella se movía a ratos hacia adelante y hacia atrás, dejándome loco de caliente. Ya me compuse y le devolví su calzoncito, mientras me daba la espalda para ponérselo, dejando ver cómo se le separan sus nalguitas, como haciéndome una invitación a entrar.
Ya durante lo que quedaba del día, estábamos esperando a la mama que llegara, cuando llevo un jarro con agua y ella me mueve, a lo que se le cae entero en toda la ropa…entre que nos reímos, llega la mama y ve la imagen de ella toda mojada y pregunta que paso…le explico y me manda a buscarle pijama. Me indica que están en tal cajón y veo que solo le queda un camisón, por lo que se lo paso. Almendrita me comenta que se mojó toda, “hasta los calzones”, y me prendió un poco escuchar eso., cuando mamá interrumpe mis pensamientos, para indicarme que Almendrita ha estado teniendo malas noches (cague me dije), y para que no te moleste más, con hacerla dormir, es que le compré unas pastillas para dormir. (Sentí como se me hincharon las bolas).
Ella me miró como si no le hubiera gustado la idea, así que dije, pero a mí no me molesta para nada, si para eso estoy. La mamá me indica que debemos darle media pastilla para ir empezando a ver cómo le hace, pero que se la tiene que tomar más rato, antes de acostarse.
No hay problema, yo me encargo.
Ya era casi la hora de acostarse y yo estaba viendo una película, obviamente de miedo, para que Almendrita se asustara y en eso ella llega. Se acuesta encima de su cama y extrañamente, la miro y puedo darme cuenta de que al parecer no traía short o calzoncito debajo del camisón… no creo que tenga tanta buena suerte, me dije.
Ya Almendrita, voy a darte la mitad de la pastillita que dijo la mama, cuando me responde si se la podía ir a moler que no le gustan así…Oka, no hay problema. Esta era la mía. Le molí una pastilla entera, con la excusa de que yo también probaría a ver si me resultaba. Le doy el molido con agua, cuando ella me dice:
“Hermanito, Tengo miedo… ¿Puedes acostarte conmigo?
Claro que puedo, no se preocupe. Yo cuido a mi hermanita linda, déjame ponerme pijama y me acuesto, mientras iba a tener que ocultar mi pene erecto entre la ropa. Ya almendrita me duro como 10 minutos o menos y ya estaba profundamente dormida. En eso que iba a empezar mi faena, meto mi mano, por su pierna, para llegar a su cadera, cuando me doy cuenta de que mis suposiciones eran ciertas. Se había quedado sin ropa interior, por lo que esta vez, estaba desnudita, salvo por el camisón. No lo podía creer. La moví un poquito para ver si reaccionaba y no tuve respuesta, así que nos destapé y le subí el camisón, para tener esa imagen, por el resto de mi vida. Mi hermanita de 8 para 9 años, desnudita, en su camita, completita a mi disposición. Hasta el día de hoy, me lo para.
Partí lamiendo sus pequeños pezones, eras suavecitos. Les daba besos y los lamia, sin tener objeción o queja de ella, así que continue disfrutando y devorando su pequeño y frágil cuerpo que ya para esta altura, estaba lamido casi al 100, porque me faltaba mi tesoro, mi pequeña vaginita lampiña y pequeñita que me la estaba regalando mi chiquilla. Me acerco y siento su fragancia sexual. Exquisita, porque estaba limpiecita, lavada hace poco y limpia de vellosidad. Completamente lampiña, lo que hizo que mi disfrute fuese mejor. Mientras me voy acercando, voy mirando su carita para ver si reacción y nada así que, con completa confianza, empecé a besar su vagina, primero por un lado de su abertura y luego por el otro, para empezar a besar su rayita. Ricura. metí mi lengua y logré saborear su tierna vaginita, sus labios internos, todo. Estaba en el cielo mi pene a esta altura, botaba solo líquido, ya casi ni me podía controlar. Que ganas de haber tenido celular con cámara en esos años.
Ya mi pene me pedía el también probarla, así que empecé a acomodarme encima de ella y dejé mi pene a la altura de su vaginita. El roce del glande en una vagina lampiña es exquisito. No podría penetrarla en ninguna circunstancia, pero si puedo disfrutar el roce con su vaginita por fuera, no intente meterlo, porque como estaba, podría haberme corrido encima de su rayita. Pero me dije que, a lo mejor potito, podría ofrecerme una alternativa, por lo que la puse de lado y me percate que no había lamido el anito de mi pequeña, que tonto era. Me acerqué y sentí el aroma a culito rico, limpiecito, pero con unas nalgas pronunciadas, como globitos duros y apretados. Me puse de lado y separe sus nalgas con mis dedos, cuando siento su entrada anal, muy apretada. Me ensalivé el dedo un poco y lo acerco a su culito, para tratar de no tener resistencia. Me pongo de ladito a ella como cucharita y empiezo a acercar mi pene a su pequeño y tierno ano. La verdad es que el roce de mi glande con sus cachetes y sobre todo entre medio de ellos ya me estaba dejando loco y casi al borde de correrme. En una me muevo un poco y mi glande se apoyo en su ano, así que empiezo un movimiento de mete saca lentito, para aprovechar la situación, cuando ya siento que me voy a empezar a venir. Me envalentone y dije…” ya, total ya estoy aquí y no se ha movido”, en lo que me muevo un poco mas fuerte hacia adentro y logre sentir, como entro un poco el glande. Me dije, un poquito más y volví a empujar y ahora sí, que por fin mi glande había penetrado a una mujer por primera vez y fue el exquisito culito de mi hermanita. Solo entro el glande, pero eso fue mas que suficiente, para hacerme venir y sentir como mi semen, estaba entrando en su culo, en su rico culo, que ahora era mío y que por siempre sería mío. Fue una descarga muy fuerte de leche. Casi me desmaye y le saque mi pene, para poder ver como salía la leche de este. Siento un sonido hueco, cuando le retiro el glande, de lo apretado de su anito y empieza a correrle la lechita por su nalguita. Voy a buscar para limpiarla y acerco mi nariz nuevamente, a su entrada anal, solo que esta vez, tenía una mezcla de olor a culito rico, con semen, mi semen con el que se lo le llene. La limpié, la acomodé bien en la cama, tapándola como corresponde y yo me voy a acostar, pensando en lo que había sucedido y lo que rico que es penetrar a una mujer
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