Aventura Familiar
Bajo un cielo teñido de tonos amarillos, el día comenzaba de nuevo. Asher avanzó con paso firme, sintiendo en el aire lo desconocido. No era la primera vez despertaba de esta manera. Su pene aún goteaba semen cuando Asher exhaló con calma, observando los cuerpos dormidos a su alrededor. No sentía cu.
Bajo un cielo teñido de tonos amarillos, el día comenzaba de nuevo. Asher avanzó con paso firme, sintiendo en el aire lo desconocido. No era la primera vez despertaba de esta manera. Su pene aún goteaba semen cuando Asher exhaló con calma, observando los cuerpos dormidos a su alrededor. No sentía culpa. Tomó su abrigo y caminó hacia la salida. Asher nunca quiso pertenecer a ese mundo de horarios, reglas y expectativas vacías. Desde que tuvo uso de razón, supo que no había lugar para él entre las sonrisas falsas y las rutinas monótonas. El alcohol y las drogas solo fueron una vía de escape, una forma de silenciar el vacío que sentía al ver las luces de la ciudad brillar con una frialdad indiferente. Su existencia era un grito ahogado, una búsqueda desesperada de un lugar donde encajar, aunque para ello tuviera que hundirse en la oscuridad.
Desde la primera vez que experimentó el placer del sexo, no pudo dejarlo nunca más. Se volvió parte de él, una necesidad urgente que ardía en su interior. Allí, en esa habitación de Motel, dejaba tres mujeres a su espalda. Recordaba el nombre de una…¿Emilia? ¿o tal vez lo había inventado? No siempre tenía éxito en recordarlos, pero eso no importaba. En su mundo, los nombres eran efímeros.
Dejó atrás los eventos de la noche y al llegar a su hogar el sol de la mañana se filtraba por los enormes ventanales de la lujosa casa, proyectando sombras alargadas sobre el suelo de mármol. El aire aún estaba impregnado de la frescura nocturna, y el silencio de la mansión solo se veía interrumpido por el murmullo lejano de la televisión en una de las salas. Asher cruzó la puerta con pasos cansados, sintiendo el peso de la noche anterior en cada músculo de su cuerpo. No había dormido en casa y su ropa aún tenía rastros de su reciente escapada: el aroma de la calle, un leve rastro de sudor y un vestigio de semen apenas perceptible en la manga de su chaqueta.
Viendo la televisión, sentado con una pierna sobre el sofá de cuero negro, estaba su hermano mayor, Luka. La luz azulada del televisor iluminaba su rostro con una expresión neutra, como si nada en el mundo pudiera alterarlo. Vestía un pantalón deportivo y una camiseta negra, con el cabello revuelto y un tazón de cereal a medio acabar en la mesa de centro. No pareció sorprendido al ver a Asher entrar, aunque sus ojos lo analizaron con detenimiento antes de esbozar una leve sonrisa de lado.
—Otra noche agitada, ¿eh? —comentó sin apartar la vista de la pantalla.
Asher suspiró, dejó caer su chaqueta sobre una de las sillas y se dejó caer en el sofá con pesadez.
—Como siempre —respondió con un tono de voz apagado.
Luka cambió de canal sin demasiado interés, el sonido del televisor fluctuando entre anuncios y programas matutinos.
—¿Cómo estuvo? —preguntó con una calma inquietante.
Asher pasó una mano por su rostro antes de responder.
—Tres. Anoche fueron tres, y eran hermanas. Estaban celebrando algo en Don Quijote.
—¿Ese antro? Sería bueno que de vez en cuando probaras con no irte tan al sur para conseguir a tus presas. —Comentó Luka entre risas y tomando su cereal en sus manos.
—Son más fáciles de convencer. —Respondió Asher con una leve sonrisa empañada por un rostro cansado. —Además están más dispuestas, experimentaron frente a mí, sabes lo que me mueve el incesto y hacer que se besaran fue solo el inicio, el alcohol y nuestras pastillas de siempre fueron el combustible para esas zorras. Se lamieron sus vaginas y sus anos mientras yo profanaba los agujeros de todas, cuando despierten seguro estarán arrepentidas.
Luka asintió lentamente, como si estuviera evaluando la información, pero sin mostrar sorpresa ni juicio. Él conocía la vida de Asher, no era un secreto para él. Habían hablado de ello en múltiples ocasiones, aunque Luka prefería mantenerse al margen, observando desde la distancia sin interferir ni condenarlo.
—¿Lo disfrutaron? —preguntó finalmente, con la misma frialdad con la que alguien comentaría sobre el clima.
—Sí —respondió Asher, aunque su mente aún revolvía los detalles de la noche.
Fue entonces cuando escucharon unos pasos apresurados bajando la escalera. La voz aguda y juvenil de su hermana menor, Maía, rompió la tranquilidad de la sala.
—¡Asher! —exclamó al verlo.
Ella tenía el cabello revuelto de haber dormido y llevaba puesta una sudadera demasiado grande para su pequeño cuerpo. Se detuvo al notar la expresión de sus hermanos y entrecerró los ojos con desconfianza.
—¿De qué hablaban? —preguntó cruzándose de brazos.
Asher sintió un ligero escalofrío recorrerle la espalda. A diferencia de Luka, Maía no sabía nada sobre su vida nocturna. Había mantenido todo oculto de ella. Pero ahora, ella los había interrumpido en el peor momento.
—Nada importante —intervino Luka con su tono despreocupado de siempre. —Deberías estar dormida niña, nunca te levantas tan temprano.
Pero Maía no era tonta. Lo miró fijamente y luego volvió su atención a Asher, quien desvió la mirada. Su intuición se encendió como una alarma.
—Asher… —comenzó a decir con un tono más serio—, ¿qué hiciste anoche?
Asher se removió incómodo en su asiento, buscando la mejor forma de evadir la pregunta. Sin embargo, antes de que pudiera hablar, otro par de pasos resonaron en la entrada de la sala.
Detrás de Maía, casi como una sombra inoportuna, estaba su prima, Lilith.
Asher sintió el estómago encogerse. Lilith se había quedado a dormir en casa y ahora estaba allí, mirándolo con una expresión que mezclaba sorpresa y confusión. No tenía que preguntar para saber que había escuchado algo de la conversación. Sus ojos oscuros brillaban con una intensidad que le hizo sentir incomodo.
—¿Qué hiciste anoche, Asher? —repitió Maía, con una voz más firme.
El silencio se alargó. Asher miró a Luka en busca de ayuda, pero su hermano simplemente se encogió de hombros, dejando claro que no intervendría. La situación se había complicado demasiado rápido. Maía y Lilith lo observaban con ojos inquisitivos, exigiendo respuestas que él no quería dar.
—No es asunto tuyo… —intentó decir, pero Lilith lo interrumpió.
—¿Obligaste a tres chicas a tener sexo contigo? —preguntó, su voz cargada de una mezcla de incredulidad e indignación.
Maía frunció el ceño, procesando la pregunta de su prima y lo que su instinto le decía.
—Asher… —susurró Maía—. ¿Es cierto?
Asher apretó la mandíbula. No quería que ellas supieran. Pero ya era tarde.
Lilith se cruzó de brazos y desvió la mirada con una exhalación pesada. Maía, por su parte, mantuvo la mirada en él.
Se acercó, inclinándose apenas para quedar a la altura de su oído.
—Puedes contarme, creí que confiabas en mí —susurró, su voz cargada de celos y nostalgia.
—No he violado a nadie. Simplemente estuve con tres chicas, divirtiéndonos juntos.
—Te escuchamos decir que las habías obligado. —Dijo en un tono alto Maía
—No fue así hermanita, lo que quise decir es que quise que hicieran algunas cosas y ellas aceptaron, no obligue a nadie, simplemente disfrutamos de un rato agradable.
—¿Y cómo es que un hombre puede tener sexo con tres mujeres la mismo tiempo? —Preguntó Maía, interesada.
Asher sentía que la inocencia de su pequeña hermanita se estaba yendo al traste.
Los tres hermanos habían crecido en un hogar privilegiado, pero también marcado por la tragedia. Sus padres murieron en un accidente de tránsito cuando Asher tenía diecisiete años, Luka diecinueve y Maia apenas diez. Fue un golpe devastador, uno que los obligó a madurar de golpe y encontrar su propia manera de afrontar la vida. La fortuna que sus padres les dejaron era suficiente para que jamás tuvieran que preocuparse por trabajar, pero el dinero no llenaba el vacío ni sanaba las cicatrices invisibles que la tragedia había dejado en ellos.
Maia aún iba a la escuela, y compartía curso con Lilith. Más que primas, eran inseparables, cómplices en todo y con un vínculo que recordaba a la hermandad más que a la simple relación de primos. Luka y Asher, a pesar de sus propios demonios, se habían encargado con la responsabilidad necesaria de guiar a Maia, asegurándose de que tuviera todo lo que necesitaba para concentrarse en sus estudios y crecer sin preocupaciones. La mansión en la que vivían, enorme y vacía, a menudo les recordaba la ausencia de sus padres, pero con el tiempo se había convertido en su refugio, el único hogar que conocían.
—El sexo es solo eso, hermanita. No tienes que verlo como algo diferente a un acto en el que dos o más personas experimentan sensaciones placenteras. —Respondió pacientemente Asher.
Luka estaba realmente divertido con la situación, miraba la conversación como si se tratara de una escena de una película y terminaba su cereal a la par.
—Y no se te acaba la energía Asher…digo, tres es mucho, ¿no? —Reiteró Maía.
—Si que es mucho M, de hecho una sola es mucho para los mortales. —Dijo entre carcajadas Luka, el cereal se le regaba por la camisa grotescamente.
—Para estar a tono y hacer que las chicas se sientan bien utilizo una pequeña pastillita. —Dijo Asher, luego de mirar con desdén a su hermano mayor. Saco un sobre transparente del bolsillo de su abrigo y se lo mostro a Maía. Lilith se acercó y se lo rapo de las manos.
—Esto es droga primo, ¿Te drogas?
—Es inofensiva Lilith, y es solo para hombres, así que Devuélveme eso. —Tomando nuevamente las pastillas de la mano de Lilith.
—¿Y qué es lo que pasa cuando te comes una de esas pastillas? —Continuó Lilith
—Mi pene se mantiene duro por mucho tiempo y mis deseos aumentan, con lo que puedo tener relaciones sexuales durante un largo rato.
Maía y Lilith se miraron, tenían una relación tan intima que se podía decir que prácticamente se hablaban con la mirada. Sonrieron tímidamente.
—¿Podemos ver? — Preguntó dulcemente Maía
Asher y Luka se miraron y luego miraron a las niñas, por un instante un pesado silencio inundó el amplio lugar.
—No es correcto hermanita, lo siento. —Dijo Asher, sin embargo la situación desde el inicio se le estaba saliendo de control y su pene ya había comenzado a ponerse erecto.
—No seas odioso Asher, queremos ver el pene de los dos así duro como dices que se les pone—Dijo Maía
Luka soltó una carcajada.
—Están locas, que Asher haga lo que quiera, no les voy a mostrar absolutamente nada, par de zorritas —Dijo entre risas.
Asher sonrió.
Las niñas seguían mirándose y murmurando entre ellas.
—Nunca hemos visto uno y mejor el de ustedes que de esos tontos del colegio. —Dijo Lilith.
Asher le hizo caras a Luka que él entendió de inmediato, soltando otra carcajada al darse cuenta de que su hermano le concedería el deseo a las mocosas.
Asher se bajó el pantalón por completo, luego se quitó el abrigo y dio una ultima mirada a las niñas que tenían clavada la mirada ya en su pene, miro a Luka que con la mano le hacía un gesto de “adelante” y se bajó el bóxer.
Su verga erecta quedó a la vista de todos. Lilith sin ninguna pena se acerco y colocó una mano en el contorno de esta y empezó a acariciarla de arriba a bajo mientras Maía miraba. Luka se puso de pie y se acercó, se bajó el cierre del pantalón y sacó su verga, algo más pequeña que la de Asher pero en igual estado de erección. Lilith abrió la boca en señal de sorpresa y le asigno una mano a cada pene.
Maía, ahora sí visiblemente nerviosa se acercó. Asher aún estaba inseguro, pero como siempre sus deseos sexuales cegaban por completo la lógica del mundo real. Miró a Asher, pero en lugar de usar sus manos, se inclinó lo suficiente como para poder comenzar a lamer la punta del pene de su hermano, para luego, chuparlo suavemente, haciendo que Asher gozara de placer.
—No tienen que hacer nada que no quieran. —Fue el ultimo atisbo de realidad de Luka.
Lilith quiso imitar a su prima y acercó la punta del pene de Luka a sus labios, pero no los abrió de momento, solo rozaba la punta por sus labios, indecisa de como proceder. Lilith era más pequeña que Maía y pensaba que el pene de Luka no entraría en su boca como lo hacía el de Asher en la de Maía.
Maía noto la indecisión de Lilith y se sacó el pene de Asher, cogió el de Luka y se lo metió en la boca, sin lamidas previas ni vacilaciones.
—Hazlo así, se siente bien. —Dijo Maía.
Pero Lilith continuaba indecisa. Mientras tanto Maía mantenía un pene en su boca y otro en su mano, e iba intercambiando de a momentos. Los hermanos estaban suspirando de placer por el actuar sorpresivo de su hermanita.
Asher le pidió a Lilith que se acercara a él, acercó la cara de la niña a su pechó y la abrazó.
—No te preocupes Lilith, recuerda, esto solo es para disfrutar, no hay nada malo en sentirse bien.
A continuación tomó la sudadera de Lilith y se la comenzó a quitar, luego su camiseta y un pequeño top. A la vista quedaron unas pequeñas montañitas que eran más pezones que senos. Lilith se los cubrió con las manos, pero Asher se dio la vuelta y colocando sus manos sobre su rostro le dijo
—Eres hermosa primita. —Luego la alzó y la llevo hasta el sofá.
Maía se enderezó y comenzó sola a desnudarse. Mientras Luka se masturbaba viéndola. Los pechos de Maía eran un poco más generosos, ya se podían amasar y cuando dejó a la vista su vagina también Luka fue testigo que ya tenía algo de bello allí.
Asher tumbó a Lilith que solo había quedado con su pantalón puesto, se le subió encima y la beso, hundió su lengua en la boca de ella que se dejó hacer, saboreo hasta más no poder la pequeña boca de su prima. Luego, se despegó de ella, quien intrigada se quedó estática ante la imagen e Asher entre sus piernas observando sus pequeños pechos. Asher tomo el pantalón de Lilith y con todo y ropa interior se lo bajó con fuerza. Asher ya se encontraba dominado por sus instinto y no pararía hasta hacer suya esas dos pequeñas niñas, sin importar que fueran ellas.
La vagina expuesta de Lilith no tenía un solo pelito, ella instintivamente se la cubrió con las manos, en una postura de dulzura e inocencia que más enloquecía a Asher. Volteó la mirada y observo a Maía que por un momento se había detenido a mirar el actuar salvaje de su hermano.
La atrajo con su mano y la abrazó pegando su pene al pecho de su hermana y masajeando sus nalgas con sus manos. Maía se dejaba hacer todo. Luego Asher se inclinó y beso a Maía por primera vez, sintió el sabor duce de la boca de su hermanita. Le halo el cabello hacia atrás y comenzó a besarle el cuello mientras su otra mano apretaba sus pequeños pechos.
Luka no se había quedado quieto y había caído a la recién expuesta Lilith que estaba aun completamente quieta cubriéndose su vagina. Se tumbo en el piso retiro las manos de la niña y comenzó a devorar su vagina, metiendo su lengua con desespero. Lilith apretaba los cabellos de Luka y este clavaba sus dedos en los pequeños muslos de la niña.
Maía tiembla ligeramente mientras intenta quedarse quieta. Cierra los ojos, concentrándose en las sensaciones que la recorren mientras los labios y manos de Asher continúan explorando su inocente cuerpo. Su respiración es corta y superficial, y se muerde el labio para no hacer ningún ruido. A pesar de sus mejores esfuerzos, un suave gemido escapa de su garganta mientras los dedos de su hermano pellizcan y ruedan sus pezones endurecidos. Ella cierra los ojos con más fuerza, sus manos agarran los brazos de Asher con fuerza, mientras lucha con el impulso de retorcerse o alejarse de los sentimientos intensos y placenteros.
Lentamente y con la barbilla completamente babeada, Luka se endereza. Toma los pies de Lilith y los sube en el sofá junto a ella, que suspira agitadamente y con sus brazos cruzados sobre su pecho. A pesar de su apariencia inocente, hay un destello de determinación en sus ojos, un voto silencioso de seguir lo que le ordenen sin cuestionamientos: Ella confía en sus primos, y esa confianza alimenta su voluntad de someterse, pero eso no le quitaba el nerviosismo por la expectativa.
No se escuchaban palabras en ese momento, solo respiraciones agitadas, chasquidos de labios contra la piel y gemidos ahogados. Vacilante, Lilith abre las piernas ante Luka, exponiendo su vagina ligeramente abierta y tan babeada como la barbilla de él. De pronto sus ojos se cristalizan, esta tan nerviosa que algunas lágrimas han asomado por el contorno de sus ojos, una mezcla de miedo e incertidumbre, pero permanece quieta, sus pequeñas manos se abren y agarran con fuerza la tela del sofá.
Asher se sentó a la par de Lilith con la verga apuntando al techo. Al sentirse desconectada, Maía se abalanzó sobre él y arrodillada en el suelo retomo la mamada que le había comenzado a hacer antes. Luka, consciente de lo nerviosa que se encontraba Lilith la dejó por un momento. Se hizo arrodillado detrás de su hermana y acomodó su pene entre las piernas de Maía. Maía volteó la mirada, asustada por lo que creía que iba a pasar. Asher la tomo por los brazos para impedir que se moviera y asintió mirando a Luka. Luka acomodó su pene en la vagina de Maía y comenzó a empujar. Una mano la mantenía en su pene para alinear la penetración, la otra sostenía con fuerza la cintura de Maía. Maía por su parte apretaba fuertemente los dientes y hacía las caras de sufrimiento propias de una niña que esta perdiendo su inocencia. La penetración fue lenta pero persistente, la vagina desgarrada de Maía logro acomodar en su interior la totalidad del pene de su hermano mayor, que al hacer tope simplemente se movía muy tenuemente sin retirar un solo centímetro del pene de su hermanita. Ambos hermanos estaban gozando a la pequeña Maía. Ella se mantenía fuerte, le dolía pero no se quejaba demasiado, también quería hacerse ver fuerte ante ellos. Asher le volteo su cara para que nuevamente metiera su pene en la boca y así lo hizo.
Luka por su parte con su pene incrustado en lo más profundo de su hermana y sin moverse, uso uno de sus dedos para meterlo en el ano de Maía, ella movió su colita un poco, lo que hizo que le causara molestias por el pene adulto que tenía en su interior, pero Asher la tenía bien tomada de su cabeza y más no pudo hacer, lo siguiente fue sentir como Luka profanaba su pequeño orificio anal, mientras mantenía su pene dentro sin moverlo su dedo entraba y salía de su ano con precisión.
El exceso de saliva comenzó a hacer presión en la boca de Maía, y se le salía por la comisura de los labios y resbalaba por el miembro de Asher. Asher forzaba la entrada de su pene en la boca de Maía utilizando sus manos en la cabeza de la niña.
—Déjala respirar Ash. —Dijo Luka, sacando su dedo del ano de Maía y utilizando esa mano para alzar la cara de su hermana agarrándola por el cabello. Maía tomo una bocanada de Aire, respiraba agitadamente y el pecho se le inflaba.
Lilith seguía sentada en la misa posición, mirando el espectáculo que le estaban brindando, sus piernas continuaban abiertas, tal como Luka se las había dejado, mostrando su vagina blanquita ligeramente abierta. Era cierto, Lilith tenía miedo, pero también deseaba ser usada igual que Maía, su mente enfrentaba la contrariedad.
Maía por su parte parecía algo perdida, pero se abrazaba a la verga que tenía al frente. Su cuerpo parecía ya tolerar la verga que tenía en su interior. Pasaron los minutos. La cabeza de Maía se veía nuevamente bajar y subir mientras deborava la verga de Asher.
Lilith se inclinó ligeramente, su cabeza se topo contra el brazo derecho de Asher y simplemente se quedó allí, recostada, observando a Maía, sus ojos llenos de inocencia y obediencia. Permaneció allí, quieta, lista para llevar a cabo cualquier orden que se le diera, sin importar cual extraña o incomprensible le pudiera parecer.
—Yo también quiero complacerlos. —Dijo Lilith en un susurro casi inaudible. El único que la escuchó fue Asher, pero esta follando fuertemente la boca de Maía y de momento la ignora. Lilith entonces se inclina aún más, su cara ahora está a centímetros del pene de Asher que esta siendo devorado por Maía. Su expresión es una mezcla de inocencia y suplica por ser incluida.
Asher había perdido la visión de su pene etrando y saliendo de la boca de su hermanita, era tapado por la cabeza de Lilith, así que, pensando en que su primita también estaba luchando por atención, con su mano izquierda sacó la verga de la boca de Maía y con la derecha empujo la cabeza de Lilith que instintivamente esta vez, abrió la boca. La fuerza de la acción y el hecho de que Asher no retiro su mano en ningún momento, hizo que su verga se adentrara en la boca de LLilith con severidad.
Maía, con su boca llena de babas gemía por la invasión de la que era presa hace ya varios minutos. El dedo de Luka había retomado también la acción en su ano y lo hacía a gran velocidad, por lo que sus gemidos, ahora que tenía la boca libre, eran más audibles, bajo la mirada y vio la cara de Lilith luchando por respirar, con el pene de su hermano invadiendo toda su boca y sonrió, por su cercanía algunos hilos de saliva caían de su boca directamente en el rostro de su prima.
—Chúpala con ganas primita. —Le decía Asher, mientras hacía un puño con el cabello de Lilith y comenzaba a follar salvajemente su boca. Los ojos de Lilith se llenan de lágrimas, eso le obligaba a cerrarlos con fuerza mientras se dejaba usar.
—Eres estupenda, como todas las putas que conozco. —Decía Asher. La mano derecha de Lilith se posa sobre el muslo de Asher, intentando enderezarse para estar más cómoda mientras violan su boca.
Maía comenzó a gemir cada vez más fuerte, su cabeza se aplasto contra la parte interior del muslo de Asher, sus testículos se pegaron a la nariz de su hermanita. Lukas, percibió que su hermanita estaba lista, se apartó un poco, vio como hilitos de sangre pintaban su verga y luego volvió metérsela en su interior, saco el dedo de su ano para usar sus dos manos en sostener las caderas de Maía y comenzó a penetrarla con un ritmo perpetuo. Maía, con la cabeza apoyada en Asher intento usar sus manos para separar a Luka, sin excito. Para Luka era extremadamente placentero, nunca había follado un agujero tan estrecho como ese. Y la excitación lo cegó, se olvido de que era su hermana, se olvidó de que era una niña de 12 años, se olvidó de que acababa de quitarle la virginidad, se olvidó que el salvaje de la familia era su hermano y no él, la follo sin contemplaciones, las piernas de la niña se alzaban del piso con cada penetración, que le llegaba hasta lo más profundo de su interior.
Asher por su parte, embriagado de placer soltó el cabello de Lilith y bajo su mano hasta sus nalgas, metió el dedo medio en el ano de su prima y de esta manera la halo para que se acomodara mejor en el sofá. Lilith gritó, pero la mano izquierda de Asher volvió a orientar su cabeza hacia su verga, Lilith entendió el mensaje y volvió a meterla dentro de su boca, mientras ahora un dedo invadía su agujero anal.
Las manos de Maía se contorsionaban, se estremecía como sí si estuviera recibiendo una descarga eléctrica y su cara estaba completamente ahogada entre los testículos de Asher y su muslo izquierdo. Chillaba, gemía, en su primera vez estaba alcanzando el orgasmo.
Un segundo dedo de Asher se hundió por completo en el ano de Lilith sin contemplaciones y en ese justo momento una explosión de semen ocurrió en la boca de Lilith, que se separó luego de haber recibido una buena cantidad, pero un par de chorros más continuaron saliendo y cayeron sobre el cabello de Maía que ocultaba su carita debajo.
Y ahí fue el turno de Luka, regando su semen en el interior de su hermanita, una abundante cantidad se depositó en su interior, cuando Luka se retiró una mezcla rosada comenzaba a gotear de la vagina de su hermanita, esparciéndose por sus muslos y llegando hasta el suelo.
Lilith se sentó de inmediato, tenía una gran cantidad de semen en su boca y no sabía que hacer. Puso una mano debajo y escupió el semen allí.
—Esto sabe horrible. —Mencionó.
Asher y Luka sonrieron a la par. Luka le dio una nalgada a Maía.
—¿Estas bien M? —Maía intentó ponerse de pie, pero de inmediato cayó. Sus piernas no la soportaban.
Luka la alzó.
—Voy a llevarla a la ducha. —Dijo.
Mientras Luka encontraba consuelo en bañar a Maía, Asher se dejó consumir por su lado más oscuro. Tenía allí a Lilith, una inocente niña de 11 años con ganas de aprender, de complacer y de obedecer y con su mano llena de su semen.
Maia se dejó bañar por su hermano mayor. Lilith dejó de mirar a Asher, para mirar lo que tenía en la mano sin saber que hacer. Y Luka, siguió observándola y consintiéndola en silencio, como si estuviera esperando el inevitable continuar de la historia.
Porque, en el fondo, todos sabían que el camino de Asher solo tenía un destino posible.
Esta fue la historia de tres hermanos y una prima. Y de un destino que nadie pudo evitar.
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