COMENTARIOS CUCKOLD (1)
Carlos envía video de él dominando y cogiendo a Valeria al padre cornudo de ella. Intercambian comentarios sucios y degradantes, gozando el morbo; el padre se excita en lugar de enojarse y pide más..
POV: CARLOS
COMENTARIOS CUCKOLD
Carlos se recostó en su sofá, teléfono en mano, reproduciendo el video que acababa de enviar a Roberto, el esposo cornudo de Sofía y padre de Valeria. El clip mostraba a Valeria, de veintidós años, gimiendo como una puta mientras él la dominaba en su sala, su coño depilado chorreando jugos, tetas rebotando al ritmo de las embestidas, todo grabado con consentimiento para su placer mutuo. Carlos racionalizaba: era adulta, consintiente, y compartirlo con Roberto, un cabrón de cincuenta años que gozaba en secreto siendo cornudo, agregaba un morbo degradante que los excitaba a ambos, un intercambio sucio de comentarios que humillaba al padre mientras lo ponía duro, transformando el tabú en un juego voyeurista compartido.
El teléfono vibró con la respuesta de Roberto, quien evidentemente reproducía el video al mismo tiempo. Carlos sonrió, su verga endureciéndose al revivir la escena, y comenzó el diálogo por mensajes de texto, ambos gozando como pervertidos.
Carlos: Mira esto, cornudo. Tu hija Valeria chupando mi verga gruesa como una zorra profesional. ¿Ves cómo traga hasta las bolas? Tu puta de veintidós años gime por mí, no por ti.
Roberto: Joder, Carlos… sí, la veo. Mi Valeria arrodillada, garganta profunda con tu polla venosa. Se ahoga pero sigue, como una perra en celo. Me pone duro ver cómo la usas, cabrón. Comenta más, envía el siguiente clip.
Carlos: Ahí va. Ahora la penetro de perrito, su coño depilado chorreando jugos por mi verga. Escucha cómo grita “domíname, Carlos”. Tu hija es una puta sumisa, cornudo. ¿Gozas viéndola corrizarse con una polla de verdad?
Roberto: Dios, sí… su coño rosado apretando tu verga, tetas rebotando como las de su madre. Gimo viéndola convulsionar, chorros salpicando. Es mi hija puta gozando más que con nadie. Me masturbo furioso, envía el creampie, quiero ver mi semilla remplazada por la tuya.
Carlos: Toma, el final: exploto dentro, semen caliente llenando su coño, chorreando por sus muslos. “Soy tu puta”, dice ella. Cornudo, tu Valeria marcada como mía. ¿Quieres que la coja de nuevo y te envíe? Comenta lo sucio que es ver a tu sangre follada.
Roberto: Sí, envía más. Es jodidamente sucio ver a mi hija Valeria corrida por ti, su coño goteando tu semen. Me corro imaginando su gemido, eres un cabrón por humillarme así, pero gozo como nunca. Hazla gritar “para papá cornudo” en el próximo.
Carlos: Hecho, cornudo. Prepárate para gozar más.
Carlos detuvo la conversación, su verga latiendo de excitación al saber que Roberto gozaba en lugar de enojarse, un twist cuckold que elevaba el morbo. Racionalizó: era consensual, el intercambio sucio unía su dominio con el placer degradante del padre.


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