Corazón Prohibido
Una historia de un romance prohibido entre un avispado chico y su hermanita menor que es de desarrollo precoz….
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo esta para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…
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Acababa de leer un relato erótico, pero no me calentó nada, no podía dejar de pensar en cómo el protagonista, un pelele sin remedio perdió el amor de su hermanita, una linda niña de 12 años con grandes tetas, una belleza perfecta para el amor, todo por culpa de su abuelo, un viejo mañoso quien pudo volverla su hembra a pesar de las circunstancias, pero el chico luego se quejaba de su mala suerte, pese a que él mismo le ayudó al anciano de manera consciente a meter a la nena a su cama, cuando tenía todo para vencerlo, se me hizo una mala broma, realmente lamentable, y no era para menos, me estaba pasando algo parecido, hace 2 semanas que había roto con mi novia, por decirlo de alguna manera, otro canalla intervino, por cierto, no me he presentado, soy Tadeo, Tad para los compas, fui parte de una familia normal, mi padre un hombre como tantos, enojado con la vida, gastado por el trabajo, haciendo lo que puede para sacarnos adelante, con entradas por la edad, una vena que se le marcaba cuando hacia corajes, mi madre es una mujer bonita, todos nos preguntamos porque se casó con el “viejo” (le molesta que lo llamemos así), luego estoy yo, con 15 años cada que puedo me mato a pajas, pensando en mis compañeras, o maestras, tengo cerca a un par que están preciosas, de esas que usan la falda cortísima, se abren la camisa para dejar ver un poco más, y como soy un poco alto, puedo alcanzar a verles las redondas chichis, que me resultan irresistibles, porque son algo tetonas, siempre he tenido el antojo de meter mi cara entre sus masas de carne, lamerlas y chuparlas, una pequeña fantasía que me encanta, sin embargo eso no importa, luego esta mi hermana Diana, con 11, casi 12, quien es la protagonista de muchos sueños húmedos, no puedo evitarlo, es que está bien rica, a pesar de su edad parece que tuvo un crecimiento precoz, tal como la chica de la historia que leí antes, le crecieron bien ricas las tetas, aparte con una carita inocentona como de niña que no rompe un plato que te hacia desear meterle la verga hasta soltar toda la leche, esto aunado a su actitud infantil, producto de los mimos de papá y mamá, resulta irresistible, casi lo olvido se le estaba marcando el culito muy bien, pues como estaba en clases de baile, quedó bien deliciosa, si más de un amigo de mi grupo me decía que luego la presentara, y debo admitirlo, antes no me fijé en ella, solo era mi boba hermana menor, una mocosa, pero con el tiempo, me fui dando cuenta que me equivocaba, se estaba poniendo bien linda, de hecho todo cambio de la manera más cliché, tuve un par de momentos de mala suerte, pues esto fue hace un año, cuando recién le estaba cambiando la figura, ese tiempo que yo la seguía viendo como una boba niña, recuerdo que era tan descuidado, que eso me causó problemas un poco graves.
Íbamos a ir a una boda de una prima lejana, y con decir eso me refiero a papá y a mí que no nos tardamos en ponernos el esmoquin, hasta nos peinamos, más yo que él, pero mi madre o mi hermana, se tardaban demasiado, el viejo siempre tenía mal humor, pues su esposa se podía tardar al menos 6 horas arreglándose, casi tenía que trasnochar para estar lista en los desayunos, así que me pidió que fuera a ver como seguía Diana mientras este apresuraba a mi madrecita enojona, quien por enésima vez iba a ser incomodada, ahí sería el momento de mi gran regaño, pues fui a ver como estaba la enana cuando note que no cerró la puerta, y como todo un tarado me fui a meter, no se veía, pensé que se había salido, aunque oí ruidos al lado, así que me fui a acercar en silencio, no supe porque, bueno, como todos los cuartos tenían baño, pensé que ahí estaba, y al asomarme pude verla:
Ella apenas mediría el 1.3m era bajita, siempre lo ha sido, aunque antes la veía como una niña flaca sin gracia, un duendecillo molesto, me estaba desesperando por la falta de rapidez, teníamos que ir a la iglesia en 1 hora, no íbamos a alcanzar, pero nada de eso me importó cuando la vi por un espacio entre la puerta que no se hallaba cerrada del todo, como era su cuarto, pensó que nadie entraría, se equivocó, jamás se dio cuenta, Dianita estaba saliendo del baño, secándose con una toalla toda su figurilla desnuda, al contrario de mis ideas tenía un culito grande y redondo casi como un durazno, su vulvita estaba lampiña, ni rasgos de bello o parecido, era abultado, me daban ganas de lamerlos en ese instante, abría sus piernas torneadas, se veían tan suaves, se estaba untando cremita, por un momento sentí la sangre acelerar, pero empezó a hervir cuando pude ver como sus tetillas estaban en pequeñas bases de carne redondas, que le daban un aspecto delicioso, dándome la tentación de meterme a morderlas o chuparlas, se me puso la verga bien gruesa, casi pierdo el control cuando mi padre me cachó fisgoneándola, y se enojó tanto que me sacó sin hacer ruido y en la sala no me dejó de regañar:
Como se te ocurre, es tu hermana menor, no seas depravado maldita sea, es solo una niña, pórtate como se debe, o al menos esas cosas me dijo papá mientras esperaba y para nuestra desgracia le tomarían otros 20 minutos a mi mamá salirse, aunque según ella estaba hecha un asco porque alguien la apresuró, a mi gusto se veía despampanante, siempre llamaba la atención de todos, esa era la rutina: discutían otros 10 minutos, luego salíamos de carrera, de alguna manera milagrosa papá nos hacía llegar a tiempo, si buen conductor lo era, y llegábamos al lugar, pero casi como una sorpresa mi madre diría:
Tad ve por tu hermana, que se nos va a hacer tarde – me ordeno la mujer sin dejar de pelearse.
Que mala suerte, mi padre se enojaría más, me miró con cara de asesino, y fui a revisar tratando de no llamar la atención, como pidiendo perdón por vivir, no esperaba hacer nada malo, solo fue un momento de debilidad, o eso quería creer, pero que mala suerte tuve, porque al entrar, nuevamente por mi falta de cuidado me metí diciendo:
Oye enana que esperas, se nos hizo tarde, adivina por quien – dije entrando para verla en una situación bastante comprometedora, estaba atorada con el vestido y en ese momento se le veía el precioso culito en medias que ocultaban un calzón blanco que casi parecía ofrecer sus nalgas como si fueran un regalo precioso.
Aquí cabe decir que soy un maldito pervertido de primera, siempre me gustaron las imágenes de medias, colegialas, lolitas, ya había superado mi etapa de maduras, las Milfys, pues me tocó ver a una maestra bonita, pero algo mayor, 40 años, al fisgonear en un baño, sin ropa por un descuido y no aguanté, sus piernas tenían tantas celulitis, venas y estrías que me hizo vomitar, por suerte eso me salvó de cualquier castigo porque me hallaba en el baño de niñas, esperando ver alguna de mis compañeras enseñando la vagina al orinar, pero encontré algo diferente, y al hacer eso me descubrieron, o casi, solo que pensaron que entré porque me sentí enfermo. Como fuera el caso, me salvé por poco, dejé todo mi gusto por mujeres mayores por más sabrosas que estuvieran, ahora me fijaba en las lolitas, las medias, colegialas y demás, y en ese momento el cielo era Dianita, quien era todo eso junto frente a mi, casi podía sentir mi verga queriendo salir a romperle el coñito, pero eso no sería posible, actuando con sensatez le dije:
¿Qué paso? En serio enana, no puedes hacer nada bien – dije, viendo que se atoró su cierre, me acerqué para darle una nalgada, detalle que era aceptado entre nosotros, aunque me supo delicioso, su carne estaba tan suave y redonda.
Au, manito, no se vale, es que con el cabello así no me puedo ver bien, ayúdame, porfis – dijo como disculpa sin preocuparse porque le viera todo.
Ah, espera, ya te ayudo – le dije y casi como una fantasía personal tuve que desvestirla para tenerla solo usando zapatillas, medias y su calzoncito, ella se tapo las tetillas, que eran redondas, casi podía oler su aroma de hembrita, lo cual me hizo emocionarme.
Gracias manito, sabes que, ayúdame que si no nunca acabo – me suplicó haciendo más difícil mi momento, pues la verga se me puso durísima, busqué una forma para que no lo notara.
Tuve que ponerme a espaldas de ella, no quería que viera mi erección apuntando contra su vientre, notando como estaba casi desnuda, dejándome ver su figurilla excitante, en serio, en ese momento deje de verla como una simple niña boba, mi hermanita, era una preciosa lolita de cuerpo tentador, pequeñas tetas en formación, piernas esbeltas, buenas nalgas, era una belleza infantil de escasos 11 años, que podría recibir mi carga dentro de su cuerpo, la quería hacer mía, me importaba una mierda la boda, fantasee con echarla en la cama, para abrirle las piernas y luego romperle las medias, saborearle la vulva pequeña pero jugosa, disfrutarla, que se preguntara lo que le estaba haciendo, empezando a gemir, antes de invadir con mi verga su interior, necesitaba sentir sus piernitas alrededor mío mientras la embestía, saborear sus tetillas, verla suspirar asustada, que no comprendiera nada mientras me la cogía, incluso que me pidiera que fuera un poco más calmado al irla embistiendo, pero no hacerle caso, besarla, su boquita era tan tentadora, incluso se puso algo de labial para niñas, recordaba todas las escenas porno, las poses, hacer que se sentara sobre mi verga, o tenerla de a perrito, jalarle el cabello mientras la ensartaba perfectamente en su culito redondo, hacerla gemir se hizo mi sueño, y acabar llenándole la vulva con mi leche de macho, o eso pensaba mientras mi cuerpo actuaba por sí solo.
Por suerte cuando soñaba en mis cosas podía hacer lo que tenía que resolver de manera casi automática, no soy tan bruto, y antes que fuera muy tarde, le acomodé el vestido a Dianita, justo cuando llegaba mi papá enojado por la hora, y me iba a regañar por alguna tontería, al viejo ya le saltaba su maldita vena cuando mi hermanita me salvó.
Ya estoy papi, es que me atore con mi vestido, y mi Tadeo me ayudó, pero ya estoy bien, vámonos – dijo risueña mientras salía contenta.
Solo no me gané una tunda pues no hice nada malo, apenas pensé las cosas, aunque mi papá si se dio cuenta de mi erección, sin embargo era joven, no lo controlaba, solo veía algo delicioso y reaccionaba como podría hacerlo cualquiera, y es que Dianita se estaba volviendo demasiado sexy, quizás demasiado para su bien, y por desgracias incluso el viejo reconocía que tan rica se estaba poniendo su hijita, por suerte no hice algo estúpido, eso me salvó por completo, pudiendo llegar a la boda con un ligero retraso, creo que ahora papá no estaba del todo concentrado, y eso sería mi culpa, pues todo el día me estaría vigilando, pero yo me dediqué a hacer mis cosas, baile con un par de primas, o sus amigas, unas estaban preciosas, incluso tuve suerte de verles por los escotes un poco más de las lindas tetas, unas no traían sujetador, casi podía ver los pezones marcados en la tela, y en descuidos me fije que traían tangas, hasta los pelillos se le notaban, por ello acabé alejándome de Diana, a quien no vi en toda la celebración, si acaso la llegaría a divisar a lo lejos cuando mi abuelo diría: mm, la Dianita ya se está volviendo una hembrita, pronto le sobraran los buitres; me dijo el anciano en un descuido, no le presté mucha atención por el momento, pero luego me daría cuenta que algo no estaban nada bien, de hecho pasarían cosas que marcarían mi vida para siempre.
Luego de eso todo continuaría como era de esperarse, la vida seguía, sin imaginar que sucederían 2 cosas que serían el principio de todo, pues en mal momento luego de la boda esa, mi mamá volvería a quedar embarazada, nadie se lo esperaba, en especial ellos, fue un golpe a su cordura, se volvieron un poco locos, mi madre era aprensiva, papá un manojo de nervios, pues creían que ya no sería posible, eso era casi un milagro, pero no uno que estuvieran deseando. Fueron semanas difíciles, casi me cachetean más de una vez, pensando que estaba tratando de hacerle cosas a mi hermana, cuando mi único consuelo era jalármela pensando en ella, que la cogía en su cama, o con su uniforme de escuela, que se le empezaba a ver delicioso, chuparle las tetas, eso se me antojaba como nadie tendría ideas, en especial cuando formaban una curva tan deliciosa en su camisa, pero casi no me contengo cuando por un descuido la pude ver como vino al mundo porque no cerro bien la puerta, y pude ver su cuerpito apenas cubierto por la espuma y solo no me descubrió porque tenía en la cara, mm, que ganas de entrar a encajársela por el culo. Pero bueno, al cabo de 9 meses llegaría Patricia, o Paty, mi nueva hermanita, una bebé que salió a mi madre, casi como un fiel retrato, eso le encantó al viejo, quien la miraba fascinado, y creo que no les he dicho, mamá es una mujer de tez canela clara con cuerpo delicioso, esbelta, con tetas grandes, culo carnoso, largo cabello negro, con ojos verde intenso, rostro fino con unos hoyuelos que remarcaban su sonrisa, mi hermana Diana salió mucho a ella, solo que es castaña con tez más clara, igual que papá, hasta heredó los ojos color miel de este, y yo soy una versión guapa del viejo, lo cual no es mucho, el no resalta mucho en realidad, siendo más alto, delgado, con pelo negro, mi color de piel es igual a la de mamá, como sea.
Desde el día de la boda mi padre no dejo de vigilarme, o eso decía, parecía loco siempre que estábamos los 2 cerca, pensó que le haría algo a Diana, que estaba buscando una forma de tenerla a solas, aunque si tenia ganas de tener algo aparte del evento del baño, y aparte de verle fugazmente bajo la falda, no ocurrió nada relevante, pero no serviría nada, seguía de loco, apenas se relajó cuando pasó otra cosa relevante, el segundo suceso que marcaria mi vida en ese entonces (uno de tantos en realidad), conseguí mi primera novia, fue amor a primera vista, una alumna nueva apareció en mi salón, era deliciosa, se había cambiado hace unos días por el trabajo de su padre, una compañera de mi escuela, con quien pude darme mis primeros besos, abrazarla, incluso le di algunas caricias en su cola llegando debajo de la tela, rosando sus excelentes muslos, estaba deseoso de sentirla, quizás tener mi primera vez, con detalles intentaba ganármela, siempre siendo lindo, pero no me fue posible, pues pese a todo lo que hacía, ella me cortaba, era más consciente que yo, es que estaba como horno, caliente, pero en mi defensa es que era de esas chicas coquetas, que se subían el largo de la falda para dejar ver más de sus piernas, pero yo llegaba a ver en descuidos su culo precioso, no era tan delgada, pero que importaba, al contrario le hacía verse más rica, como con unas formas deliciosas, carnosas, sus tetas se veían bien sabrosas, eran como naranjas maduras, su culo irresistible, tenía ganas de cogérmela y sentir sus muslos alrededor, mientras sus preciosas ubres se me clavaban, aparte que era de esas niñas de piel clarita pero con cabello negro y carita de muñeca que uno deseaba cogerse de manera forzada, tenerla de a 4 clavándosela mientras se la metían, jalándole el pelo como si fuera una potra mal entrenada, parte de las fantasías de sexo forzado que me gustaban, aunque sé que jamás las haría realidad, porque en serio tenía unas tetas enormes, y cuando finalmente me acepto, fue lo mejor, estaba feliz, cada que podía la besaba o le agarraba las nalgas, y debo admitirlo, como un idiota hasta pensé que me casaría con ella, que error tan estúpido…
Por suerte mi relación con Amanda sería motivo para que mi padre dejara de acosarme en casa, desechando la idea de que le haría algo a Dianita, de hecho se lo llegó a comentar a mamá, porque estaba como loco contra mí y ella fue a hablar conmigo, y más comprensiva dijo: ya veo, tus hormonas te jugaron en contra, no se le puede hacer nada, tu hermana está creciendo, pero me da gusto ver que no te obsesionaste con ella, así como lo está tu padre con que le vas a hacer algo, ya te conseguiste novia, y ni has tocado el tema, descuida yo me encargo de él; fue un alivio porque gracias a eso pude contentarme un poco con el viejo logrando conseguir algunos trabajitos para ganarme dinero extra y salir con Amanda al cine o comprar un helado, lo cual relajó mas a papá, en especial cuando la vio en una foto que tenía, dándose cuenta que era caliente, pero no un loco, bueno casi, o eso hasta que me paso algo inesperado.
Estaba estrenando celular nuevo, me hallaba tan emocionado, podría tomar nuevas capturas y demás, tuve que hacer un esfuerzo, pero bien valió la pena, quería una foto con mi novia para ponerlo de fondo de pantalla, así que me puse a buscarla, tenía ganas de verla con su uniforme, siempre se veía tan preciosa, en ese momento era quien dominaba todas mis fantasías, en especial cuando llevaba calcetas hasta arriba de las rodillas. Iba demasiado entusiasmado, cuando me topé con algo inesperado, en la escuela hay unos viejos baños que casi no son usados, la puerta se atora, pero es fácil abrirla, casi siempre se la pasan vacios por su descuido, aunque algunos alumnos se aprovechar y van para fajarse a la chica de turno, algunos hasta más osados o idiotas, llegan a cogérselas, o al menos eso contaban, he intentado traer a mi novia, pero tengo una maldita suerte, pues me dice que no está preparada, y de cierta forma lo comprendí apenas cumplí 15 ella seguía con 14, estábamos chavos, pensé que eran las hormonas, como dijo mamá, me decía que debía darle tiempo a esas cosas, porque me veía demasiado ansioso, además que a Dianita igual le estaba llegando la pubertad y se empezaba a ruborizar con comentarios que hacía, de hecho en una ocasión la descubrí leyendo relatos eróticos la otra vez, pero ese no era el caso.
Qué suerte pensé cuando buscando a Amanda llegué a pasar y vi que la puerta estaba casi abierta, era señal de que era usado, y al acercarme pude comprobarlo, un chico estaba cogiéndose a una de las compañeras, reconocía la voz, era de un tal Reinaldo, se hacía llamar el Rey, pero era un bruto sin remedio, que yo supiera estaba por cumplir 18 años, pero seguía en secundaria, aunque tenía un tacto con las chicas difícil de igualar, pues muchas veces tenía a cada preciosidad de la escuela metida en los baños cogiéndoselas, era tan bruto que ni se daba cuenta que algunos llegaron a filmarlo haciendo cosas, y casi llegó a ser descubiertos por los profes, su fama era grande, y al acercarme lo escuchaba diciendo: así me gusta perrita, eres toda una puta, si bien que te gusta que te traten mal, solo te haces la digna; la chica solo suspiraba tratando de decirle algo, pero bien que le daba tan duro, casi podía imaginármelos, como él era alto la tomaría por el culo, levantándola para poder clavársela bien, le daría unos besos en la boca, pero después lamería esos pechos aun con la camisa puesta para mancharla, le abría bajado el sujetador, y teniendo en cuenta que algunas chicas eran bien tetonas, solo con esas se metía, mm era una delicia verlo, chupándole tanto como pudiera o incluso mordiéndole un poco, decía que le gustaba marcar a sus hembras, por ello clavaba sus dientes, de hecho se decía que tenía un par de hijos, nadie lo tomaba en cuenta, pensaban que eran exageraciones, incluso algunos queríamos ser como él, soñando como se la metía hasta el fondo a cuanta putilla pudiera sobre el abandonado retrete, seguramente la chica se le aferraría de las cintura y su cuello mientras la embestía, buscando besarlo (ahí comencé a grabarlo). No podía contenerme, eso era demasiado caliente, estaba en un rincón en silencio apoyando mi celular para grabarlo, cuando súbitamente aumentaría el ritmo, no estaba bien pero no pude detenerme, casi podía ver como aumentaba su ritmo para cogerse a la chica, en serio, antes que me diera cuenta me puse a fisgonear tomando video de cómo se la cogían, era delicioso, realmente la compañera se aferraba a este idiota como predije, su calzón estaba en su tobillo, y estos aferrados a su cintura, parecía encantada con aquel bravucón, quien la cargaba enterrándole los dedos en las nalgas mientras la embestía, dándole de lleno con todo, haciendo que pujara para no ser escuchada, cuando dijo:
Mm, que ricas estas, y pensar que tienes novio, casi me da pena el pobre idiotita, al menos te ha tocado o hecho lo que yo – decía Reinaldo vicioso.
Deja eso y dame duro, ese sigue siendo un niño virgen, mm, solo le digo que somos novios porque es detallista, consigo muchas cositas gratis porque me las regala, mm, ya hasta ha ido a mi casa, que tonto, mm, a mi me gustan los hombres de verdad – dijo Amanda, y con eso se me rompió el corazón totalmente.
Puede que no fuera tan varonil, pero tenía mi orgullo, me fui en silencio, sintiéndome como un total perdedor, no sé ni cómo fue el camino estaba perdido en mis pensamientos y la imagen de sexo en el baño, llegué a mi casa en silencio, lloré un rato en mi cuarto, nunca me sentí tan mal por algo, mi papá se dio cuenta que me pasaba, intuyó que había roto con Amanda, así que me consoló, pero le dije la situación sobre el engaño, como la encontré cogiendo con el bravucón del salón, por lo que pensando mejor las cosas me respondió: las chicas les gustan los hombres fuertes, si te la pasas de trapo, cumpliendo antojos, dejando que te pisoteen, ahí tienes el resultado mijo, si quieres que no te salgan con esas cosas, date a respetar, no te contengas, no digas las cosas, actúa firme, sé el hombre; valiosas palabras, marcarían mi vida también, aunque siendo un crio tonto haría algo malvado. Con el corazón hecho pedazos pero recordando cómo se habían clavado a la chica, decidí hacer algo despiadado, al día siguiente fui, pero no llegué a clases, antes me acerque al prefecto, quien odiaba a Reinaldo, mi video le alegró la vida, era un tipo sádico, cansado de aguantar críos como ese, y con esto acabaría con el problema que le molestaba tanto, a muchos aparte de él.
Prácticamente le conté la situación y este tomó cartas en el asunto, se esperó a la hora de salida, yo me fui antes pero arreglé todo para que se diera la situación, diciéndole a Amanda que le daría una sorpresa por lo que debía salir temprano, ella se emocionó mucho, nunca imaginó lo que vendría, pues guardé el video de ella cogiendo en los baños para dejárselo a su papá, lo pasé a una USB como video, diciéndole que era una sorpresa. Después de eso pasarían 2 cosas, Rey sería atrapado cogiendo en los baños, de hecho el prefecto no dudaría en romperle la cara enfrente de todos, muchos cuentan que le tumbaron 3 dientes al bravucón, aparte que le aplastaron la nariz y le rompieron las bolas, lloró suplicando ayuda, pero eso era de esperarse, el prefecto era practicante de artes marciales, quizás pudiera verse demasiado mal, pero en verdad era que a la fecha, el chico ya era mayor de edad, tenía el odio de todos los maestros, así que esa era su venganza general, todos se alegraron, acabó encerrado por pervertir a una menor de edad. Por su parte Amanda, quiso zafarse, pero en mal momento el papá de esta confundió la USB en el trabajo, toda su oficina supo que la niña adorada era una golfa y traicionera, lo cual enfureció tanto al hombre, me llamó para gritarme un par de cosas, pero yo bloquee su número, a mi novia le fue peor, no supe los detalles pero sé que la mandaron lejos a un colegio de monjas con internado para que reflexionara lo que pasó, me hubiera gustado ver su expresión, le rompí la vida como a mí el corazón.
Luego de eso me quede bastante deprimido, aunque debo decir que al menos las miradas de las chicas cambiaron para conmigo, antes me veían como un tonto santurrón de quien podían burlarse, estaba seguro que muchas sabían cómo me usaban, ahora parecía que había algo de miedo en todas, detalle que poco me importaba, se decían cosas entre ellas, lo que poco me valía, aún me sentía destrozado, dolía mucho la traición. Por eso cuando leí el relato de el bobo que no pudo cogerse a su hermanita tetona, me sentí enojado, si quería tenerla para él, debió haber quitado al viejo de encima, no ayudarle a cogérsela, tenía todo para hacerlo, solo le faltaban las agallas, cosa que aprendí a la mala, maldito personaje estúpido, pero bueno, que se esperaba, así lo decidió el autor, quería poner a un perdedor en su historia, pero lejos de excitarme se me hizo una pérdida de tiempo.
Estaba en mis asuntos, tratando de darme una buena jalada recordando a alguna chica sexy, era de noche, aunque seguía deprimido por la traición, pensando en las cosas que odiaba, aunque deseaba hacerme una “chaqueta” quizás eso me calmara, trataba de recordar alguna modelo porno, cuando pude escuchar un sonido curioso, ya era un poco tarde, se suponía que nadie debía seguir despierto, pero alguien estaba usando la computadora de escritorio, eso me llamó la atención. Decidí ir a revisar, pensado un poco, mi papá debía estar cansado esa vez hizo horas extras por culpa de su baboso jefe, mamá no tenia porque usarla, tenía su celular, aparte de mi solo quedaba Diana, así que fui a ver qué pasaba, de todas maneras podía desvelarme, el día siguiente era fin de semana, por lo que fui a ver silencioso, bajando las escaleras esperando ver que ocurría sin ser visto, cuando me tope con algo inesperado, y aquí tendríamos una situación más que cambiaria para siempre mi vida. era una escena inimaginable hasta ahora, Diana, la preciosa niña que empezaban a crecerle las tetillas, pero de manera esplendida, cuyas nalguitas levantaban su falda de manera sugestiva, se hallaba ahí perdida frente a la computadora, pero no haciendo algo como revisar cosas normales de modas o chicos, sino que era una situación por demás morbosa, mi dulce hermanita enseñaba sus hermosas chichis en un chat para adultos, ofreciéndose a algún depravado en línea una vista excelente, como si fuera una puta vulgar, no entendía porque pasaba eso, pero no pude contenerme, había olvidado lo rica que estaba por culpa de Amanda, mi verga se puso erecta, cuando me fui acercando mirando como su cuerpito había tomado una forma mucho más sugestiva, aunque no se puso más alta, pero con todo eso me fui aproximando, cuidando de no ser visto por la cámara o ella, y pude notar como el tipo le decía muchas cosas subidas de tono:
Que linda putita, me enseñas tus tetas a pesar que soy un extraño, pero bien que te gusta, mira que si estuviera contigo te daría mi verga para que te terminaras de criar con mi leche, si eso es lo que necesitan las hembritas como tú, un buen macho que las haga suyas, haciéndolas gozar, mm, como me gustaría pasar toda la noche abriéndote los agujeros, seguro tu culito esta delicioso, si se nota que eres toda una…
No podía creerlo, pero el tipo se estaba grabando la verga, masturbándose mientras decía todas esas cochinadas, y mi pequeña hermana se sobaba los pechos sonrojada, mordiéndose el labio para no gemir, perdida en ese morbo, carajo, suspiraba perdida en la pantalla, no entendía nada, pero yo estaba molesto, no sé porque, la tomé de los labios, la asusté, pero ni le deje hacer nada, y tomando el mouse grabé todo lo que hizo aquel depravado, igual las palabras, todo eso, y lo reporté sin que se diera cuenta, el idiota siguió haciendo de las suyas, diciendo como le metería la verga para amaestrarla, quería morderle los pechitos, soñaba en todas sus cosas, hasta que se corrió, luego me vio a mí en vez de mi hermana, quedándose helado, y cortó la trasmisión. No pude decirle nada a Diana, ella se escapó antes que pudiera darle pleito, de hecho estaba por decírselo a nuestros padres, pero no pude, algo me detuvo, es que en ese momento me sentí con poder sobre ella, como si eso me diera la facultad para hacerle alguna cosa prohibida, aunque me evitaría por los siguientes días, estaba asustada, sabía que la tenía atrapada, pues si decía lo que había hecho, la castigarían severamente por exponerse, pero al contrario, yo podría hacerle muchas cosas si me aprovechaba de eso, fantasías que no llegaban a ningún lado, pero lograr tener un contacto intimo con ella, alcanzado a tocar sus tetillas o nalguitas de una forma sensual, no propia de los hermanos sino de amantes, era un delirio. Aunque antes de eso bloquee el chat, bajo protección parental, estaba seguro que no podría decirles nada del tema a nuestros padres, o se echaría la soga al cuello, así que solo debía esperar el momento preciso, después de eso, podría hacer muchas cosas que soñaba con ella.
No pude evitarlo, al verla mejor, se estaba volviendo deliciosa, sus tetillas eran enormes, gordas, un par de masitas de carne sabrosas que no imaginaba cuanto habían crecido hasta ese momento, su cintura tan breve, aunque se le notaba una ligera pancita que me hacía verla con otros ojos, y su culito que no podía ser contenido por aquellas prendas, a pesar de ser bajita, apenas llegaba al 1.4m todo su cuerpo estaba bien formado, era casi irreal, en total Dianita tenían una forma muy atractiva, quería gozarla a como diera lugar, sus piernas torneadas, se le notaba un culo de infarto, una curva detrás de ella se formaba dándole un aspecto irresistible, aparte estaba tan hermosa, sus ojitos miel, su sonrisa traviesa, su carita de muñeca, era obvio que cualquiera buscaría algo para tenerla clavada en la cama hasta terminar de correrse, no sé cuantas veces a la fecha ya me había corrido pensando en cogérmela, metérsela hasta el fondo, incluso intentar cosas que antes pensé imposibles o asquerosas como un beso negro, y ahora al encontrarla chateando en una página para adultos me ayudaría a sacarme el mal rato que me dejó Amanda.
Saludos, solo para avisarles que esta historia tiene un ritmo lento, por lo que tomara tiempo antes del sexo, así que no se desesperen, pronto subiré la siguiente parte, nos vemos.



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