Corazón Prohibido 2
siguen las andanzas de Tadeo, quien intentará acercarse a su hermana, para hacerla suya en todo sentido….
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo está para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…
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Tendría que pasar un mes desde que tuve ese mal rompimiento con Amanda o 3 semanas desde aquel incidente con el chat adulto antes de ver un cambio con Diana, de hecho me enteraría que la tonta de mi Ex perdió el año, y tuvo que cursarlo en una escuela súper estricta, donde ya estaban al tanto de todo, así que prácticamente se hallaba presa en una instalación fuera de la ciudad, como ella tenía una hermana mayor, que estudiaba la carrera de psicología, la que fuera mi cuñada tuvo la decencia de buscarme para pedir disculpas, también por lo de su padre, aunque se concentró en lo sucedido con su hermanita diciendo que siempre fue la niña consentida, pero eso no justificaba nada de lo que hizo, y papá tuvo la culpa por confundirse, ahora quedó en ridículo frente a todos y se desquitó conmigo, aunque no se contuvo, parece que quien se llevó la peor parte fue Reinaldo, quien acabó con una sentencia de 30 años en prisión, pues una vez que lo metieron en la cárcel, se le unieron en contra otros que lo odiaban, debía demasiadas, igual tenía un par de hijos o colegas que fueron saboteados, por lo que estaba en severos problemas, aparte que los rumores dijeron que ahora lo estaban entrenado para que fuera “Reina” la puta de todos. Eso fue lejanamente satisfactorio, aunque no me regresaba todo lo que sentí por la traidora, o el dinero de helados, cine o demás, quizás por ello actuaría de la manera que lo hice, fijándome en Dianita, deseando cada fibra de su ser, desde sus labios, pechos o su coñito, deseando hacerle el amor, más de lo que debería, empezando lo que sería una relación prohibida.
Después de lo ocurrido con el chat para adultos donde mi hermanita lucio sus tetas, de hecho sería la primera vez que las vi desnudas en todo su esplendor, ah, como iba diciendo, fue en ese tiempo que ella se me acercó cuando estaba viendo una película de ultra violencia, no le gustaba, seguía siendo una niña que prefería las cosas infantiles o los dramas de moda, se notaba por la playera que usaba como pijama, estaba desgastada, moldeando su figura, incluso se le marcaban los pezones, además era tan corta que dejaba ver su calzón, el cual moldeaba su coñito a la perfección, era tan deseable. No podía dejar de desearla, mirándola con disimulo, aunque tenía ganas de meterle la verga hasta el fondo, pero su lejanía conmigo llamó la atención de mamá, quien sabía que no éramos cercanos, más nunca le di razones para que desconfiara de mí, por eso iría con ambos, pues mi hermanita guardaba silencio o se me alejaba casi corriendo, siendo sospechoso, pero como no decía nada causó dudas, aunque Diana era consciente que si me acusaba de algo malo, yo tenía video de ella haciendo cosas prohibidas, así que saldría muy mal (tenía la evidencia del chat). Una tarde entre semana se me acercó como un animalito asustado, tratando de no verse nerviosa, aunque eso era imposible, sabía perfectamente que no actuó bien, pero en vez de aclarar algo, se alejó, quedando todo en sospecha, mirándome con ansiedad, mientras pensaba en lo que me iba a decir, y yo la ignoré para que fuera ella quien diera el primer paso, no me iba a perder por nadie, aprendí mi lección, si quería arreglar las cosas, tendría que hablarme primero, o tener que confesar lo que hizo:
¿Qué estás viendo? Manito – dijo finalmente justo en el momento en que una motosierra cortaba una cabeza en pedazos.
Una película de horror, les he agarrado gusto últimamente, ¿Qué quieres? Enana, pensé que ya no me ibas a hablar en la vida, me odias – le dije algo cortante mientras ponía pausa al video justo cuando partían a un tipo en 2 partes en un baño de sangre, un buen muñeco de utilería, ella seguro intentó tomar una siesta, siempre lo hacía a esa hora.
Es que mi mamá – iba a decir algo pero no supo cómo seguir, por suerte estábamos solos en casa, mis papás fueron a un chequeo de Patricia con el pediatra.
No les eh dicho nada de que hablas y te dejas ver todo con desconocidos por el chat, pero si te lo bloquee, tonta, en qué pensabas haciendo eso, te metiste en un gran problema, estás de ofrecida con un posible loco, cuando se den cuenta mis papas te van a mandar al convento, en serio que no sabes nada de estas cosas – le dije un tanto de mal humor.
Es que todas hablan de eso, mis amigas ya saben de esas cosas, pero yo no, y me da tanta pena, me siento como una boba, no sé nada de novios, besos y demás, por eso busqué que alguien me enseñara – dijo nerviosa Diana, lo que me dio carta abierta para hacer una tontería, y todo porque mis papas no dejan de cuidarla.
Y por eso te fuiste a buscar a un extraño para que luego te chantajeara, ibas a terminar como una de tantas golfas enseñándolo todo en las redes por unas monedas, en serio, crees que ese tipo no te habrá grabado, luego te extorsiona para que te encuentres con él, no sabes nada, bien podrían terminar circulando videos tuyos enseñando las tetas por internet o en el peor de los casos, este se hallaría cerca y encontrarte para abusar de ti, si tanto querías que te enseñaran de eso, ha, como sea – dije un tanto molesto, hablando un poco de más, pero eso llamó la atención de Dianita, quien se me quedó mirando confundida.
Si tanto quería, ¿qué? No te cortes manito, dime lo que sea, pero no te enojes conmigo, nunca te eh odiado, porfa – decía algo inquieta Diana, nerviosa por lo que dije.
Lo que sea, no importa – le dije aún molesto volviendo a la película.
No, dime, es que sigo igual de mensa, todas mis amigas me tratan como una bebe, y ya me cansé de las burlas – decía Dianita acercándose, casi suplicando por que le hiciera caso y tenerla tan cerca era difícil de resistir, mas cuando sus tetillas estaban a mi alcance.
Ah, mejor yo te enseño, eso iba a decir, contenta – dije un tanto molesto, pero no medí las consecuencias, solo se me salió por sentir la sangre abajo.
Tú podrías enseñarme, pero si somos hermanos, no juegues – me dijo Dianita quedándose muy roja, haciendo un gesto que me encantó, me dieron ganas de robarle un beso, pero también agarrarla para enseñarle cosas de adultos.
Tu lo dijiste yo no, y prefiero eso a verte en manos de un degenerado, convertida en una sucia puta pervertida, pero olvídalo, has que papá se enoje hasta que le salte la vena, ya sabes que es tan difícil – dije sarcástico dejándola nerviosa, luego se iría, y no pude evitar verle el culito.
Yo me quedé serio, sin imaginar que esa charla sería el inicio de muchas cosas entre ambos, solo me dejé llevar, pues aunque quería seducirla o algo así, realmente no sabía nada de eso, la sangre se me subió a la cabeza y tendría que pasar otra semana más de silencios entre ambos, igual se mantuvo algo alejada, lo cual me frustraba, perdiendo un poco las esperanzas de poder tener algo con ella, disfrutar de sus deliciosas curvas para gozarlas, aunque no fue como antes que me rehuía, por eso mi madre ahora fue a hablar conmigo, y solo le dije que la regañé por hacer una cosa indebida, “hablar con extraños”, lo cual jugaría a mi favor, pues luego me daría cuenta que esta fue a con Diana y le dio un ligero sermón sobre los peligros de los desconocidos, seguro pensó que algún chico le habló en la calle, como se estaba poniendo tan bonita, debió imaginar que fuera algún vago lujurioso le hablo, por lo cual Diana me buscaría, después que se fueran a dormir mis papas, haciendo una peculiar escena.
Buenas, manito – decía algo nerviosa entrando a mi cuarto, sin que nadie se diera cuenta, todos estaban preparándose para dormir, igual con sus prendas de cama, que me resultaban excitantes, en serio no se daba cuenta, qué ganas de cogerla tenía.
Ah, hola, y eso que te acercas – sé que no debería portarme así, pero seguía mal por lo que pasó con Amanda, de cierta forma me desquité con Dianita.
Oye, gracias por no decirle las cosas a mamá, ella entendió que un chico mayor me habló en la calle y que tú lo espantaste, me salvaste del convento – bromeo un poco mi hermanita jugando con el borde de su playera enseñándome un poco más de sus piernitas.
Lo que sea, eso le hicieron a la puta de Amanda – dije malhumorado, acabando una tarea, aunque tenía ganas de ver algo de porno y jalármela fuera de las vistas de todos, quizás con una escena de sexo forzado en un tren con una colegiala incauta, de preferencia de grandes tetas.
Ah, tu novia, ¿Qué pasó? Ya no hablas de ella, antes eras más agradable, que te hizo – agregó Diana mientras se acercaba, acostándose en la cama, pero como usaba solo su playera que se ponía de camisón, por segundos vi su calzón pegado perfectamente a sus nalguitas, y la verdad se veía deliciosa, sus tetillas sobresalían muy ricas, tenía ganas de tocarla.
Ah, no sabes nada, la muy puta se fue con un imbécil a coger, me puso los cuernos como si fuera un bruto, se burlaba de mi como si fuera un tarado, solo que les tiré el teatrito, ella está en un convento, el otro en prisión porque era mayor de edad, pero tan idiota que no pudo pasar un examen que yo termino a la primera – le dije algo molesto evitando verla, mientras arreglaba unas cosas personales.
Después de eso, no sé porque, pero saqué mi celular para enseñarle como cogían ambos, mientras se burlaban de mi, ver a la mi ex con la verga metida de otro, mientras se agarraba a este, gimiendo como puta barata, se veía bastante excitante, lo cual le sorprendió, se quedó mirando la pantalla por unos segundos, perdida en esa imagen, sin poder parpadear cuando se la metían, le chupaban las tetas, ella gemía de placer, sin saber que decir o hacer, se quedó roja como tomate, pues ella llegó a conocer a mi ex, pensó que era una buena chica, pero eso mostraba lo contrario, dejándola inquieta, lo cual yo aproveché para hacer mi jugada, aunque no es que planeara algo, solo que al acabar el video, se me quedó mirando sin saber qué hacer. Yo no pude resistirme, realmente estaba tieso por ver aquel video, pero también por estar cerca de mi dulce hermanita, tan inocente, contrario a la golfa de Amanda, se me hizo irresistible, viendo sonrojada aquella escena, y estando a su lado me ubiqué sobre ella, Diana no supo reaccionar, solo se dejó llevar por la situación, la besé en los labios, fui algo torpe, aparte ella tuvo una ligera resistencia, sin embargo supe imponerme sujetándola de la cadera, sometiéndola un poco para jugar con sus labios de manera torpe, aun así pude besarla sin problemas, pues en unos segundos mi hermana se dejaba besar libremente por mí, pero mi error fue que mis manos no se contuvieron, acabé tocándole una de sus preciosas tetas sobre la playera, era grande y suave, eso la asusto, haciendo que se alejara, aunque antes de irse me diría:
Oye manito, yo te gusto, digo, ¿Qué cosa? Ah – estaba nerviosa, confundida a punto de huir.
Eres preciosa, siempre lo eh creído – le llegué a decir algo molesto, antes que saliera.
Después de eso, las cosas cambiarían entre ambos, Diana mantendría la distancia conmigo, aunque ya no sorprendió tanto a mis padres, supongo que mamá habló con el viejo, de hecho papá estaba contento con eso, creía que eran cosas de la edad, aparte que mi actitud se volvió más áspera, dando una razón para el distanciamiento de su niña adorada, todo seguía bien, según sus palabras cuando llegamos a platicar, sin embargo sería solo una fachada. Antes que me diera cuenta, mientras miraba la tele, unos videos de música pesada, los cuales me empezaron a gustar por mi mal humor, nuevamente llegaría Diana a mi lado, esta vez traía su uniforme escolar, falda escocesa azul, camisa blanca, calcetas hasta la rodilla negras, le quedaba precioso ese atuendo, tan sexy, aunque se veía nerviosa cuando se sentó a mi lado. Al verla cerca le puse “mute” a la pantalla y le pregunté qué es lo que quería, pero no hubo respuesta, se puso más nerviosa, incluso se sonrojo, eso era extraño, pero no me importó, era obvio que algo se traía entre manos, se notaba por el juego que hacia dejándome ver más de la cuenta con el filo de su falda, casi notando su licra naranja, pero el tiempo no era aliado, mis papás solo salieron a hacer las compras, así que tendría al menos 2 horas libres de ellos, de las cuales ya se había ido una.
Y bien, ¿Qué quieres? Enana, sino regrésate al cuarto, es mi tiempo de oír música fuerte – dije algo cortante, pero no se iba, se quedaba inquieta en el sillón, y cada vez más me dejaba ver debajo de su faldita deliciosa.
Ahí debo decir, me encantaba como le quedaba su uniforme, la falda se le veía corta, quizás un poco más de lo habitual debido a sus nalguitas preciosas, luego se le notaban las tersas piernas cubiertas por las calcetas, también miré lo redondo de sus pechos en la camisa, 2 montañitas de carne que sobresalían demasiado, incluso me daba la impresión que se le marcaba el pezón, como si me invitara a chuparlos, me miraba como esperando algo, se mordió el labio de manera nerviosa, y mandé todo al demonio, me puse sobre ella para imponerme con mi peso, besándola con desespero, ella se dejaba hacer, aunque sus manos se sujetaron a mis hombros, tratando de empujarme, sin mucha suerte, yo me aferraba a ella, besándola con desespero, y por comentarios que escuchaba de otros amigos, quienes tenían novias, empecé a meterle la lengua dentro tratando de alcanzar la suya, eso le sorprendió mucho a Diana, me miraba a los ojos, tratando de separarse, así terminaría con las piernas abiertas, dejándome ubicarme en medio para empezar a prepararme, pues iba con todo, tenía una maldita erección que no podía aguantar, apuntando contra su coñito. Era la escena más caliente de mi vida, estaba sobre una linda lolita colegiala tetona, de abrirme el pantalón podría penetrarla, cosa que no me molestaba, podía tocarle los pechos, mientras su pubis se tallaba contra la mía, calentándonos a ambos, se notaba en su cara, estaba tan roja, aunque yo estaba metiendo mi lengua, a pesar de ser algo torpe, además ella no se dejaba del todo, parecía que quería huir, pero no podía, me daba cuenta de eso, sus pechos estaban puntiagudos, la única señal segura que tenía de su excitación, la cual se restregaba contra mí, que iba en playera de tirantes, luego por un algo que recordé de una película se me ocurría tomar sus manos para sujetarlas por encima, como era más grande y fuerte, no tuve problemas, la tenía completamente sometida, así por segundos creo que gimió, quizás el ser dominada le excitaba mucho, ser controlada por alguien más, pues algo en ella cambio, así pude entregarme un poco más cómodo, mientras mi otra mano alcanzaba su vulva jugosa que debía estar empezando a escurrir, o eso lo sentí. Es que fue algo delicioso, en una larga caricia tomé su pecho para sobarle un poco, reconocía su pezón, pero fui bajando lentamente hasta llegar a su cadera, muslo, luego su falda, tuve que acomodarme, sin embargo llegué a tocarle su entrepierna, reconociendo que solo traía un calzoncito de algodón (no traía la licra como pensé), que fui sobando lentamente, mientras iba intensificando mis caricias, algo de razón se quedó en mi mente, así que no intentaba más que acariciar esa parte, tallando la tela, y creo que le gustó más, porque empezó a jadear, lo estaba logrando, calentarla para que fuera mía.
No sé cuánto tiempo duramos, pero era la locura, quería seguir haciéndolo, disfrutar del pequeño cuerpo de mi hermana que ardía entre mis caricias, iba despertando su calor sexual, de hecho en minutos dejaba de resistirse, pues como no sabía cómo seguir, me enfocaba en el besuqueo, el cual me estaba matando de pasión por dentro, quería llegar más lejos, solo que ignoraba que debía hacer para no espantarla, más no me fue posible. En buen momento mi papá llegaba con las compras tocando el claxon para que fuera a ayudarle, habían traído muchas cosas, y necesitaba de mi ayuda, yo dejé sola a Dianita, que se quedó respirando pesadamente, me miró a los ojos con un gesto que jamás le había visto, no me dijo nada, se fue a su cuarto rápidamente, de seguro se cambiaria el uniforme, y yo me asusté pensando que después les diría algo a mis padres, pero no fue así, pues los siguientes días la pasaríamos igual, si acaso me miraba con dudas, pero no se me acercaba, o algo así. Sería un día de la semana siguiente que yo estaba trabajando en un resumen de un libro que ella me hablaría, era de noche, mis padres estaban dormidos, necesitaba eso para mí examen final, luego tendría las necesarias vacaciones de verano, y cuando lo terminé me sentí en la gloria, solo necesitaba guardarlo e imprimirlo por la escuela, pero al estarlo pasando a la USB, cierta personita se le acercó por detrás:
Ya acabaste – me dijo Diana quien venía usando solo su playera camisón.
Que, quieres ver qué pasa con el chat, quieres que te viole un viejo mañoso, en serio – le respondí algo cortante pero prestándole toda la atención.
No, como crees, yo no quiero eso, mis amigas dicen que eso sería tonto – me dijo con dudas.
Ah, y les haces caso en todos a tus amigas, las zorritas esas de primaria – le dije muy serio.
Oye manito, porque ya no eres como antes, cuando te portabas súper lindo conmigo, no me gusta que seas así, yo quería – me estaba diciendo, pero se puso roja.
No sé que me pasó, pero tomé otra postura, como estaba sentado en la silla me pasé al sillón y extendí mis brazos como si quisiera abrazarla, ella entendió eso, por lo que igual a una niña pequeña se abalanzó sobre mí para acomodarse, aunque sería algo inquietante, pues quedamos de frente uno a otro, ella ahora tomaba un poco la delantera, empezando a besarme en los labios, e igual a como le enseñé la otra vez, usaba su lengüita para jugar con la mía, todo se había dado de alguna manera , con tal que ahora Dianita se entregaba abrazándome, sus pechitos estaban rozándome a través de la playera, se sentían tan bien, y como ahora yo usaba una pantalonera deportiva muy delgada, podía mi verga rozar casi directamente su delicada vulva apenas cubierta con un calzón de algodón, mientras mis manos controlaban el ritmo de manera lenta, pero muy placentera, pues estábamos siendo guiados por el instinto, casi era como si la estuviera cogiendo, lo cual gozaba. Mi hermanita se perdía en aquel contacto, cerraba sus ojitos, parecía más a gusto que antes, también suspiraba entre besos y caricias, lo estaba disfrutando más que la otra vez, seguro que se corría, aunque no pude averiguarlo, pues de repente se paró y se levantó de golpe, aunque antes me diría.
Oye manito, tú crees que soy bonita – me dijo algo inquieta.
Sí, claro – dije sin darle mayor importancia.
Te gustaría que fuera tu novia, aunque fuéramos hermanos o solo me vez como una puta – agregó llamándome la atención.
Perate, que yo no te veo como una puta, te lo juro – y ya no pude decir más.
Mi mal humor me hizo cometer alguna clase de error, aunque no sería tan grave de momento, algo pasaba con ella, Dianita, como que por momentos se quería lucir conmigo, me dejaba verle mejor, bajo su faldita, sus calzoncitos, un poco de sus tetillas, no cerraba bien la puerta cuando se cambiaba y más de una vez se me quedaba viendo ansiosa, al menos tuve la oportunidad de fajármela otras 3 veces, una cuando llegamos a casa, que mi papá tuvo que ir con mamá por un accidente en la guardería, nada grave, pañales limpios, pero en su ausencia, cuando estábamos solos, yo abracé a mi hermana por detrás, restregando mi cuerpo, fingiendo penetrarla lento pero seguro, besándole el cuello mientras le sobaba los pechos, todo sobre la ropa, cerraba los ojos en un gesto que me invitaba a más, creo que esa vez fue la primera vez que la pude oír gemir, y fue delicioso, me emocione demasiado, sintiéndola como mía, siendo más apasionado al tocarla, quería que siguiera gimiendo, así que comencé a tocarla con mayor emoción, rozando su vulva, Dianita se perdía en ese juego, la estaba punteando, logrando que se calentara como jamás lo pensé, y ella se entregaba un poco dócil, hasta que nos corrimos juntos, haciendo un pequeño desastre su calzón quedó manchado por nuestros fluidos.
En otra ocasión, como ella se graduaba de primaria fueron a una alberca, todos la pasaron demasiado bien, jugando como se podía esperar, siendo aún niños, saltando, gritando, enojando a los maestros, a mi poco me importó, solo me mandaron por ella, debido a un evento inesperado, que tuvieron, el nuevo bebe era un problema, pero mi hermanita poco ayudaba, así que al llegar pude notar como la mayoría de los chicos no se daban cuenta del encanto de Diana, la molestaban diciéndole de cosas como: gorda, vaca, pesada; aja, ya se arrepentirían en la secundaria, o eso pensé, por desgracia era de las ultimas en estar ahí, porque a la boba se le olvidó traer su cambio de ropa, así que necesito esperar a que se le secara, una vez que volvimos, la casa estaba sola, mis papas salieron para llevar a Paty al pediatra, y no pude evitarlo, era como si el cuerpo de ella me llamara, la bese con deseo, tomándola de la cintura, para irla desvistiendo mientras la llevaba a su cuarto, una escena que había visto en una película erótica, nada me importó sino tenerla entre mis brazos, y sentir su pequeño cuerpo en ese traje de baño ajustado en su cuerpo, ella se asustó cuando le fui sacando la ropa, pero se tranquilizo cuando solo la empecé a besar con el traje de baño puesto, se veía demasiado caliente, porque el crecimiento de sus nalgas o sus tetas, hacia que le quedara de manera interesante esa prenda, todo se le marcaba de manera sugestiva, haciéndome quererla para mí solo, ella se trataba de resistir, pero esto solo me calentaba mas, intentando tocarla con mayor libertad, que fue encendiendo su sangre también, logrando que ella se quejara un poco, aunque igual eran gemidos como la otra vez, era demasiado, no dejaba de sobar cada parte de su cuerpo. Aquí cabe decir que siempre fui interrumpido por alguien más, en este caso mis padres, quienes llegaban, yo tenía que alejarme de Diana rápido, quien se quedaba inquieta, seguramente confundida, no sé que le pasaba, pero la sangre la sentía quemándome por dentro, y quería creer que con ella pasaba algo similar, a fin de cuentas, le había sacado un par de orgasmos con mis dedos, los cuales estaban húmedos.
La tercera vez que pude hacerle algo, fue cuando estábamos solos pues no lo noté por mi apatía natural, producto de mi corazón roto, pero mi padre había estado pasando por un mal momento económico, cosa que ni me importó, porque yo estaba viendo como cogerme a Diana, no dejaba de pensar en ella, planeaba cómo le metería la verga en su delicioso coño, mientras la besaba, o le chupaba las tetillas deliciosas, quería hacerla mía, que gozara mientras la penetraba, escuchar sus gemidos en mi oído, que me encajara las uñas mientras me suplicaba porque no me detuviera, estaba loco de deseo por mi propia hermana menor, aunque en eso me hizo actuar de manera estúpida. En la tercera ocasión, ella acabó tomando un baño pero se le olvido la toalla, era tan descuidada, y como mis papás estaban cansados tomaron la siesta, ahí no pude contenerme, así que al ayudarla, notando como estaba, no pude contenerme, la agarré desnuda, para volver a besuquearla, mientras le sobaba su precioso cuerpo, acariciando con mucho cuidado su parte más intima, haciendo un esfuerzo por ser cuidadoso, no debía asustarla, por el contrario, necesitaba calentarla, que deseara eso tanto como yo, logrando sacarle algunos gemidos, y aunque quiso cerrar sus piernitas no lo logró, estaba poseído por el deseo, pero no sabía llegar más lejos, siendo franco tenía miedo, creo que por eso es que se terminaba relajando, aceptándome de alguna manera romántica, mis dedos quedarían empapados por su flujo natural, y para su sorpresa los lamería, no sé, pero después de eso me miró de otra forma, ya no más como su hermano mayor, quería creer que como un hombre que podría tenerla, pero las cosas no serían como yo deseaba.
Ocurrió que unos días después mi padre nos daría un aviso que jamás esperamos, y la verdad fue una de las peores cosas que me pudieron ocurrir, casi parecía una repetición de la historia que leí, porque acabaríamos pasando el verano con nuestro abuelo, nos enteramos que la empresa donde el viejo trabajaba no la estaba pasando bien así que nos contó: debido a unos problemas, me cambiaron de puesto, están reduciendo empleos, por suerte no me despidieron por mi historial y la bebe, pero no nos alcanza, los vamos a dejar con mi papá, quien los cuidará un par de meses, espero que con eso podamos recuperar algo, ya lo hablamos con él, está muy ansioso por tenerlos para hacerle compañía…
Por unos momentos pensé que esa sería mi oportunidad para acercarme y hacer algo con Diana, la veía preciosa, seguramente mi abuelo tendría sus cosas, pues era tan viejo, quizás por su edad apenas podría seguirnos el paso, así podría pasar a la acción, no me atreví a desvirgarla porque la situación era extraña, no terminaba de entenderlo todo, pero en esa situación, las cosas podrían cambiar, pues el anciano vivía en una casona en las afueras, una comunidad cercana, casi una ranchería , con su buena pensión podía mantenerse sin problemas, y estaba solo desde que la abuela se fue. Todo parecía bien, de hecho Dianita me miraba algo inquieta, no le gustó la idea, aunque era por otra razón, una que me dio una ligera esperanza, pues al terminar de guardar mis cosas pude oírla por el celular, desde el accidente a los 11 con el vestido y la boda fui más cuidadoso (de no ser visto por otros), cuando fui a ver si tenía todo listo, me acerque a su cuarto, quería ver si no necesitaba algo (o poderla ver de nuevo en todo su esplendor, jejejeje), así pude escucharla decir:
A – entonces ya tienes noticias con “eso”, mm –
D – No tonta, tendré que irme un mes o más con mi abuelito –
A – ok, será aburrido sin ti, cuando puedas me cuentas de eso –
D – si luego te cuento si pasa algo –
A – pero no de las tonterías de niña en el campo, sino de lo que pase con Tad-
D – ah, deja “eso” es mi hermano mayor –
A– y ¿qué? Yo lo hago con mi primo que es mayor a tu hermano, lo hace tan rico –
D – si ya sé que tú tienes algo con tu primo –
A – como sea, no te guardes el chisme, todas lo vamos a esperar, ni quien te viera tan picara –
D – mira si sucede lo que sea te lo cuento –
A – gracias, eso espero, la verdad tu hermano está bien guapo, yo no lo dejaba escapar-
D – ah, si te gusta tanto mejor declárate tu, eres una metiche –
A – ja, lo haría si pudiera, como sea, mejor no pierdas el tiempo, y metete a su cama, sino luego una lagartona te lo gana, porque vamos, el te trae ganas igual, putita –
D – ya párale no voy a hacer eso con él, o si –
A– si bien qué quieres que te la meta hasta el fondo, eres una pequeña puta, solo que no quieres aceptarlo, quieres que te trate como princesa, pero eres una sucia guarra –
D – deja que por eso que me da vergüenza hablar contigo –
A – pues aunque digas eso, quieres que tu hermano te la meta hasta el fondo y es señal que eres una puta, que le gusta tragar cualquier mierda, aunque tienes buen gusto –
D – que cosas dices, el no cree que sea una puta –
A– deja de mentir y acéptalo quieres que te coja con todo, despertar con su cosa dentro tuyo, hacer que te chupe las tetas, besos, caricias, todo eso y más, incluso que te abra el culo, ser su esclava sexual, bueno su amante, o cómo quisieras su novia –
D – ya sí, eso quiero, pero no lo digas así, me da pena –
A– pues aprovecha, porque según me cuentas tu también le gustas, te trae unas ganas, jajajaja –
D – en serio tú crees eso, entonces él y yo, no, no sigas –
A – ah, la niña ya se emocionó, pues no te acobardes, y ve por él, chúpale la verga y trágate su leche jajajaja-
D – pero eso duele mucho –
A – pues te aguantas, además solo es al principio, luego se siente tan rico, no dejas de gozarlo, que luego hasta lo buscas por mas, mm –
D – deja eso, sabes que como somos hermanos eso es imposible, aunque tú sabes, yo…


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