Corazón Prohibido 3
Tadeo intenta acercarse a su hermana, pero tiene un problema, llega un rival inesperado que desea a Diana….
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo está para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…
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No podía creerlo, pero gracias a lo que había escuchado en una llamada, tenía entendido que mi linda Diana no parecía tan pura o inocente como se veía, ya lo sabía desde que paso eso con el chat, pero ahora me daba cuenta que muy en su interior había algo que nadie más que sus amigas sabían, era inesperado, todas ellas eran un grupo de zorritas calienta vergas que iban de coquetas, me pude dar cuenta desde un principio, pues muchas se dejaban la faldas muy cortas, y presumían los culitos que apenas tenían ricos, solo mi hermana y otras 2 ya tenían algo de tetas para presumir, pero no llegaban a hacerlo tan bien, a menos que usaran topsitos de tirantes que eran visiones muy “interesantes”, en serio ver ese desarrollo hacia que uno fijara su vista en esas masas de carne juveniles, mierda, por momentos me daba la impresión que todo era mentira, que me gastaba una broma, por lo que alcancé a oírle decir, yo le gustaba de alguna manera, aunque fuéramos hermanos ella estaba interesada en mí, lo cual me emocionó bastante, quizás de poder hacer bien las cosas, podría llegar a hacerla mía, cogérmela como siempre quise hacerlo desde que la vi usando solo unas medias y su calzoncito, ahora no era algo imposible, había cierta posibilidad pues siempre fue muy amiguera, se hizo tan cercana a algunas chicas de su salón, que aparte vivían a unas cuadras de la casa, aunque no eran tan buenas niñas, pero muchas veces nos visitaban, se contaban todo tipo de secretos, y al parecer ellas la incitaban a tener un romance conmigo, o al menos eso entendí, lo cual me emocionaba demasiado.
Por desgracia la situación no sería nada como lo que yo hubiera querido, pues cierta persona tendría sus propios planes, pero me estoy adelantando, llegamos a la casa del abuelo un día entre semana, mi hermana no estaba contenta, todos sus planes de verano se vinieron abajo, salir con sus amigas, estrenos de películas, unos cumpleaños, yo tampoco estaba del todo contento, quería ir a una tocada del hermano mayor de un amigo y demás, igual quería salir a hacer toda clase de cosas, aparte tenía muchas ganas de ver un par de películas especiales que me prestaron, unas con temática de incesto entre hermano donde lo más sensual era que fingían forzarlas atándolas, lo que me despertaba el morbo con Dianita, pues verla sometida con sogas era algo que me estaba calentando demasiado, más no podría hacerlo, digo mis planes de verano en casa, incluso pensaba que mi amigo se iba a enojar conmigo por no regresar las películas, aunque me aguantaba por el hecho de buscar algo con Dianita, mi dulce hermanita que usando un pantalón ajustado y una sudadera fina, dejaba ver perfectamente su figurilla precoz, que tanto me gustaba, e intentaba mantener la calma, en especial viendo a papá enojado, no sé que tendría, creo que habló de cosas con mi mamá porque estaba algo tensa, de hecho apenas hablaron con el abuelo, se veía molesto al hablar, pero todo eso quedaría fuera cuando ellos se fueran a toda velocidad, dejándonos ahí. Yo estaba algo inquieto, aunque tranquilo, el lugar era una pocilga, aunque podría sobrevivir, pero antes que me diera cuenta Diana se puso a llorar, supongo que todo había sido demasiado para ella, pues debo decirlo, desde que nació Paty, ella era la consentida, todos su caprichos se cumplían, pero ahora la bebe era la prioridad, por lo que la hacían de lado, casi seria ignorada como los hijos de en medio, sino fuera un completo idiota, que se la pasaba deprimido por culpa de una puta, y le daba algo de espacio seguro no tendría nadie con quien hablar, en serio que mis papás se volvían un desastre con todo eso, pues no sabía cono seguir llamando la atención, como fuera el caso, esperaba que esta fuera mi oportunidad.
Al llegar a la casa del anciano, este nos recibió muy bien, en especial a mi hermanita, a quien lleno de besos y halagos, incluso me pareció que casi le agarraba las nalgas, pero creí que era solo un gesto de abuelos quien tenía fama de coqueto, y traté de no pensar mal ya que casi no lo veíamos, la verdad no nos habíamos visto desde hace meses, en la boda esa, ahí pasarían un par de cosas, su casona era grande, algo descuidada, aunque nos dejaría elegir cuarto, es que era una mansión que fue heredada desde hace mucho tiempo, creo que desde los bisabuelos del anciano, como fuera el caso, elegí una habitación del segundo piso, que curiosamente tendría una ventana que alcanzaba a un árbol enorme, Diana una al lado que igual lo conectaba el mismo tronco haciendo un especie de puente, lo cual me agradó porque pensé que podría hacerle una visita en la noche y de ser necesario podría escaparme, al otro lado de un largo pasillo estaba la del anciano. Por desgracia tras las despedidas, charla breve y no sé qué otras cosas, mis padres se fueron dejándonos solos, el abuelo se puso a preparar una cena, pero a la hora Diana estaría algo inapetente, no era tan habitual, por lo que pensé que algo pasaba, e iba a decirle, no sé, algún cumplido, pero pensando que buscaba cambiar las cosas, el anciano sugirió que viéramos películas, aunque fue tan molesto, casi me hizo a un lado para que me quedara aparte, además eligió una película buenísima de terror, ya la había visto antes, era un baño de sangre, por ello sabia que a mi hermana no le gustaría, así que en su momento le diría que se fuera a dormir, después del primer asesinato, cosa que aceptó y una vez fuera le dije al abuelo, casi como regaño, que ella odiaba esas películas, que la estaba pasando muy mal, y solo me vio de tal forma que no comprendí, pero era evidente que eché a perder sus planes.
Debido a eso me alejé, algo pasaba con el anciano este, no me agradó nada, así que me fui al cuarto, pero antes de entrar pude escuchar un lamento, Diana estaba llorando, no sé porque pero recordé la historia que leí hace tiempo, la del tonto que perdió a su hermana como amante, algo parecido ocurrió, pudo haberla consolado y ganado su cariño, pero le dio miedo, que idiota pensé, yo quería tener a mi hermanita en la cama, esa era mi oportunidad, aunque me dio algo de temor, no sabía nada de consolar o parecido, así que toqué la puerta, no hubo reacción, pero no estaba cerrada, eso me dio ansiedad, sin embargo me metí encontrándola solo con un calzoncito y una playera de tirantes, realmente se veía destrozada, así que fui a su lado y la abracé, no supe que decirle, pero ahí estaba llorando, le besé el cabello, acaricie su espalda, ella se me aferró con todas sus fuerzas, y me empezó a decir que no le gustaba eso, antes era la niña consentida, que no quería pero odiaba a Paty por quitarle su lugar, el cariño familiar, estaba asustada, todo era extraño, nuevo, iba perder a sus amigas de la escuela, sus padres les abandonaron, muchas cosas que no pude entender, realmente me asusté, quería correr, pero de hacerlo se que iba a terminar mal así que me quedé callado, diciéndole que todo estaría bien, y en eso pude notar que el abuelo se asomaba, solo porque estaba oscuro que no pude verle la cara, aunque ahora estoy seguro que se enfadó, más como todo un tonto le dije:
Tranquila, estoy aquí, no te dejaré sola, el abuelo también, no pasa nada, descuida – acerté a decirle, y tras eso el anciano cerró la puerta sin hacer ruido.
No sé que me pasó, pero luego de eso pasaríamos la noche juntos, no sé cuando ella se durmió, pero yo apenas me pude acomodar en su cama, me saque los pantalones, tuve que dormir en bóxers y fue algo delicioso, mi verga se puso dura como acero, no me pude contener, la tenía a mi alcance, respiraba tranquilamente, olía tan rico, su piel tan suave, la acaricie con cariño, viendo que no se despertara, su cuerpito estaba tibio, me encantaba, lo encontraba delicioso, además era tan bella, estaba tratando de sentir sus tetitas, que le crecían de maravilla, mis dedos temblaban un poco, me daba cuenta de ello, se sentían tan bien, eran grandes y suaves le habían crecido desde la última vez que las sobe en el baño, por ello no pude contenerme, me excitaba demasiado, no pude contenerme, aprovechándola dormida empecé a besarla con cuidado, rosando mis labios con los suyos, no quería despertarla, pero fui metiéndole la lengua hasta el fondo de sus lindos labios rocitas, no sabía mucho de estas cosas, pero creo que le iba agarrando el truco, jugaba con todo su paladar, dientes y demás, igual mis manos comenzaron a manosearla por todas partes, desde sus tetitas, donde jugué con sus pezones, pasando por su cintura y llegué a sus nalguitas, que eran más grandes de lo esperado, y por segundos sobe su coñito, logrando que se humedeciera, mm quería seguir, aunque no era el momento, ella se sentía tan mal, no pudo contenerme, como tenía el sueño pesado aproveché para chuparle los pechos, así que le subí la playera para comenzar a alcanzar esas masas de carne, apenas las rocé con la lengua pero me supieron a gloría, quería mas de ese delicioso sabor, en verdad no podía creerlo, al menos por esa noche me aprovecharía, la tenía solo para mi, fui cuidadoso al ubicarme sobre ella, casi como si fuera a cogérmela de misionero, y tocaría sus chichis como si tratara de sacarles leche, me parecían preciosas, mientras mis manos jugaban con su vulva y culito, acercándola a mí para sentir con mi verga su tersa piel, estaba loco poseso por lo ocurrido, buscando satisfacer mis deseos, sacándome la verga para jalármela frente a ella, deseando darle directamente, veía su entrepierna apenas cubierta por un calzoncito que remarcaba su coñito delicioso, tenía ganas de perder el control, aunque no intentaría penetrarla, no era el momento, al menos entendía eso, aunque no me contuve al jalármela viendo toda su preciosa figura, me tenía al límite, pero me calmaría cuando me corriera en su vientre además que la vería despierta, mirándome incrédula, con eso me detendría, quedándonos a dormir juntos, al menos no me gritaría o parecido, pero si me asusté al verla desconcertada ante mi ataque nocturno.
Por desgracia, luego de eso el abuelo sería muy apegado a nosotros, o mejor dicho a Dianita, siempre quería consentirla, no lo tomé a mal después de lo ocurrido, por veces pensé que estaba siendo una figura familiar cariñosa, intentando consolar a su nieta, aunque a mi casi me hacía de lado, lo cual me estaba molestando un poco, porque cuando íbamos de compras me ignoraba, pero a Diana si lo quería se lo daba, lo cual me fastidio, y debido a mi acto de lujuria es que ella se comenzó a distanciar, me había pasado de largo, la manosee en un lugar peligroso, más no sabía cómo contentarme con ella porque el anciano no dejaba de incomodar, ni podía respirar junto a ella, de hecho se notaba que mi presencia le fastidiaba, haciéndome reflexionar sobre su actitud. Así pasarían 15 días, en los cuales al colmo de todo nos estábamos importunando, empezaba a comprenderlo, no soy tonto, quizás algo lento, es que no pensé que de todas las personas, el abuelo fuera capaz de eso, pero igual la estaba trabajando a Dianita, buscando coquetearle cuando llegaba a interrumpir, así cuando yo intentaba contentarme con ella, este hacia de las suyas molestándome, pero a diferencia mía que era bien inexperto, el anciano al contrario era muy astuto, así que solo podía interrumpir sus avances, además pasarían 2 cosas relevantes, se me perdería el celular, sin contar que Dianita se haría cada vez mas apegada a este desgraciado, haciéndome a un lado por completo, me sentía fatal, viéndola sonriente, melosa al lado de aquel desgastado hombre, que aún dejaba ver su verga parada en veces, lo que me hacia actuar de manera más agitada, pues no quería que me la quitaran, menos aquel vegete.
Sin embargo las cosas empeoraron, pasó que el abuelo se iba volviendo cada vez mas mañoso, empezando a sobarla mientras veían películas, primero en las piernitas, pero así fue avanzando, llegando a sus muslos, o de sus hombros hasta sus pechitos, le daba besos, en juegos quería enseñarle a hacerlo, tenerla en la cama como su hembra, le decía cosas en el oído, logrando que se sonrojara, de hecho pasarían 3 cosas que se volverían clave para que me diera cuenta que el viejo tramaba algo con Diana, aunque una no sabría que fue, pero me dijo que fuera a comprar algo, como se había caído, necesitaba una pomada. Yo quería llevarme a mi hermana, sin embargo me dijo que no porque necesitaba para cuidarle, era comprensible, así que me fui algo inquieto, parecía ser que como dejé algo de mi ropa se había tropezado, así que fui corriendo, y solo son ideas mías, pero creo que la manoseo, tocándole las tetillas, besándola, incluso estoy seguro que la hizo correrse, que enojado me hallaba, pero todo quedaría en un misterio, pues la encontraría sudado, agitada, sonrojada, no sé que tanto habrá pasado, pero casi podría jurar, por el olor que tuvo después, que alcanzó a tocarle la vulva, hasta sacarle un orgasmo, uno tan rico que la dejó en su cuarto el resto de la tarde.
Maldita sea, aunque no quería, me masturbé soñando en ser yo quien le hubiera tenido en la cama, sobando su coñito precioso, el cual podía oler, ella tenía ese aroma que me encantaba, como de putita en celo, sentir su cuerpo sujeto por el mío, lamerle las tetas, mientras la besaba, era una locura que me hacia hervir por dentro, tocarla con toda libertad, mientras cerraba sus ojitos por el placer, mientras se retorcía, mirándola tan caliente, era un deleite, que me enloquecía, tanto que no pude dejar de jalarme la verga, deseando metérsela. Además verla caliente, en serio, no sabría cómo llegar a esa situación, recordaba como la tuve en el baño, apenas cubierta por la espuma, pero ahora tenerla en la cama, lista para ser penetrada, mm, no podía sacármela de la cabeza, en especial soñaba con que me dijera algo como: manito soy tuya; mierda, me estaba enloqueciendo por dentro.
Luego de ello la segunda vez, el maldito viejo me convenció de hacerle una broma a Diana, hasta me ofreció un dinero, lo cual acepté para comprarme un celular nuevo, y caí en la maldita trampa, la cual salió demasiado bien, fue algo horrible, salí de la casa para treparme por el árbol que conectaba nuestros cuartos, así le fui a dar un susto con un traje de monstruo que tenía el vegete, como era de noche, me trepé por la ventana para saludarla, solo que usé un traje de espanto que si daba miedo, además pensé que la broma me dejaría que ella se calmara, poder volver a hablar con mi hermana, pero el viejo maldito me dejó fuera. Que desgraciado, el susto le hizo que ella saliera espantada, lo peor es que se quedara en su cuarto, e intenté llamarla, eso no era lo esperado, y lo mas ruin es que por más que intente entrar, no me abrió, solo pude imaginarme lo que ocurrió, la debió meter a su cuarto, donde la empezaría a besar, metiéndole mano por todas partes, desde sus tetitas que seguían creciendo hasta sus nalgas carnosas, o peor aún su coñito que gracias a su experiencia, lograba sacarle los jugos con facilidad, que maldito. Yo hubiera comenzado por los pechos, igual se los hubiera chupado sentido cada centímetro de su suave piel, aspirar su aroma tan rico, luego mis manos hubieran alcanzado su vientre, hasta llegar a su pubis, moviendo su vulva hasta hacerla escurrir con caricias, la abrazaría, le besaría, no sé si intentara el sexo oral aquel anciano, yo estaba deseando hacerlo, pero acercándome a la ventana, pude oírle gemir, solo quedándome con la idea de cuánto había querido ser yo quien le sacara esos sonidos, ese maldito anciano se me adelantó, jugaba con el cuerpo de Diana, haciéndola gozar, seguramente le abría las piernas, incluso le escuche decir:
Ya vez mijita, yo te quiero, te hare sentir bien, tu disfruta de este masajito mágico, cálmate, pronto olvidaras todo, en especial ese monstruo – decía el anciano mientras le hacía tantas cosas, y ella solo respondía con gemidos o quejidos de placer.
Me daba una idea de lo que hacía, estaba enfurecido, quería entrar a como diera lugar, pero los golpes que daba solo asustaban a mi hermana, haciendo que se entregara al anciano, y en medio de todo eso me di cuenta de algo mientras intentaba abrir las ventanas, mi celular comenzó a sonar con su tono personalizado, pensé que lo había perdido, pero no, estaba metido en un lugar de la sala, el maldito anciano lo tomó para que no pudiera comunicarme a casa, desgraciado, me las iba a pagar. Al final me tuve que quedar afuera, escondiéndome en una bodega de herramientas, hacia un frio tan fuerte porque estábamos cerca del bosque y las montañas, ahí aunque fuera verano podría haber peligro de nevada, sentí que me congelaba, apenas conseguí una frazada vieja, con olor a moho, al amanecer cuando me abrió la puerta lo empuje tan fuerte que lo tumbe, mi hermana se iba a quejar pero le grite furioso: maldito, me dijiste que era una broma, me dejaste fuera a propósito, casi me muero congelado, bien por ti Diana, si te haces la mayor tendrás más atención de papá, malditos, no los perdonaré; esas palabras asustaron a ambos, el abuelo no lo pensó bien, así que trataría de compensarme, pero en mi coraje no le dejé nada, aparte quería encontrar mi celular, pero lo guardó bajo llave en un estante y “se le perdió esta”, aparte que no dijo nada de eso, mientras tanto Dianita le dolió que le dijera esas cosas tan feas, incluso se puso a llorar, calmando todos sus ánimos, sin embargo no detendría al viejo mañoso, al menos por una semana, donde no intentaría nada con ella, e igual mi hermana perdía todo el ánimo ante los intentos de avance, tendrían que aguantar mi mal humor, no obstante luego pasarían 2 cosas más, que cambiarían para siempre nuestras vidas.
El viejo era demasiado astuto, no podía dejar de pensar en cómo acercarme a Diana, se notaba en su mirada las ganas que tenía de cogérsela, si muchas veces tenía la verga tiesa apuntando contra el culo o coño de mi hermana, y para mi desgracia aun faltaban 3 semanas antes de volver a casa, tenía tiempo de sobra, por desgracia yo era demasiado bruto para esos temas de seducción, además que estaba muy enojado por lo ocurrido, sin embargo pensando que se calmaría por cómo me trató, y en medio de todo pasaría esa tercera cosa que dije, la que sería muy relevante, nos teníamos que bañar, pero la destartalada bomba no era automática, sino que se tenía que prender con un aparato, me daba algo de miedo, sentía que me iba a electrocutar con solo estar cerca, incluso soltaba chispas en veces, como fuera el caso yo la había prendido un poco para asearme, cuando Diana se me acercó preguntando si podía seguir, no me importó, de hecho se notaba alterada, le hablaba como si le odiara, cosa que no le gustaba, parecía a punto de llorar al verme, pero le dije: adelante, llora, el abuelo te va a consolar, igual si me muero; eso la hizo encogerse de hombros y bajar la vista, sé que me porté mal. Me asee sin problemas, saliendo un poco inquieto, la verdad no dejaba de pensar en mi hermanita, quería verla desnuda, tener un encuentro con ella, aún soñaba con besarla bajo la regadera, irrumpir cuando se estuviera pasando el jabón por todo su precioso cuerpo, hacerla mía, jugar con sus pezones, luego con su lengüita, poder meterle la verga hasta el fondo, decirle que la quería, y ella sonriente me aceptara, dejándome que se la metiera hasta el fondo, entrando como un rey, mientras volvía a entregar sus pechos preciosos a mi boca, por ello saldría con una erección, que ella notaria inquieta, sonrojándose de manera inesperada, incluso llegué a pensar que podría humedecerse, o eso cuando acabó metiéndose a bañar, y casi por segundos pensé en espiarla, pero algo pasaría, aunque necesitaba encontrar un espacio por donde verla, incluso llegué a pensar en meterme a intentar algo, si mi abuelo le hacía cosas, era probable que tuviera más experiencia que yo, era detestable pero cierto, quizás podría aceptar que se la metiera para perdonarla, ya la veía como una puta de verdad, mi mente realmente volaba con todo lo que podría hacerle, pero mientras me perdía en mis fantasías el agua no alcanzó, por lo que pidió ayuda.
Carajo, no sabía dónde estaba el viejo, pero yo me acerqué, pensé que se le olvidó la toalla por lo que entré a dejarle una, y que gusto me di, pude ver a escasos centímetros el cuerpo de mi hermana apenas cubierto por una fina capa de espuma, aunque igual se notaba cada parte de su cuerpo, como sus pezones o su coñito lampiño, estos apenas eran ocultando, eran las partes más deliciosas de su figura, siendo mejor que cualquier porno, la miré con deseo, y ella se dio cuenta, se puso roja, no sabía que decirle, de hecho me faltaba sangre en la cabeza, deseaba hacerla mía. Ponerla contra la pared, sacarle el culito para penetrarla, sostener su cintura para poder apuntar bien, jugar con su coño antes de írsela metiendo, y de una sola vez encajarle la verga hasta hacerla chillar, en medio de eso agarrarle las tetas, que seguro estaban tiesas, duras, así comenzarla a someter como en los videos que me encantaban, era una verdadera locura, me encantaba esa imagen mental, violando a dianita hasta convertirla en mi esclava sexual. Ah, estaba sintiendo un hormigueo en todo mi ser, quería hacerle cosas, ella se agitaba, por segundos pensé que igual a mi estaba caliente, deseando sentir a un joven sobre ella, no a un anciano decrepito, dándole el placer que tanto le urgía, incluso con sus manos se tapaba su coñito carnoso, pero imaginaba que se estaba dando un gustito con la yema de sus dedos al estar así, desnudita frente a alguien, me hervía al tenerla así de cerca, creo que lo notó en mi mirada por qué luego no trató de cubrirse, pero pudo mas mi coraje por todo lo vivido cuando sucedió, a mitad de eso, llegó el anciano para decirme que le ayudara, que no alcanzaba un tubo, donde había una fuga.
Las cosas eran sencilla, el anciano arruinó una tubería para alejarme, y con cinismo me dejaría fuera de la casa una vez más para manosear a mi hermana en total libertad, solo que esta vez pude verles hacer cosas, porque a través de una ventanilla pude mirar como con el jabón comenzaba a tallarle su cuerpo, usándolo como consolador, lo iría metiendo poco a poco en la vulva de Dianita, haciéndole un movimiento bien rico, mientras este no dejaba de sobar sus enormes tetillas, la pobre estaba derrotada, contra la pared, alcancé a oírle decir:
Perate abuelito, nos va a ver Tad, esto no está bien – decía Diana, parecía que le quemaba la conciencia, pero el anciano le diría.
Nada de eso, me he estado aguantando una semana, no puedo resistir mas, eres mi hembra y ese Tadeo es solo un niño berrinchudo, no sabe cómo tratarte, veras que conmigo lo pasas mejor – decía loco el vejete este mientras dominaba el cuerpo de ella con un gusto inesperado, que estaba viendo por una pequeña ventana, casi podría jurar que se burlaba de mi.
Estaba prácticamente masturbando a su nieta mientras, le comía las tetas, siendo tan grandes y deliciosas, creo que de poder la iba a violar, alcanzaba a notar como la verga se la tenía toda hinchada en sus pantalones, apuntando contra su lindo coño que no tenía nada más que una ligera espuma cubriéndole, lista para metérsela, ella solo se aferraba a la pared perdida en el calor que su coño le daba, sin poder resistirse, entregada a esas caricias, que eran demasiado para ella, y antes que me diera cuenta, se estaba corriendo, lo note por la forma en que la espuma del jabón se movía entre sus piernas, casi parecía que se había orinado, era una locura, hasta me pareció oler su aroma femenino. En verdad quería matar al abuelo por robarme a mi hermana, por estar haciendo las cosas que yo tanto quería hacer, era como el maldito Reinaldo con Amanda, pero en mal momento pasaría lo que tanto temía, la vieja bomba tronó por culpa de la humedad del tubo roto, y durante el accidente me daría una maldita descarga eléctrica, aparte que tronaría bastante fuerte, retumbaría la casa.
MANITO – alcancé a escuchar a mi hermana antes de perder el conocimiento.
No sé cuánto tiempo duré inconsciente, pero no fue tanto como ellos pensaban, por suerte estaba joven, y el médico que me atendió era un anciano decrepito que necesitaba actualizar sus datos o retirarse, porque le escuché decir: no es grave, pero despertará hasta mañana, con suerte; mi hermana lloraba desconsolada, apenas vestía un camisón rosa, yo apenas podía entender algo, no podía moverme, estaba aturdido por la descarga, adolorido por la explosión, aunque al oír al anciano quería levantarme a matarlo, parecía que me había quemado un par de dedos, que rosaron el cable de la bomba, me di un buen golpe al salir aventado, todo era culpa del abuelo por andar de caliente, estaba furioso, sin embargo me hallaba fuera de peligro. Lo siguiente solo son mis sospechas, pero el maldito anciano ese nuevamente no pensó bien las cosas, me iba a matar por violar a Diana, le faltaba sangre en el cerebro, pero igual no se contuvo, una vez que se despidió del médico, mientras estaba convaleciente, aunque mi hermanita quería pasar tiempo cuidándome, este llegó para llevársela, diciéndole “déjalo descansar”, esos fueron sus 3 manoseos, o momentos especiales, solo que lo peor estaba por ocurrir, miserable.
Para consolarla, la llevó a su cuarto, maldito viejo puto que dejaría la puerta abierta, y comenzaría a besarla, le daba cariñitos para que se sintiera mejor, iba con todo, lamería sus pechos, sobaría sus nalgas, como ya era noche, no había peligro, así que empezaba a jugar con el cuerpo de Dianita, quien respondía fácilmente a esos toques propios del viejo experimentado, quien sabía perfectamente lo que estaba haciendo, sacándole unos fuertes gemidos que no podían ser “contenidos por una puerta”, solo que no hacía falta, me creían noqueado, no iba a hacer nada en contra de este debido a mi condición, así que la fue desnudando dejándola como llegó al mundo, y creo que finalmente le comería la vulva, porque alcancé a escuchar unos gemidos diferentes y además ella dijo:
Para abuelito, ahí no, está sucio – decía Diana con la voz quebrada.
Mas el viejo no le hizo caso, estaba enloquecido tratando de hacer a su nieta de 12 años su zorra personal, no podía resistirse, la pobre estaba atrapada en tantas emociones que le era imposible aguantar todo eso, mientras que yo solo podía imaginar lo que hacía, solo escuchaba los gemidos de Diana pero de repente se calló algo pasaba, eso no me gustaba, así que hice un maldito esfuerzo, aunque todo me dolía, y es que me puse a pensar, mi celular, pudo mas mi ira, en especial cuando la escuche decir:
Abuelito que haces, espera, no estoy lista – después de eso Diana grito, y eso me despertó.
Mi hermana estaba siendo embestida por una verga, la habían penetrado de un solo movimiento, sangraba como la virgen que era, chillaba, le dolía, no estaba contenta, lloraba, el viejo se había propasado, tomando su virginidad sin pensarlo, pero se sentía perfectamente, sometiéndola, entre embestidas con su ritmo personal le agarraba las tetas, miraba como es que logró su cometido, cogerse a su nieta antes que acabara el viaje, y decía contento:
Esa es mi hembra, desde ahora soy tu macho, y vas a dormir en mi cama, no te preocupes por Tad, ese no vale nada, aquí tienes algo que te puede dar todo lo que quieras putita – decía con lujuria el abuelo sin escuchar más que los gritillos de Diana.
Abuelo me duele, ah, para, ah – decía mi hermanita, pero solo fue temporal, como era de esperarse su cuerpo reaccionaría ante las caricias y las embestidas del sabiondo anciano, quien era bueno para moverse dándole su gusto.
La estaría cogiendo con fuerza, parecía un animal enloquecido, aunque igual no podía hacer tanto, por sus dolores de cadera, y por momentos ella le dolería, pero antes que pudiera reaccionar, esta empezaba a sentir placer, propio de tanta estimulación, logrando confundir a la niña quien se rendía ante el maldito anciano, que ya se sentía su dueño, moviendo en un esfuerzo su verga con tanto fervor, que no pudo aguantar mucho, se corrió, pero como si eso no fuera suficiente la pondría de lado, para tocarle las tetas mientras le cogía desesperado, podía escuchar todo mientras hacía mis cosas, también le hizo cabalgarle, era muy escandaloso, pero quería ver sus tetas moverse, era un espectáculo increíble, estas casi se bamboleaban en un ritmo que te perdía, y por desgracia en cada posición acabaría corriéndose dentro de la vulvita jugosa, que sangraba por ser desflorada, mientras Dianita se dejaba hacer, ella chillaba, se quejaba un poco, pero no tenía fuerzas para resistirse, además no sabía si era por placer o dolor, apenas estaba consciente de lo ocurrido, aunque intentaría metérselo por el culo, pero este era demasiado estrecho, ella se quejó feo, por lo que le dijo:
Ni modo, mañana antes que despierte el Tadeo te romperé el culo, solo necesito descansar, putita – decía el viejo antes de acabar por acostarse, tomándola como si la reclamara para él.
El viejo se fue a dormir sin imaginar que lo había grabado todo, rompí el mueble para recuperar mi celular, bueno, al menos tomé la ultima parte, pues mi equipo estaba descargado, con apenas 10 minutos de batería, aunque la cámara al grabar acabaría con lo que quedaba en menos tiempo, apenas pude tomar vídeo de eso ultimo para tener mi venganza sobre él miserable anciano, a diferencia del cuento que leí, yo no me iba a tentar el corazón, estaba harto que me tomaran como un tonto. Durmieron bien, o al menos el abuelo, la primera en despertarse fue Diana, casi de madrugada, quizás no se sentía bien por todo lo ocurrido, no lo sé, poco me importaba, esta apenas se puso su playera camisón y un calzón, seguro notó la sangre de su vulva desflorada, fue a verme, pero no me encontró en la cama, eso le asustó mucho para bajo buscarme, se alegró mucho, se me acercó, seguro quería abrazarme, sin embargo con la voz cargada de odio le dije:
Siempre me pareciste bonita, la niña más bella del mundo, me gustabas mucho, quería aprovechar este viaje para que fuéramos cercanos, pero el viejo se me adelanto, nunca me dejó decirte nada, ahora casi me mata, ni te me acerques, solo eres la sucia puta de ese viejo mañoso, los odio – le dije, le mire con repudio y desprecio, sorprendiéndola tanto, que se alejó de mi para encerrarse en su cuarto llorando.


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