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Fantasías / Parodias, Incestos en Familia, Voyeur / Exhibicionismo

Corazón Prohibido 8

Un reencuentro deseado, una pasión que no había terminado, y verdades eróticas entre Diana y Tadeo son reveladas… .
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo está para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…

8

 

Pasaríamos la siguiente hora cogiendo de manera casi salvaje, necesitábamos recuperar el tiempo perdido, reconocer nuestros cuerpos en tan intimo contacto era el principio, además la veía tan preciosa, sus pechos le crecieron tanto, eran como toronjas maduras, su vientre plano aunque con una ligera capa de gracita que le hacía ver tan sensual, me calentaba demasiado, además sus muslos simplemente perfectos, y cubiertos por esas medias la hacían ver irresistible, me besaba en los labios, y me sabia a gloria estar a su lado, sus caricias calmaban mi corazón mientras la sujetaba de la cintura, nos movíamos en un ritmo intimo dirigido por mi pero que le gustaba tanto, quería sentirse parte de mi, de hecho sus manos tocaban mis pectorales, también mis duros brazos, a Dianita le gustaba lo que tenía enfrente, su mirada reflejaba una excitación que me hacía sentir tan bien, restregaba su figura como antes, no, ahora resultaba más intensa, en especial cuando su sexo que no dejaba de escurrir se agitaba con fugaces orgasmos, casi parecía como si me quisiera marcar como suyo, y yo no me contenía, por fin la tenía después de tantos años, pero la pasión era demasiada, me corría en su interior, aunque ella no dejaba de tener esas corridas, parecía una niña golosa siendo yo su caramelo favorito, no íbamos a acabar en solo un encuentro, esto solo era un saludo.

Realmente duramos poco, quizás 1 hora, con el deseo que cargábamos, las cosas volverían a arder luego, quizás por varios días, en verdad ya no dejaría que me quitaran a mi Diana, lo había decidido, seguro ella estaba de acuerdo, así que al acabar con ese “hola” nos quedamos en la cama charlando como cuando chicos, que nos escondíamos de nuestros padres, así me contó de todos los engaños que sufrió por culpa de ambos, no comprendieron que ella se había enamorado, igual yo, haciéndole pasar tantos malos momentos, me contó con especial dolor como en la fiesta de XV le prometieron que estaría presente, y ella aguardó con esperanzas, acabó llorando a mitad de la celebración cuando se dio cuenta de la mentira arruinado todo, escapándose entre llantos de la fiesta, dejándolos como malos padres, y estos se inventaron una mala escusa de un pony, por ello intentó comunicarse conmigo, eso les molestó, pero se aprovecharon para engañarla, haciendo todo lo que ambos querían para que le dejaran verme, cumplió con esos caprichos, pero jamás hicieron nada, acabando tan desmoralizada que no pudo aguantarlo, por ello en su depresión fue abordada por Jaime, quien la emborrachó para violarla, dejándola embarazada, y para evitar el escándalo inventaron una relación intima, los hicieron casarse, para aminorar el problema, pero ella jamás se los perdonó, y en su momento cuando fueron a conocer a su nieta le dijo a papá: arruinaste mi vida, me obligaste a casar con un miserable igual al abuelo, no me busques mas, te odio; eso le afecto al viejo, incluso mamá intento cachetearla por ser tan grosera, pero ella se defendió golpeándola con un jarrón de vidrio rasgándole la cara. Ahí me di cuenta que durante eso debió ser cuando papá me visitó, esperaba que yo le arreglara el problema, pero no le sirvió de nada, incluso le fue peor, regresó golpeado, mi mamá se enojó, quería venir a verme, pero le advirtió que no lo hiciera, porque seguramente le haría lo mismo (tenía razón), era un desastre, parecía que se dieron cuenta del enorme problema que causaron, pero no tenían forma de resolver nada, cuando mi hermana se enteró de lo ocurrido se burlo, incluso Paty le recriminó todo eso, pero mi mujer le diría: si supieras lo que tus papis le hicieron al pobre Tadeo, entenderías porque lo golpeo así; palabras que causaron una duda en la más pequeña de mis hermanas, haciendo difícil la convivencia, pues Patricia quería saber ¿Quién era yo? O ¿Qué me hicieron? Lo cual empeoró todo. Por desgracia Diana realmente la pasó mal, Jaime era un gigoló que poco caso le hacía, odiaba estar casado al principio, violarla solo fue una “travesura”, ni caso le hizo a su hija cuando nació, solo el abuelo paterno la frecuentaba, quien era un viejo ridículo, demasiado metido en su aire de soy rico, tampoco lo quería tener cerca, todos en esa familia eran odiosos, pero no tenía a donde ir, además que el suegro le diría a su hijo que debía asegurar la fortuna de mi padre, así que volvió a embarazarla, aunque mi hermana no se dejó, tomaba pastillas, solo que al notarlo el suegro las cambio por dulces, quedando preñada en poco tiempo, estaba sola en medio de esos 2 monstruos, teniendo que cuidar a sus bebes, Tania y Talía, nombres que les puso por mí, Tadeo, aunque nadie se dio cuenta de ello.

Mi padre con el tiempo intentó acercarse a Diana, una vez que se recupero, quería ver a sus nietas, pero no se le dejó, notaba como todo lo que hizo no tuvo sentido, yo lo iba a matar, su hija mayor lo despreciaba y la más pequeña desconfiaba porque no le decían nada, igual mamá ya no salía, la cicatriz en la cara le atormentaba, se estaba volviendo loca por perder su belleza, pues a sus años lucia como una señora preciosa, muy elegante, pero jamás pensaron en irme a buscar y pedirme perdón, tarde se dieron cuenta que acabaron con la familia por sus malas decisiones. Testigo de todo fue Patricia, quien le contaría como el viejo entró en depresión, pues los negocios ya no le salían bien, quería ver a sus nietecitas, pero su hija lo corría diciéndole: lárgate, no quiero que ensucies a mis niñas; ya no sabía cómo estar bien con ambas, Patricia quería respuestas que se negaban a darle, estaba perdido en sus lamentos, por lo que según dijeron las autoridades en un descuido paso el alto y un camión se llevó su carro, aunque había sospechas de algo más. Desde ese día nuestra madre jamás pudo recuperarse, su hija exigía respuestas, estaba cansada de no entender nada, porque su familia se fue al demonio, pero ella en su soberbia no respondió, aun quería creer que tuvo la razón, pero terminó dejándose morir, no comía bien, dormía poco, se tomaba muchas pastillas, su mente se quebraba, al final acabaría perdiendo el equilibrio por su debilidad al bajar unas escaleras y caería a su muerte, ahí fue cuando Paty ganaría relevancia frente a ciertos personajes.

Diana no estaba contenta con su matrimonio, su marido era un puto imbécil que incluso metía golfas a la casa cuando ella estuvo embarazada, quería el divorcio, pero el suegro la contenía, parecía ser que le convencía que de hacerlo algo malo le pasaría, sin embargo, cansada de ese juego mi hermana acepto sacando una navaja para decir: adelante, máteme o lo hago yo misma, prefiero eso a seguir aquí; eso heló la sangre del anciano, quien no sabía cómo retener a Dianita en la familia, era obvio que querían la herencia, y cuando Paty quedó huérfana, sobornaron a los tíos para quedarse con su custodia, logrando así obligar a mi mujer a cooperar, pues pese a lo que decía, no quería perder a lo último que le quedaba. Por suerte todo esto terminaría causando la caída de esa farsa, cuando el suegro no cumpliera con su parte del trato, pagar una suma por la custodia de Patricia, terminó enemistándose hasta entrar a los juzgados, empezando un pleito legal bastante serio que se iría alargando durante los últimos 2 años, donde no llegaban a ninguna parte gracias a los abogados mañosos, por lo que mi tía al saber de la muerte del abuelo, se acordó de mi existencia, siendo el primogénito, pues mi padre por sentirse el importante no cambio el testamento (el único documento donde seguía vigente mi existencia), yo tenía autoridad sobre los bienes y demás, por ello apoyado por mis tíos, siguieron el proceso que llevaba atorado desde hace meses, pero ahora me buscaron, siendo su AS bajo la manga, pues realmente pude acabar con todo el problema, pues dadas las circunstancias, el abogado se rindió cuando se enteró que no le iban a pagar, aparte que no sabía que estaba haciendo aparte de dar sobornos, pues no es que fuera bueno, sino que dejaba que las cosas pasaran y atoraba todos los procesos, desesperando incluso al juez.

Entonces eso fue lo que pasó, cuando llegaste me emocione mucho, te veías tan guapo, me volví a enamorar de ti, mas cuando encaraste a Jaime diciéndole corrupto y violador, fue un sueño hecho realidad, volviste por mi ¿verdad? Tadeo – me dijo Diana llamándome un poco la atención mientras apoyaba su cuerpo sobre el mío.

Si, jamás pude olvidarte, aunque estuve con otras, en tu fiesta de quinceañera me deprimí mucho, la tía Carola apenas me consiguió una foto tuya que fue mi consuelo durante las noches, pero todo acabó cuando te vi en la boda, creí que te habías casado por amor, que me olvidaste, por eso no traté de contactarte, es que me dejaron lejos sin medios,  pero cuando supe la verdad, tenía que saber si aun me querías, aunque me dolía que tuvieras hijas, más nunca deje de amarte, por eso nunca me case, aunque intente tener noviazgos aparte – le dije besándole la frente, acariciando su precioso cuerpo sobre mí.

Ellas debieron ser tu hijas, no de ese maldito, las amo mucho, fueron mi razón de seguir viva, y espero que las puedas aceptar, porque yo te prometo que haré lo posible para – no necesitaba escuchar esas palabras de Diana, siempre fue el amor de mi vida, la detuve dándole un beso en los labios para calmarla, y ella me sonrió.

Estábamos en la cama, desnudos, nuestros cuerpos pegados, compartiendo calor, era verano, pero no importaba, ese contacto era delicioso en especial el de sus pechos, se veían preciosos, no sabía que iba a hacer, Tania y Talía no eran mis hijas, sin embargo quería tanto a Diana que por ella las tomaría como mías, además seria mi venganza contra el miserable suegro, quien aún seguía libre, faltó a la cena, por ello no fue arrestado todavía, aunque le tenía una sorpresa a ambos, aunque eso sería después, ahora necesitaba recuperar el tiempo perdido, y tener a mi mujer así era un deleite. Pasarían unos 15 minutos antes que nos sacaran de la cama, era Patricia quien venía a vernos, aun ignoraba que era su hermano, y al ver que nos vestíamos se sintió extrañada, ¿Qué clase de negociaciones tuvimos? Fue su duda, pero no había tiempo, el padre de Jaime estaba ahí, queriendo jugar con sus nietas, aunque al oírle me molestó, era un viejo elitista y grosero, que le estaba enseñando basura a las niñas, quienes solo lo oían maldecir por la situación de su hijo, y muy para su sorpresa Diana llegaría para tomar a ambas niñas diciéndoles: niñas, no se acerquen a este viejo, está loco, solo dice tonterías; eso le molestó al vegete, que casi querría tomarlas por la fuerza, pero las nenas se aferraron a su madre asustadas.

Bien Diana, tenemos que hacer algo, no sé como lo hicieron tus tíos, pero lograron meter a prisión a Jaime, hasta lo golpearon muy feo, necesito que digas que es mentira lo de la violación, que lo amas y eso, luego haremos un trato con los trabajadores para callarlos, entiendes lo que te digo verdad, o quieres que ponga las cosas en otros términos – decía el viejo pero la cara de su “nuera” le decía que no iba a apoyarle en nada, agregando: sabes lo que pasará si te niegas.

Señor, está amenazando a mi hermana – intervino nerviosa Paty alejándose de mí, pues permanecía oculto en la planta alta conmigo.

Si, hermanita, siempre lo ha hecho, sino te provocara un accidente como a papá, o eso intuyo, porque él era buen conductor, aunque estaba malo, te lo dije, ni Jaime o este viejo eran buenas personas, solo fingen serlo para que les aplaudan, ahora escúcheme usted, lárguese, no se acerque a mis niñas de nuevo, no son sus nietas más, su hijo jamás fue mi esposo, solo era un vividor al que me obligaron aguantar, ustedes fueron un castigo por culpa de mi padre, pero eso se acabó, aparte ya no tiene el control de la empresa, eso nunca fue mío, lo sabría si fuera listo, sin embargo jamás se dio cuenta por la estupidez de papito – sentenció Diana severa.

Eso es mío, por herencia y derecho, ahora espere un momento, porque usted también es responsable de los problemas de la empresa, las autoridades vienen a llevarselo, no se preocupe, yo me encargaré de cuidarlas a ellas, no soy como la patética basura que es su hijo, que no atendió al juicio, de hecho crio a un reverendo estúpido, para retirar los cargos de abuso marital le hice que firmara un papel anoche, Jaime ni lo leyó cuando lo firmó, ahora Dianita es dueña de su porcentaje de la empresa, y ustedes no tienen nada, aparte que legalmente están divorciados, perdió el 100% de todo lo que tenia, están en la ruina – agregué apareciendo con el papel en mano para apoyar a Diana, quien me sonrió por actuar justo a tiempo, aparte que no sabía eso.

Por desgracia para el viejo no esperó eso, perdió los colores, terminar en la cárcel era su única esperanza de salir con algo de dignidad, pues de escaparse o lo que sea, solo lo convertiría en un prófugo, el cual sería vago rechazado, y realmente, hice la llamada para que llegaran por el vegete, quien seria arrestado por todos sus abusos en la compañía, así como violencia familiar y demás, incluso revisarían si estaba involucrado con las muertes de mis padres, pero al cabo de unos minutos, los policías terminaron dejándonos solos, claro, después de unas explicaciones, de dar testimonios, donde todas se desahogaron, quedando tan mal el viejo, siendo visto por sus nietas con horror, no querían que les tocara. Al terminar Diana me pidió que fuéramos a comer, ahí tendríamos una charla importante, aunque no llegamos a un gran restaurante elegante, sino a una de esas cadenas de negocios con juegos para niños, donde Paty fue a jugar junto a Tanía, mientras que Talía se quedaba con nosotros, aunque estaba más ocupada con un peluche que le regalaron en una cajita sonriente, pero nosotros fuimos aclarando las cosas, aún nos queríamos, eso no iba a cambiar, deseábamos estar juntos, como pareja, era extraño, había demasiadas cosas en contra, nada de eso nos importaba, aceptaría ser el padre de las niñas, pues siendo hermanos era riesgoso que tuviéramos hijos, aclaramos algunas cosas, acordamos decirle la verdad a Patricia quien pensaba que era el amante de su hermana.

Durante la noche, cuando las niñas durmieron nos reunimos los 3, se notaba que Paty no estaba cómoda con mi presencia, quería que me fuera de la casa, aunque legalmente esa mansión era mía desde ese momento, nos quedamos tomando un poco de té para comenzar a explicar, se notaba desconfiada, sin embargo cuando le conté cosas de ella, cuando era bebe, se sintió extraña, luego Diana fue interviniendo, entre los 2 aclaramos la situación, explicando la historias, mencionando al anciano, el abuelo de los 3, lo que nos hizo, como se dio algo entre los 2, el enojo de nuestro padre que me sacó a golpes de su vida cuando lo descubrió, lo cual la confundió, porque entendía que yo era de la familia, y como mi ausencia trajo desgracias a Diana, quien trataba de mantener una verdad en secreto hasta el final.

Esperen, creo que ya entiendo, entonces tu eres familia, joven Tadeo, eso lo comprendo, no eres un extraño como pensé, de hecho eras muy cercano y debido a un error que tiene que ver contigo hermana, es que te corrieron, te mandaron con la hermana de mamá ¿Carola? pero es que no acabo de entender ¿Cuál es el problema? – decía Paty confundida, se notaba muy inocente, a su edad Dianita era más picara o entendida de asuntos sexuales, nuestros padres nunca le dejaron ver nada, la tenían en la ignorancia.

Ese es el punto hermanita, escúchame bien porque es difícil, Tadeo es nuestro hermano mayor, pero somos amantes, nos enamoramos cuando era un poco mayor que tú, y no lo he dejado de quererlo desde ese entonces, ahora piensa lo que te dije, si quieres pregunta a tus amigos, más no digas que soy yo, o te meterás en problemas, así te darás cuenta de todo lo que sufrimos – aclaró Diana, dejando confundida a Paty, quien al saber que tenía un hermano mayor se acercó llorosa, tratando de reconocerme, entendiendo que estaba mal, y acabó por abrazarme.

Realmente me borraron mis padres de la familia, Patricia no entendía porque, pero se daba cuenta del error que se cometió, se aferró a mí, para entender algo, y se dio cuenta de la realidad, yo jamás la iba a lastimar, lo cual ayudó a nuestra convivencia futura, sin embargo las cosas no terminaban, eso tardaría. En los siguientes días tomaría acciones legales para alejar a mis tíos con órdenes de restricción, había estado reuniendo pruebas de sus abusos, lo cual fue sencillo, eso les fastidio, pero después de un pequeño escándalo en los medios cerraron la boca, de hecho el homosexual se iría de la ciudad, aunque siendo una Dragqueen o lo que fuera, no importaba, actuaba en teatro en obras, así que se las arreglaría lejos, Jaime y su padre acabaron en la ruina, encerrados con al menos 20 años cada uno de prisión sin derecho a fianza, mientras que yo tomaba control de la empresa pues prácticamente tenía el control mayoritario, y debo aclarar, es un negocio que mueve materias primas, o productos procesados, así que mandé unos apoyos a Manuel para que arreglaran su negocio, además de un impulso económico, lo cual fue bien recibido. Ahora bien regresando con mi nueva familia, a la quincena de mi llegada Paty finalmente nos entendió, éramos hermanos, pero enamorados, un amor prohibido, mal visto por la sociedad, sin embargo solo nos tenía a nosotros, así que aceptaría, además todo eso era culpa de nuestros padres, quienes nunca le dijeron la verdad, eso la terminó por herir, además otras cosas pasarían con Tania y Talía, en el mejor de los casos, estaba tratando de agradarles, pues era duro para ambas, era un extraño tomando el lugar de su padre, aunque este era una figura que nunca les hizo caso, por el contrario, les lastimo junto a su madre, era un tipo patético, por lo que al llegar con un enorme peluche para cada una y chocolates, la niña mayor se me quedo viendo extrañada, mientras que la chiquita, bueno ella me tomó fácil como alguien bueno, empezando a aferrarse a mí, siendo este de las situaciones normales, porque se darían otras diferentes.

Con Diana mi relación se volvía más intensa, era lo que deseaba, caminábamos por la calle, tomados de la mano como si fuéramos pareja, debido a ciertos rasgos no nos confundían con familia (yo era morenito ella blanca), de hecho me divertía que un niño vendiendo flores llegara diciéndome: vamos joven, cómprele flores a su novia; y con gusto lo hacía, parecíamos una pareja normal, nos podíamos besar sin que nadie nos dijera nada, como nuestros padres nos separaron, repudiándome hasta el hartazgo, nadie sabía quién era yo después de tantos años, así que podía tomar de la cintura a mi Dianita para besarla con pasión, como prometiéndole que en la casa haríamos cosas más ardientes. No mentía, aunque pasarían situaciones inesperadas, como cuando al bañarnos en la tina no pude contenerme, tomé de la cintura a mi mujer para hacerlo ahí, verla apenas cubierta con espuma me resultaba irresistible, ella no se negó, al contrario se dejo ensartar quedando sentada sobre mí, nos movíamos lentamente, disfrutando del agua caliente, mientras la abrazaba, sobando cada parte, en especial sus pechos, le besaba el cuello, siempre con lentos movimientos en nuestros sexos que alargaban el placer, me encantaba la mujer en que se había convertido, tan sensual, se dejaba amar totalmente, de hecho ansiaba mi cercanía, sin embargo algo extraño ocurriría, pues las niñas llegarían. Era la costumbre que su madre las ayudara a limpiarse cuando ella se bañaba, pero como ahora estaba conmigo, las niñas entraron algo cohibidas, prácticamente era un baño para ellas 3, y justo cuando gemía de manera tan deliciosa, las 2 nenas entraban para unirse como siempre lo habían hecho, llegando a mitad de nuestro ardiente encuentro, lo que me dejó paralizado, tieso, pues pude ver como ambas dulzuras se desvestían para dejarme ver su figura al natural, lo que era algo inesperado y muy excitante, pues al menos sus caritas y culitos eran como los de su madre, quien al verlas trato de actuar natural aunque al moverse, tratando de tomar distancia, tuvo un pequeño accidente, resbalando se pudo clavar mas mi verga, gimiendo un poco más fuerte, dedicándome una mirada inquieta, pues estaba como horno, ardiendo por dentro, y me empecé a mover un poco más para terminar, lo que ambos deseábamos hacer, era un deleite.

Mami, estás bien, te duele algo – dijo Tania, la niña de 4 quien era blanquita como su madre, de cabello castaño rubio como Jaime, y de ojos azules.

Estas enojada mami – dijo Talía quien tendría 2 años, siendo un poco más morenita, quizás sacado de su abuela, pero de cabello como su madre, igual que sus ojos.

Estoy bien preciosas, es solo que Tadeo y yo estábamos jugando un poco, me estaba haciendo unas cosquillas que se sienten muy bien, el muy travieso me hizo gemir de gusto, eso es todo – dijo Diana manteniéndose penetrada, no pudo levantarse, estaba perdida contra mis caderas.

Las niñas lo aceptaron con agrado, no reconocían esa cara en su mami, y se quedaron a nuestro lado bañándose, cuestión que era muy excitante, prácticamente me estaba cogiendo a su madre enfrente de ellas, le metía la verga hasta el fondo mientras hablábamos, y si no veían lo que pasaba era porque el agua estaba llena de espuma con aroma a flores, todo se volvió extraño, pero tan candente, la penetraba lentamente, Diana no podía creerlo, pero lo estábamos pasando bien, y sus hijas sin darse cuenta, solo me veían con curiosidad, aunque Talía me dedicaba unas miradillas llenas de dudas, en especial cuando logré correrme dentro de mi mujer, consiguiendo que ella se corriera junto conmigo, acabando en una respiración agitada, que evidenciaba nuestra pequeña picardía, y me preguntó si estaba bien, por lo que le contesté.

Claro preciosa, es que cuando le hago esas cosquillas especiales a su mami yo también lo paso bien, llega un momento en que es como un Boom, una explosión de felicidad – le respondí apoyando a mi mujer quien me sonrió contenta con una mirada de complicidad.

Ambas nenas se me quedaron viendo fijamente, en especial cuando salí, dejando ver mi verga flácida, después de la tremenda corrida era obvio, aunque podría enderezarse pronto ante la tensión sexual, en especial al ver como escurría Diana de su entrepierna, la cual estaba afeitada, lo cual me dejaba en las noches saborearla mejor, pero al notar mis ojos se quedaba sonrojada, me sonreía tímida, sabiendo lo que sucedería después entre ambos, aquello fue una locura, pero lo pasamos de maravilla. Más no sería lo único, era mi momento, nunca dejaba de estar romántico buscando a mi hermana, era la mujer más bella ante mis ojos, y tenerla de vuelta en mi vida, me hacía sentir tan emocionado, le llevaba flores, regalos para las niñas, salíamos en familia cada que podíamos, pasando preciosos momentos, no dejaba de intentar algo con Diana, besos, caricias, abrazos, por eso cuando llegaba la noche, robaba el lugar de Jaime en su cama, me cogía a mi hermana con una pasión sin límites, recuerdo que en una ocasión la deje cabalgarme, ella me enterraba sus uñas mientras movía sus caderas, sobre mi verga, su coño parecía chuparme de manera exquisita, en cada vaivén por inercia entraba a su interior con un ritmo tan embriagador, me recibía con cariño, escurriendo tanto que su olor me encendía, tomaba sus muslos para controlar un poco más el movimiento, ella le encantaba, me sonreía, jalando un poco mi cabeza para que le chupara los pechos, en esa ocasión estábamos desnudos, porque en otras usaba conjuntos de lencería que me encantaban, tenía muchos guardados, pero nunca los uso con su ex, aunque este le quería ver con ellos, pero se negaba, diciendo cosas como no eran su talla, mentira, se le veían excelentes, las transparencias con su piel eran una locura, no me dejaba de calentar con esa imagen, necesitaba descargarme dentro suyo, aunque fuera riesgoso quería preñarla, algo en mi orgullo masculino me gritaba eso, necesitaba hacerla mía, sentirla como mi mujer por completo, o en eso pensaba cuando sucedió algo inesperado, entre jadeos o palabras llenas de erotismo, unos ojitos se asomaban a un lado de la cama, y nos interrumpirían.

Mami, estás bien – decía la pequeña Talía llegando inocentemente.

No te está haciendo daño como papá – agregó envalentonada Tanía al verse descubierta.

Justo en ese momento no pude contenerme, acabé corriéndome dentro de Diana provocándole un tremendo orgasmo a ella, que le causaría casi un desfallecer, quedando sobre mí, aunque al verse con sus hijas les diría que subieran, era algo inquietante, pero nos acomodamos, y no sé porque pero las niñas se desvistieron, supongo que como nosotros estábamos desnudos, creyeron que debían hacerlo, nuevamente dejándome ver más de lo debido, pero eso me dejó inquieto, mas cuando se me quedó viendo la más pequeña, a lo que le dije:

Solo estábamos jugando preciosa, como en el baño – le dije y la niña se me acurrucó más confiada, buscando mi cariño, pero la otra no terminaba de confiar, así que esperó que mami le dijera algo.

Tesoro, tranquila, estos son juegos que los papis y mamis hacen cuando se quieren mucho, es normal – decía Diana abrazando a la mayor de sus niñas.

Pero no te veías bien cuando papá te hacia algo así – aclaró Tania algo inquieta.

Como dije, los papis y mamis que se quieren mucho, pero lo sabes tesoro, papa Jaime era un abusivo, ni te dio algo bonito en tu cumpleaños o a tu hermanita, solo se juntaba a beber con sus amigotes hasta vomitar, cuantas veces te hablaba feo, por eso no lo aguantaba, y cuando quería jugar, no me gustaba, era brusco, como los niños de la guardería que se portan feo, por eso quiero mucho a Tadeo, el me ama tanto, cuando jugamos me siento en las nubes, me hace pasarlo bien, aunque estos son juegos privados – le decía Diana haciéndole cosquillas en la pancita a la niña que se rio divertida.

Eso sería algo inquietante, las niñas comenzarían a buscarnos cada vez que estábamos solos, haciendo el amor, ya fuera en la cama en el baño o en cada oportunidad, por suerte lo supimos manejar, porque en serio estábamos que ardíamos de deseo uno por otro, incluso una vez en la sala de comedor y sofá lo terminamos haciendo, un masaje de pies acababa en una sesión de sexo, o algo como la simple convivencia, igual llegaba a una sesión de sexo intenso, donde la terminaba embistiendo entre caricias, alcanzando el calor de su cuerpo, mientras nos decíamos cosas como: te amo, me encantas, te deseo, hazme el amor, no te detengas, soy solo tuya; que por suerte eran tomadas como muestras de afecto sinceras mientras le iba metiendo la verga hasta el fondo, logrando que escurriera, calmando todo el ambiente cuando las niñas nos veían curiosas. Con el paso del tiempo, un par de meses, mi presencia fue bien recibida, Patricia fue entendiendo que nuestros padres fueron injustos conmigo, cometimos un error, eso era cierto, pero ellos hicieron mucho más daño castigándonos y haciendo todo aquello solo por el “qué dirán”, mi relación con Diana era la de un matrimonio perfecto, aunque no estábamos casados, siempre estaba contento de tenerla a un lado, jamás me enojaba, la miraba con un deseo irrefrenable, de hecho las niñas comenzaron a llamarme papá gradualmente, lo cual me dio directo en el corazón, me empecé a encariñar tanto con ellas, para tratarlas como mis hijas, la primera sería Talía, quien necesitaba mucho de una figura paterna respetable, era una chiquilla adorable que se me empezó a abrazar y le daba pequeños besos en su mejilla haciéndola reír (me contó Diana que Jaime nunca hizo eso con la bebe), luego se nos uniría Tania, quien era más desconfiada, pero el cariño que le mostraba a su madre, o los buenos momentos que pasábamos juntos, hicieron que se fuera acercando gradualmente, hasta que llegaba el punto en que ella sola a veces cuando salíamos de paseo me pedía cosas diciendo: papi, papi, un helado por favor; lo decía justo como su madre cuando niña, lo que me causaba una debilidad consintiéndola (otra de las cosas que su verdadero padre fracasó terriblemente), al final no pudiendo resistirme terminaba consintiéndola, aunque pese a todo eso, no me sentía del todo contento, pues tenía un problema.

Quizás sería una estupidez, pero quería cumplirle la promesa que le hice a Diana hace años, que la haría mi esposa, aunque eso era imposible, podíamos ser pareja debido a que muchos ignoraban quien era yo, mi nombre fue borrado de la familia por mis padres, de hecho muchos trabajadores de la empresa me miraban con cierto recelo, no podía culparlos, era un desconocido tomando el control de todo, pero me salvaba que al contrario de Jaime empecé a correr a varios idiotas que consiguieron su puesto por algún favoritismo o apoyo corrupto, los negocios estaban demasiado mal, así que debía prescindir de los inútiles, buscaba el apoyo de quienes sabían hacer el trabajo, lo que me ayudó a volver a emplear a muchos que fueron despedidos injustamente, ganándome el favor de los trabajadores, ahora me sentía agradecido de estudiar economía, y más de una vez le mandé regalos a mi tía materna, aunque eso no me quitaba mi pesar, pues si buscaba el matrimonio, todos se darían cuenta que Diana y yo éramos hermanos, por lo que se armaría un escándalo, esto causaba ciertas molestias, pues muchos trabajadores me felicitaban por quitarle todo hasta la esposa al tarado de Jaime, aparte que a mi lado se veía tan feliz, pero me decían ¿Cuándo la boda? Lo cual solo podía decir “cuando esto se arregle”, lo que emocionaba a muchos, quienes me palmeaban la espalda, en especial al ver a las niñas llamándome papi.

Quizás las cosas no se arreglarían de la manera esperada, la empresa estaba mejorando, la pude estabilizar al cabo de un año, y mis nervios se hicieron mayores, como mantener el secreto de mi relación con Diana, pero más importante, cumplir mi promesa, hacerla mi esposa, necesitaba una solución, y curiosamente llegaría de una manera perturbadora, un empleador de algo como un gremio laboral se presentó para solicitar un encargo bastante extenso, un negocio que valdría al menos 100 millones, era un negocio impresionante, mi comisión personal seria del 5%, no pude negarme, acepté y organice todas las mercancías para llevarlas, parecía que un club de gente millonaria estaba por construir un resort en las montañas, muy cerca de donde vive Manuel (quien ya tenía a su segundo hijo), eso me ayudó a darle facilidades al encargado, quien agradecería mi ayuda, más aun al reducir costos, me cayó bien el tipo, era casi de mi edad, un poco más joven, pero se notaba tan agradecido que al acabar me invito una copa. Nunca supe su nombre, pero este usaba un curioso anillo con la cara de un perro, y entre plática, botana y un par de cervezas recibió una llamada, era su prometida quien lo esperaba, a lo cual dijo:

Lo siento, pero mi amada me espera en casa, y es una diosa del amor, no la voy a dejar sola en la cama, nos vemos amigo – me dijo y yo le sonreí pero agregué.

Adelante, que tu si puedes llegar hasta el final con tu mujer, no como yo que si lo intento me cuelgan todos, pero vete, mis mejores deseos – le dije pensando que debería tomar un taxi.

El joven me miró con un gesto difícil de entender, luego me sonrió de manera perversa, como si entendiera todo lo ocurrido conmigo, eso me dejó nervioso, pero no me importó, mas cuando pago toda la cuenta, más de $1000.00 en una pequeña salida de apenas una hora, aunque no imaginé lo que iba a continuar. Al mes de ese negocio, me mandaron llamar para agradecerme el buen trabajo, dándome una invitación al resort nombrado, eso me gusto, parecía un lugar increíble lleno de lujos, y como las vacaciones de invierno se acercaban pensé sería un buen escape, volví a casa silencioso para darles la sorpresa, me conmovió oírlas decir que esperaban pasar las fiestas conmigo, que por fin tendrían una cena para recordar, no gritos o borrachos, insultos o disgustos, sino una bonita cena en familia, por eso entré llorando para abrazarlas, aunque les dije que tenía planes especiales, cuando las niñas escucharon todo se emocionaron, saltaron a mis brazos felices, su verdadero padre jamás les saco de viaje, Patricia se sorprendió mucho, pues a diferencia de nuestro papá que priorizaba los negocios, yo me daba tiempo para estar con ellas, y qué decir de Diana, esa noche la pasamos de maravilla haciendo el amor, de hecho verme actuando protector con las niñas la ponía caliente, lo podía oler en el aire, le terminaría llenando la concha al menos 3 veces esa noche, igual que su redondo culo que me dejo probar después de tanto tiempo, además me aseguró que me tendría una excelente sorpresa para la primera noche, diciéndome “rojo”, lo cual me emocionó mucho, es mi color favorito, y en ella aún más. Hicimos los preparativos, compramos ropa, algunas cosas, y nos fuimos a casa de Manuel, quien nos recibió extrañamente bien, sabia mi situación, así que no estaba cómodo, pero al ver a las niñas tan alegres, a mi mujer tan cariñosa, viéndonos como una verdadera familia, se calmaba, de hecho ahí tenia al canelo listo para montar, y Talía se subió conmigo, para que la llevara, ambas nenas se sentirían encantadas con los potros. Debo agregar que la llegada del resort les convino a todos, en la empresa de Manuel fueron contratados para dar paseos a caballo, su negocio mejoraba también, de esta forma llegamos, y fue como entrar a otro mundo, el lugar parecía un paraíso, un edificio de estilo clásico, pero con todas las comodidades modernas, incluso había un cineteca, una alberca techada con agua climatizada, el encargado de todo me recibió, era el mismo joven de antes quien iba con una mujer hermosa, que estaba embarazada, y era tan cariñosa con él que daba envidia.

Pasamos una semana excelente, de hecho me dio gusto ver como el ambiente se prestaba para hacer algunos juegos eróticos, me cogí a Diana tanto, pues el lugar tenía muchos rincones ocultos, pequeño escondites que parecían hechos intencionalmente donde podríamos hacerlo, en una pequeña cueva falsa, junto a un tobogán en la alberca, ahí disfrute de tenerla con un bikini rosa que daba cierta sensación de desnudes, la puse contra la pared, metiéndosela desde atrás, también aprovechamos para hacerlo en un pequeño espacio detrás de un restaurante que tenían, es que la forma que fueron acomodados, creaba un callejón secreto, y la sensación de ser descubiertos era tan intensa, que no nos pudimos contener, se la ensarte con todo hasta hacerla gemir como loca, por suerte una bocina que dejaba escuchar una música fuerte no dejó que nadie escuchara nada, igual hallamos en un rincón del lugar un bonito jardín secreto donde le hice el amor toda la noche, entre unas rosas rojas, dando un espacio romántico. Era un sueño, como siempre Diana se entregaba, dejándose sobar con gusto, nos besábamos con pasión, nuestras caderas se movían a juego, no importaba lo que usáramos, yo solo necesitaba bajarme el pantalón, ella subía su falda, para dejarme entrar, bajaba su escote para que alcanzara sus pechos, siempre le llenaba su interior, y la primera noche me alegró todo con un conjunto de lencería roja con peluche blanco recordando a cierto personaje festivo, era lo mejor, pero no se terminaba nada de eso.

Esa noche le haría el amor como pocas veces, disfrutando de cada centímetro, y es que la mezcla de sus perfume con su sudor o sus mieles de la pasión, mientras la penetrada, aunque en su momento intentaríamos mas posiciones, sentándome para que ella se clavara sola, viendo como nuestros sexos se unían, escurriendo de manera deliciosa, ella gemía como la sexy hembra en celo que era, sus pechos los tenía a mi alcance, dejándome lamerlos con total gusto. También lo hicimos en un pequeño balcón, casi de a 4, pero ella estaba contra el barandal de un escalón, siendo de noche, era tan excitante, además sus tetas enormes estaban casi colgando, aunque eran tan firmes que no era tanto el caso, me encantaba verla en ese estado de excitación tan fuerte, que no me dejó contenerme, levanté su pierna para acomodarla en mi hombro, dejando su sexo expuesto, mientras lo clavaba bien. Esa situación la excitó lo suficiente para correrse como si orinara, además que hizo un sonido tan excitante, luego de eso tuvimos una charla de cama donde dormimos desnudos, y en lo que conciliamos el sueño pude sentir su cuerpo con toda libertad, siendo un gusto que me calentaba tanto, aunque algo me comenzaba a molestar del lugar.

No sé quien era aquel joven, el que se hallaba a cargo, sin embargo este fue nuestro anfitrión, siempre estuvo pendiente de nosotros, dándonos un trato especial, parecía siempre saber lo que hacíamos o lo que queríamos, hasta que la última noche que nos quedamos paso algo increíble, fue un evento especial, había otros clientes formados, nadie sabía que pasaba, pero todo era muy teatral, era como un espectáculo, hicieron un registro civil, no pude contenerme, tampoco Diana, invitaban a las parejas a casarse, quizás fuera un juego, muchos aprovecharon aquello, no me contuve, sonriendo tomé la mano de mi mujer, ambos pasamos al frente y firmamos los papeles, por suerte ella llevaba un vestido blanco precioso, yo iba de traje, como era un evento formal resultaba perfecto, nuestras niñas igual se nos unieron junto a Patricia, nos acomodamos para un retrato familiar, también una foto en pareja, nos las entregarían enmarcadas en la mañana, junto a los documentos del “juego”, pasamos una noche de maravilla, como si fuera en verdad una fiesta de bodas grupal. Pero lo mejor llegó en la noche, estando algo ebrios, Paty se iría con las niñas que apenas estaban despiertas, gracias a unos chocolates envinados quería dormir, igual que las niñas, quienes estaban tan contentas, incluso cargué a Tania hasta su cama, porque Diana llevó a Talía a la suya, luego  tuve que llevar a mi esposa a la cama y me dijo:

Por fin estamos casados – decía con una sonrisa que me dio gusto.

Sabes lo que tenemos que hacer, cariño – le respondí coqueto.

El vestido salió sobrando, yo se lo quite con una suavidad, disfrutando de su cuerpo centímetro a centímetro, dejándome ver un nuevo conjunto de lencería blanco que le quedaba de maravilla, apenas podía contener su sensualidad, esas carnes eran magnificas bajo esas telas, ella me sacó el traje, nuestros cuerpos se unieron, su aroma femenino era embriagador, me encantaba, necesitaba sentirla mía, ahora más que nunca, sus pechos me sabían a gloría, sus besos eran fuego, me encantaba sentir sus caricias por toda mi piel, sabía que con ella era igual, me deseaba tanto como yo, su mirada lo decía todo, entre caricias caímos a la cama, ella se acomodó para recibir mis embestidas,  de hecho estaba húmeda, casi escurría y su fragancia era adictiva, mi verga entro sin problemas, casi resbalaba hasta, y dejaba oler un aroma que me embriagaba. Empecé a hacer mi juego erótico, besos en sus labios, también en su cuello llegando a sus pechos, ella disfrutaba tanto, y al primer orgasmo cambiamos, ella decidió dejarme sentir el culo, porque deseaba que la tocara al lado, diciéndole cosas que adoraba, la hacían gemir diferente, más sonoro, me invitaba a seguir dentro de ella, el reflejo de una ventana le dejaba vernos un poco, era muy ardiente nuestra imagen, parecíamos una pareja normal, como era más moreno que ella, no muchos creían que éramos hermanos.

Recordaba el pasado, cuando era un chico, haciéndole el amor a su hermanita que usaba el uniforme, una vez llegué por ella al colegio, muchos pensaron que era mi novia, sus amigas se secretearon entre sí pensando lo mismo, eso la calentó tanto, que al llegar, y viendo a nuestros padres salir para llevar a Paty al médico en uno de sus arranques de miedo, nos dejó que me sentara en el sillón para que la misma Diana se acomodara, recuerdo que le bajé el calzón, dejando ver su coñito mojado, le bese la vulva infantil, lampiña antes de irla bajando para que mi verga entrar a su interior, luego ella se abría la camisa para ofrecerme sus tetillas, pero teníamos que ocultarnos, porque al final paso lo que temíamos.

Ahora Diana era mi mujer, en juego lo estamos disfrutando, como siempre la cabalgaba, aunque haría algo especial, cuando me fuera a montar, dejándome sentir sus nalgas, me daría la espalda, para acostarse sobre mí, manteniendo la penetración con movimientos lentos, su manos sobando mi verga, su aroma me encantaba, pero algo más pasaba:

Mm, hermano, te gusta como están las cosas, mm, quieres seguir así conmigo, mm, no quieres conseguir una vida normal, mm – me cuestionaba Diana entre lentos movimientos.

No, mi vida es contigo, no me importa lo que otros digan, yo te amo, eres mi mujer, no te quiero ver al lado de otro, de haber sabido, debí haberte robado antes – le dije casi heroico.

Pero conmigo no podrás tener una familia normal, mmm – me dijo sin dejar de penetrarse ella misma, incrementando el placer.

No me importa eso, tu eres lo que amo, las niñas ya son mis hijas, soy más su padre que el idiota de Jaime, no supo apreciar lo que tenía, yo sí, mm – le aseguré mientras la apretaba contra mí, haciendo que mi verga entrara más profundo.

Ella gimió un poco más, mis palabras le alegraban tanto, que no pudo contenerse, aumentaría un poco el ritmo de sus caderas, dejándome sentir sus nalgas deliciosas mientras la penetraba, haríamos un esfuerzo, pero lograríamos llegar a un orgasmo bastante intimo, que nos alcanzaba hasta el alma, era un placer muy nuestro, demasiado personal, éramos hermanos, pero nada de eso importaba, ella me amaba y viceversa, su cuerpo me recibía como a un rey, lo gozaba como nunca, nuestros aromas, besos caricias todo, nos aceptamos, terminamos satisfechos, para ser encontrados por las niñas a la mañana siguiente. Ese jueguito era el de siempre, pero me empezaba a preocupar un poco, de que quisieran imitarnos, pues pude notar cómo es que algunos clientes miraban a las nenas, como yo a su madre, aunque ninguno se acercaba.

Al marcharnos, el misterioso joven nos entregó las fotos, también el certificado de matrimonio, me dijo “disfrútalo” y se fue, parece que su mujer, junto con otra señorita cercana a este, se hallaban dando a luz, no podía quedarse, yo agradecí todo, volveríamos a casa, para poner aquello como si fuera real, aunque en una visita de un abogado meses después, este vería el documento, diciendo que debería cuidarlo mejor en caso de un divorcio, detalle que le dije que no pasaría, aunque me daba cuenta que este hombre no halló diferencias con uno real, eso me asustó un poco, más lo aproveché para oficializar nuestra relación. Era extraño ver aquello, pero que importaba, ahora con los trabajadores les decía que paso sin querer, y ellos me felicitaban por haberle robado todo al imbécil del antiguo dueño, además pasaba lo mismo con las amigas de Diana, las que conoció en la carrera antes de salirse, ella empezaba a rehacer su vida social, lo que no pudo cuando fue esposa de Jaime, las niñas me veían como a su padre, siempre buscando mi cariño, Paty nos ayudaba con todo, se iba acercando a mí con cierto cuidado, como si algo pasara en su mente, pero era una aliada increíble, en especial cuando algo mas ocurrió.

Al año siguiente mis nervios estaban al punto máximo, no sabía que iba a pasar, pero estaba aterrado, rogaba por un milagro, y creo que se apiadaron de mi quien quiera que fuera, pues con tanto sexo, noches de pasión, donde le llene la concha a mi esposa, juegos sexuales, besos y demás perversiones, Diana se embarazó de mí, lo cual no era bueno, seguíamos siendo hermanos de sangre, podían pasar muchas cosas con el bebe, ese era nuestro temor, sin embargo al terminar el parto esta nació sana, sin problemas, quizás con falta de peso, pero era una niña lloroncita, la llamamos Dalila, nuestro pequeño milagro, con ella oficialmente frente a todos éramos una pareja normal, y podíamos seguir nuestras vidas sin problemas, fingiendo ser una familia como otras, aunque como verán ese no es el caso, teníamos que seguir cuidándonos.

4 Lecturas/11 abril, 2026/0 Comentarios/por Lobo85
Etiquetas: amigos, colegio, cumpleaños, hermanita, hermanos, mayores, sexo, vacaciones
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