CUANDO QUISE COMPRAR A MI SOBRINA ALE
OBSESIONADO CON LA BELLEZA Y SENSUALIDAD DE MI SOBRINA ALE, QUISE CAMBIAR MI BONO DE JUBILACION POR SUS CARICIAS.
Era una tibia tarde de primavera de no hace mucho tiempo. Estábamos en casa, donde teníamos visita de algunos familiares. Todo era algarabía, juegos, bromas, recuerdos, un poco de esto, un poco de aquello. Los chicos estaban en una cosa, los más grandes en otra; luego las damitas con un tema, los peques en otro, y así, como transcurre un día normal en familia, todo mundo poniéndose al día.
La comida y la bebida habían estado fluyendo, y ya esa tarde me sentía un poco indispuesto. Salía del baño y al llegar a la estancia veo a las chicas, las sobrinas ya adolescentes, adultas jóvenes otras, charlar amenamente. Ale, muy hermosa, sin darse cuenta de mi presencia, estaba en el celular viendo cosas, sentada en el sofá de una forma no adecuada para la ropa que traía para interactuar con las primas. Llevaba un vestido corto, volado de algodón, que se le subía por las piernas en la posición que estaba y cuando se movía; ella no prestaba mucha atención a ello, mostrando sus hermosos y blancos muslos, y de cuando en cuando su cachetero negro, divino.
Fueron solo unos instantes, pero muy reveladores, literal. Iba a continuar hacia afuera cuando se inclinó, rodillas sobre el sofá, hacia su prima, mostrándome una excelente vista de su lindo trasero. Eso me detuvo y presté atención a sus palabras además:
_ Mira nomás, esta hermosura… Que no haría yo por tener uno de estos_
_ Oye pero ese celular es carísimo_
_ Por eso te digo, que con tal de tenerlo, qué no haría, literal_
_ Ayh Ale, cómo eres!_
Expresó su prima en ese corto, pero revelador diálogo. En eso repararon en mi presencia y se acomodaron, como si nada.
_ ¿Qué rollo chicas? ¿Comprando celfons caros?_
Bromeé con ellas.
_ Ayh tío, si se pudiera, pero sólo son sueños guajiros_
Gimió Ale desconsolada. Yo proseguí, salí al patio con la demás gente y de momento honestamente no pensé nada malo, ni bueno tampoco. Ya más tarde, cuando todo mundo se despedía; despedidas que tardaban varios minutos, vi a Ale de otra forma. Si bien desde pequeña se notaba que sería una hermosura de mujer, ese día, esa tarde, admiré su belleza como hombre por vez primera. El vestidito volado arriba varias pulgadas de la rodilla armonizaba con sus blancas y ligeramente musculadas piernas. Parada sonriendo en las pláticas de todos se balanceaba en ese característico movimiento en el mismo lugar, impaciente. Este destacaba las líneas de sus piernas, cuando por los tacones y el movimiento sus músculos se relajaban y contraían armoniosamente y como se definían su belleza. En el talle su ropa se ceñía a su vientre plano, y poco más arriba a sus exquisitas chichis que dejaba ver por un discreto, pero revelador escote. Su sonrisa en esos hermosos labios rojos y sus profundos negros ojos irradiaban sensualidad en cada momento.
Algo cambió en mí ese día. Cuando se acercó a mi para despedirse, me abrazó como siempre, pero esta vez fue muy diferente; la tibieza de su cuerpo, de su rostro junto al mío al darme ese pequeño beso en la mejilla, el coctel de aromas que irradiaba; piña colada y mentas en su boca, un ligero toque de tabaco en sus cabellos pasivos delante del fumador, y ese Dolce Gabanna en sus hombros y su cabello suelto, y sobre todo la agresión de sus duras chichis en mi pecho, fue indescriptiblemente perturbadora.
Todo mundo se fue. Mi esposa pasó a guardar algunas cosas que habían quedado afuera. Me quedé haciendo el saludo de despedida a lo lejos a los que aún estaban por ahí ya en sus coches. Ale fue la última caminaba por mi cochera rumbo a su coche cuando su mamá prendió las luces del suyo y le dio de frente. Yo detrás de ella. El efecto de los reflectores fue hacer una radiografía de Ale hacia mí al tiempo que caminaba. Fueron solo tres segundos, pero aquello acabó de darme en la lívido; sus caderas y piernas dibujadas bajo el vestido. Yo solo traté de disimular la cara de calentura que gritaba por salir en mi rostro; no se si lo logré. Solo seguí saludando con la mano, la mamá de Ale respondió con el claxon del coche.
Pasaron algunos días y aquellas imágenes no se me olvidaban. Llegué algunos días, estando yo solo en privacidad, de estalkear sus redes. Fue glorioso ver todo lo que ella compartía; verla en diferentes oufitts posando a la cámara, sexy, divertida. Debo resaltar que la cámara le adora y saca lo mejor de ella, algo que sabe y aprovecha, claro. No se me hubiera ocurrido nunca, pero ahí estaban las fotos y videos de las vacaciones del año pasado a la playa; que cosa tan hermosa, verle de esa forma en bikinis, outfitts playeros, en la arena, en la cama, etc. Pero aquí haré una pausa, pues ese mismo día que descubrí eso en sus redes, de hecho en esos momentos precisos, recibí un whats de ella:
_ Tío, buenas tardes. Te molesto porque ocupo de tu ayuda._
_ Si, dime, claro, ¿Qué se ofrece?_
_ Mra lo que pasa es que mi compu está muy lenta, mi lap, se traba y esas cosas. Yo no le se mucho la verdad. Y Quería que me la checaras. Formatearla, eso, dejarla como nueva pues. Tu que le sabes a esas cosas._
_ Ok. ¿Para cuándo la ocupas? Porque precisamente hoy tengo tiempo y mañana, para terminarla._
_ ¿De verdad? Órale que padre! No se diga más. Ahorita te la llevo._
Está de más decir por qué le dije eso, pero pues lo diré: si sus redes ardían de sensualidad, qué sería en lo oculto en su laptop. Impaciente sentí que la media hora que tardó en llegar fueron años de espera, pero llegó. Su llegada en si presagió disfrute. Mi esposa no estaba, había salido a unos mandados con mi cuñada. Ale llegó en mallas negras, y blusa negra, todo untado al cuerpo muy rico. A pesar de que venía apurada me dio chance de disfrutarle de cerquita. Me explicó rápidamente los problemas observados en la máquina y le dije:
_ ¿Quieres que te respalde la información que tienes? Películas, fotos, videos, documentos…_
_ Ah! No tío. Ya guarde en memorias mis fotos y videos del celular, que era lo que más tenía, y otras cosillas de Word. Sólo formatéala y ya._
No puedo ocultar que sentí algo de frustración, por la irreparable pérdida de los datos que esperaba encontrar en la lap, pues seguramente los guardó y desechó todo luego. En fin en unos minutos iba a saber qué onda. Se despidió y se fue caminando. Yo devoré su andar sexy por el patio extasiándome con el vaivén de sus nalgas y su grácil figura.
En diez minutos ya estaba en la privacidad de mi estudio, je je. Mi cuarto de música, películas y pc gamer, donde paso horas de relax. La lap corrió si un poco lenta, pero nada anormal. Antes de arreglar nada me fui inmediatamente a revisarla. Contraseña difícil habla ya de datos difíciles guardados: Un grupo de rock raro y datos de nacimiento; mucho rollo para bloquear Windows. Ya solo con la pc encendida mi sangre golpeaba bajo mis orejas muy fuerte; como un tambor africano: turún, turún, acompasado. Carpeta de mis imágenes: varias carpetas de fotos, nada serio, pero mucho de ella en diversos contextos, desde niña, hasta su paso por la secundaria y ahora de prepa. Videos, igual. A pesar de tanto de ella y tanta belleza, fue frustrante avanzar y no ver nada como fantaseaba hacía un rato. Carpeta de video, descargas, escritorio, y poco más de lo mismo. En fin, guardé todo en una unidad externa rígida para un posterior exhaustivo análisis y archivo. Fue en descargas donde encontré rastros de la existencia de carpetas como Samsung. Motorola y Iphone, pero nada más. Entonces lo obligado y último recurso con este dato, fue hacer changuitos, cruzar los dedos y abrir papelera de reciclaje con la esperanza de que no hubiera hecho limpieza total. Aunque quedaba la opción de recuperar datos con PC INSPECTOR FILE RECOVERY.
Abrí papelera y respiré aliviado, excitado. Ale, tal como lo había dicho no conocía ni manejaba muy bien el tema de las pc. La papelera estaba repleta; varios gigas de carpetas y archivos de todo tipo. Evidentemente ella pensaba qe con darle eliminar todo se eliminaba, valga la redundancia. Como no podía explorar adecuadamente me fui por nombres restaurando todo a su ubicación original. Primero Samsung Galaxy; tardo un rato, luego a explorarlo con el corazón latiendo fuertemente.
Me aseguré de cerrar bien todo. Curioso e hipócrita; buscaba privacidad para hacer una violación de la privacidad de mi hermosa sobrina. Solo de ver en ese momento las vistas previas de las carpetas que modifiqué a tamaño muy grande; ya mi pene estaba parado como madero de pala. Abrí primero la carpeta de camera. Indescriptible; decenas y decenas de fotos explícitas de Ale. No entiendo aún por qué los jóvenes se toman y toman fotos prácticamente iguales, una tras otra. No se, tal vez buscado su mejor ángulo, en fin. Fotos posando al espejo, desnudándose poco a poco. Vaya para resumir lo que a continuación describiré poco a poco. Pasé mucho tiempo explorando para encontrar fotos, digamos normales de familia o actividades regulares del día a día. Este cel era de hace algunos años, calculo de cuando tenía unos 15 años, pero es de curiosidad la exploración de su cuerpo de Ale, en poses, caras, con ropa, poca ropa, desnuda y del proceso de desvestirse frente al espejo.
Estuve así explorando buen rato; el Samsung, el Nokia, el Motorola, el iphone, y todos ellos llenos de fotos y videos de Ale desnuda, sonriendo, coqueteando a la cámara, enamorada de si misma casi pude sentir. Cuando encontré una carpeta de videos de ella masturbándose ya no pude resistir, me hice una hermosa paja con abundante gel lubricante. Los ruidos que hacia mi prepucio al contraerse y estirarse armonizaban con los ricos gemidos de Ale dedeándose y el ruido de su sexo anegado también de jugos de su feminidad. Hice un respaldo cuidadoso de todo su acervo de pornografía personal, que poco a poco comencé a organizar días después, al tiempo que continuaba masturbándome con sus fotos y videos. Era tanta la obsesión generada por Ale, que a los días me masturbaba ya solo con sus fotos y videos con ropa, con su dulce mirada, sus poses, mostrando nalga o sus escotes mostrando chichis. Claro está que hice el trabajo que me pidió y le entregué su lap funcionando ya al cien.
_ ¿qué onda tío? Le batallaste mucho?_
_ En realidad no, fue todo muy fácil. No fue nada difícil encontrar todo… y arreglarlo._
Terminé diciendo. Casi me denunciaba yo solo. Así pasaron algunas semanas y yo de lo lindo encontrando cosas nuevas y más novedades explorando rincones en cada carpeta de Ale; fotos, más videos. Fue muy cachondo todo ese tiempo.
Unos dos o tres meses después, en que mi obsesión por Ale se incrementaba, me notificaron del trabajo acerca de un bono que me entregarían ese mes, por mi desempeño en la empresa y cuentas de clientes que conseguí en los últimos años. Mi jefe de recursos humanos me notificó que me entregarían casi 100 mil pesos mexicanos en efectivo y un bono de 50 mil a mi cuenta. No lo esperaba, de manera que, aunque vivíamos con cierta comodidad y solvencia, de momento pensé en muchas cosas; unas buena vacaciones, arreglar mi lancha como la quería para la pesca, varias cosillas pasaron por mi mente, pero lo que no pasó por mi mente fue decirle a mi esposa. De momento decidí no comentarle aún nada. Esa noche fantaseé con el uso que le daría a ese dinero. En un giro que di sobre la cama dormido, recobré un momento de conciencia y me vino un insight sin siquiera haber pensado en ello antes, pero mi inconsciente si estaba trabajando seguramente; Ale, y su comentario que escuché del nuevo Iphone aquella tarde en mi estancia: Comencé a fantasear con ese recuerdo y las posibilidades que pudiera haber de alguna ecuación que contemplara mi bono y el deseo de Ale por el nuevo iphone. Fue cuestión de unos pocos instantes y mi verga estaba muy dura. La toqué un poco y casi dolía de su excitacoiión. Mi esposa junto a mí dormía plácidamente; llevaba un pijama de satín como palazzo color nuez y un top pequeño del mismo material: no aguanté más, deslicé la prenda bajo sus nalgas y ella no se dio cuenta; tenía un sueño muy muy pesado. Yo emanaba abundantes fluidos así que me escurrí por todo el miembro hasta dejarlo lubricado poco a poco. Igual tomé algo de gel lubricante y me masajeé otro poco. Luego, así como estábamos de lado en posición de cucharita lo puse en su sexo y en un instante despacito, ya estaba adentro todo. Ella seguía sin darse cuenta. Yo poco a poco estuve mete y saca, muy despacio, sintiendo el cielo, pensando en Ale. En unos minutos incrementé el ritmo, aunque lo hacía lento aún. Mi esposa no despertó del todo pero gemía lastimeramente. Me aferré entonces a sus caderas y comencé a darle poco más duro.
_ ¿Qué te pasas loco? ¿Qué traes?_
Gimió, obviamente reconociendo que nunca le había hecho el amor así dormida.
_ Bueno, me vale madres, sigue, por fa._
Gimió más fuerte. En unos instantes se oian sus gritos acompasados con el clap, clap! De sus nalgas en mis muslos. Estaba poseída por la calentura; ella nunca ha sido muy escandalosa, siempre cogemos románticamente y lo hacemos lento, apasionado, misionero le encanta abrazada, nunca salvaje como hoy. Sus gritos podrían escucharse hasta la calle, era tal su frenesí. Estábamos de perrito; ella arqueaba la espalda hacia abajo parando las nalgas y dejando todo libre para meterla mejor sin obstáculos jalándole de la cadera con fuerza. Me vine abundantemente dentro de ella, y lo sintió, pero no dijo nada. Yo estaba poseído y unos segundos después seguí dándole duro duro, en unos pocos minutos se vino ella también como hacía mucho no la sentía. Ella pagó mi calentura en ese momento. Lo hicimos dos veces más hasta el amanecer yo viendo la cara de Ale en la de ella.
Después de esa noche de sexo desenfrenado no se aminoró mi obsesión, sino todo lo contrario; fui madurando que iba a hacer, como le iba a hacer; no lo sabía, pero si sabía que callado no me quedaría. Las cosas se dieron por si solas a los pocos días, cuando Ale fue a buscar a mi esposa (ella era la tía, yo solo tío político, como dicen). Yo estaba solo en casa; obscurecía ya casi, mi señora se tardaría unas horas fuera de casa. Ale pasó y me planteó a lo que iba. Solucionamos su situación que le apremiaba y platicamos un rato sentados en la sala. Su mirada angelical fue como un coqueteo, una invitación a relajarme y expresarme, sobre todo porque llevaba sus comunes escotes que dejaban a ver los pequeños lunares en sus chichis perfectas.
_ Ale…_
_ Si tío, dime_
_ Esteee…._
_ ¿Qué traes? Dime… No te pongas misterioso.
_ Eh…¿Recuerdas la reunión de la carnita asada de hace unos meses cuando el cumple de tu tía?
_ Si, claro. ¿Por qué? ¿Qué pasó?_
_ ¿Te acuerdas que hablabas con Mary, mientras le mostrabas un celular? El nuevo modelo de Iphone._
_ Mmm, aha.. lo recuerdo, pero ¿Qué pasa o qué con eso?_
_ ¿Te acuerdas lo que le dijiste al respecto?_
_ Mmm, de qué… la verdad no me acuerdo_
_ De que es tu deseo muy grande tenerlo, que serías capaz de cualquier cosa por tenerlo._
_ Aaah, si, claro! Eso le dije._
Dijo, riendo sonoramente, sin mostrar recato en sus poses y miradas.
_ Me asustas tío. ¿Por qué me preguntas eso?_
_ Mira, seré claro: _
Ella me miró con curiosidad, pero su cara neutral como sin imaginar por donde iba yo.
_ Aha, por favor, me sacas de onda._
_ Mira, me acaba de llegar un bono, muy buen dinero_
_ Ahaaa! ¿Y me vas a regalarsh para mi aifonnnn, supongo verdaaaad?_
Bromeó sonora y coquetamente, viéndome a los ojos.
_ Claro, por supuesto! De eso es lo que quiero hablarte._
_ Ayh, tío, no manches! ¿En seriooo?_
Dijo ya en otro tono, incrédula pero curiosa por dónde iba el asunto.
_ Esto es muy enserio, si._
_ No te entiendo_
_ Ale antes de decirte lo que quiero decirte, te pido: piénsalo bien, sin responder rápido, con mucha seriedad. No hay nada raro en lo que te diré, solo una verdad y negocios._
_ Híjole ya me muero de la curiosidad, espero no sea nada malo._
_ No es malo, bueno, te pido veas solo la parte de verdad y negocios así sin más cosas. Va? Déjame decirlo y terminar._
Justo cuando iba a comenzar a hablar ya del asunto, sentí que mi pene comenzó a pararse de inmediato, tal era la psicosis y obsesión que me envolvían.
_ Mira, no hablo solo del iphone. Me llegaron 50 mil pesos de bono. Son tuyos, pero.._
Me miro a los ojos buscando en mi interior, media sonrisa, seriedad, intriga, excitación, no sexual, del momento como adrenalina, y claro está asombro por lo que había escuchado, pero respetó con silencio y me dejó seguir.
_ Aha, peroooo?_
_ Quiero una mamada tuya… de 50 mil pesos._
_ Tioooooo!!!! No manches!!! ¿Qué diceess?_
Respingó con una mueca que no pude descifrar, pero no fue enojo, más bien sorpresa.
_ Eso. Soy viejo, grande, pero estoy obsesionado contigo. Eres la mujer mas hermosa que mis ojos han visto jamás._
No mentía, asi la miraba yo.
_ Tu belleza me tiene loco desde hace años, cuando comenzaste a crecer, tu mirada, tu sonrisa, tu voz, tu cuerpo que es un poema de belleza, toda tu, cuando caminas, sentada, cuando ríes, tus ojos, tus labios, tu cuerpo, te has metido en mi alma y en mi corazón de una forma que no te imaginas. Te he visto desde la secundaria y he deseado tenerte en mis brazos, hacerte el amor, comerte toda con mis labios, hacerte tocar el cielo. Te he respetado siempre, pero escucharte ese dia hablar del iphone de esa forma, me trastornó todo. Y el tener hoy ese dinero que no esperaba me ha llevado a decirte esto, porque de verdad, lo daría todo y más si lo tuviera por saber a que saben tus labios, que se sentiría hacerte mía, sentirte vibrar por mis caricias._
_ Ayh, tío, no se que decir, la verdad_
_ No soy malo hija. Solo te diré que el hombre que hay en mi ve a la hermosa mujer que eres tu, más allá de si eres sobrina de mi esposa. Y que desea a esa mujer bella que eres._
_ ¿De verdad te provoco todo eso tío? Es que más allá de enojarme, sentí bonito con lo que dijiste. Ningun chavo me ha hablado así_
Me quité el cojín de mis piernas.
_ Solo de hablarte ahorita de esto y tenerte aquí cerca de mi mira lo que me ha ocasionado._
Mi pene se dibujaba bajo la delgada tela de mi short recostado en mi muslo. Ella no lo dudó un instante, caminó hacia mi y se hincó en el piso.
_ Tiooo! ¿De verdad yo te provoco todo esto?_
Dijo sonriendo y ya acariciándome el pene por encima del short. Me miraba a los ojos seria, media sonrisa, cara malévola, se mordía el labio inferior.
_ Tio…_
Dijo quedito, viéndome el pene ya de fuera levantado hacia el infinito, glande morado de dureza.
_ Dime…_
_ ¿De verdad si te hago esto me darás 50 mil pesos?_
_ Si Ale…espérame verás._
Me levanté con el pene de fuera y fui a mi gaveta del comedor donde había puesto el sobre con el efectivo. Regresé con este sin dudarlo un instante, aún sin creer en lo fácil que estaba resultando aquello y lo dichoso que sería en los minutos siguientes.
_ Aquí está mira. En realidad no lo he contado, pero puedes verlo tu ahora mismo. Es más, hazlo y guárdalo ya en tu bolsa, es tuyo. Pero no me hagas esperar más porfa. Estoy perfectamente higiénico; me ha bañado hace una media hora. Y traigo el perfume que me has dicho te gusta_
_ Si, me he dado cuenta. _
Siguió con mi pene jugándolo, pajeándolo suavemente, acariciándolo con las mejillas mientras me miraba a los ojos, casi hasta con dulzura podía percibirlo. Lo besaba todo el tronco de arriba abajo como una experta, lo lamía, y cada que pasaba por mi glande sentía explotar. Después de unos minutos lo tomó en sus labios, y el ver esto, mi pene en su boca, y ella mirándome fijamente a los ojos fue lo más erótico, sublime, hermoso que he vivido en mi vida, literal. Lo hizo suave, de muchas maneras, pero siempre sin dejar de verme a los ojos. Yo no me di cuenta pero en poco tiempo gemía, discretamente, y decía en un suspiro: gracias Ale, gracias….. Nunca se desesperó, ni se apuró, fue paciente, dedicada a lo que hacía en el momento, cariñosa, pudiera decir conmigo. De pronto me dejó, cuando ya comenzaba a acercarme al cielo.
_ Tioo.._
Dijo con voz casi melosa parándose delante de mí.
_ ¿Puedo decirte algo ahora yo?_
_ Claro, dime._
_ De verdad me darás ese dinero por hacerte el sexo oral_
_ Te lo he dado ya, ¿Qué no?
Gruesas lágrimas aparecieron en sus ojos y rodaron por sus mejillas. Yo sentí el mundo se caía delante de mi. No tenía idea qué pasaba. Pero…
_ ¿Sabes? Eso es mucho dinero, bueno, no es cualquier cosa. Y dármelo todo en este momento por lo que serían solo unos cinco o diez minutos de mi tiempo…Mira…_
Se acercó a mi bajándose levemente sus mallas. Su negro y delgado vello contrastaba hermosamente con lo blanco intenso de su piel. Acercando su vagina hacia mi dijo:
_ Ven, tócame_
Acerqué mi mano, y no lo podía creer. Su sexo estaba inundado de fluidos vaginales, en exceso, prácticamente escurría por sus muslos.
_ Estoy así desde que te escuché hablarme de esa forma. No lo podía creer, tió, es lo más romántico que nadie me ha dicho jamás, lo más hermoso._
_ ¿Cómo_
Dije incrédulo.
_ Hay chicos que picharme una hamburguesa o un california roll se les hace caro. O una salida al cine. Pero, esto, que tu me des tu bono de años de trabajo por solo unos minutos de mí… habla de lo intenso que es tu deseo por mi, o de lo mucho que te inspira mi presencia o mi ser, o mi feminidad, o como le quieras llamar. Nadie me había hecho sentir lo que ahora siento tío, tan deseada, tan hermosa, tan mujer_
Más lágrimas rodaron por sus mejillas. Se reclinó nuevamente sobre mi y comenzó a devorar mi pene otra vez. Ahora si lo chupaba ávida, aunque sin exagerar, me miraba a los ojos, ahora entendiendo yo el por qué de esa mirada. Estuvo así unos pocos minutos hasta que no aguanté, no le dije nada, solo me vine en su boca; ella no hizo ascos, siguió en la caricia pero dejo que mi leche escurriera poco a poco por el tronco mientras me acariciaba con sus labios. Me lamio y besó por varios minutos.
Mi pene no se durmió, solo se aflojó un poco, no lo dejó; siguió estimulándolo delicadamente por algunos minutos, hasta que poco a poco recobró su firmeza inicial. Ella se levantó y sin decir nada, ni temer nada a nuestro alrededor, se bajó sus mallas, las sacó por sus tobillos, quedando desnuda de la cintura para abajo. Luego me sacó mi short a mi y me empujó en el sofá. Se echó sobre mi igual sin decir nada y pude ver su sexo escurriendo jugos aun como lo restregó sobre mi pene y mis muslos, solo acariciándolo, dejándose ir.
Se acercó a mi me besó, suave primero, luego desenfrenadamente; nuestras lenguas se entrelazaron, me mordía, me besaba el cuello y jadeaba sin control. Después de unos minutos se calmó un poco, tomó mi miembro y lo puso en su sexo. Entró sin dificultad alguna; apretadito, pero sin resistencia alguna. Mi sobrina de 17 años no era virgen. Ella gimió al sentirlo todo dentro y yo en la gloria. Comenzó a cabalgarlo suavemente con los ojos cerrados. Se agachó nuevamente para besarme, y yo aproveche para tomar su top blusa y sacarlo por su cabeza. Desabotoné luego su bra y sus hermosas chichis quedaron frente a mi, no como las había estalkeado en su pc, si no en el olimpo, en la gloria; grandes hermosas, duras duras, y una enorme aureola puffy con un pezón pequeño, plano en la punta, venas verdes apenas notorias adornaban el perfecto de sus formas además.
Me cabalgó con delicadeza y gemía despacito como muy concentrada en lo que sentía, yo enamorado de ella en ese momento tan íntimo, tan especial, pero de pronto:
_ Ale! Oye, no traemos protección!_
_ Sshhhtt!_
Me cayó poniendo su índice en mis labios.
_ No te preocupes, ya viene mi periodo, soy muy regular._
Sonrió muy caliente, arreció poco a poco sus embestidas. Su cara comenzó a transformarse. Me besó largamente otra vez, lamió mis orejas, mi cuello, y de pronto algo que no hubiera esperado:
_ Tío… tío….. Te amooo!_
Dijo quedito en mi oído y me besó nuevamente.
_ Estoy en el cielo…te amo….Cógeme duro, porfa_
Y al decir eso comenzó un frenesí sobre mí, bien pegada a mi moviéndose de atrás hacia adelante. Tomó mis manos entrelazando los dedos y cabalgaba como loca viéndome ahora a los ojos.
_ Te amo, te amo, te amo!!_
No paraba de gritarme, alternando con ricos gemidos que me encendían más y más.
_ Yo también te amo_
Le dije, y comenzó a besarme nuevamente. Se movió frenéticamente mordiendo mis labios y gimiendo en mi boca, jadeaba. Después de varios minutos sobre mí. Ralentizó sus movimientos, y mirándome profundamente a los ojos se dejó ir en una caricia de sexos muy suave. Sentía los pliegues internos de su sexo como masajeando mi pene. De pronto le vi poner en blanco sus ojos de forma alternada con miradas dulces, y muy despacito siguió moviéndose, hasta que explotó su sexo en un torrente de contracciones sobre mi pene y un largo mmmm salió de su boca. Siguió moviéndose despacito, apretándose contra mi miembro de cuando en cuando.
Así estuvimos unos instantes, hasta que la jalé hacia mí y comencé a devorar sus chichis mientras ella se movía en un suave vaivén. Yo prendido de su chichi izquierda ella metió su lengua profunda en mi oído y me besaba diciendo:
_ Te amo, tio, te amo. Gracias por este momento tan rico que me has dado._
Sentir su aliento tibio en mi oreja y sus palabras me hicieron venirme en un momento tan rico, tan cargado de emociones y sensaciones. Yo no solté su pezón mientras me venía y ella no dejaba mi oreja. Pasados unos instantes la dejó solo para reír quedito y decirme:
_ Estoy sintiendo tu lechita dentro de mí.. y tu cosa palpitar bien dura…. Mmm, que rico._
En eso sonó mi cel:
_ Amor, vengo llegando a la colonia, quita las cosas que quedaron en la cochera porfa, para que no estorben la metida del carro._
_ En la madh, es tu tía. Cámbiate rápido. Viene cerca ya._
Por toda respuesta, se prendió de mis labios otra vez.
_ Gracias tío, ha sido lo más rico que he vivido._
Se cambió rápidamente y se aliñó. Lo mismo hice yo. Acomodamos todo para normalizar la estancia y se sentó a esperar a su tía; después de todo venía a mandado con ella. Sacó el sobre del dinero y comenzó a contarlo.
_ Te lo has ganado super!_
Le dije.
_ No manches! Tío. No eches a perder lo que hicimos, lo que tenemos a partir de ahora. Toma!_
Tomó 5 mil pesos y me dio el resto en el sobre.
_ Préstame esto, te lo devuelvo a fin de mes. Solo esto me falta para comprarlo. Solo será un préstamo._
_ ¿Cómo dices? Teníamos un trato._
_ Un trato que se terminó en el momento que me senté en esa cosa tan rica que tienes. El trato era sexo oral, pero yo me fui de más._
CONTINUARÁ…


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