DELICIOSO INCESTO CON MI HIJO
Mi nombre es Maritza, tengo cuarenta y cuatro años, me embarace de mi novio cuando tenía apenas diez ocho años y pasado el tiempo encontré un magnífico hombre con quien me case hace apenas cinco años y con él nos entendemos muy bien en la intimidad, especialmente cuando tomamos unas copas.
Mi nombre es Maritza, tengo cuarenta y cuatro años, me embarace de mi novio cuando tenía apenas diez ocho años y pasado el tiempo encontré un magnífico hombre con quien me case hace apenas cinco años y con él nos entendemos muy bien en la intimidad, especialmente cuando tomamos unas copas disfrutamos del sexo increíblemente porque nos liberamos totalmente.
Mi relato se da por que recientemente vino a vivir al departamento contiguo mi hijo, que ahora tiene veintiséis años, él estaría temporalmente cinco meses por que su trabajo habitual es en otro país.
Cuando llegó a vivir a ese departamento pasamos el primer fin de semana juntos con su padrastro, en una ciudad que tiene playa y clima cálido, pero al regresar cada cual a lo suyo y solo después de dos semanas él me pudo invitar a cenar porque ese día mi esposo trabajaba hasta tarde.
Durante la cena compartimos un par de copas de vino y como estábamos hablando de todo con mucha confianza, no como madre e hijo, sino como dos amigos adultos, él me comentó que como su habitación daba contra la habitación donde duermo con mi esposo, me había escuchado gemir varias veces en las noches, y eso lo había excitado mucho, pero viviendo solo, entonces tuvo que hacer cosas solo para desahogarse y soltó una carcajada… Jajajajajajaja.
En ese instante me dio tanta vergüenza que creo mis mejillas se debieron colorear y solo atine a decir…Que pena, me cuidare de no volver a molestarte.
Noooo, al contrario, me agrada, lo malo es que como vivo solo, no tengo con quien desahogarme. Jajajajaja.
Terminada la cena regresamos. y cada cual a su departamento.
En los días siguientes, quise contarle a mi esposo, pero me arrepentí pensando que eso pudiera afectar nuestra fogosidad, pero como mi hijo estaría solo unos meses, no valía la pena hablar del asunto.
Días después me encontré en el parqueadero con mi hijo y como ya habíamos roto el hielo me dijo con una risa pícara… ¿Han estado muy calmaditos? y me guiño el ojo.
Yo le respondí… en verdad me da pena incomodarte por eso he tratado de controlar mis gemidos.
Al llegar a nuestro piso él me dejo salir primero del ascensor y me siguió hasta donde el pasillo se abre para cada departamento. Era medio día y de pronto él me dijo… ¿Aceptarías si te invito a tomar un café y conversamos unos minutos?.
Yo acepte. Caminamos hasta su departamento, el abrió la puerta y me invito a pasar. Un orden impecable como yo le enseñe. Cuando fue a traer el café me dijo… ¿O prefieres un delicioso vino que tengo?
Sin pensarlo mucho acepté. El trajo las copas y la botella, sirvió y me alcanzo una copa.
Dejo la botella sobre la mesa y acercando su copa me dijo… brindemos y cuando lo fuimos a hacer, dijo… ¿Pero porque brindamos?
Le respondí… No se.
Él me dijo… brindemos por la mama más hermosa del mundo.
Yo reí y tome un sorbo luego otro y otro hasta que desocupe la copa sin darme cuenta por que la conversación estaba muy agradable.
Pero como una cosa lleva a otra, llegamos a compartir temas íntimos y le conté que con mi esposo somos muy fogosos en el sexo y él me pregunto, si mi esposo había sido el único hombre en mi intimidad además de su padre.
Yo le dije mirándolo a los ojos, me parece un poco indiscreta tu pregunta.
El riendo dijo… Noooo, ¿por qué? Si hoy en día es muy normal que hombres y mujeres compartan sexo con varias personas.
Le respondí… Si eso es verdad, pero casi nunca toco ese tema.
Él dijo… Bueno, pero imagino que él no fue el primero, ni será el último antes y después de mi padre ¿verdad?
¡Queeeeeee estas diciendo!
Pues encuentro muy normal que una mujer tan linda como tú, haya estado con varios hombres.
¿Sí? Le respondí, eso es cierto. Pero agregué una pregunta ¿Pero y con cuantos hombres crees que he estado?
Como me has contado que con tu esposo son muy fogosos, yo creo que has estado con no más de tres. ¿Acerté?
Si, y bajé la mirada porque me sentí intimidada. Estaba destapando mi vida privada delante de mi hijo.
Y luego de aceptar una segunda copa de vino, él me dijo… ¿y de pronto podrían llegar a ser cuatro los hombres que hayan disfrutado del sexo contigo?
¿Comooooo? ¿Porque cuatro?
Porque me gustaría estar contigo, me respondió.
¿Sí? ¿Y por qué? Recuerda que yo soy tu madre.
Si eso lo tengo muy claro, pero eres muy atractiva y no voy a ser tu primer y único hombre, además hoy en día no es raro que una madre disfrute del sexo con su hijo, desde luego previendo que no tengan un embarazo.
Además, después que disfrutemos del sexo, tu volverás a gemir tranquilamente como lo has hecho antes y yo en mi soledad cerraré los ojos e imaginaré que lo haces conmigo.
Jajajajajajaja. Sentí una risa nerviosa.
Entonces mi hijo como estaba sentado a mi lado en el sofá, deslizo su mano por mi cabello para acomodármelo detrás de la oreja y después de hacerlo, se quedó acariciando el lóbulo que es uno de mis puntos débiles, junto con mi cuello. Yo le dije… Por favor hijo no lo hagas
El me pregunto… ¿Te excita?
Si, Por favor te lo ruego no lo hagas.
Pero su reacción fue como si le hubiera dicho… ¡Excita más a tu madre!, porque me dio un beso en la mejilla y luego bajo a mi cuello.
En ese instante sentí humedad en mi concha y lo que vino a continuación fue su mano acariciando mis senos por encima de mi ropa.
Yo estaba que volaba de excitación cuando sonó mi celular.
Lo mire y era mi esposo.
Le dije a mi hijo… discúlpame es mi esposo.
Hablé con él varias cosas entre ellas me preguntó dónde estaba le dije… estoy llegando al departamento, lo cual escucho mi hijo. Era claro que estaba mintiendo. Él me dijo que llegaba tarde porque tenía una reunión de trabajo, le respondí ok, entonces en la noche nos vemos. Este mensaje lo capto mi hijo y más posibilidad debió esperar de poder estar conmigo.
Yo en vez de aprovechar el momento para irme a mi departamento, continue sentada al lado de él, quien volvió con sus caricias ahora acompañadas de un beso en la boca que se terminó prolongando por varios minutos.
Nuestras respiraciones aumentaban al igual que las caricias de él en mis senos, las cuales luego se trasladaron a mis piernas comenzando a subir bajo mi falda hasta llegar a mi concha lo cual me produjo un sobresalto. El sintió la humedad de mi concha y dijo… te voy a hacer gemir más de lo que te hace gemir tu esposo.
Él se arrodillo frente a mí, metió sus manos por debajo de mi falda, la cual se recogió hasta la cintura y me quito el panti. Separo mis piernas y se inclinó clavando su cara en mi sexo y enseguida sentí su lengua rozando mi clítoris. Me pidió separar mis piernas y al hacerlo percibí su lengua tratando de entrar en mi concha y con el continuo movimiento de su lengua explorando mi sexo y rozando mi clítoris pronto estaba que volaba de excitación, gimiendo y deseando que no me escucharan.
Mi hijo resultó ser un maestro a la hora de hacer disfrutar a una mujer del sexo oral y no paró hasta llevarme a gozar un asombroso orgasmo. Cuando lo experimente, dure un par de minutos tratando de recuperar mi agitada respiración.
Él se levantó y vi su boca empapada en mis flujos los cuales él disfruto paseando su lengua y diciendo… hummmm que rico saben tus flujos mama.
Yo solo reí y le dije… que bueno que te gusten.
Pero aún no terminaba todo, él parado frente a mí, bajo el cierre de su pantalón y su bóxer, saltando a la vista una tremenda verga, la cual me ofreció y yo en respuesta a lo que él acababa de hacer por mí la tome con una mano, la frote un poco, luego acerque mi boca la explore con mi lengua y al animarme la metí en la boca para empezar a chuparla cada vez con más intensidad, escuche su respiración irse agitando cada vez más hasta cuando me dijo… Para, para, vamos a mi cama y yo obedientemente lo seguí.
En el camino él me despojo de la blusa y al estar acostada con la falda enrollada en la cintura, mi hijo saco mis tetas del sujetador y comenzó a mamarlas. Esto me excito demasiado y luego él fue descendiendo sus caderas sobre mi pelvis y pronto sentí su verga buscando la entrada de mi concha.
Afortunadamente estaba bastante lubricada y aunque tuvo que hacer un esfuerzo para meterla, por el mayor grosor frente a la de mi esposo, una vez que entro la cabeza, se fue adentro lo demás. La verdad es que sentí que toco fondo y solté un ayyyy.
A continuación, volvió a besarme en la boca y nos fundimos en un beso con cruce de lenguas, mientras tanto él se fue tomando confianza para meter y sacar su verga de mi concha, transmitiéndome una sensación nueva que me fue llevando hasta al éxtasis de mi segundo orgasmo. Después que él debió haber escuchado mis gemidos y el uhmmmmm de mi orgasmo, siguió al menos un minuto más follándome y de pronto se contrajo llenando mi concha con su semen y a continuación nos quedamos pegados.
Cuando nos recuperamos él se levantó y me alcanzo una caja de pañuelos desechables para que secara mi concha, de donde ya comenzaba a salir el regalito que me acababa de dejar dentro.
Recompuse mi ropa y él también, volvimos a la sala, nos sentamos y me dijo… Mama fue extraordinario estar contigo.
En días anteriores cuando te escuchaba gemir dejaba volar mi imaginación y pensaba que estabas totalmente desnuda, acostada boca arriba, con las piernas separadas y yo reemplazando a tu esposo, con mi verga dentro de tu concha moviendo mi cadera hasta correrme como lo acabamos de hacer.
En respuesta, y gracias a las copas que había bebido le dije… Y de ahora en adelante cuando este con mi esposo follando como loca, imaginare que es tu verga la que tengo dentro de mi concha.
Antes de despedirnos me sirvió la última copa, la cual bebi como si fuera un refresco y me fui a mi departamento. Descanse una media hora y luego tome una ducha y cepille muy bien mis dientes para borrar el olor a licor, luego serví mi almuerzo y en la tarde me senté a trabajar en mi computador y por momentos pensaba que pared de por medio estaba mi hijo que acababa de disfrutar mi concha y yo su deliciosa verga.
Ese día quede muy satisfecha de disfrutar el sexo y solo hasta cuando mi esposo me busco volví a tener un nuevo orgasmo, dejando salir sin filtro mis gemidos deseando que mi hijo los escuchara y disfrutara como me lo había dicho.
Pasaron dos semanas y me entraron deseos de volver a verlo. Y una noche llego mi esposo de trabajar y me dijo… me encontré con tu hijo y le dije que lo extrañábamos mucho que cuando pasaba para compartir y él me dijo que cuando quisiéramos. En ese momento, recordé aquel día tan maravilloso y sentí que mi concha se humedeció. Esa misma noche busque tener sexo con mi esposo para dejar salir mis gemidos, sabiendo que posiblemente mi hijo los estaría escuchando.
Al día siguiente cuando revisé mi WhatsApp encontré un mensaje de él que decía… “Anoche tuve sexo virtual contigo. Y una carita feliz”. Espero verte pronto.
Le respondí…Desde luego que sí, mañana en la noche podemos vernos.
Ese día espere con ansia que llegara la noche y apenas sonó el timbre sali a recibirlo y él me esperaba con una sonrisa de oreja a oreja. Mi esposo estaba en el baño por lo cual cuando él cerró la puerta, nos abrazamos y compartimos un beso de al menos dos minutos. Luego lo hice seguir, nos sentamos y comenzamos a hablar mientras llegaba mi esposo.
Mas tarde dejé a mi hijo conversando con mi esposo y fui a traer una bandeja con pequeños sándwiches. Comimos y mi esposo le dijo prefieres que tomemos un vino o un tequila y él acepto el tequila. Yo sabía que el licor me desinhibía para disfrutar el encuentro, pero también sabía que mi esposo no era muy buen bebedor y jamás imaginé el efecto que tendría en él, el tequila.
Eran apenas las once de la noche cuando vi cabecear a mi esposo notando que estaba bastante borracho, hablaba ya un poco trabado y le dije al oído si te sientes mal te acompaño y te recuestas un rato. Él enseguida acepto mi sugerencia, lo llevé a la habitación, se acostó, le quité los zapatos y lo cubrí con una frazada.
Regresé a la sala y mi hijo estaba de pie esperándome y me dijo… ¿cómo esta? Le respondí creo que está fundido.
Mi hijo me dijo, entonces me voy a mi departamento para no incomodarlo con nuestra conversación, pero yo le dije, mejor vamos a tu departamento y allí podemos conversar tranquilamente.
Como yo también estaba bastante alicorada fui presa fácil para dejar que mi hijo me desnudara totalmente y cuando lo logro, me dijo… Mama vestida eres hermosa, pero desnuda pareces una diosa. Yo reí y le respondí… No es para tanto hijo, aunque es cierto que la naturaleza me regalo este hermoso cuerpo.
A continuación, mi hijo también se desnudó y su cuerpo no era propiamente el de un atleta, pero si lo suficiente como para encenderme la llama del deseo sexual.
Nos fuimos a su habitación y en su cama king size comenzamos a disfrutar un sesenta y nueve. Mientras él hacía maravillas en mi concha yo procuraba darle una sesión de sexo oral para que él disfrutara. Luego hicimos un pare y el trajo más licor y las copas, las sirvió y como ya le había cogido el sabor, la bebi de un solo sorbo, tal y como él lo hizo.
Retomamos nuestro encuentro sexual con la posición misionero, yo me acosté boca arriba, separé mis piernas para recibir su deliciosa verga. Sentí como centímetro a centímetro se fue perdiendo dentro de mi concha. Tiempo durante el cual disfrutamos de un delicioso beso con cruce lenguas y entradas y salidas lentas de su verga en mi concha. Así pasamos consintiéndonos y acariciando nuestros cuerpos al menos diez minutos. Hicimos un nuevo pare y él sirvió otra copa y ya con esta quinta copa sentí que estaba perdiendo todo el control y mi hijo más joven pudo hacer conmigo lo que quiso.
Como ya era hora de disfrutar un orgasmo él se esmeró por iniciar una penetración continua, pero yo no lograba entrar en calor, entonces me propuso acomodarme en cuatro o de perrito y él desde atrás me follaba.
Me acomodé y él se arrodillo detrás de mí y lentamente me clavo su deliciosa verga, luego me tomo de las caderas y empezó a meter y sacar su delicioso miembro, pero mi borrachera no me dejaba ir hacia mi orgasmo. Él me follo constantemente, luego con fortaleza estrellaba su pelvis contra mis nalgas, pero no logró iniciar mi excitación.
Sentí que deslizo un dedo dentro de mi culo y me dijo… tienes un culito rosado hermoso que me está coqueteando. Yo le dije… nunca lo he hecho por allí y él me pregunto… ¿Y te gustaría probar?
Yo estaba tan fuera de control que le respondí… intentémoslo.
Él puso saliva en su mano y la esparció en su verga y luego lo mismo en mi culo y a continuación comenzó a tratar de penetrar mi culito virgen. Varias veces intento meter su verga, pero no lo conseguía, entonces le propuse que tuviera firme su verga con la mano y yo me encargaba de empujar mi culo hacia atrás y así controlaba lo que podía aguantar de presión, pero el deseo de disfrutar un orgasmo de esta forma me animo a empujar con más intensidad hasta que logre que la cabeza de la verga de mi hijo entrara y ya lo demás se fue adentro sin problema.
Como sentía algo de presión le pedí a él, esperar a que mi culo asimilara su verga y mientras tanto me estuvo motivando frotando con las yemas de los dedos mi clítoris y con la otra mano apretaba el pezón de mis senos y ya con esta trilogía comencé a sentir excitación. No debí haber consumido tanto tequila, porque a esta edad ya no aguanto tanto licor.
Cuando mi culo acepto la verga de mi hijo, yo misma comencé a balancear mi cuerpo hacia adelante y atrás permitiendo que su verga penetrara una y otra vez en mi culo y poco a poco esta innovación en el sexo despertó mi libido y comencé a sentir esa sensación que experimente la primera vez y comencé a ser consciente cuando empecé a gemir con la boca cerrada, evitando que mi esposo me pudiera escuchar, pronto sentí mayor deseo y se me nublo la mente cuando inicie un orgasmo que nunca olvidaré, todo mi cuerpo se estremeció y tuve que pedirle a mi hijo que parara porque ya no resistía más excitación.
Él se detuvo y yo logre recuperar el aliento y cuando retome el control le permití que follara mi culo a su antojo.
Me tomo por las caderas y comencé a disfrutar la entrada y salida de su verga, no alcance un nuevo orgasmo, pero si disfrute una sensación deliciosa hasta cuando él explotó en mi culo y lo llenó con su semen.
Al correrse se quedó estático pegado a mi espalda y permaneció allí hasta que su verga se recogió y salió de mi recién desvirgado culito.
Me estire sobre la cama boca abajo y él se recostó a mi lado y me dijo… Gracias mama fue maravilloso hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto como hoy. Y yo le respondí, que también había disfrutado mucho, aunque había sentido mucha pena de haberme demorado tanto en lograr mi orgasmo.
Él me dijo… Todo lo contrario, estoy muy agradecido porque tu demora nos llevó a disfrutar algo nuevo.
Le pedí me alcanzara el panti porque quería conservar su semen en mi culito, luego me levanté, me vestí, nos despedimos y me fui a mi departamento, muy satisfecha sexualmente.
Cuando entré a mi departamento me acosté a descansar y a gozar recordando los maravillosos momentos que acababa de disfrutar y me quedé profundamente dormida.
Hasta aquí van las cosas, solo me tiene pensando cómo voy a lograr que mi esposo se decida a follar mi culo y gozar como lo hice con mi hijo.
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