Les contaré como termino mi aventura con mi hija mayor.
Fue un espectáculo maravilloso el despertar de esa mañana, mis dos niñas sobre la cama, desnudas de pies a cabeza, profundamente dormidas, el cansancio de esa noche las venció, eso me permitió esa mañana poder observarlas mientras dormían, difícil creer lo que había pasado en la noche anterior y la madrugada de ese día. No había tenido la oportunidad de hacerlo, levantaba suavemente las sábanas y luego las volvía a cubrir, lo hice por varios minutos, reconstruí cada momento que viví con cada una de ellas, no entendía cuán afortunado era por tenerlas, realmente era inimaginable para cualquiera, mis dos niñas me habían entregado su inocencia de niñas otra vez, pero esta vez fue diferente, porque ellas estuvieron dispuestas a todo, solo quedaba aprovechar mientras despertaban, porque después todo volvería a la normalidad.
Llegué a pensar que sería fabuloso vivir los tres todo el tiempo sin su madre, pero era algo que no sucedería, no podía llegar tan lejos mi irresponsabilidad, al final, eran mis hijas.
Era difícil comprender cómo fueron pasando las cosas con ellas, desde el momento en que hubo nuestro primer encuentro con Marcela, hasta el día anterior del encuentro con Claudia, ellas no se oponían a nada, por el contrario, estaban dispuestas a complacerme en lo que deseara, lo que de cierta manera me daba un poco de temor, podría haber una reacción inesperada por una de ellas o las dos y todo acabaría muy mal.
Aún eran muy niñas, bueno mi niña hermosa ya casi con 15 y se estaban comportando como dos mujeres, me lo habían demostrado sin temor alguno, estaban seguras de algo o tal vez se dejaban llevar por un sentimiento y deseo que las dominaba, eran tantas cosas que pasaban por mi mente en esos momentos mientras las observaba dormir, que estaba seguro que debía detenerme, por el bien de ellas era justo decir no más, aunque el deseo por ellas me lo impidiera, debía luchar contra él, no era fácil , pero debía intentarlo, solo que de verlas sobre mi cama, cambiaba de opinión, como negarme al amor de esas dos hermosa y dulces amantes, dispuesta a todo con tal de satisfacer a su padre.
Me embargaba un remordimiento por haberles robado su inocencia de niñas, ya no podrían experimentar esa etapa de sus vidas y menos poder vivirla plenamente, tener un novio, vivir y compartir con él esa etapa, ya no podría ser, se podría decir que eran unas mujeres con experiencia, que yo las había inducido a explorar cosas que a esa edad no se viven, realmente me había entrado un sentimiento de culpa, ya no eran unas niñas, eran unas mujeres, eran mis amantes.
Pensar que en algún momento una de ellas llegará a tener un embarazo, me perturbaba, no era justo acabar con su niñez de esa forma, ya era demasiado haber entregado su inocencia de niñas a su padre, ellas tenían derecho a vivir una vida de niñas, de jóvenes, experimentar y vivir libremente, eso debía ser así, no podría seguir siendo egoísta con ellas, era cierto que no soportaba pensar que no volvería a estar con ellas y amarlas como le hacía hasta ahora, pero se lo debía a ellas por todo lo que me habían entregado hasta ese momento, se podría decir que toda su niñez se las había robado.
Claudia fue la primera en despertar, se sorprendió al verme sentado al lado de la cama.
Claudia: Padre buenos días, te levantaste temprano , porque no nos llamó.
Padre: Me quedé observando mientras dormían, se ven tan hermosas durmiendo que no quise despertarlas.
Claudia: Mi hermana duerme un poco más, tiene el sueño fuerte, mira estamos hablando y no se despierta, bueno lo hacemos pasito, debe ser por eso. Papí debes estar muy feliz por lo que pasó anoche.
Padre: Si, muy feliz fue maravilloso, pero poder verlas como duermen las dos en mi cama, también fue maravilloso, realmente las dos son demasiado buenas conmigo, no merezco tanto amor de ustedes.
Claudia: Papi, porque dices eso, nosotras te amamos mucho porque nos haces muy felices a las dos y eso tu lo sabes muy bien, debería estar más feliz porque hoy tendremos casi todo el día para los tres otra vez, o, ¿acaso no quieres hacernos el amor otra vez como anoche?
Padre: Mi dulce niña, sobre eso pensaba mientras las veía dormir, esperemos a que despierte tu hermana y les cuento que pensé, por ahora quiero que te vistas y te prepares para desayunar.
Claudia: Yo no quiero estar vestida hoy papi, quiero estar desnuda todo el tiempo, quiero que me veas como te gusta y yo quiero verte igual.
Padre: Eres demasiado hermosa y especial, espera que despierte tu hermana y hablamos los tres.
Claudia: Papi me estas asustando, voy a llamar a Marcela para que hablemos de una vez.
Claudia: Marcela por favor despierta que mi papi tiene que decirnos algo urgente, despiertate ya.
Marcela: Dejame dormir otro poquito, no quiero levantarme tan temprano, estoy muy cansada.
Padre: Tranquila sigue durmiendo que nosotros te esperamos, mientras tanto nos vamos con Claudia para la sala.
Marcela: Papi, no vayan hacer nada sin mí, me esperan.
Padre: No te preocupes, descansa y ahora hablamos los tres.
Salimos del cuarto hacia la sala con Claudia, ella salió desnuda, no quiso colocarse nada, a pesar del frío de la mañana, al contrario, me decía que me quitara mi piyama porque deseaba verme desnudo todo el día.
Habían transcurrido unos minutos cuando Marcela llegó a la sala, creo que pensó que de pronto íbamos a estar haciendo el amor con su hermana y eso le robó el sueño.
Marcela: Ya estoy aquí, pero Claudia que te pasa porque no estas vestida, que tal que mi mamá llegará de improvisto y te viera así al lado de mi papi, se forma el problema del siglo, es mejor que te vistas y evitarnos problemas.
Claudia: Tienes razón, no había pensado en eso, perdoname papi.
Padre: No te preocupes, pero tiene toda la razón tu hermana, sería la hecatombe y no duraría un minuto en esta casa, ve y te vistes y te esperamos para hablar.
Ella se fue a su habitación para vestirse y Marcela se acercó, me abrazó y me dio un gran beso en la boca y me dijo:
Marcela: Papi eres maravilloso, pase la mejor noche de mi vida, fuiste tan especial, quede sorprendida por todo lo que hiciste anoche con nosotras, quiero volver a repetir lo de anoche papi, por favor.
Padre: No puedo negar que fue algo maravilloso, no pensé que fuera a sentir así, las dos son hermosas y generosas conmigo, no puedo negarlo, pero pienso que llego la hora de replantear las cosas mi niña hermosa, por el bien de todos, por eso le dije a tu hermana que voy hablar con las dos.
Marcela: Papi por favor no me asustes, pero tienes razón, es mejor que hablemos los tres ahora que podemos, después no será tan fácil.
Esperamos a que llegará Claudia para empezar nuestra conversación, el desayuno quedó en espera.
Sigue II..
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