El día despues de la primera noche con mis dos hijas III (12)
Continua con esta historia maravillosa.
Era nuestro último día y me había dado un brote de moral que me llevó a decirles que esta aventura de los tres debía terminar antes de que hubiera un desastre, pero no valieron mis argumentos y mis reflexiones, ellas no lo aceptaban y me pedían que dejará las cosas como estaban, no estaban dispuestas a renunciar.
Les acepté que fuéramos a bañarnos los 3, sabía que estar nuevamente desnudos los tres en la ducha terminaríamos haciendo el amor, no era fácil soportar una tentación tan grande al tenerlas desnudas y saber lo dispuestas que estaban para complacermen.
Llegué después de ellas a la ducha, estaban desnudas igual que yo, en ese momento Claudia exclamó.
Claudia: Papi tienes dormido tu pene, no me digas que ya está cansado por todo lo que pasó anoche, es que me gusta verlo bien grande.
Marcela: Claudia por favor no digas eso, él nunca se cansa, siempre está dispuesto, además le gusta vernos desnudas, lo enloquecemos siempre, porque lo complacemos en todo lo que nos pide, algo que no hace mamá ya, ¿verdad papi?
Padre: Por favor hijas, si estoy un poco cansado y con lo que les dije esta mañana no es para menos, solo que ustedes saben que no aguanto la tentación al verlas desnudas ante mí, se ven maravillosamente hermosas, ningún hombre soportaría tanta belleza sin inmutarse, pero por favor abran la llave porque nos vamos a congelar los tres, por cierto Marcela, cómo sabes que tu mamá no me complace en todo ahora.
Marcela: Listo papi, ya está abierta, por favor quiero que me bañes como la primera vez, recuerda que tu me dijiste que mamá no te deja hacer de todo con ella.
Claudia: Está calientica el agua, a mí también me dijo que mamá no hace de todo y que ella no era virgen como nosotras cuando hicieron el amor por primera vez.
Padre: Por favor vamos a bañarnos y dejemos a tu mamá tranquila, recuerden que no debemos hablar de ella cuando estamos en estas, les pido un favor, quiero solamente que nos bañemos, solo por esta vez, me comprometo hacerlo después con cada una.
Era la primera vez que les decía a mis hijas que dejaramos el sexo para después, no podía creer lo que les había dicho, pero en ese momento era lo que deseaba, no tenía ánimos para otra cosa.
Marcela: Está bien papi, pero ahora que salgamos vamos hablar nuevamente los tres, quiero que no te sientas culpable por lo que estamos viviendo.
Duramos unos minutos en el baño y luego cada uno salió para su habitación, hubo un poco de silencio en esos momentos, pero solo duró hasta que nos encontramos en la sala nuevamente los tres.
Marcela: ¿Tu en serio pensaste en divorciarte de mamá y pedirle que nos deje solo vivir contigo, quieres que seamos tus esposas?
Padre: Nunca he pensado eso, solo fue un decir, es una locura tan solo imaginar una situación de esas, no sería justo para ninguno de los cuatro, todo terminaría mal, además a tu mamá yo aun la amo y me siento bien con ella, mejor dicho, los dos nos sentimos bien el uno con el otro.
Marcela: Papí, ¿Te sientes mal por no haber sido el primer hombre en la vida de mi mamá, que no haya sido virgen cuando estuvo contigo, ella te lo dijo o te diste cuenta?
Padre: Hija por favor, eso no era lo importante, lo que valía era el amor que sentía en ese momento por mí y ella me lo dijo, fue muy gentil de su parte esa vez.
Claudia: ¿Pero me imagino que tu querías ser el primero, el único, así como con nosotras, bueno ella ya era una mujer mayor?
Padre: Te repito hija, lo importante es el sentimiento del uno hacía el otro, ella ya había terminado con él hacía como un año cuando nos conocimos, así que no importaba porque ya no lo amaba.
Padre: ¿Pero porque este interrogatorio hijas?
Marcela: Papi casi nunca hemos hablado de estas cosas y yo quiero aprovechar ahora que Claudia sabe todo, que nos diga que te gusta de cada una, con quien te sientes mejor haciendo el amor y si alguna vez estuviste con las tres el mismo día.
Claudia: Si papi díganos todo, yo también quiero saber.
Padre: Hijas no puedo, es algo personal, no está bien que yo diga esas cosas y nos puede dañar la relación que llevamos, aunque si quieren que eso pase, yo lo hago, pero no se vayan a ofender conmigo, no pueden hacer reclamo sobre lo que diga, recuerden que cada una sabe lo que siento y no quiero hablar de tu mamá, no es justo.
Claudia: Papi no importa, yo quiero saber, si quieres nos das consejos para cuando hagamos el amor, yo te ví con mi mamá y Claudia haciendo el amor, por eso yo quería ser feliz como ellas ¿recuerdas?
Marcela: Papi, estamos solos no te preocupes, yo si tengo mucha curiosidad por saber, además me engañaste con mi hermana, me dijiste que no lo habías hecho con ella y si lo habías hecho, eso me dolió mucho ¿acaso ya se te olvido?
Padre: Está bien voy a empezar con lo que pregunto Marcela, hice el amor con las tres el mismo día, fue muy bonito, porque con cada una me sentí bien, porque lo hacemos con amor y deseo y como les dije antes, ya no las veo como mis hijas, las veo como dos hermosas mujeres, solo que termine demasiado cansado, son muy exigentes como amantes, ya les dije, no parecen niñas en la cama las dos.
Marcela: Yo ya no soy una niña, soy una mujer, Claudia si es aún una niña, aunque ya perdió la virginidad contigo, pero dinos algo especial que tenemos las tres quiero saber.
Claudia: Si papi dinos por favor.
Padre: De tu mamá diré solamente que es una mujer excepcional que no merece lo que le estoy haciendo. De Marcela, que fue la primera mujer virgen con quien hice el amor y la inocencia de esa noche fue maravillosa y Claudia su atrevimiento no se guardó nada.
Marcela: Dices muy poquitas cosas papi, no se vale.
Padre: No me siento bien describiendo lo que cada una hace, me parece grotesco, por ejemplo, decir que Marcela me lo mama de una forma y que Claudia de otra, suena horrible ven.
Claudia: No importa papi, somos mujeres como tu dices, me gusta escuchar así las cosas, tu me lo dijiste la vez pasada.
Marcela: Si papi, dilo así sin problemas, eso nos calienta un poco para hacer nuevamente el amor, jajajaja. Quien te lo chupa más rico de las tres y le gusta comerte tu leche, bueno aunque dices que mamá no te lo hace.
Padre: Marcela por favor, no digas las cosas así, sabes que no me gusta que uses ese vocabulario, aunque son unas mujeres, siguen siendo unas niñas y por favor dejen a la mami por fuera de esto.
Marcela: Papi por favor deja el drama, síguenos la corriente, solo queremos pasar un momento bien rico contigo, ya nos dijiste que somos tus mujeres, no tus hijas y a mi me gusta saberlo, por favor nos debes tratar así, como tus mujeres por favor papi, yo quiero saber quien de las tres te lo mama más rico y cual es la vagina que mas te gusta acariciar de las tres, dinos ya papi.
Claudia: Si papi dinos de una vez, ya quiero saber, aunque creo que soy yo quien te lo mama más rico y mi vagina es la que te gusta más porque es más virgen, jajajaja.
Padre: Definitivamente ustedes dos son terribles, les dí un poco de confianza y mira donde vamos ya, solo espero que no se vayan a enojar por lo que voy a decir, porque solo ustedes son las responsables de lo que pase.
Sigue.. IV


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