El día que nos pillo mi hija menor “final” (8)
El final del comienzo con mi pequeña..
Claudia: Papi, está bien, pero si me gusta me dejas hacerlo como mi hermanita, quiero que me lo prometas.
Padre: Te lo prometo, pero solo si no te asustas y te gusta, entonces yo te digo cuando, pero solo una vez y nunca más bueno.
Se levantó y me dijo:
Claudia: Papi, quiero que me des un abrazo.
Padre: Hija, ahora no puedo levantarme para abrazarte, mejor te sientas a mi lado y te doy el abrazo, me siento incomodo y no puedo hacerlo como tú dices.
Claudia: Papi porque te sientes incómodo conmigo, ¿hice algo malo?
Padre: No hija, lo que pasa es que mi pene se puso grande y no quiero que me veas y me sientas ahora así, es por eso no más.
Claudia: Papi, mejor, así te lo puedo ver y tocar ahora y saber si me da miedo o no
Padre: Si tu hermana sale y me ve con el pene así pensará que tú lo estabas tocando y entonces se enterara, mejor siéntate a mi lado.
Claudia: Está bien, pero me dejas tocarte un poquito como lo hace mi hermanita, yo quiero papi.
Estaba en una encrucijada, mi niña hermosa estaba por salir del baño y la mami estaba por llegar y si ella me veía como estaba vestido, sería el final de todo, pero si mi niña le gustaba me pediría que hiciéramos el amor.
Lleve mis manos por debajo de su vestido y la tome de la cintura por detrás, la senté en mis piernas para que pudiera sentir mi pene por encima de mi pantalón, mi pene quedó en medio de sus piernas y sentí el roce de su vaginita por encima de su panty, fue una sensación fuerte y me dio un miedo inmenso, por eso cuando la sentí:
Padre: Hija, ya sentiste mi pene, ahora te puedes bajar.
Claudia: Si papi, se siente algo extraño, déjame tocarlo con mis manos un poquito.
En ese momento salió mi niña de su cuarto ya bañada y me salvó de que pasara algo.
Marcela: Que hacen los dos secreteando mientras me bañaba y cambiaba.
Padre: Nada, solo que tu hermana me contaba algo que pasó en el colegio, ahora por favor terminen de hacer tareas para poder comer cuando llegue la mami.
Mi hija se acercó a mi oído y me dijo:
Claudia: Después me dejas tocar tu pene, me lo prometiste papi.
Me levanté con cuidado del sofá y me dirigí a mi cuarto pensativo, debía pensar en algo para convencerla de no hacerlo, porque estaba seguro que si ella lo hacía no podría negarme a complacerla y la verdad había despertado el mismo deseo que despertó en mí su hermanita.
Después les contaré el desenlace de la pillada de mi hija menor.


(1 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!