El día que nos pillo mi hija menor “II”. (8)
Ahora la segunda parate.
Salí de mi cuarto hacia la sala, me coloque solo el pantalón de mi piyama por el afán y no me coloque mi bóxer, cuando vi a mi hija Claudia sentada en el sofá, quede frío, estaba seguro que ella nos había visto, pero me preguntaba por qué no dijo nada, me senté a su lado y la tome de la mano y le pregunté:
Padre: Hace rato llegaste hija, quiero saber.
Ella era tan solo una niña para mí, más inocente que Marcelita, no me respondió nada, en ese momento llegó mi niña hermosa.
Marcela: Porque no me dijiste que ya habías llegado, entonces ella la miró y le dijo:
Claudia: Acabo de entrar, mi papá me vio cuando entré.
En ese momento entendí que ella nos había visto haciendo el amor, lo que no comprendía era porque no me dijo nada.
Miré a mi niña hermosa y le dije:
Padre: Sí hija, ella entraba cuando yo llegue a la sala, puedes estar tranquila.
Si mi hija Claudia no quería que su hermana supiera que nos había visto, no le iba a contar a ella, sería nuestro secreto, pero yo debía estar seguro de lo que había visto.
Le dije a mi niña hermosa que sería bueno que se duchara, ella entendió y se fue a la ducha.
Aproveché para preguntarle a Claudia que por favor me dijera que había visto cuanto abrió la puerta de mi cuarto.
Me miro y me dijo:
Claudia: Papi, vi que hacías con mi hermanita lo mismo que con mi mami.
Padre: Pero dime, que hago con ellas porque no sé, quiero saberlo hija.
Claudia: Que te acuestas desnudo con ellas y te dicen que se quieren devorar tu pene, tu semen y otras cosas más.
No podía creer lo que acaba de escuchar, mi hija menor me había visto antes, entonces le pregunté otra vez:
Padre: Cuántas veces me has visto con tu mami, porque con tu hermanita es la primera vez que lo hago.
Claudia: Te cuento, ¿pero no me regañes ni le dices a mi mami?
Padre: Nunca hija te voy a regañar, tampoco le diré a la mami, pero dime cuantas veces quiero saber.
Claudia: Dos veces te he visto con mi mami y esta vez con mi hermanita, me gusta verte cuando haces eso, yo los miro y escucho lo que dicen.
No podía creer lo que estaba escuchando en ese momento, mi hija menor me había visto haciendo el amor con su mami y su hermanita.
Padre: Quiero que me digas porque te gusta mirar cuando le hago eso a tu mami y tu hermanita, eso que hago con ellas es hacer el amor hija.
me arriesgué a decirle porque necesitaba saber todo.
Claudia: Papi, no se dan cuenta cuando los veo, me gusta ver como tienes sexo con mi mami y mi hermanita y lo que ellas te hacen, es bonito y me gusta verlos desnudos.
Deseaba saber un poco más, pero no tenía idea de cómo preguntarle lo que quería saber, era aún muy joven para saber este tipo de cosas, pero había despertado algo en mí que me llevaba a saberlo todo.
Me decidí a preguntar todo lo que deseaba saber, sin pensar que pudiera suceder, solo quería saber todo, además el tiempo de llegada de la mami se aproximaba y su hermana pronto saldría de la ducha y no quería que ella supiera.
Padre: Hija, ¿dime como sabes que eso que hago con tu mami y tu hermana es tener sexo?
Claudia: Papi, en el colegio nos explican esas cosas, y eso que tú haces con ella es tener sexo o bueno hacer el amor.
Padre: Hija, ¿te gustaría seguir viendo como le hago el amor a tu mami y tu hermana, sin que ellas se den cuenta?
Claudia: Si papi, me gusta verlos y no quiero que les diga que yo los vi, ¿me lo prometes?
Padre: Te prometo que no les diré a ellas y te diré cuando voy a hacer el amor con ellas para que puedas vernos, pero me debes prometer que nunca les dirá a ellas nuestro secreto y tampoco a la mami que yo hago el amor con tu hermana porque ella se enojara con todos, ¿me lo prometes?
Claudia: Si papi, te prometo que nunca les diré nuestro secreto y no le contaré a la mami.
Padre: Hija, ¿te gustaría verme desnudo cuando no estoy haciendo el amor con tu hermanita y tu mami y tocarme como ellas lo hacen?
Claudia: Papi no se si me gustaría verte desnudo y tocarte como lo hace mi mami y mi hermanita.
En ese momento pensé que no debía seguir preguntando, no quería que pasara nada con mi pequeña niña, debía contener el deseo que despertaba en mí por las respuestas que me daba.
Padre: No sabes o ¿te da pena decírmelo?
Claudia: Me da pena papi.
Padre: Dime cómo te gustaría tocarme hija.
Claudia: Con las manos y la boca.
Padre: Y qué te gustaría tocarme con tus manos y tu boca.
Claudia: Papi, lo mismo que te toca mi mami y mi hermanita cuando haces el amor con ellas.
Padre: Sí hija, pero quiero que tú me digas que te gustaría tocarme con tus manos y tu boca y por qué.
Claudia: Tu pene papi, porque es muy rico y las hace feliz, es lo que dice mi mami y mi hermanita.
No podía creer lo que acababa de escuchar, mi hija menor acababa de soltar una bomba, ella también quería probar mi pene, pero era algo que jamás pasaría con ella.
Padre: Hija, quiero que me respondas solo con la verdad a lo que te voy a preguntar, ¿dime, si te gustaría que yo te tocará como toco a tu mami y tu hermanita cuando hacemos el amor?
Claudia: Si papi me gustaría ser feliz como ellas.
Era de no creer, el tiempo acababa y debía terminar las preguntas, pero el deseo que se había apoderado de mí quería saber más.
Padre: Quiero que me digas que parte de tu cuerpo quieres que te toque y cómo quieres que te lo toque.
Claudia: Papi, quiero que toques mi vagina con tu boca y tu pene grande, igual que lo haces con mi mami y mi hermanita, ¿te gustaría hacerlo ?
No podía creer lo que ella decía, debía estar loco para sacarle todas esas cosas a ella, preferí terminar sin antes decirle:
Padre: Tienes que entender que eres muy niña y no puedo hacerlo porque te puede doler mucho, después seguimos hablando del tema porque ya llega mamá y no quiero que se entere.
Claudia: Papi, pero sí puedo tocarte con mis manos y mi vagina como lo hace mi mami y mi hermana, porque yo quiero ser tan feliz como ellas.
Padre: No hija, no puedo hacerlo ahora, tú eres mi hija y es malo que lo haga y no serás feliz, debes creerme por favor, me gustaría hacerte feliz como dices, pero no podría hacerlo hija, cuando seas grande puedo hacerte feliz.
Claudia: Papi, déjame hacerlo una vez, así como mi hermanita y no más si papi.
No puedo negar que entre más hablábamos mi deseo crecía y había logrado que mi pene se parara, eso me asustaba, era una guerra interna en mí, si en ese momento le decía a mi chiquita que ella podía tocarme como quería, ella lo haría, pero si a ella le gustaba lo repetiría y eso me aterraba, también pensaba que si me negaba totalmente, ella podría contarle a la mami lo que vio, nunca pensé que pasara algo así, pero pensaba que fue mejor que ella nos viera y no la mami, era una alerta y debíamos cuidarnos más.
No me atrevía a levantarme porque la erección de mi pene se notaba mucho y no quería que mi niña me viera así.
Padre: Hija, pero no me puedes tocar como ellas porque eres mi hija, solo dejaré que lo hagas con tus manos y si no te asustas después lo podrás hacer con tu boca, pero solo será una vez y no más y debe ser rápido para que no nos vea tu hermana, fue lo que se me ocurrió decirle.
Sigue “final”


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