Fryda mi vecinita Down
Fryda hermosa chica Down, de hermoso cuerpo, carita y chichis perfectas. Viene a visitarme a ver tiktoks..
Buena noche; esta ocasión les hablare de Fryda, mi vecinita Down de 20 años. Es una chica bajita, ligeramente rellenita, con sus características físicas inherentes a su condición, pero que no ocultan la genética belleza de su mamá y sus tías; mujeres muy hermosas y exuberantes. Es blanca, de grandes ojos negros, cabello lacio largo, trompita bien delineada, un cuerpo muy bien formado, pero el tema central lo constituyen sus grandes y hermosas boobies. Siempre la he admirado, y le he observado en los últimos años como creció y fue desarrollándose poco a poco. Fue una nena muy simpática y social desde pequeña. Muy buenos vecinos ellos, con los que se ha tenido muy buena relación y trato. Paty, su mamá se quedó sola hace unos pocos años, al parecer, precisamente por la condición de Fryda, que su papá nunca pudo aceptar. Su hermano, menor que ella dos años, se fue con su papá a la ciudad vecina a estudiar la universidad, por lo que Fryda y su mamá viven solas. Paty trabaja en una oficina de gobierno, y desde hace no mucho tiempo, como la ciudad es pequeña y tranquila, Brenda se queda sola en casa, al ser ya muy independiente para cubrir sus necesidades de la vida diaria, claro, bajo la supervisión de los buenos vecinos, y tomando en cuenta que la casa es muy segura.
Nuestra historia comienza hace unos pocos meses, cuando una mañana, en que su mamá estaba en el trabajo, Fryda pasó caminando por la acera rumbo a la pequeña tienda de don Martín, justo a un lado de mi casa. Saludó al pasar, como casi todos los días que le miraba:
_ Hola vecino, buenos días_.
Hablaba todo con mucha propiedad, pero su voz ligeramente siseada por el natural tamaño de su lengua. Vecino, me decía siempre, desde chiquita.
_ Hola Fryda, buen día_.
Respondí, sin dejar de notar ese día sus formas como se movían y lucían, tal vez por mi ya prolongada falta de sexo estas últimas semanas. Vestía un short de licra o algodón negro que mostraba la muy armoniosa forma de sus nalgas, y una blusa de algodón delgada, stretch, muy pegada a su cuerpo, de esas que se transparentan un poco; se podía ver perfectamente toda la línea de su bra; pero sobre todo lo que me llamó poderosamente la atención, fue como sus boobies de bamboleaban de arriba abajo al caminar, con su natural forma de hacerlo poco segura por su coordinación. No pude evitar tocarme discretamente mi miembro, sentado en el porche frente a mi casa mientras ojeaba una revista de pesca, que dejé un lado, esperando el pronto regreso de Fryda, para deleitarme nuevamente con su baile de boobies. No pasaron ni diez minutos cuando ahí venía de vuelta; ahora con la luz del sol de frente le pude ver más sensual aún, pues las sobra sobre su pecho daban más forma todavía a sus ya de por si grandes boobies. Al acercarse me vio y saludó nuevamente. A mí, sin querer ni pensarlo, se me salió un automático “Hola hermosa!” Mi inconsciente, tal vez. Ella sonrió ampliamente, creo, por ser la primera vez que le saludaba así. Se detuvo levemente y luego continuó su camino, me miró y le sonreí yo también, y al mirarla sentí un poco de lascivia por dentro. Ella se detuvo nuevamente, y después de pensarlo un breve instante se dio la vuelta y regresó a al portón de mi casa; caminó hacia mí con rapidez, y esta vez le vi completamente de frente; sus boobies danzaban en un vaivén arriba abajo y derecha a izquierda y viceversa, muy armoniosamente. Al acercarse pude ver como sus pezones marcaban notoriamente su blusa, y al ser su blusa de esa tela casi traslucida, y sus copas de satín transparente, sus aureolas se notaban ya de cerquita de una forma muy provocativa. Pensé para mis adentros “ese conjunto seguro su madre no se lo hubiera permitido así, menos salir a la calle con el”, pero que hermosura que lo haya ella escogido así.
_ Hola vecino! ¿Qué haces solito?
Preguntó al acercarse. Curiosamente, sin saberlo ella realmente, estaba yo solo; mi mamá y mi tía quienes vivían conmigo en esta casa, no estaban, habían salido a unas diligencias este fin de semana fuera de la ciudad, desde un día antes, viernes. Yo estaba en ese momento clavado en unos tik tok; había dejado mi revista de lado.
_ Aquí viendo cosas en mi celular.
Le respondí, cosas divertidas; y eso hacia realmente.
_ A, ver…
Dijo con su natural curiosidad, y se acercó a mi agachándose para ver mi teléfono por un lado de mí. Fue electrizante sentir en mi brazo derecho la presión de sus boobies duras. Inmediatamente comencé a buscar algunos videos graciosos que había visto y se le gustarían, pero todo con la idea de mover mis manos y brazos y tenerla en esa posición. Con toda la intención manejaba mi cel moviendo mi brazo para un lado, para el otro frotando sus boobies; ella no decía nada, toda su atención estaba en el teléfono. Le puse uno divertido, y ella rio sonoramente.
_ A ver, pon otro igual.
Dijo riendo aún, y cayendo en mi trampa. Yo continué con ese contacto con mucha excitación; movía mi brazo con suavidad pero fuerza, haciendo una extensión de mi mano, adivinando sus formas. Ella no decía nada, solo:
_ A ver, a ver!
Mirando ansiosa mi cel. Y seguía “buscando” videos y siente y siente cositas en i pene por las caricias que hacía con mi brazo. De pronto sentí un algo en mi brazo realmente y me rasqué por inercia. Sin querer toqué sus boobies con mi mano, con mis dedos mientras me rascaba y ella no dijo nada. Al retirar mi mano me llegó el entendimiento, o la idea malsana; puse un nuevo video, uno muy gracioso y largo de bromas y ella comenzó a reír inmediatamente. Al estar ella absorta en el video dije:
_ Ay! Como traigo comezón en este brazo.
Al tiempo que me rascaba, pasaba mis manos por su pecho repetidamente, pues me rascaba con el canto de mi mano arriba abajo, un lado al otro, y con mis dedos le tocaba con deseo intenso, tomaba su chichita y le apretaba y masajeaba, mientras ella reía viendo el video. Pude sentir en le yema de mis dedos la dureza de su pezón, y no resistí rascarlo discretamente mientras masajeaba sus hermosas chichis ya sin disimulo, una y otra vez al “rascar” la comezón de mi brazo. Creo se cansó un poco en la posición incómoda en que estaba, agachada, y se enderezo, parándose totalmente diciendo:
_ A ver, otro, otro.
Sacó una liga de la pequeña bolsita que portaba y se agarró el cabello en una mal hecha cola, pero que servía justamente para detener su cabello. Al hacerlo se acercó más a mi buscando con la mirada en mi celular:
_ A ver, pueh, otro, otro…
Dijo con complicidad, riendo. Y ahora una nueva experiencia sensorial; al acercarse más pegada a mi cuerpo pude sentir lo suave y acojinado de su abultada pelvis de su short stretch en mi codo. Una nueva corriente de placer llego a mi ser anidándose en mi pene que respondió de inmediato.
_ Déjame te busco otro bien curado.
Le dije, y comencé a mover nuevamente mi brazo, pero esta vez, mi codo en su sexo; movimientos circulares, y de cuando en cuando presión en el centro. Se quedó muy quieta sin decir nada; no fue sino hasta que después de un ratito de “buscar videos” y no ver negativa de su parte, que bajé un poco el codo entre sus muslos manipulando el celular, y suavemente, haciendo presión hacia arriba deslicé mi codo en su sexo. Pude sentir un leve estremecimiento en su cuerpo al tiempo que ponía su mano en mi hombro suavemente. Busqué su mirada con la mía y pude ver su éxtasis momentáneo; con los ojos cerrados tenía su carita ligeramente levantada hacia arriba como hurgando en su mente lo que sentía. Eso fue luz verde para mi, así que seguí frotándome en su sexo, pero ahora viendo su carita. No decía nada, pero en un momento que arrecié mis caricias sentí su mano aferrarse a mi hombro, y vi cuando abrió ligeramente sus piernas.
_ Mira, este está curado.
Le dije, dejando de frotarme en su cuerpo, y mostrando mi cel. Ella abrió los ojos, su carita en un trance orgásmico fallido.
_ Eh? ¿Qué?
Respondió apartándose unos cabellitos de la cara y agachándose nuevamente.
_ Checa este, está bien cura.
Le dije, turbado, pues sentía ya sus chichis en mi hombro nuevamente. Sin más solo puse mi mano en mi brazo, para solo sentir su contacto en mi dorso de la mano y de cuando en cuando hacer pinza con mis dedos al sentir su pezón.
La mañana de pronto se oscureció muy feo; entraba ya y como lo anunciaron, el último frente frio de la temporada. Grandes nubes negras cubrieron el cielo haciendo todo aquello sombrío, más aún bajo la sombra de los grandes palmares que no rodeaban por todos lados. Sin embargo, el clima o temperatura era muy agradable, ligeramente fresco ahora. Yo seguía disfrutando malsanamente de sus chichis y de su aroma a recién bañada que me embriagaba.
_ Qué chistoso ese.
Dijo nomás así, parándose nuevamente. Se jalo su short elástico hacia arriba marcadamente, y no pude reprimir ver como su sexo se abría y dejaba entrar la delgada tela de su short, haciendo un fabuloso camel, al tiempo que me pedía sonriendo:
_ A ver, quiero ver otro, de chiste, eehh, chistoso.
Inmediatamente se pegó a mi nuevamente haciendo su pelvis hacia adelante. Yo estaba ya fuera mis cabales. Al hacer esto yo me agaché rápidamente hacia donde estaba ella para “rascarme” mi tobillo
_ Ah! Me picó un mosco.
Dije fuertemente. Dirigí mi cara a su sexo que tenía enfrente y frote mi cachete y mandíbula en el, al tiempo que aspiraba su aroma de mujer en celo. Sin recato alguno al enderezarme después de “rascarme el tobillo” frote mis labios y nariz en su pubis, y hasta saque mi lengua y la pase sobre la tela del short haciendo presión. Ella tampoco dijo nada al respecto, solo atinó a pedir nuevamente:
_ Enséñame otro video cues!
_ Ok, ok, deja te busco uno bueno, pero deberás esperarme a que lo encuentre, ¿Ok?
Le pregunté, como diciendo debo tocarte otro buen rato, me gusta.
_ Si, espero, pero rápido, ¿Ok?
Y sentí como sus muslos desnudos se pegaban a mi brazo. Yo comencé a buscar videos en el celular con mi hábil y traviesa mano derecha movida por mi brazo que rápidamente se acomodó en su sexo; en unos instantes solo me dedicaba a frotar mi codo en su sexo de arriba abajo describiendo pequeños círculos. Busqué su cara nuevamente, y ya estaba en trance otra vez; sus ojitos eran un poema de placer; sus párpados dibujaban una delgada línea al casi cerrar los ojos, mirando hacia arriba, adivinándose solo lo blanco de estos entre esa leve rendija. Tragaba saliva seguidamente y su boca dibujaba también una plácida y letárgica sonrisa. Yo estaba como loco ante lo que provocaba en Fryda. Yo recordaba lo que me dijo una vez un instructor o guía Boyscout. “Cuando les pongas una actividad o juego, debe suspenderla cuando más animados estén. Eso ayudará para cuando la implementes nuevamente, lo disfruten igual y no se hayan enfadado de ella”. Así que suspendí la frotada en su casi clímax y le mostré un nuevo video. Yo estaba ya muy, muy excitado, casi a punto de venirme solo. Levanté un poco el cel, para evitar se agachara mucho, y al acercarse a mi le abracé con el brazo derecho al tiempo que le mostraba el video. Me agarre de su cintura y puse mi cara en sus chichis calientitas, y mientras ella reía yo me frotaba y le apretaba contra mi. Con la parte interna de mi brazo le tallaba las nalgas, adivinando sus formas turgentes. Ella seguía riendo y se retorcía a mi lado, dejándose querer. Vio el video que se repetía tres o cuatro veces, las mismas que le seguía causando gracia. Instintivamente Fryda paso su brazo por mi cuello para acomodarse mejor a la posición que teníamos juntos muy afectivamente, por así decirlo. Como pude le pique a otro video de la misma zaga y las risitas continuaron, lo mismo que mis manoseos; al abrazarle, le sobaba su espalda de arriba abajo, hasta el comienzo de sus nalgas; poco a poco bajaba más, hasta que las tomé con toda la mano, como masajeándolas, y al mismo tiempo untado en sus chichis, con ganas de morderlas. Estábamos los dos ya en un trance de calentura muy grande; yo consciente, ella creo, solo dejándose llevar por el momento sensorial. En eso escucho fuerte la voz de doña Susana, otra vecina de ahí cerca, que venía caminando por la acera, así que separo a Fryda y hago como que platicamos, justo a tiempo para que esta señora no nos viera en tal situación.
_ Hola chicos, buenos días. Cuídense, ahí viene el agua.
Dice al pasar, de manera muy amable. Yo asiento con la mano, y le saludo, igual Fryda, le sonríe y le tira besos como siempre. Cambio de planes, pienso yo, ya trastornado de la lujuria.
_ Fryda, vamos adentro a la computadora, a seguir viendo videos, ya se me está descargando el teléfono. Estoy muy a gusto contigo viendo los videos. Tu también estás a gusto ¿Verdad?
Le pregunté con toda intención de sacar información obvia de su inconsciente.
_ Ándale y tomamos un chocolate o algo.
_ ¡Vamos cues!
Fryda venía seguido a la casa; eso era de casi todos los días, de entrada por salida eso sí, y cuando estaba mi familia aquí. Esta vez se sintió muy diferente; el ambiente era muy cachondo. Una adrenalina sexual me recorría el cuerpo, erizando todo mi ser. Caminamos a la cocina, donde le serví un chocolatito caliente que tenía en el termo grande. Ella tomó su vaso gustosa, sonrió ampliamente y luego me siguió a mi cuarto donde tenía la pc. La encendí y me senté en mi silla. Ella, como adivinando el protocolo a continuación, permaneció de pie junto a mi parada en la alfombra mullida y calientita. Miré el reloj en la pc; 10:20. Tiempo muy grande en lo que llegaba Paty, la mamá de Fryda del trabajo, después de las tres de la tarde.
_ ¡Aaaah, que rico¡ El cuarto está calientito.
Exclamé como justificando el por qué me quitaba mi camiseta y dejaba mi atlético cuerpo semidesnudo. Ella nunca me había visto así. Ella solo sonrió mirándome con detenimiento, y dijo:
_ ¡Oooh, qué fuerte!
Exclamó, seguramente refiriéndose a mi marcado abdomen y pecho. La pc ya se había cargado, así que abrí los tik tok. La movilidad del ratón y mi brazo era más o menos lo mismo, así que no batallé para acomodarme a lo que hacíamos hace rato. Le puse otra zaga pero de reels en autoreproducción de bromas, que duraría varios minutos en total. Ella se acercó a verlos poniendo su cuerpo junto al mío. Indescriptible esta nueva sensación de sentir el calor de su cuerpo junto al mío desnudo. Todo lo que pasó hacía rato me decía que tenia luz verde para seguir, poco a poco eso sí, pensé. De manera muy natural, como si fuera obligado, pasó su brazo por encima de mí nuevamente. Por ello, pensé en quedarme quieto, para ver que hacia ella ante mi pasividad. Yo solo reia viendo el video, y ella también, pero comenzó a moverse ansiosa. Lo único extraordinario que hizo fue tomar mi cabeza suavemente y acariciar mi cabello con sus dedos de manera muy natural. Lo sentí como una caricia y comencé a encenderme rápidamente; recosté mi cara en sus chichis al tiempo que le abrazaba otra vez. Solos en el cuarto mi calentura subió exponencialmente. Le sobaba igual que hacía rato; todo su talle hasta sus nalgas. Fryda dejó poco a poco la risa, sustituida por respiración agitada y sus ojos cerrados. Se aferraba a mi por el cuello y su mano en mi pecho acariciándome. Yo metí mi mano por debajo de su blusa, acariciando su espalda. Oh, que delicia sentir el calor de su piel desnuda. Subía mi mano hasta su espalda alta, pasando por el broche de su bra. Ella muda, solo respirando hondo. Rodeaba su talle desnudo acariciando su lonjita, llegaba hasta su abdomen y le acariciaba con la yema de mis dedos. Podía sentirla estremecerse ante mis caricias. Exploraba los límites hasta tocar la parte baja de su bra. Le sobaba discretamente, casi sosteniendo sus chichis. Ella: silencio total, ojos cerrados. Mi cordura estaba ausente, mi prudencia también. Tomé toda su chichi derecha con mi mano y ella no se movía. La masajee, la apreté, la retorcí y ella, solo un mmm, prolongado. Para mi eso fue un “sigue, sigue”. Saqué mi mano y la giré delicadamente, poniéndola de frente a mi. Metí mis manos en su espalda otra vez y fui directo a su broche del bra, lo destrabé y ella en silencio. Bajé mis manos y ya de inercia tome su blusa y la levanté con todo y bra ya suelto. Ella solo me miraba a los ojos curiosa. Sus hermosas chichis blancas quedaron al descubierto; una gran aureola café y un pezón plano pero hermoso, rugoso como la cascara de una naranja. Sin más me fui a devorar ese exquisito manjar frente a mi cara. Al sentir mis labios en sus pezones ella sonrió, y dijo:
_ Eres un bebé. Te gusta la chichi.
_ Si, me encantan tus chichis. Soy un bebe. ¿Te gusta que coma tus chichis?_
_ Si, se siente rico, rico.
Las chupe largamente, mordía sus pezones, los lamía frenéticamente. Se pusieron duritos, ligeramente levantados, como del tamaño de una aspirina solamente, pero muy ricos. Quería devorar su chichis, morderlas, marcarlas, chupetearlas, dejarlas manchadas, pero eso sería peligroso. Las chupé por unos diez minutos,; ella jadeaba y se retorcía, me asía por la nuca con las dos manos, casi asfixiándome por la presión. Mis manos estaban en su trasero, en sus nalgas, su espalda, bajaba a sus muslos, le acariciaba toda. La sentía ya tan excitada que bajé poco a poco su short. Ella no se opuso. Tenía una panty delgada, pequeña, casi como tanga cachetera, pero poco suelta; viejita tal vez, por eso le quedaba no stretch. Le acaricié sus nalgas sin recato mientras le seguía mamando sus chichis perfectas. Me detuve un poco solo para sacar por su cabeza su blusa y su bra, quedando su torso completamente desnudo. Después retiré su short por sus pies, de tal forma que tenía a Fryda solo en panties, en mi cuarto para mi sola y todo el tiempo del mundo, sin nadie que pudiera privarnos de esta privacidad. Había puesto seguro a la puerta principal. Las cortinas estaban corridas todas y la casa muy aislada de ruidos. La separé un poco de mi. Ella me miraba curiosa, no decía nada. Sus chichis eran perfectas, ella hermosa, su cuerpo divino, ligeramente gordita, pero muy juveniles sus formas.
_ ¿Te gusta lo que hacemos?
Le pregunté abrazándola nuevamente y chupando sus chichis sonoramente.
_ Mucho…pero no le digas nada a mamá. Ella dice que es malo que me vean mi cuerpo así sin ropa o que me toquen. Siempre me dice eso.
Estaba claro que le educaban en este sentido.
_ Entonces, ¿Ya no quieres que coma como bebe? A mi me gusta mucho.
Ella rio con la boca torcida un poco.
_ Si, si quiero que me comas como bebe. Me encanta, me gusta mucho. Pero no le digas a mama, porfa, se enoja.
Insistió con esa preocupación.
_ Claro, no le diré nada, será nuestro secreto, pero después jugaremos igual, ¿Ok? Estás de acuerdo. Me gusta mucho comer tus chichis. Son lindas.
_ Si, ok…. Sigue cues. Come como bebe.
Y seguí “comiendo” a mis anchas. Ella jadeaba excitada. Yo estaba en trance de calentura, subí por su pecho hasta su cuello y ella temblaba. Olía bien rico a perfume fino de mama, su cabello a recién lavado muy cuidado, devoré sus orejitas y ella gemía despacito. Entonces le besé en la boca, y ella no supo cómo responder, solo se quedó quieta, pero yo insistí y sentí que rápido disfrutaba igual de esa caricia. En un momento dado, después de insistir con mi lengua, abrió su boca y me permitió explorar su interior. Rápidamente encontré la suya y también encontró ella el goce de esto. A cada tanto rato me separaba de ella, solo para deleitarme viendo su cuerpecito virginal especial. De la misma forma, al no tener ella malicia alguna, activé la cámara de mi pc justo frente a nosotros, y con el extra de que la luz del monitor hacia de lámpara en su cuerpo angelical. De esta forma me deleité saboreando sus chichis y estrujando sus nalgas a placer actuando para mi cámara.
_ ¿Te gusta mucho lo que hacemos? ¿Sientes muy rico? ¿O, Ya no quieres que lo haga? Si quieres ya nos vestimos y no lo hacemos…
Dije maliciosamente y le di un tremendo chupetón en su pezón. Hizo una expresión muy propia de su condición, arrugando su carita y se rio igual con la boquita chueca.
_ ¡Noooo, si….sigue! ¡Andale! ¡Chúpame más! Se siente muy rico.
_ Pero debo quitarte tu calzón también. ¿Puedo?
Sin responder ella misma se bajó su panty, al tiempo que yo le guiaba para quedar de frente a la cámara. Su cuerpo era hermoso; blanco como la nieve, rellenito pero muy bien formado. Sus muslos gorditos pero muy estéticos. Su abdomen llenito igual; en la zona del ombligo se formaba una concavidad divina, redonda, armoniosa, con la piel tersa. Bajo esta, descendía su abdomen perfecto hasta su monte de venus que se hundía en su ingle discretamente, pero su sexo era también abultado; sus labios eran grandes poblados de fino y abundante bello rubio, lacio pero perfectamente peinado hacia abajo. En medio se dibujaba una hermosa línea larga coronada en la parte superior por una hendidura redonda, como el sexo de una nenita pequeña, pero enorme. Se miraba todo normal, pero al meter levemente mi dedo en esos jugosos labios se desbordó un torrente de fluidos vaginales. Ella gemía lindo y quedito mientras recorría su sexo con mis manos y chupaba con ansias sus chichis. Fryda olía muy limpio, pero igual tomé una toalla húmeda de aloe vera y limpié todo su sexo con cuidado; ella se dejaba hacer disfrutando el contacto mío en su sexo. Al dejarla inmaculada y seca de su castidad la llevé a la cama, la tiré en medio de esta y abrí sus piernas. Me acosté frente a ella bocabajo y comencé a devorar su feminidad; lamí y besé sus labios, y metía mi lengua entre estos tratando de violarla con ella. Ella gemía cada vez más fuerte mientras me asía por la cabeza. Yo tomé cuidadosamente sus labios con mis manos y los abrí, hasta dejar al descubierto sus labios menores y coronando estos, un pequeño y redondito clítoris, oculto en lo abultado de sus labios. Lo besé, lo lamí, lo devoré, comí y bebí de sus jugos por mucho tiempo, sintiéndola retorcerse y estremecerse de placer. Me tomaba de la nuca con la manos y me atraía hacía si. Mantenía sus piernitas abiertas en el aire y temblaba por el esfuerzo y el goce. Cuando sentí que ya iba de subida plena rumbo al cielo a tocar las estrellas, me separé de ella y bajándome mi bóxer me puse hincado junto a su carita. Ella vio mi pene con alegría y asombro.
_ Que grande tu pipi.
Me dijo y lo tocó suavemente.
_ Ahora te toca a ti comer como bebe.
Le dije, poniendo mi pene cerca de su boquita de princesa y golpeando suavemente sus labios con mi glande.
_ Chúpalo como una paleta. Piensa en la paleta más rica que has probado y chúpalo así, rico, muy rico.
Le señale como llevando mi dedo a mi boca; ella solo sonrió y buscó mi pene con su boca, poniéndose de lado sobre la cama. Lo metió en su boca de forma muy natural, sin hacer ninguna mueca de repulsión, participando totalmente en el encuentro sexual que teníamos. Mientras Fryda me chupaba el pene suavemente y con timidez, yo disfrutaba de lo lindo, sus caricias, pero también de ver su hermoso cuerpo desnudo totalmente junto a mi en la cama; era una diosa de belleza. Yo acariciaba su cuerpo mientras recibia su mamada; sus chcihis perfectas, Ahhh! Que sabroso tocarlas, sentirlas palpitantes, su piel tan tersa. Su abdomen gordito, tibio, caliente, sus nalgas redondas…Hermosa Fryda.
Cuando sentía yo también subirme al cielo sin retorno, saqué mi pene de su boca y me fui a su sexo nuevamente a comerlo un ratito, a prepararla para lo que venía. Ella se dejó hacer, y en unos instantes ya gemía bien rico y e tomaba por la cabeza con firmeza.
_ Come rico, come rico, bebe. Come rico, come rico.
Me repetía ya fuera de si, disfrutando su viaje sexual por el universo. Me enderecé un momento y le contemplé hincado frente a ella, toda, su tierna mirada, su carita de ángel enamorado. Acerqué mi pene a su sexo y lo coloqué en su vagina.
_ Te dolerá un poco, pero te va a gustar. ¿Quieres probarlo?
Le dije, mientras le tallaba el clítoris con mi glande y recorría su sexo, sus labios con mi pene haciendo el movimiento de coger con mis caderas. Ella sonrió con la bocha chueca nuevamente y contestó:
_ Si, se siente rico. Hazme como don Jesús le hace a mi mamá.
Esas palabras me dejaron totalmente sorprendido. Jesús es un hombre joven que viene seguido a cuidarle e jardín a Paty, la mamá de Fryda. Está claro que también le cuida el Jardín de su pubis, y que Fryda los ha visto. Ok, pensé Fryda sabe ya de que se trataba lo que vio en su mamá y Jesús. Puse mi pene en la entrada de su vagina y aprovechando la cantidad de fluidos metí poco a poco, con algo de dificultad. Ella apretaba sus ojitos y tragaba saliva; de pronto, sentí algo ceder y su himen estranguló mi glande fuertemente; ahí se quejó de dolor, pero me quedé inmóvil y se fue relajando. Poco a poco comencé a moverme otra vez, milimétricamente y fui sintiendo como se relajaba más poco a poco. Mi pene ya casi entró todo y ella abrió los ojos; se quedó viendo su sexo invadido por este cuerpo extraño con mucha curiosidad, y yo moviéndome despacito, adentro afuera, en cortito.
_ Se siente muy rico.
Dijo ella. En eso me acordé del gel en mi buró y rápidamente lo alcancé; me puse una buena cantidad en mi pene, y lo metí nuevamente. Ayudó increíblemente en la penetración y hacer el movimiento con más suavidad. En 5 minutos ya lo metía hasta el fondo y lo sacaba. Ella arrugaba la cara con algo de dolor aún, pero al preguntarle si se lo sacaba me respondió que no, que se sentía muy rico, en pocos minutos ya le daba a un ritmo normal en posición de misionero. Me volvía loco de esta forma pues podía ver sus chichis en un ir y venir muy erótico, pero sobre todo su carita disfrutando como loca mi verga. No nos movimos de posición; pasaron unos diez minutos y ella se volvía loca; comenzó a gemir y hablar cositas, muy caliente:
_ Aah! Aah! Aah! Aah! Aah! Mi bebé, que rico. Aah! Aah! Aah! Aah!
Cuando su cara cambió de dulzura a muecas de éxtasis y girar su cabeza para todos lados y apretar los puños sobre su pecho, comencé a darle duro; nuestros cuerpos sonaban uno contra el otro y yo no aguantaba ya; piensa en otra cosa, piensa en otra cosa, me decía yo… en eso estaba, en otro rollo cuando sentí los espasmos de su sexo sobre el mío, por varios segundos, mientras le salía de su boca un gutural :
_ Iiiiiiiiiiihh, mmmmm!!!!!
Tomé un poco de gel, me inundé mi pene nuevamente y me fui a sus chichis.
_ No te muevas, relájate, haré otra cosita bien rica, para mi. Me das permiso?
Le dije acomodando mi pene en sus hermosas chichis.
_ Sostenlas de lado, de esta forma.
Le dije, colocando sus manos prisionando sus boobies para poder hacerle una rusa. Comencé a bombear y en unos pocos instantes inundé su carita blanca de leche. Trataba de esquivar los chorros de semen que uno tras otro le caían en su rostro angelical, su cuello y finalmente en su pecho.
_ ¡Me hiciste pipiiii!
Decía asombrada, viendo su cuerpo cubierto de leche calientita
_ No es pipí, no te preocupes; solo es leche del amor, es algo que les sale a los hombres cuando aman a una mujer como lo hicimos ahorita. Nos sale cuando estamos muy a gusto con una chica linda como tu.
_ Ah, weno cue.
Respondió con una sonrisa amplia chueca como a ella le salía por su condición.
_ ¿Te gustó el amor que hicimos? Como tu mamá y don Chuy.
Le recordé sus palabras. Y de pronto me vio una imagen de Paty en shorts y blusita de tirantes en el jardín de su casa de hace unos días, y me entró una calentura; pensé: me acabo de coger a su hija, que se sentirá tener a ese viejonón en la cama. Me la voy a coger también; recordé unas indirectas que me tiró una vez delante de mi mamá, pero que no hice aprecio. Podría ofrecerme a ayudarle con el jardín también, y que no ande buscando fuera lo que tiene casi en casa. Pero esa es otra historia.
Fryda se quedó en casa. Su mamá habló como la media hora preguntando por ella, pues le había marcado a casa y nada. Le expliqué que había venido para acá pues le asustó un hombre que merodeaba en la calle. Me dio las gracias por tenerla aquí, y me la encargó mucho.
Tanto la atendí que cogimos otras dos veces ese mediodía y tarde. Me estaba haciendo una mamada muy rica en la cocina después de yo haberle mamado su conchita por enésima vez, ahora sobre la barra de la cocina, cuando se escuchó la voz de Paty afuera; sin pasar ni nada, solo gritó avisando que había llegado, como si no quisiera interrumpir nada. Cerré la cortina de la ventana de la cocina bien, y le dije:
_ Sigue, Fryda, come como bebe, porfi; me encanta, tu mamá siguió a casa, ahorita te vas.
Y ella le dio muy rico, ya había aprendido a hacerlo bastante bien. Me vine en su boca y no le dio asco, pero escupió al piso todo. Me acomodé la ropa y le besé con pasión hasta dejarle su boquita limpia. Le di unas halls para el olor, y nos despedimos. Mañana trabaja tu mamá, aquí estaré si quieres venir otra vez.
_ Se puso su índice en la boca muy teatralmente como lo veía en le tele, pensando y exclamó con una sonrisa:
_ Mmmmm! Oki, creo que si quiero venir. A que comas como bebe…
Dijo riendo sonoramente y se fue.
CONTINÚA….



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