JUGANDO JUGANDO CON MAMA
Mi historia es breve. Apenas yo tenía diez y seis años mis padres se separaron porque su relación no era la mejor, se habían casado muy jóvenes, mi madre veinte años y mi padre veintitrés. .
Mi historia es breve. Apenas yo tenía diez y seis años mis padres se separaron porque su relación no era la mejor, se habían casado muy jóvenes, mi madre veinte años y mi padre veintitrés.
Cuando se separaron mi madre tenía treinta y siete años, lucia muy joven y al separarse, nuestra relación se hizo más cercana, compartíamos mucho tiempo, íbamos a cine, espectáculos, vacaciones, siempre los dos.
El tiempo ha pasado ahora tengo diez y ocho años y en estos dos últimos años que han pasado, mi madre buscando cercanía conmigo, se ha vuelto más juguetona, constantemente me hace bromas y en los fines de semana que me paso a su habitación cuando estamos acostados, le gusta hacerme cosquillas y yo por supuesto me defiendo o se las devuelvo y en esos momentos los contactos físicos son inevitables en zonas intimas como sus senos, sus nalgas y una vez hasta su concha, pero en esa oportunidad ella no dijo nada. Igual una vez, con tanto contacto físico, ella rozó mi verga que estaba un poco erecta y yo tampoco lo mencioné.
Así los juegos de cosquillas cada día eran mas frecuentes, especialmente los fines de semana en que me pasaba a dormir a su cama. Pero hace un mes, era sábado, ella salió después de bañarse a recoger la ropa para vestirse y solo llevaba una toalla alrededor de su cuerpo cuando yo la sorprendí por la espalda para hacerle cosquillas, y en el forcejeo la toalla cayó al suelo y ella quedo totalmente desnuda, fue la primera vez que la ví así entonces no pare en mi intento por hacerle cosquillas tan directamente en su cuerpo y ella como vio que yo solo tenía mi pantaloneta de dormir me la quito y dijo… si me vas a hacer cosquillas que estemos en igualdad de condiciones y los dos quedamos desnudos.
El roce y forcejeo de nuestros cuerpos en medio de risas era increíble. Unas veces ella estaba sobre mi y otras yo sobre ella. Y estoy seguro que ella desde antes de la separación no había disfrutado del sexo, por lo cual se debió excitar y esto hizo que su concha se lubricara tremendamente.
Cuando yo estaba sobre ella en medio de sus piernas, era inevitable que mi verga rozara su concha y yo percibí que la lubricación de su concha facilitaba que mi verga, que comenzaba a estar erecta, se deslizara sobre su concha.
Las risas y la excitación no nos dejaban parar y en un momento que yo estaba sobre ella, mi verga entro en su concha y ella solo dijo…Ohhhhh. Pero continúo riéndose mientras yo la penetraba una y otra vez suavemente, pero pasados unos minutos el rostro tierno y juguetón de ella, se fue tornando en el de una hembra deseosa de sexo y tomándome con sus manos por ambos lados de mi cabeza comenzó a darme un beso en la boca, lo cual ocurría por primera vez, ante esto mi colaboración hizo que se convirtiera en un beso erótico, mientras yo no paraba de penetrar una y otra vez su concha.
Al ver como crecía su excitación, como una gata en celo y al tiempo de cada penetración ella soltaba un gemido de placer, me excité y comencé a follarla con mas rudeza y ella a su vez me animaba diciendo… eso, eso, fòllame todo lo que quieras, hace tiempo lo estaba deseando, húndeme tu verga hasta donde quieras y apenas cambiamos de posición y ella estuvo sobre mí, me pedía que le apretara los pezones de sus tetas. Ahora ella con el control dejaba caer su cadera sobre mi verga para clavársela hasta donde nuestros cuerpos lo permitían.
Minutos después sus gemidos fueron al límite y dijo… ya, ya, estoy disfrutando mi orgasmo y soltó un último gemido prologado, mientras disfrutaba el placer del momento. Espere un par de minutos, cambiamos de posición y estando yo sobre ella volví a follarla intensamente buscando el clímax y cuando estuve listo le dije… me voy a correr, me voy a correr y ella me pidió que lo hiciera dentro de ella.
Después del tremendo esfuerzo, los dos quedamos rendidos. Yo me fui a bajar, pero ella me pidió que continuáramos unidos por nuestros sexos y más tarde cuando mi verga se recogió y salió de su concha, me recosté a su lado.
Estando a su lado le pregunté… si no le preocupaba un embarazo y me dijo… como la relación con tu padre iba tan mal, a los diez años de casados me ligaron las trompas.
Recuperados del esfuerzo le propuse disfrutar un baño y ella accedió. Al levantarse pude admirar el hermoso cuerpo que aún conserva a sus treinta y siete años y también note como le escurría por la parte interna de su pierna el semen que le acababa de dejar dentro.
Nos metimos bajo la ducha disfrutando el agua tibia y el calor de nuestros cuerpos, primero ella enjabono todo mi cuerpo, deteniéndose especialmente en mi verga, diciendo, hummmm, me gusto mucho tu verga y yo le replique… y a mi tu concha espectacularmente lubricada.
Luego yo enjabone su cuerpo deteniéndome en sus tetas, su concha y sus nalgas en las que después estando a su espalda acomode mi verga y después de aplicarle la crema lubricante de su piel empecé a deslizar mi verga al tiempo que con mis manos rozaba los pezones de sus tetas y por momentos también su clítoris lo que logro excitarnos nuevamente, al punto que ella tomo mi verga y comenzó a frotarla en medio de sus nalgas motivando su culo y cuando estuvo muy excitada puso mi verga en su culo y me dijo… ¿quieres follarme par allí? Yo nunca lo espere hacer y le pregunte ¿Y no te va a doler? Me dijo aplica más crema en mi culo y en tu verga y así lo podremos disfrutar.
Le pregunte si lo había hecho antes, me dijo… con mi primer novio lo hacíamos para no quedar embarazada, con tu padre no y por eso llegaste tu a nuestro hogar.
Y estando listos, intente penetrarla, pero mi verga se deslizaba para arriba o para abajo, entonces ella la puso en el lugar correcto y con un poco de fuerza, entro la cabeza, ella soltó un ahhhh, me detuve y ella misma empujo sus nalgas y completo la penetración. Sentí mucha presión en mi verga y al comenzar a movernos creí que aguantaría poco tiempo para correrme, por eso me distraje observando el cuerpo de mi madre que se reflejaba en el espejo y frotándole alternadamente los pezones y el clítoris ella pronto disfruto su orgasmo y en ese momento di rienda suelta a mi deseo de follarla, explotando dentro de su culo.
Terminamos de bañarnos y nos fuimos a vestir porque mi madre dijo… tomemos algo ligero y te invito a almorzar a un buen restaurante y así lo hicimos. Durante el almuerzo comentamos sobre los maravillosos momentos de esa mañana y para la tarde le propuse fuéramos a cine. Para acompañar el almuerzo ella pidió sendas copas de vino, lo que nos motivo mas de lo que ya estábamos.
Estando en el cine nos sentamos en la ultima fila y nos comportamos como novios compartiendo besos y caricias discretas en nuestras partes íntimas. Para ello el abrigo de mi madre fue la pantalla perfecta, primero para ella y luego para mí.
Al final de la tarde mi madre quería disfrutar y sacar toda la represión que había llevado por varios años. Fuimos a una discoteca, ella se tomo dos cocteles y yo una cerveza, porque no soy muy bueno para el licor, y los cocteles de mi madre lograron que se motivara para que bailaremos por momentos sensualmente, pero a eso de las diez de la noche regresamos a casa.
Como era fin de semana me fui a dormir a su cama como lo venía haciendo desde hacía algún tiempo y una vez que apagamos la luz, quedando solo la luz de la televisión me dijo… Perdona hijo por haber abusado de ti en todo lo que ha pasado, yo era la responsable de mantener el control y no lo hice. La abracé y le respondí… No tienes por qué pedirme perdón, yo ya soy una persona mayor y debí también aportar a ese control y tampoco lo hice, además creo que para mi y espero que también para ti hayan sido momentos maravillosos.
Ella en ese momento pego su cuerpo al mío y me dijo… Maravilloso eres tu, que has logrado calmar todos los deseos que tenía reprimidos y has logrado calmarlos.
Nos dormimos abrazados y como todo esto para mi era novedad a media noche sentí una tremenda erección producida por el contacto de mi cuerpo con el de mi madre. Pero finalmente me calmé y me volví dormir.
Y hace un par de días cuando había terminado de escribir estas notas que terminaron excitándome mi madre me llamó a su habitación y me pregunto si estaría dispuesto a compartir con ella un momento íntimo, desde luego mi verga se disparo y mi respuesta fue…Para nada, voy a apagar mi computador y ya vengo.
Cuando regresé, ella me dijo desnúdate y lo hice volando y apenas me metí bajo las frazadas encontré que ella esta igualmente desnuda. Entonces levanté las frazadas y pude admirar ese hermoso cuerpo.
A continuación, le di un beso como aquel que ella me dio la primera vez y luego bajé a sus senos para besarlos, mamarlos y hasta darle pequeños mordiscos en sus pezones, porque sabía que este era su punto débil.
En los precedentes había estado viendo videos para adultos y recordé la posición del sesenta y nueve, entonces cuando moví mi cabeza hacia la concha de mi madre me acosté paralela a ella, quedando mi verga frente a su cara y esperé ver su reacción. Cuando yo comencé a recorrer su concha con mi lengua ella separo sus piernas facilitándome las cosas y sentí que ella comenzó a masajear mi verga, luego percibí que la metió a su boca y comenzó a mamarla. Un par de minutos después me concentré en su clítoris y esto la debió excitar bastante porque sentí mayor fuerza de su boca en mi verga.
No baje la guardia y continúe motivando se clítoris y pronto vino la reacción esperada de su sonoro orgasmo, apretando mi cabeza contra su sexo y diciendo… ya, ya, hummmm, que placer y se desmadejo.
Cambié de posición para mirar su cara y me encontré con un rostro radiante de alegría, y ella dijo… Gracias, gracias, increíble el placer que me has dado.
Ven súbete sobre mí, lo hice y ella tomo mi verga la lubrico en los flujos de su concha y me dijo…Disfruta mi cuerpo, te lo mereces y ahora sin afán, me dedique a besarla y follarla con suavidad dejando que la excitación nos invadiera y poco a poco nuestras respiraciones se fueron agitando, retornando los gemidos de mi madre que tanto me excitan y ella atando sus piernas a mi cintura, me permitió una mayor penetración, al tiempo que nos besábamos apasionadamente hasta el punto en que los dos explotamos, ella en un orgasmo y yo dejando mi carga en su concha. Quedamos pegados como aprendí que a ella le gusta y nos separamos cuando mi verga se recogió y salió de su concha.
Valió la pena haber detenido mi escrito para contarles esto ultimo que ha pasado entre nosotros.



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