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Incestos en Familia

La luna de miel con mi hija final (6)

El gran final de mi luna de miel con mi pequeña.
Hija: Papi, deseo comerme tu pene otra vez, esta grande y durito como me gusta sentirlo.

Deslicé mis dedos desde su vaginita hasta su anito y empecé a acariciarlo con mis dedos, sentí mayor placer cuando mis dedos lo rozaban, ella tan solo apretaba su colita.

Padre: Mi niña hermosa ¿te gusta sentir mis dedos en tu anito, te produce placer?

Hija: Se siente rico sentir tus dedos, siento cosas en mi vaginita, ¿me quieres penetrar por mi anito también papi, se puede?

Padre: Me gustaría penetrarte por tu anito, pero tu anito es pequeño y te puede doler mucho, ¿recuerdas que te dije que deseaba que hicieras algo más?

Hija: Si papi recuerdo que me dijiste eso, dime que es, quiero saber para complacerte.

Padre: Quiero ser el primer hombre en probar tu anito con mi lengua y mi pene y quiero dejar mi leche en tu anito virgen, ¿te gustaría probar?

Hija: Papi, tú me dijiste que me puede doler un poco, pero si me haces pasito no me dolerá tanto, ¿verdad?

Padre: Así es mi niña, yo te ayudaré para que no te duela mucho, pero ¿quiero saber si deseas probar mi pene y mi semen por tu colita?

Hija: Si me voy a sentir bien como por mi vaginita si quiero que lo hagas papi, soy tu amante como tú dices y quiero complacer en todo, papi, en todo lo que tu desees.

No esperaba escuchar de su boca lo que me acababa de decir, pero deseaba tanto hacerlo, deseaba probar su rica colita virgen y hacerla vivir una nueva experiencia.

Lo hice otra vez, llevaba mi mano hasta su pubis y la bajaba tocando por medio de su vaginita, jalando suavemente sus vellitos hasta llegar a su anito.

Se levantó y se paró frente a mí, se quitó su ropa, quedando desnuda y en medias.

Hija: Papi, te gusto más así, lo sé.

Me despojo de mi camisa, estábamos desnudos otra vez, listos para hacerlo.

Padre: Quiero que te acuestes boca abajo y que levantes tu colita, deseo acariciarla como lo hago con tu vaginita y así te preparo para penetrarte bien rico con mi pene.

Mi boca se abalanzó sobre su anito y empecé a acariciarlo con mi lengua, sentir mi lengua en su anito, me excito mucho, me decía que siguiera por su colita, estaba a punto de penetrar a mi niña hermosa por su anito porque ella lo pedía.

Con mis manos levantaba su colita para abrir más su anito y penetrarla con mi lengua.

Sentía que entraba forzada, me excitaba de placer escuchar los gemidos de placer pidiendo más.

Hija: Papi,  se siente rico, quiero que penetres mi colita con tu pene, se siente riquísimo papi hazme así de rico por favor.

Padre: Mi niña hermosa es lo que deseo hacer, meterte mi pene en tu rico anito y robarte tu virginidad, pero quiero penetrarte primero con mi lengua para que te vayas acostumbrando, tienes tu anito bien apretadito mi niña hermosa.

Padre: Quiero que levantes tu colita y abras tus piernas para penetrarme por tu vaginita y tu colita, sentirás el máximo placer.

Hija: Papi y si me haces primero un poquito por mi colita deseo saber que se siente.

Padre: Ya te dije, primero quiero que sientas mi lengua y después sentirás todo mi pene dentro de tu colita como deseas.

Verme detrás de ella me enloquecía, mis manos abriendo su colita mientras mi lengua entraba en su colita y luego en su vagina, una y otra vez repetía lo mismo.

Su vaginita estaba llena de jugos calientes, entrar en ella me producía una excitación incontrolable, mi lengua entraba en ella y la llevaba luego hasta su deliciosa colita, que empezaba a dilatarse un poco, estaba preparada para recibir mi pene.

Hija: Papi,  quiero sentir tu pene dentro de mi colita, quiero sentirlo ya.

Había despertado todo el deseo en ella, disfrutaba del sexo, gemía de placer y eso me excitaba profundamente, lo hacía de una manera que taladraba mi cabeza, me enloqueció mi hermosa niña.

No la solté, empecé a meterlo suavemente, que delicia sentir lo apretadito que entraba en su colita, no puedo negar que sentía un poco dolor cuando mi pene empezó a entrar, aún era muy pequeña su colita y sentía que entraba demasiado apretado, parecía que el dolor no existía, mi niña quería más, esa colita me apretaba tan rico como si quisiera exprimir mi pene, me recosté sobre ella un poco y la sostuve con una sola mano y empecé a tocar sus senos, pero esta vez los apretaba más fuerte, hacerlo encendió el placer en mí, la suavidad de ellos y lo duros que se sentían me excitaban al límite de hacerme estallar.

Saque mi pene de un poco de su colita y:

Hija: Papi no lo saques, dame más, siento un poquito de dolor, pero quiero que lo sigas metiendo en mi colita, me encanta más que por mi vaginita papi.

Hija: Papi, metemelo ya, quiero comerme tu pene y tu lechita por mi anito, quiero que me claves.

Padre: Mi niña hermosa no pensé que te fuera a gustar tanto por tu colita, tenía miedo de que dijeras que no, pero veo que eres una golosa para el sexo y eso me encanta, pero tengo que hacerlo muy suave para no lastimarte es lo que menos quiero, por eso te lo meto muy suavecito, así sentirás como te abro esa deliciosa colita apretadita que tienes mi niña hermosa y me devoro el virguito, no digas que te clave por favor.

Hija: Si papi, me encanta lo que me haces sentir y lo que dices, quiero devorar tu pene y tu lechita, como tú dices y que te devores el virguito de mi colita.

La tomé por la cintura con mis dos manos y me recosté sobre su pequeño cuerpo, empujé fuerte y ella sacó su colita, sintió un poco de dolor, volví a empujar mi pene, y sentí que estaba todo dentro de su colita, cuando:

Hija: Papiiiii.

Padre: Mi niña hermosa, te dolió mucho, ¿quieres que pare ya?

Hija: Quiero que sigas papi, duele un poco, pero me gusta lo que siento papi, sigue por favor metelo todo.

Subí mi mano hasta sus senos y los apreté tan fuerte que gimió, pasaba mi lengua por su cuello y mordía su espalda, era increíble lo que sentía, su anito devoraba mi pene, lo empuje hasta que sentí que estaba todo dentro, el grito de placer que dio mi niña me asusto, no la solté, apreté sus senos con más fuerza,  y empecé a sacarlo y meterlo hasta el fondo, hasta que le escuche decir:

Hija: Siento rico muy rico, no pares papi dame más

Pero no aguante, explote dentro, mi semen llenó su colita, no quise sacarlo, lo empuje hasta que mis piernas golpeaban su colita sin soltarla de sus senos y su cintura, era lo máximo, mi niña una amante insaciable.

Padre: Mi niña hermosa, siente como mi semen llena tu colita otra vez, él te demuestra todo lo feliz que lo haces, eres una amante única y no deseo perderte nunca.

Hija: Papi, te amo mucho, lo entraste hasta el fondo de mi colita y me hiciste sentir más deseo por ti, me gusto más por mi colita no sentí tanto dolor como tu dijiste.

Hija: Quiero ser tu niña hermosa toda la vida, quiero que me sigas amando, que me hagas el amor todos los días, eso quiero papi, te amo. dime ¿Por la colita puedo quedar embarazada?

Padre: Quiero que sepas que me haces el hombre más feliz, me diste tus tesoros más preciados, la virginidad de tu todo tu cuerpo y estas feliz por hacerlo, eso me hace feliz y quiero que siempre sea así. No te preocupes, por tu colita me puede venir la veces que quiera y no quedarás embarazada. También me gustó mucho tu colita, estaba bien apretadita y rica.

Padre: Pero quiero que sepas que el sexo no lo es todo, también quiero que podamos salir los dos solos a comer helado como dos novios, llevarte a cine o acompañarte a la piscina, que pueda abrazarte y darte un beso todos los días de mi via.

Hija: Si papi yo también quiero todo eso, porque quiero estar con el hombre que yo amo,no quiero ser tu hija, quiero ser tu amante como tu dices, no sabía lo rico que es el sexo contigo, ahora si invidio más a mi mamá.

Nos quedamos abrazados en el sofá, sin sacar mi pene de su anito, quería que lo siguiera sintiendo dentro, igual ella no decía que lo sacara, no hablamos por unos minutos, solo la consentía acariciando su cabello y rostro, contemplar toda su belleza inundaba de alegría mi vida, sentía dentro de mí cosas que antes no había vivido y deseaba seguir sintiéndome por siempre.

Sus manos acariciaban mi cola, la masajeaba suavemente y después abrazaba mis manos dejando escapar suspiros, una maravilla nuestro cuadro, quería que fuera así para la eternidad.

Pero debía despertar, pronto llegaría su mami, lo haría más temprano porque estaba un poco preocupada, por eso debíamos estar listos para su llegada y el fin de nuestra luna de miel inolvidable para los dos, como cuando cumplió sus 18 años.

Le dije que debíamos bañarnos para retirar de nuestros cuerpos nuestro sudor.

Se notaba la tristeza en el baño, me abrazaba y decía que no quería separarse de mí.

Le susurraba al oído diciéndole que podíamos buscar una nueva oportunidad para estar solos, que cuando sintiera deseo de besos y caricias y hacer el amor me dijera, porque yo haría lo mismo con ella,  que de vez en cuando iría a su cuarto a darle el beso de buenos noches para verla desnuda y acariciar sus senos y su vaginita y que ella pudiera darme una rica mamadita de buenas noches.

No fue fácil esperar la llegada de mi esposa, nos sentamos en el sofá a esperar su llegada, el mismo donde hicimos el amor.

No dejaba de abrazarme, estuvo todo el tiempo a mi lado hasta que se durmió mi bella y hermosa niña, la venció el sueño, fue mejor para los dos, así nuestros cuerpos descansan y cuándo su mamá llegara, todo sería normal, bueno eso pensé en ese momento, solo que después de ese día, todo cambió para los dos.

**Fin**

 

14 Lecturas/28 enero, 2026/0 Comentarios/por campesinonuevo
Etiquetas: baño, hija, mayor, padre, semen, sexo, vagina, virgen
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