Le enseño a masturbarse a mi primo de 12
Mi primo me sorprende con mis revistas porno, y le digo que las uso para masturbarme.
Le enseño a masturbarse a mi primo de 12 años.
Mi nombre es Carlos actualmente estoy casado y con hijos, pero esto ocurrió en mi adolescencia.
Siempre fui un muchacho con las hormonas a mil, y como tal vivía excitado por todo.
Mis erecciones eran frecuentes al igual que mis pajas, una día me la casqué cerca de 10 veces hasta sentirla muy sensible. En fin, una tarde cualquiera estaba en mi casa leyendo una revista porno de mi época en la tranquilidad de mi habitación cuando me avisan que Juan, mi primo, venía de visita.
Al parecer los tíos tenían un evento o algo así por lo que se quedaría hasta el día siguiente. Un poco mosqueado porque ya había iniciado a tocarme, me levanté y fui a recibirlo. Juan era muy parecido a mí físicamente, moreno, delgado, buen culo y por qué no decirlo también buena verga.
La cosa es que al subir a mi habitación junto a Juan, olvidé que las revistas estaban sobre la cama, por lo que rápidamente las intenté esconder. Mi primo me preguntó de que eran y le dije que eran cómics, me dijo déjame ver, pero yo intentaba alejarlas de su vista para no ser descubierto, aún así logro arrebatarme una de las manos y asombrado preguntó qué onda con esto.
Yo un poco avergonzado le expliqué que las tenía para aprender, lo que creo no me creyó mucho. Hasta que finalmente admití que me masturbaba viéndolas.
Me preguntó que era eso de masturbarse y le expliqué que era darme placer haciéndome la paja. Claramente mi explicación lo dejó con aún más dudas pidiendo le explicara.
Le dije que si guardaba el secreto llegando la noche le enseñaría pero que debía hacer lo que yo dijera sin decirle nada a nadie. Acepto y así paso la tarde sin problemas ni preguntas.
Al llegar la noche nos fuimos a mi habitación porque ahí pasaría la noche, esperamos un tiempo para que todos estuvieran en sus cuartos y comenzó la clase.
Le dije primo, te voy a enseñar las revistas y las miraremos juntos y luego te voy a mostrar lo que hago para darme placer.
El asintió y comenzamos a ojear las revistas. Al parecer le gustaron porque ni pestañeaba y me preguntaba en voz baja por cada cosa que veía, las minas en tetas, sus coños, como lo chupaban, las penetraciones y al final un tipo moreno con un gran pene taladrando a una rubia por su culo, lo que le pareció casi irreal preguntando si eso era posible y le dije que la prueba estaba en la fotografía. Finalmente una foto del moreno con su pene en la mano masturbándose y aventándole todo el semen en la cara a la rubia.
Mi primo quedó de una pieza y pude notar que tenía una erección y obvio yo también, por lo que le dije indicando a su polla parada: veo que te calentó la revista o no?
Uff primo siento como fiebre me dijo.
Quieres que te enseñe a pajearte para que se te pase la calentura?
Si, me dijo a lo cual le dije que bien, pero debíamos cerrar la puerta con seguro y lo que pasara ahí debía si o si ser un secreto entre nosotros.
El dijo estar de acuerdo y le puse picaporte a la puerta y le dije.
Primero hay que ponernos cómodos así que quitémonos la ropa porque así se disfruta más y no ensuciamos. El siguió mi instrucción y nos desnudamos. Nos tendimos en la cama uno frente al otro con nuestros penes aún erectos y le indiqué como debía de tomarlo e ir jalando su forro de arriba abajo o de atrás hacia adelante según la perspectiva.
Yo disfrutaba y me excitaba tener a mi primo pajeandose frente a mi, por lo que después de un momento acabé copiosamente a escasos centímetros de el. Le dije que ya había terminado pero me fijé que a mí primo le costaba concentrarse, como que le costaba agarrar ritmo, así que le pregunté si necesita que le enseñara mejor a lo que me respondió que si por favor, que sentía como que le gustaba pero que la sensación se iba. Me fijé que su pene no estaba lubricando lo suficiente así que de mi mesita de noche saque un poco de vaselina líquida que tenía para mis pajas y me acerqué más a él. Le dije que me hiciera espacio así que abrió sus piernas y me hinqué muy cerca de él para ofrecerle una mano.
Tomé su verga y le eché un chorro generoso que resbaló por su tronco, huevos y hasta su ano.
Le fui haciendo y explicando cómo debía mover su mano, la presión que debía ejercer y los diferentes ritmos con los que podía jugar para sentir placer. Sobar su cabeza y luego pelar su pellejo hasta abajo. Mi primo empezó a decir que sentía rico y que por favor no parara entre gemidos y su cara de placer. Yo empecé a masajear su huevos y le aplique otro chorrito de vaselina viendo como escurría hasta llegar a su ano el cual podía ver al estar hincado entre sus piernas. La visión me excitó provocándome una nueva erección que apuntaba directo a sus nalgas.
Poco a poco y guiado por la calentura, empecé a acercarme cada vez más hasta rozar su ano con mi glande lo que parecía darle más placer a mi primo así que, poco a poco y sin soltar su verga empecé a puntearlo rítmicamente. Poco a poco y gracias a la lubricación de la vaselina mi pene fue entrando poco a poco y cada vez más hasta que sin que se diera cuenta o si? Ya me lo estaba culiando mientras lo pajeaba y el gemía cada vez más rápido.
Le pregunté “ te gusta”? si, me dijo en un suspiro mientras arqueaba su cuerpo.
Lo tome de las piernas y lo ensarté a fondo dándole con todas mis ganas. Sus gemidos eran sonoros y mientras arremetía contra su ano lo pajeaba a toda velocidad lo que provocó que mi primo se viniera con potentes chorros sobre su vientre e inmediatamente yo acabé con la misma fuerza en el interior de su recto.
Ambos quedamos exhaustos y jadeando. Nos miramos a la cara y nos reímos juntos.
Mi verga salió sola de su ano y mi primo me dijo que había sido la mejor experiencia de su vida.
Días después mi primo me dijo que ya se pajeaba a diario pero que le gustó más cuando se lo hice yo así que estamos tratando de organizar otra quedada para compartir una pajita y por qué no? Una culiadita…


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