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Incestos en Familia

Madre e hijo ven una peli erótica

Las escenas que se veían en la película no pasaron desapercibidas para la madre y el hijo.
Era una noche de sábado cualquiera en la casa de la familia, pero para Laura y su hijo Alex, todo estaba a punto de cambiar. Laura, una mujer de 42 años con un cuerpo que seguía siendo la envidia de muchas: curvas generosas, pechos grandes y firmes que apenas cabían en su camisón de seda negro, caderas anchas y un culo redondo y jugoso que se movía con cada paso. Su cabello castaño caía en ondas suaves sobre sus hombros, y sus labios carnosos siempre parecían listos para una sonrisa pícara. Alex, su hijo de 24 años, era alto, atlético, con músculos definidos de tanto ir al gimnasio, y esa noche solo llevaba unos shorts deportivos extremadamente cortos, de esos que apenas cubrían la mitad de sus muslos fuertes y dejaban ver el bulto de su paquete incluso en reposo.
Habían decidido ver una película juntos, como en los viejos tiempos. Laura se había recostado en el sofá, con la cabeza apoyada cómodamente en los muslos de su hijo. La luz tenue de la lámpara del salón apenas iluminaba la habitación, y el televisor grande proyectaba la película erótica que habían elegido al azar en la plataforma de streaming. Al principio era solo una historia romántica con toques sensuales, pero pronto las escenas se volvieron explícitas: cuerpos desnudos entrelazados, gemidos ahogados, penes gruesos entrando y saliendo de vaginas húmedas y brillantes, lenguas lamiendo clítoris hinchados y pezones erectos.
Alex sintió el calor subir por su cuerpo. El contacto de la cabeza de su madre sobre sus piernas, el aroma suave de su shampoo mezclado con el perfume de su piel, y ahora esas imágenes tan crudas en la pantalla… No pudo evitarlo. Su polla, gruesa y venosa incluso en reposo, empezó a endurecerse dentro de los shorts. El tejido era tan fino y corto que, cuando alcanzó su tamaño completo —casi 22 centímetros de carne dura, gruesa como una muñeca—, la cabeza hinchada y morada asomó por el borde inferior del short, liberándose con un salto. El glande brillante de precum rozó suavemente la mejilla de Laura, dejando un rastro caliente y pegajoso.
Laura se dio cuenta al instante. Sus ojos se abrieron un poco más, pero no se movió. «Pobrecito», pensó, «no quiero avergonzarlo. Es solo una erección natural… por la película». Fingió estar absorta en la pantalla, respirando con normalidad, aunque su corazón latía más rápido. El pene de su hijo seguía creciendo, latiendo contra su cara. Ahora la punta rozaba la comisura de sus labios. Era caliente, suave como terciopelo sobre acero, y olía a hombre joven, a deseo puro. El precum salía en gotas espesas, deslizándose por la piel de su mejilla y llegando hasta la curva de su boca.
La película seguía: una escena donde la actriz se arrodillaba y devoraba una polla enorme con gemidos obscenos, saliva chorreando. Laura sintió su coño palpitar. Estaba mojada. Muy mojada. Sus bragas ya estaban empapadas bajo el camisón, y sus pezones se habían puesto duros como piedras, visibles bajo la seda. Sin decir una palabra, sin romper el silencio cómplice, sacó la punta de su lengua rosada y dio un pequeño lengüetazo tímido al glande de su hijo. Solo un toque ligero, como accidental. Alex se tensó, pero no dijo nada. Otro lengüetazo, más largo esta vez, recorriendo la ranura del glande y recogiendo el precum salado y dulce.
Alex «se despertó» de su trance de placer fingido. Abrió los ojos y miró hacia abajo. Su madre, su propia mamá, estaba lamiendo su polla como si fuera lo más natural del mundo. Sus labios carnosos rozaban la cabeza, su lengua giraba lentamente alrededor del frenillo sensible. «Mamá…», murmuró él con voz ronca, pero ella no respondió con palabras. En cambio, abrió más la boca y se metió la mitad del glande dentro, chupando con suavidad al principio, luego con más fuerza. El sonido húmedo de succión llenó la habitación, mezclándose con los gemidos de la película.
Laura ya no se contenía. Se incorporó un poco sobre un codo, girando la cabeza para tener mejor acceso. Su boca se abrió más, tragándose casi toda la polla de su hijo en un movimiento lento y profundo. La garganta se le contrajo alrededor de la cabeza gruesa, pero ella siguió bajando hasta que sus labios rozaron la base, la nariz enterrada en el vello púbico recortado de Alex. «¡Joder, mamá!», gruñó él, agarrando suavemente su cabello. Ella empezó a mover la cabeza arriba y abajo con ritmo experto, una mamada descomunal, obscena y perfecta. Saliva chorreaba por los lados de su boca, goteando por los huevos pesados de su hijo y empapando los shorts. Chupaba con fuerza, la lengua presionando la vena gruesa que recorría el tronco, mientras una mano subía a masajearle los testículos, apretándolos suavemente.
Alex gemía sin control. Sus caderas se movían instintivamente, follando la boca caliente y húmeda de su madre. «Mamá… tu boca es… joder, tan rica…». Ella respondía con gemidos ahogados alrededor de su polla, vibraciones que lo volvían loco. Sus ojos se encontraron: los de ella llenos de lujuria pura, los de él de sorpresa y placer salvaje. Laura aceleró, chupando más rápido, más profundo, tragando cada centímetro hasta que sintió los huevos de su hijo contra su barbilla. El precum ya fluía como un río, y ella lo tragaba todo con avidez.
No tardó mucho. Alex arqueó la espalda, gritando: «¡Mamá, me voy a correr!». Y lo hizo. Chorros gruesos y calientes de semen explotaron en la garganta de Laura, llenándole la boca hasta desbordar por las comisuras. Ella no soltó ni un centímetro; tragó una, dos, tres veces, bebiendo cada gota con gemidos de placer, saboreando el sabor fuerte y cremoso de su hijo. Cuando por fin sacó la polla de su boca, estaba reluciente de saliva y semen, todavía completamente dura, latiendo en el aire como si no hubiera eyaculado.
Laura se lamió los labios, limpiándose el exceso con un dedo que luego se metió en la boca. Sus ojos brillaban. «No vas a desaprovechar esto, ¿verdad, mi amor?», susurró con voz ronca y cachonda, por primera vez hablando. Se quitó el camisón por la cabeza de un solo movimiento, revelando sus tetas enormes, pesadas, con pezones oscuros y erectos. Su coño estaba depilado, hinchado, los labios mayores abiertos y brillantes de jugos que le corrían por los muslos.
Se subió encima de su hijo a horcajadas, sin pedir permiso. Agarró la polla todavía dura con una mano y la frotó contra su clítoris hinchado, masturbándose con ella. «Mmm… tan gruesa… tan caliente…». Luego, lentamente, se empaló. Centímetro a centímetro, su coño apretado y empapado tragándose la verga de su propio hijo. «¡Aaaahhh, hijo mío!», gimió cuando llegó al fondo, sintiendo la cabeza golpear su cervix. Sus paredes internas se contrajeron alrededor de él, ordeñándolo.
Empezó a cabalgarlo despacio al principio, subiendo y bajando, sus tetas rebotando pesadamente frente a la cara de Alex. Él las agarró con ambas manos, apretándolas, chupando los pezones con hambre mientras ella aceleraba. El sonido de carne contra carne llenaba el salón: plap plap plap, mezclado con los gemidos de la película que ya nadie miraba. Laura follaba como una posesa, girando las caderas, moliendo su clítoris contra la base de la polla de su hijo. «Fóllame, mi niño… lléname el coño… soy tu puta mamá…».
Alex la agarró de las caderas y empezó a embestir hacia arriba con fuerza, follando a su madre con todo lo que tenía. Sus bolas golpeaban el culo redondo de ella. Laura se corrió primero, gritando, su coño apretando la polla como un puño caliente y húmedo, chorros de squirt salpicando los muslos de ambos. Pero no paró. Siguió montándolo, más rápido, más salvaje, hasta que Alex rugió y se corrió por segunda vez, inundando el útero de su madre con otro cargamento espeso de semen.
Se quedaron así, ella todavía empalada en él, besándose con lengua profunda, saliva y semen mezclados. La película seguía reproduciéndose en el fondo, pero ahora la escena más erótica era la de ellos dos: madre e hijo, unidos en un placer prohibido y adictivo que ninguno de los dos quería que terminara esa noche de sábado.

4 Lecturas/11 abril, 2026/0 Comentarios/por Premium
Etiquetas: culo, follando, hijo, madre, mamada, mayores, puta, semen
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