Mi amor y mi amor III parte.
Sammy mi hijo, descubre que se siente más una niña y le gusta ser cogida por su papá y Estrella..
Sammy, mi hijo.
Explorando en plena libertad su propia sexualidad, vió sumamente placentero y natural el sentirse femenina y sexy.
Por su corta edad no tenía vello corporal, lo que resaltaba la tersura de su piel y rasgos delicados.
Incluso llegó a pedir que le dijéramos Samantha en lugar de Samuel.
Estrella, mi sexy prometida, al haber pasado por todo eso, le explico que primero tenía que estar seguro de identificarse como una nenita antes de cualquier cosa.
Así que gracias a ella, Sammy no tendría que navegar entre acoso, rechazos y golpes en nombre del dios que profesa la mujer con quien lo tuve y que rechaza cualquier atentado contra «el diseño de dios».
Y es que, obligados por un juez, mi dulce bebé tuvo que pasar algunos días a la semana con su madre biológica conviviendo.
Aunque más bien fue sufriendo y llorando porque ella quiso inculcarle a la fuerza sus mohosas creencias religiosas y arcaico pensamiento.
El hecho que detonó las cosas a nuestro favor fué que mi ex, encontró a su «ejemplar marido» un religioso necio y defensor del pensamiento medieval por el que se rigen; besando a Sammy la fuerza.
Lo descubrió solo porque a mí ex se le olvidaron las llaves del templo y tuvo que regresar… encontrando a su pareja con los pantalones abajo y forzando a Sammy a besarlo.
Estaba al borde de las lágrimas.
O eso le pareció.
Tuvieron una gran pelea, obviamente mi hijo me contó todo eso apenas y regreso a casa, aunque estaba más asustado de los gritos que de la conducta del individuo, pues a Sammy como la nenita que está descubriendo ser, le gustan los penes duros.
Lo que pasó ese día fue suficiente para terminar el asunto de la custodia compartida.
Mi ex esposa renunció ese mismo día a continuar la querella parental, a cambio de no presentar cargos contra su marido en cuanto supo que me había enterado del asunto.
Por fin una jueza de lo familiar aceptó el alegato de «diferencias irreconciliables» y con el consentimiento de ambas partes se dió por terminado el asunto.
Otorgándome la custodia definitiva de mi pequeño y sexy amorcito.
Jamás se preguntó porque ni se investigó mas.
Aunque ya después Sammy nos contó que cuando el señor descubrió la ropita interior de niña que mi bebé usaba por gusto, le empezó a llamar «putito», «marica», «rarito» y otras cosas que ya había oído pero no entendía bien.
«chupa-pitos» era el que más recordaba, porque era fácil de entender y mi bebé definitivamente sabía que era uno.
Era algo que disfrutaba y no sabía porque, siendo verdad; se lo decían como si fuera un insulto, aún a su corta edad entendía que algo en esa actitud no estaba bien y para confusión mayor, el esposo de mi ex le enviaba después señales mixtas de desprecio y deseo.
Empezó el tipo ese a sentar a Sammy en sus piernas con pretexto de ponerlo a leer la biblia ú otros textos con que les lavan el cerebro en su congregación manipuladora.
Pero ya ahí, le manoseaba las piernitas y cuanto podía, además lo sentía oliendo su cabello y nuca, hasta que notaba el bulto duro del sujeto ése.
Después de un rato, el tipo se levantaba y se iba a encerrar al baño a hacerse una paja, el muy cerdo no se atrevía a ir mas allá.
Conforme pasaban los días se fue envalentonado pues vió que mi bebé no se alteraba y se dejaba hacer, aunque fuera de mala gana.
En la última vez, lo hizo sentarse cuando traía el pantalón desabrochado.
Mi bebé no es de piedra y le gusta sentir una verga dura rozando su colita y sutilmente empezó a tallarse en el rabo erecto, pero le parecía que ese señor no se decidía ni sabía lo que quería y todavía se molestaba porque mi bebé tenía pensamiento propio y cuestionaba lo que le decían.
Sammy se quiso parar, cansado de no saber que hacer y el esposo de mi ex lo jaló y agarrando su mandíbula lo empezó a besar a la fuerza, como si eso fuera suficiente para que mi bebé le correspondiera.
Le lamió la cara y forzaba a Sammy para abrir la boca y meterle la lengua.
Empezó a toquetearlo y recorría su tierna anatomía infantil con la mano.
Le sobó el bultito a mi bebé, sintiendo su inevitable erección.
—Eres un maricón… le llamó.
—A los putitos les toca ser cogidos.
Le dijo mientras le manoseaba el culo a Sammy.
Mi hijo dice, según el. Estaba luchando para liberarse y casi se rinde porque se estaba excitando, en ese momento fué cuando regresó su madre biológica y encontró la escena.
Lo demás es historia.
El tiempo lo borra todo y después de unas semanas mi bebé había recobrado su feliz curiosidad natural, incluso llegando a bromear acerca de ello.
Volvíamos a ser una familia e íbamos por más.
Estrella, mi ahora prometida, estaba emocionada y la verdad yo también, habíamos cambiado su identidad legalmente y ahora sus documentos la identificaban como Estrella.
Ella nunca fue masculina y ansiaba tener curvas en su cuerpo, así que empezó un tratamiento hormonal para reafirmar el género con que se identificaba, apenas y decidimos casarnos.
Me dijo que siempre había sido su ilusión así que la apoyé en todo.
Lo que teníamos ahorrado lo usamos para que Estrella mantuviera su terapia de transición asegurada y debo admitir que se veía riquísima con ese par de tetitas infantiles que le empezaron a crecer con los meses, su cadera, nalgas y muslos también empezaron a ganar un sutil volumen y definitivamente la hacían ver super apetecible.
Ella se sentía super sexy y contrario a lo que decía el doctor.
—Es muy probable que la terapia baje su libido.
Estrella sentía unas calenturas tan intensas que más de una vez terminamos teniendo sexo en el trabajo y eso que su ética laboral es extremadamente alta.
Por si no lo sabías de los relatos anteriores, ahí es donde nos conocimos.
Durante meses planeamos todo y finalmente nos casamos.
En la pequeña fiesta que ofrecimos asistieron quienes nos aceptan y apoyan en nuestra relación, también invitamos a los demás, pero obviamente no quisieron ir.
Así que no quedó por nosotros.
Sammy era el más ilusionado, incluso tanto como yo.
Estaba enamorado de Estrella y contento de decirle mami, pues ella se había vuelto su ejemplo, confidente, amiga, amante y ahora por último su mamá.
Eramos felices y quienes nos conocían lo notaban.
Después de la boda era tiempo de pasar unas vacaciones juntos y como nos gusta mucho nadar, fuimos a un lugar tropical.
Reservamos una casa que incluía piscina por el fin de semana y lo más importante es que no tenía cámaras de vigilancia en la propiedad, pues los que ya han leído los relatos anteriores saben que mi bebé, Estrella y yo tenemos relaciones sexuales y por temas de seguridad no queríamos que quedará ningún tipo de constancia por los problemas que nos podría causar.
Si acaso nosotros mismos tomábamos algún desnudo ocasional en foto pero todo con aire artístico, nada obsceno.
El día llegó y viajamos hasta allá los tres.
El lugar era encantador, rodeado de árboles frutales y una barda alta que nos aseguraba privacidad.
Sammy llegó inmediatamente a meterse a la alberca.
Estrella y yo desempacamos y llevamos una hielera con cervezas, refrescos y agua natural de fruta junto a los camastros de la piscina.
Mi nueva esposa se había puesto un micro bikini verde neón que la hacía ver espectacular.
En lugar de sandalias de baño comunes, había escogido unas plataformas plateadas que realizaban su exquisita figura.
Siempre se arreglaba muy femenina y no iba a cambiar eso sólo por estar de vacaciones.
Tenía un look de actriz porno que me ponía duro.
Por su edad, tenía una figura extremadamente juvenil, rallando en lo pubescente.
Era un manjar a la vista.
La tanga tipo T-string minúscula lucía deliciosa en su culo creciente y su pene hacia un bulto que me hacía babear ante la idea de mamársela hasta el cansancio.
Yo traía un short tipo nadador y color marino que ella me había escogido y más acorde a mi lugar como el hombre y padre de la familia.
Sammy vestía un bikini rosa con olanes blancos que habíamos comprado en línea y que le quedaba divino, era corte tipo mini cachetero que es mucho más pequeño que un bikini regular, sus nalguitas paradas y carnosas le resaltaban aún mas. Constantemente se hundía la tela entre sus redondeces, luciendo cómo si fuera una tanga, lo cual presumía sexy.
Por enfrente se veía su rico penecito y testículos abultando la tela rosa tentadoramente.
Su nueva mamita le había regalado unas zapatillas transparentes de princesa con tacones de cinco centímetros que levantaban aún mas sus nalguitas deliciosas y no le causaban problemas para caminar.
Se veía super nenita y apetecible.
Cualquiera que la viera así y no supiera, jamás adivinaría que Sammy era un varoncito por nacimiento.
Desde que llegó Estrella a nuestra vida el gusto de usar ropa de niña le fue germinando hasta el punto de ser su forma favorita de vestir, incluso se dejó el cabello un poco más largo y no puedo negar que yo también disfrutaba mucho que fuera una nenita feliz y cachonda.
Salió de la piscina para ayudarnos, tan gentil.
El agua había hecho que su bikini se le pegará delicioso.
En especial se le marcaba su pequeño caramelo aún por desarrollar.
Cuántos momentos de pasión y sexo habíamos pasado mi esposa y yo deleitándonos chupando su pene hasta hacerlo eyacular.
—Mirame papi soy una niña.
Me dijo modelando su ropita y girando para que viera su pequeño derriere infantil tragando la tela del minúsculo traje de baño.
—Si mi amor, te ves hermosa.
Le contesté embelesado con su inmadura anatomía.
Estrella se quitó el bra, para quedar topless y asolearse a gusto esas micro tetitas naturales con sus pezones erectos y deliciosos.
Mi hija Sammy, imitándola se quitó el top pequeñito y fue a recostarse junto a Estrella en el camastro contigüo.
—Yo también mami…
Verlas juntas, semidesnudas y a mi disposición me causaba una erección tremenda.
Mi bebé recostada con el abdomen para abajo, movía sus piernitas coquetamente, admirando las uñas que le había decorado su mamita nueva.
Era tan tentadora la escena que incluso Estrella miraba con deseo.
Sammy se veía como la hermosa nenita que estaba descubriendo ser y al saber cuanto disfrutaba que nos la cogieramos me hacía el papá más afortunado.
Mi esposa con pretexto del protector solar, empezó a recorrer la anatomía de Sammy, untando todo su cuerpecito hermoso. Era obvio que lo disfrutaban y el miembro de Estrella empezaba a tensar la tela de su minúscula prenda.
—¿Te gusta lo que ves mi vida?
Me preguntó coqueta Estrella, cuando me vió sobarme la entrepierna mirándolas excitado.
—Me encanta. Respondí.
Aplicó mas protector solar en el culo de nuestra nenita y dejando escapar su erecto pene, sin dejar de mirarme se dió un par de jalones con crema y empezó a restregarse contra el pequeño derriere infantil de Sammy.
—mmmh…delicia. Dijo sensual.
Sammy ahora arqueaba la espalda, levantando las nalgas para facilitarle a su mamita el cachondeo que tanto le gusta.
Estrella tomó las caderitas de Sammy y le embarró su miembro erecto, gozando el contacto erótico y prohibido.
Mi pequeño Sammy que aún siendo niño, se comportaba como una hembrita en celo. Tallando su culito contra la turgente verga de su nueva mamá.
—Ven papi.
Me llamó mi esposa, pues por los más de veinte años de diferencia, ella está más cerca de la edad de Sammy que de la mía y nos excitaba eso pues me decía «papá» ó «daddy» cuando cogíamos como conejos.
Me saqué el pito duro y acercándome al camastro, me empecé a masturbar.
Mi bebé Sammy tomó mi miembro erecto y me empezó a estimular sonriente con su manita.
Estrella me jaló hacia ella y me besó con lujuria.
—mmmmhhhnn…
Nuestras lenguas eran el canal de comunicación con que externamos nuestros más íntimos deseos.
Sammy sin poder aguantar mas, abrió su boquita infantil y empezó a chuparme la verga.
—mmmhff… ggaaagh… gagh… gaahg.
Todo éste tiempo de interacciones sexuales lo había hecho capaz de devorar el erecto pene de su papá y gozaba con ello y yo también.
La cabeza de mi nenita subía y bajaba mientras me miraba a los ojos, buscando mi aprobación.
—Uuughhh… muy bien princesita…
Fué la manera como supo que la felación era casi tan buena como las que me hacía su nueva mamá.
Estrella, encendida por lo morboso de la situación, le bajó la braguita del bikini a Sammy empezó a comerle el culito, quien no podía dejar de poner esa expresión de placer en su carita angelical.
—ssslllrrp…llllmmmh….ssllllaapp…
Se escuchaba mientras mi sexy esposa lamía el anito de nuestra bebita pervertida.
Yo tomé la cabecita de Sammy y empecé a darle más duro a su boquita, causando que se atragantara en más de una ocasión.
—Mas papi… ggaaagh … quiero más pito…dame… gghhhaaagg… maaas.
Me decia apenas y mi pene salía de su boquita infantil para luego abrirla otra vez, esperando otra andanada de penetraciones orales.
—Muy bien mi niñita…eres toda una putita.
Por culpa ó mas bien gracias al acoso sexual que había ejercido el esposo de mi ex. A Sammy le había nacido el gusto por que le dijera cosas sucias como se lo decía el sujeto ése.
Aunque ya no era insulto, si no la aprobación y reafirmación de su verdadera naturaleza como una nenita puta y pervertida.
Estrella se enderezó y escupiendo en el culo de Sammy empezó a penetrar esa pequeña retaguardia que pedía a gritos ser cogida.
—Toma la verga de tu mamita. Le dijo con su vocecita aguda y juvenil.
—Eres la putita de mami.
—Cógeme mamita, soy tuya , soy tú nena.
El anito de mi bebé ya estaba acostumbrado a recibir el miembro tanto de su papá como el de su nueva mamita, al grado de ya parecer más una rayita que el agujerito redondo que alguna vez tuvo.
—aahh… aaahhh… aahh…
Los acompasados gemidos llevaban el ritmo del pene de su mami que la embestía sin pudor ni remordimiento.
Mi esposa empezó a acelerar el ritmo de sus penetraciones, haciendo que mi bebé gimiera como la perrita en celo que era en el fondo de su corazón.
—aaaahh… aahh…AAAAHHHH.
Cada vez más fuerte.
—AAAAAAHhhhh… Soltaba un gemido más intenso cuando Estrella le dejaba ir completa su deliciosa herramienta sexual.
Mi pene era una roca. Así que me puse detrás de mi esposa y la incliné para meterle mi miembro mientras ella seguía adentro del culito tierno de mi bebé.
Hice su micro tanga a un lado y escupiendo sobre mi glande la empecé a coger con ganas.
—AAAAAAAAhhahh… Estás enorme papi… cógete a tu esposa… papi… me partes el culo… aaahh…
Lo hice con fuerza y rápido. Disfrutando la estrecha cavidad anal de mi amor.
plop, plop, plop, plop.
Se escuchaba al unísono mientras yo me la cogía y ella se cogía a Sammy.
Que estaba ya aplastada contra el camastro, incapaz de sostener el peso de su nueva mamita y su papá juntos.
—Aaahh… aaah… hhhhhayyy… Gemía con su boquita tierna mi nenita al ser ensartada con tal intensidad que incluso el camastro rechinaba con violencia.
—fuck… fuck… fuck…
Decía Estrella delirante al sentir la potencia de mi verga dilatando su culo hambriento de sexo.
Sammy yacía con sus extremidades abiertas, agitándose cuál muñeca de trapo. Zarandeada de arriba a abajo.
Estrella pisó su cabecita infantil, enferma de perversión, y le dió por atrás con ahínco.
—Toma puta… toda… tooooddaaa…
¿Querías verga? pues toma verga…
—AAAAAHHHH… mami… maas… maa… aaasss.
Gemía Sammy delirante de placer.
La acción tan abusivamente sexual me puso al borde del éxtasis carnal y redoble la fuerza de mis penetraciones.
—Eres una perra… Le dije mientras mis arrempujones hacían que rebotara el camastro.
No pude más ante esa orgía y eyaculé en el culo de mi esposa.
Estrella al sentir mi leche escurriendo de su culo, potenció sus acometidas contra el hermoso trasero de Sammy.
—Mmmmhh… aah,aah,aa… llenando de dulce esperma su ano inmaduro.
Nos levantamos y quedó Sammy jadeando y toda desvencijada sobre el camastro. Escurriendo de la leche de su mamá y con su braguita rosa con olanes todavía a medio poner en una de sus piernitas.
Se veía deliciosa así, desnuda y cogida. Con sólo su braguita atorada en su pierna y sus zapatillas transparentes de princesa adornando sus piecesitos infantiles.
Estrella giró a Sammy y empezó a mamarle su hermoso pene mientras yo me inclinaba para hacer lo mismo con mi esposa.
—Que rica verga tienes mi vida. Le dije a Estrella, que no pudo decir nada porque tenía la boca llena del miembro erecto de Sammy.
Que gemía rendida y temblando como animalito recién parido, incapaz de levantarse en sus extremidades por la tremenda cogida que había recibido.
—AAAHH…mami…ah, ah, aaaah…
El sabor de su leche combinado con el gusto del culito de mi tierna bebé era tan delicioso y erótico que me estaba volviendo adicto a sus sabores.
Sammy agarró a su mamita del cabello y le ensartó la boca con su pequeño caramelo, eyaculando su lechita transparente y carente de espermatozoides; que por su pequeña edad aún no producía.
Me acerque a la carita de Sammy y empecé a besar su boquita tierna, introduciendo mi lengua y embarrando cuanto se me había pegado de la mamada que apenas le había dado a su mamita nueva.
Estrella se acercó y fundiéndonos en un beso de tres intercambiamos las mieles del sexo que teníamos de nuestras escaramuzas orales.
Nuestras lenguas se frotaban entre si.
Calientes y cómplices de nuestra incestuosa perversión sexual.
Reímos complacidos y minutos después de un breve descanso, Los tres retozábamos felices en la piscina.
El día aún era joven y tendríamos la tarde y noche para seguir aleccionando a Sammy en sus deberes como la nenita puta de papá.
Mientras tanto nos divertimos como la familia unida que éramos.
-Fin.-



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