MI MADRE MI AMIGO Y YO SENSACIONAL
Estos hechos fueron imprevistos y se dieron a raíz de la invitación que hice a mis padres para que conocieran la casa en la que me instale cuando me fui a trabajar a la capital. La idea era que estuvieran al menos una semana para atenderlos, como se merecen.
Estos hechos fueron imprevistos y se dieron a raíz de la invitación que hice a mis padres para que conocieran la casa en la que me instale cuando me fui a trabajar a la capital.
La idea era que estuvieran al menos una semana para atenderlos, como se merecen para agradecerles todo lo que han hecho por mí.
Coincidencialmente, un par de días antes mi amigo Francisco que vive en el exterior, me llamó para proponerme nos reunirnos antes de regresar a su sede y como mi casa tiene tres habitaciones se me ocurrió que él podía pasar esos junto con mis padres.
Él llegó el viernes y el sábado cuando arribaron mis padres, desde el primer momento que Francisco y mi madre se saludaron, note una tremenda empatía al punto que durante el almuerzo cuando mi madre me ayudo a servir, observe algo muy especial con Francisco y él por supuesto le agradecía con efusivas palabras y sonrisas.
Debo aclarar que Francisco tiene mí misma edad, veintiocho años, mi madre cuarenta y ocho y mi padre sesenta y dos.
Después del almuerzo nos reunimos en la sala, les ofrecí sendas copas de vino de las mismas que habíamos bebido durante el almuerzo, y así fue transcurriendo la tarde con una conversación divertida gracias a los constantes apuntes graciosos de Francisco celebrados especialmente por mi madre. Durante este tiempo los coqueteos de Francisco con mi madre comenzaron a ser evidentes, eso fue lo que yo lo noté, pero pensé que podía ser mi imaginación y hasta celos porque ella estaba siendo más atenta con Francisco que conmigo, siendo yo su hijo y anfitrión.
Trate de no pensar en eso y me involucre en la conversación y en las bromas que fueron subiendo de tono, salvo por parte de mi padre que, a esa hora, nueve de la noche, tenía cara de dormido y minutos después pedía permiso para irse a dormir.
Estando ya solos los tres, la confianza creció y vinieron los comentarios picantes liderados por mi madre, los cuales Francisco celebraba y agregaba otros mayores.
En resumen, a media noche la confianza se había desbordado y florecía el morbo hasta que, a la una de la madrugada, propuse nos fuéramos a descansar.
Mi madre y Francisco subieron a sus habitaciones y yo me quede unos minutos recogiendo el desorden de copas y botellas y cuando finalmente iba camino a mi habitación escuche en el segundo piso los ronquidos de mi padre y un murmullo de voces en la habitación de Francisco que me llamo la atención porque allí no tengo instalado televisor, entonces decidí subir para apaciguar mi curiosidad y aprovechando que la puerta estaba entreabierta pude observar hacia adentro y lo que vi me dejo perplejo, Francisco y mi madre estaban trenzados en un beso erótico, mi madre estaba semi desnuda de la cintura para arriba e igual Francisco y mientras él le acariciaba las tetas a mi madre, ella tenía su mano dentro del pantalón de Francisco acariciando su verga.
Luego mi madre se agacho frente a él para bajarle el pantalón y al hacerlo pude observar que la verga de Francisco salto erguida como un resorte quedando frente a la cara de mi madre, ella la tomo, con su mano, la frotó varias veces y la fue metiendo poco a poco en su boca para comenzar a darle una mamada de antología, notando exagerada efusividad como si fuera la última oportunidad de su vida.
Luego él la levanto, volvieron a besarse y ahora Francisco termino de desnudar a mi madre apareciendo su concha totalmente depilada, que debo confesar me genero una tremenda excitación y al estar los dos desnudos frente a frente la verga de Francisco comenzó a deslizarse en medio de las piernas de mi madre rozando constantemente su concha.
Inicialmente pensé en entrar y detener la realización de lo que imaginé, pero al notar mi erección desapareció mi autoridad para interrumpirlos. Jamás en el pasado, vi o me fijé en el maravilloso cuerpo de mi madre y menos observarla totalmente desnuda con sus senos que aún se conservaban en su sitio a pesar de sus cuarenta y tantos años, su torso con un vientre plano y esas hermosas caderas de las que se desprenden sus espectaculares piernas, todo esto me hipnotizó.
Yo fui un espectador maravillado por la escena, que no debí excitarme, pero la realidad fue otra.
Mientras se besaban eróticamente como queriendo devorarse mutuamente, mi madre acariciaba la verga de Francisco y él a su vez acariciaba las tetas de mi madre, apretando sus pezones.
Así pasaron varios minutos de erotismo, hasta que mi madre se acostó y separando sus piernas lo invito a continuar con el encuentro, él dirigió su cabeza directo a la concha de mi madre perfectamente depilada, solo un triángulo en su pelvis parecía indicar el camino del placer.
Las caricias de Francisco con su boca y lengua en la concha de ella, la llevaron pronto a iniciar el placer del sexo, gimiendo con quejidos controlados, quizás siendo algo consciente que mi padre dormía en la habitación contigua, no obstante, sus ronquidos disimulaban los gemidos de mi madre.
Luego Francisco comenzó a subir por el cuerpo de ella y al llegar a sus tetas se dio un banquete como un niño con una golosina y a continuación siguió hacia arriba encontrándose frente a frente con el rostro de mi madre para volver a besarse intensamente.
La verga de Francisco comenzó a moverse buscando la entrada a la concha de ella y apenas la encontró, gradualmente la fue penetrando hasta que sus pelvis se chocaron. Luego, en la medida que él metía y sacaba su verga del cuerpo de mi madre ella con la boca abierta dejaba salir un quejido a cada penetración de Francisco y así en medio de besos intensos pasaron varios minutos.
Los dos estaban desesperadamente excitados y mi verga sorprendentemente erecta por las escenas que tenía al frente, algo que jamás imagine, y en particular observar el sensual cuerpo de mi madre entregado al sexo, esto nunca paso por mi mente ya que ella con mi padre fueron muy discretos en su intimidad.
Cuando cambiaron y Francisco se acostó boca arriba y mi madre se subió sobre él, la vista de cómo entraba y salía la verga de Francisco de la concha de mi madre fue super erótica, además ella teniendo el control se esmeraba porque la penetración fuera total, dejándola entrar hasta la raíz.
En esta posición por momentos Francisco también aportaba movimientos de cadera hacia arriba, escuchándose el aigg, aigg, aigg de mi madre con la boca abierta y mucha excitación. Yo ya estaba que explotaba y ellos no paraban de follar con evidente energía.
Pronto Francisco le pidió a mi madre se pusiera en cuatro y él desde atrás la penetro, y luego comenzó a frotarle el clítoris, creciendo de volumen los gemidos de ella, al igual sus agitadas respiraciones.
Pronto mi madre dejo ver que estaba disfrutando su orgasmo, para luego ir disminuyendo sus gemidos, acompañados de un aiiiighhhh final, por su parte él continuó follandola hasta que arqueo su cuerpo hacia atrás empujando totalmente su verga dentro de ella, lo que me hizo pensar que estaba dejando toda su carga dentro de ella.
Lo que siguió fue una inactividad total, los dos pegados respiraban agitadamente, creí que era el momento de bajar a mi habitación. Desde allí escuché la entrada de uno de ellos al baño supongo fue mi madre para borrar las huellas del excitante momento de pasión.
Estando en mi habitación disfruté observar el video que había grabado con mi celular y comprobé una vez más el maravilloso cuerpo de mi madre, una verdadera y deseable milf.
Para calmar mi erección, mientras observaba el video me estuve masturbando y antes que el mismo finalizara quedo en mi mano una tremenda explosión de placer.
Al día siguiente, Francisco tenía vuelo de regreso y a eso de la diez de la mañana se despidió de todos, pero de manera especial con mi madre a quien le dijo algo al oído.
En la tarde mi padre se fue a un centro comercial a comprar un nuevo celular y yo me quedé con mi madre.
Minutos después que él se fue, me acerque a mi madre que se encontraba descansando en su habitación. Me senté al borde de la cama y le pregunté… ¿Como amaneciste?
Ella me respondió muy bien, maravillosa reunión
Y en busca de lo que deseaba le hice una segunda pregunta… ¿Y cómo la pasaste con Francisco?
¿Porque me preguntas eso?
Porque anoche cuando iba camino a mi habitación, aparte de escuchar los ronquidos de mi padre, percibí un murmullo de voces que no era propiamente el sonido de un televisor, y como en la habitación donde estaba Francisco no hay televisor, me le llamo la atención, subí la escalera y estando entreabierta la puerta, me acerqué y lo que vi me dejo paralizado… Tu y Francisco semidesnudos comenzaban una noche de pasión que no pude dejar de observar y hasta grabé la escena completa en mi celular, porque lo que inicialmente pensé debía detener se desvirtuó cuando observe tu maravilloso cuerpo desnudo que me disparo una erección que solo pude calmar hasta cuando baje a mi habitación y me masturbe observándolo.
Ella se quedó pensando y me pregunto ¿Me estás diciendo que verme desnuda te produjo una erección? Recuerda que soy tu madre.
Si eso lo sé, eso lo tuve claro antes del impacto de verte desnuda.
Pensé en detenerlos, pero lo que siguió me produjo tanta excitación y una erección que creí no tener autoridad para privarte de ese momento de pasión y ahora me generas muchos deseos.
Y mientras hablábamos, como ella estaba acostada con la falda recogida, comencé a acariciarle la pierna, subiendo más y más mi mano al punto que ella me dijo… Ya veo lo que quieres… ¿Deseas follarte a tu madre?
A mi madre no, a la excitante mujer que vi anoche disfrutando maravillosamente del sexo.
Sin más comentarios ella comenzó a desnudarse y yo sabiendo que mi padre se demoraba al menos un par de horas en regresar, comencé a desnudarme también y repitiendo lo visto la noche anterior, apenas ella separó sus piernas yo dirigí mi cabeza para darle sexo oral, pero al acostarme quedamos en posición para un sesenta y nueve y tan pronto mi boca comenzó a explorar la concha de ella, mi madre tomo mi verga, la masajeo unos segundos y enseguida sentí como la metía a su boca.
Esto disparó mi excitación, pero mi deseo era follar su deliciosa concha depilada, por eso no duramos mucho tiempo así. Luego vino el misionero y ella me recibió con las piernas separadas esperando la entrada de mi verga en su cuerpo. Y con mucha suavidad como disfrutando un manjar fui penetrando su concha, recordando el hermoso cuerpo que había observado la noche anterior.
Pensé que su respuesta sería solo de trámite para satisfacer mis deseos, pero poco a poco en la medida que intensifique mis penetraciones comencé a escuchar sus gemidos que me fueron excitando más y más hasta empezar a follarla con fortaleza como lo hizo Francisco la noche anterior.
Pasaban los minutos y ella no alcanzaba a disfrutar su orgasmo, entonces le propuse acomodase en cuatro y desde atrás agarrado de sus caderas intensifique las penetraciones y como había observado la noche anterior comencé a frotarle su clítoris, elevando ella el tono de sus gemidos pidiéndome que la follara con más rudeza, al chocar nuestros cuerpos se escuchaba en la habitación algo muy parecido a un aplauso.
Ninguna de mis experiencias intimas anteriores igualaba lo que sentía en ese momento con esta mujer conocedora de las artes amatorias y después que ella disfruto su ruidoso orgasmo sin filtro, no como el de la noche anterior, reprimiendo sus gemidos, se quedó inmóvil.
A continuación, se dejó caer sobre la cama y dándose vuelta para quedar boca arriba, me dijo… Disfruta el cuerpo de tu madre que te desea tener dentro. Y acomodándome sobre ella, gracias a la enorme lubricación de su concha, mi verga entro suavemente permitiéndome dar comienzo a una maratón de sexo que disfrute al límite y mucho más cuando ella levanto sus piernas y las cruzó alrededor de mi cintura tratando de atraerme hacia ella para una mayor penetración, al llegar al clímax exploté dentro de su concha y dejé mi carga, la cual al separarnos comenzó a aflorar de su concha. Ella la detuvo con su mano y se fue al baño para controlarla.
Después de esa oportunidad, la puerta se había abierto y en la semana siguiente cada vez que mi padre estuvo fuera, estando yo en casa con mi madre, pudimos compartir momentos fascinantes de sexo, pero ahora que se han marchado la extraño mucho.
Deseo regrese pronto. Hemos hablado y comentado por teléfono los momentos que compartimos y en una de estas oportunidades me hablo de Francisco. Le pregunte si lo extrañaba y me dijo que era un excelente compañero en la intimidad que le había regalado minutos de mucha excitación y placer.
He pensado que, si él me avisa que vuelve a visitarme, invitare a mi madre para que disfruten todo el tiempo que deseen de aquello que a ella tanto le gusto. Hasta aquí van las cosas.



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