Mi mamá se embaraza de mi primo parte 2
Mi mamá continúa con su aventura de cojer con mi primito .
Al llegar a casa luego de mi día escolar, noté que el ambiente en la casa era tenso y diferente. Fui al cuarto de mi mamá para saludarla y preguntarle cómo había pasado su día. Al acercarme a su puerta, escuché nuevamente gemidos y una mezcla de sus voces.
Me quedé helado y confundido en ese momento, porque no quería aceptar que mi madre estuviera ocultándome algo tan grande. Con el corazón latiendo con fuerza, me acerqué aún más a la puerta y esta vez decidí asomarme un poco más por el borde inferior. Sin pensarlo demasiado, vi a mi mamá y a mi primo en una posición comprometedora.
Mi primo estaba detrás de ella, moviéndose de manera constante mientras mi mamá no dejaba de jadear y hablar sucio con él. La escena era tan morbosa que me hizo sentir una mezcla de enojo, confusión y repulsión. En ese instante, antes de que me descubrieran, decidí retirarme y regresar a mi cuarto para procesar todo lo que estaba viviendo.
Al acostarme en mi cama, me cuestioné si era correcto exigirle fidelidad a mi madre y rechazar lo que estaba haciendo con mi primo. Pensé en hablar con algún familiar o amigo, pero aquello me avergonzaba demasiado. También consideré confrontar a mi madre, pero sabía que, posiblemente, no cambiaría su conducta.
Llevaba días sumido en mis pensamientos, hasta que decidí tomar cartas en el asunto. Un día, luego de la escuela, me dirigí a la habitación de mi madre para sorprenderlos. En el momento que abrí la puerta, los encontré desnudos, compartiendo el colchón y buscándose con desesperación.
Les aclaré que lo que hacían estaba mal, que no podían continuar engañándome y aprovechándose de mi ingenuidad. A pesar de mi enojo, trataron de calmar la situación, diciéndome que estaba siendo demasiado estricto, y que ya serían ellos quienes decidieran qué hacer con sus vidas.
Sin embargo, esta revelación no solo me hizo replantear ciertos sentimientos hacia mi madre y mi primo, sino también hacia mí mismo. Mi relación con ambos se vio afectado y la convivencia se convirtió en un ambiente lleno de incertidumbre y secretos. Determinado a cambiar el rumbo de mi vida y distanciarme, me propuse buscar mi propio espacio y limitar mis visitas a la casa.
Una tarde decidí quedarme a estudiar en la biblioteca de la escuela y volver a casa hasta que anocheciera, esperando que esta medida ayudara a darles privacidad a mi mamá y mi primo. Mientras caminaba hacia casa, me encontré con un vecino, que me comentó sobre un rumor que había escuchado en el barrio.
Me contó que se había visto a una pareja entrando sigilosamente a nuestra casa a altas horas de la noche y que algunos vecinos habían empezado a especular sobre qué estaba ocurriendo. Me quedé petrificado, preocupado por las posibles consecuencias de que se descubriera el secreto de mi mamá y mi primo.
Al llegar a casa, confronté a mi mamá sobre el rumor y ella, visiblemente enojada, me aseguró que estaba exagerando la situación y que solo era un rumor sin fundamento. Sin embargo, percibí que mi primo parecía mucho más molesto de lo que esperaba, lo que me llevó a pensar que quizás había más personas al tanto de la relación.
A partir de aquel día, empecé a sentirme aún más incómodo en casa y, mientras buscaba un departamento para mudarme y comenzar una nueva vida lejos de aquella situación, me topé con una publicación en una red social local. La publicación hablaba de «un amor prohibido» en nuestra zona, mostraba fotos borrosas y describía una pareja que se asemejaba a mi mamá y mi primo.
En esos momentos, la tensión en la casa se hizo cada vez más palpable y la comunicación entre todos nosotros se volvió prácticamente inexistente. Mi madre, sintiéndose acorralada, decidió poner en venta la casa y le contó a mi primo que pensaba mudarse con una prima que vivía en un estado cercano.
La decisión de ellos de abandonar la casa hizo que las cosas se calmaran, aunque no pude evitar sentir cierto rechazo por ambas decisiones. La venta de la propiedad ocurrió rápidamente y pronto me encontré buscando un nuevo lugar donde vivir. Poco después de mudarme, me enteré de que mi mamá y mi primo se habían establecido en una pequeña ciudad, donde nadie los conocía y, por ende, no sabían nada de su relación.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!