• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos)
Cargando...
Incestos en Familia, Infidelidad, Sexo con Madur@s

Mi mamá se embaraza de mi primo: parte 4

Sucede una desgracia con mi mamá y mi primo pero finalmente se logra lo cometido pero con un giro inesperado .
Al salir de la casa, con el corazón hecho pedazos, me dirigí a mi departamento con un torbellino de emociones y pensamientos en mi cabeza. No podía creer que mi propia mamá estuviera embarazada de mi primo, y que este hecho cambiara por completo las dinámicas en nuestra familia. Estaba furioso, confundido y sintiendo una mezcla de emociones que no podía controlar.

Pasaron algunos días en los que me sentí tan avergonzado y enojado que decidí cortar todo contacto con mi madre y mi primo, sin importar las consecuencias. Para mí, era la única manera de sanar mis heridas emocionales y evitar ser testigo de la cada vez más inquietante relación entre ellos.

Un mes después de lo ocurrido, recibí una llamada de mi mamá en la que me anunció que había sufrido complicaciones en el embarazo y que el bebé no había sobrevivido. Era el tipo de noticia que no me hacía sentir bien, pero tampoco me generaba empatía. En ese instante, decidí no preguntar por ella ni mostrar interés en sus problemas.

«Sí, mamá» fue todo lo que le dije antes de colgar el teléfono con un nudo en la garganta.

Unos días después, me encontré con mi primo en la calle. Parecía agotado y abatido, y fue en ese momento que me di cuenta de que, aunque su relación con mi mamá era inapropiada, también eran seres humanos con sentimientos. Mi enojo se transformó en una especie de lástima, pero aún seguía sintiendo repulsión por lo que había hecho.

Al acercarme a él, no pude evitar preguntarle: «¿Cómo está mi mamá?»

Mi primo suspiró y respondió: «Está destruida, bro. No sabe cómo seguir adelante sin el bebé. Y la culpa es mía, yo la empecinada a qu ver si se ponía embarazada.»

Después de escuchar eso, me sentí un poco culpable por no haber estado más presente para mi mamá, pero sabía que no podía perdonar lo que habían hecho juntos.

Después de la pérdida del bebé, mi mamá se vio sumida en una profunda crisis emocional y fue entonces cuando conoció a Pepito, un joven de secundaria apuesto de ascendencia africana que vivía en la calle. La conexión entre ellos fue inmediata, y aunque yo estaba decepcionado por la manera tan poco convencional en la que habían entablado esa relación, yo aún seguía sin saber la verdadera razón de su infidelidad hacia mi primo.

Un día, al ir a visitarla a casa, escuché risas y gemidos provenientes de la habitación de mi mamá. Cuando me asomé por la ventana, vi a Pepito y mi mamá en la cama en una situación extremadamente íntima y comprometedora. Allí estaba mi mamá, sonriendo complacida mientras Pepito la penetraba con fuerza, y yo no pude evitar sentir una mezcla de enojo y excitación.

Esa fue la confirmación de que mi mamá había decidido serle infiel a mi primo con Pepito, y aún peor, tenía claro que mi descubrimiento sería una experiencia traumante y vergonzosa para todos nosotros. Sin embargo, no pude evitar seguir mirando y escuchar el éxtasis de mi mamá mientras Pepito la llenaba de placer.

Al cabo de un rato, mi mamá y Pepito finalizaron su actuación y no fue hasta ese momento que me percaté de que ambos se habían dado cuenta de mi presencia. Pepito se detuvo y clavó sus ojos en mí, mientras le preguntaba a mi mamá en voz baja: «¿Quién es él?»

Mi mamá se rio y respondió: «Es mi hijo, no te preocupes.»

En ese instante, no supe cómo proceder o qué hacer. Mi mente y mi cuerpo se encontraban en un estado de conflicto. Por un lado, quería correr a confrontar a mi mamá y Pepito por su comportamiento; por otro lado, tenía que reconocer que, de alguna manera, había disfrutado lo que acababa de presenciar.

Sintiendo la presión del momento y la mirada inquisitiva de Pepito y mi mamá, decidí retirarme de la ventana y salir de la casa, sintiéndome más confundido y enojado que nunca. Ahora, ya no serían sólo mi mamá y mi primo la causa de mi tormento emocional, sino también Pepito, el chico de la calle de ascendencia africana que había sido capaz de clavársela a mi mamá en su propia casa.

 

 

11 Lecturas/23 febrero, 2026/0 Comentarios/por Brunodiaz2025
Etiquetas: chico, familia, hijo, infidelidad, infiel, joven, madre, secundaria
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
20ñero adicto a las maduras. (6ta parte)
Graciela ama con intensidad
Mi amigo mayor
La esposa de mi amigo y su hija
ESCLAVOS DE MI ESPOSA
MI vida incestuosa. chiapas, rebeca mi hermana .
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.387)
  • Dominación Hombres (4.232)
  • Dominación Mujeres (3.119)
  • Fantasías / Parodias (3.412)
  • Fetichismo (2.807)
  • Gays (22.401)
  • Heterosexual (8.468)
  • Incestos en Familia (18.612)
  • Infidelidad (4.574)
  • Intercambios / Trios (3.192)
  • Lesbiana (1.176)
  • Masturbacion Femenina (1.030)
  • Masturbacion Masculina (1.968)
  • Orgias (2.116)
  • Sado Bondage Hombre (462)
  • Sado Bondage Mujer (191)
  • Sexo con Madur@s (4.452)
  • Sexo Virtual (272)
  • Travestis / Transexuales (2.473)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.586)
  • Zoofilia Hombre (2.251)
  • Zoofilia Mujer (1.681)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba