MI SUEGRA UNA MUJER SENSUAL
Tengo veintiséis años y conocí en una fiesta a Erika ella tenía en ese momento veintiún años, ahora veintitrés, llevamos dos años de novios, ella viviendo en la capital por sus estudios en la universidad, pero su familia se encuentra en otra ciudad. Cuando conocí su familia hubo muy buena empatía.
Tengo veintiséis años y conocí en una fiesta a Erika ella tenía en ese momento veintiún años, ahora veintitrés, llevamos dos años de novios, ella viviendo en la capital por sus estudios en la universidad, pero su familia se encuentra en otra ciudad.
Cuando conocí su familia hubo muy buena empatía, especialmente con su madre una mujer muy amable y con su padre también, pero él es un hombre de pocas palabras.
En estos dos años he visitado tres veces su casa de familia y me he dado cuenta del ambiente familiar. La relación de sus padres es simplemente de trámite, él duerme en una habitación en el segundo piso y ella en otra del primer piso.
Respecto a mi nosotros, con mi novia dormimos en habitaciones separadas del segundo piso, solo por apariencia con sus padres, porque en la capital muchas veces hemos ido a motel. La primera vez que tuvimos sexo me di cuenta que ya no era virgen y tampoco muy fogosa, es más bien pasiva.
Debo comentar que Erika tiene una hermana mayor de veinticinco años, se casó hace dos años y tiene una niña que cumplió su primer año y en casa de los padres de Erika hicieron una reunión de familia a la que yo asistí.
La relación de Erika con sus padres no es la mejor porque ella es muy desatenta y he observado que como una niña mimada, es egoísta. En cambio, como yo soy amable con sus padres, en especial con su mama, ella me ha tomado afecto.
La noche de la reunión del cumpleaños del sobrino de Erika, cuando se fueron los invitados quedo bastante desorden y mi novia en cambio de ayudar a su madre, al igual que el papa, se fueron a descansar y en el primer piso solo quedamos Helen su madre, yo y el desorden. Me ofrecí a colaborarle a organizar y ella acepto, nos repartimos las actividades y terminamos como una media hora después, al final de la cual ella me dijo, estoy muy cansada, creo que si me tomo un wisky me va a caer muy bien para pasar una buena noche, ¿me acompañarías?
Por su supuesto, le respondí. Muchas gracias.
Entonces ella me indicó donde estaban los vasos y el licor y me pidió el favor de servirlo. Yo muy inexperto tomé los vasos que ella me dijo, un tamaño mediano y serví hasta la mitad. Ella al ver los vasos se rio y me dijo… están bastante generosos, pero bueno, deja así está bien. Y alargándome su vaso me dijo…salud.
Nos sentamos en la sala a beber el licor y entablamos una muy buena conversación, me contó cosas muy íntimas de familia y se quejó de lo desconsiderada que era Erika con ellos que siempre le habían dado todo. También me conto de la relación con su esposo, algo muy íntimo sobre la razón por la que tenían habitaciones separadas y es que años atrás cuando él se iba con sus amigos a tomar sus copas, al regresar a casa bastante embriagado, la buscaba a ella para tener sexo, pero de forma muy brusca en la que ella ni siquiera disfrutaba del momento y después de él correrse, se daba vuelta y se quedaba dormido, además comenzaba a roncar tan duro que no la dejaba dormir. Por eso ella le puso freno a esa situación.
Entonces yo muy atrevido le pregunte desde cuando vivían en habitaciones separadas, me dijo que hacía unos cinco años. Helena tiene ahora cuarenta y cinco años, o sea que, desde los cuarenta, nada, de nada de sexo.
Ella tuvo su primera hija a los diez y nueve años, por eso esta tan joven y bien conservada, sin ir muy lejos su cuerpo es más atractivo que el de Erika, y observándola con detenimiento revela mucha sensualidad, unos senos pequeños, pero en su lugar, unas piernas hermosas, en fin, todo su cuerpo termina a uno excitándolo. Eso pensaba yo mientras ella me hablaba.
Y animada con su primer trago me dijo, me acompañarías con otro.
Por supuesto, y esto me hizo pensar que algo podía pasar si los dos nos embriagábamos.
Le serví su vaso y cuando lo traje, ella se paró y acercándose trato de darme el agradecimiento con un beso en la mejilla, pero no se que paso y se terminaron encontrando nuestros labios. Ella se separó, se quedó mirándome con una sonrisa seductora y yo pensé… ahora o nunca. Me acerque a ella y le di un beso prolongado en la boca, que hizo que ella separara los labios y mi lengua entrara en su boca. Como los dos teníamos los vasos en la mano, los dejamos sobre la mesa de centro y al volver la abrace por la cintura, ella paso sus brazos alrededor de mi cuello y me aventure a acariciar su cuerpo, sus nalgas, que aprete contra mí para que sintiera mi verga erguida y luego sus senos percibiendo sus pezones muy duros.
Así estuvimos como cinco minutos hasta cuando ella detuvo el beso y pensé que allí todo terminaría, pero me tomo de la mano y me llevó a su habitación, entramos, cerro la puerta y me dijo… desnudémonos. Al hacerlo apareció ese hermoso cuerpo que imaginaba minutos antes, su concha totalmente depilada, parecía la de una jovencita.
Ella se acostó boca arriba separo las piernas y me invito a subirme sobre ella, creo que ella muy inexperta esperaba seguramente la posición de misionero, pero yo me sumergí en medio de sus piernas y comencé a darle sexo oral y poco a poco su respiración se fue agitando, de pronto dejaba salir unos gemidos controlados y para evitar que la escuchara su esposo o su hija, tomo una almohada y la puso en su cara y solo yo escuchaba sus gemidos que fueron creciendo hasta cuando dijo… para, para, ya, ya, que rico, jamás había disfrutado un orgasmo así, hummmm que rico, y agregó de hecho esto jamás me lo hizo mi esposo. Gracias, gracias.
Una vez se recuperó dijo… ven súbete sobre mi y en posición de misionero comenzamos a besarnos y nuestros sexos empezaron a rozarse y gracias a su lubricación y a la saliva que yo le había dejado fue muy fácil que mi verga encontrara la entrada y con mucha suavidad la penetre hasta cuando se chocaron nuestras pelvis. Sin parar de besarnos, comencé a mover mi cadera entrando y saliendo de ella y la escuché decir… que diferencia es el sexo con un caballero… gracias, fòllame todo lo que quieras.
Y estuvimos disfrutando esos momentos al menos diez minutos, pero cuando yo quise llegar al clímax le propuse se pusiera en cuatro y desde atrás la volví a penetrar, pero ahora con la libertad de las manos comencé a frotar su clítoris y uno de sus pezones y pronto estábamos los dos volando de placer. Le pregunte si me podía correr dentro y me dijo que si, entonces apure el ritmo y una vez que ella disfrutó su segundo orgasmo, yo deje dentro de su concha toda mi carga, quedando inmóviles y pegados a continuación.
Al separarnos me agradeció el momento y me dijo… lastima que no te puedas quedar aquí conmigo a dormir, me dio un beso apasionado, me levanté, me vestí y subí a mi habitación a descansar pensando en el maravilloso momento que deseaba se repitiera.
Desde ese día han pasado dos meses y ella pudo organizar una visita donde su hermana y durante los dias que estuvo en la capital, dos veces fuimos a motel y ella en su cartera llevó una licorera con wisky para ambientarnos, logrando disfrutar dos encuentros maravillosos.
Por ahora mantengo el noviazgo con Erika solo por interés en su madre, pero se que esa relación no tiene futuro. Lastima que con palabras no logro trasmitirles la sensualidad del cuerpo de la madre de Erika, es maravillosa.


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