• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Relatos Eróticos
    • Publicar un relato erótico
    • Últimos relatos
    • Categorías de relatos eróticos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Publicar Relato
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (4 votos)
Cargando...
Incestos en Familia, Orgias, Sexo con Madur@s

Mis papas se separan y el abuelo nos atiende

cuando mis papas se separan el abuelo se hace cargo de nosotras, en todos sentidos.
Por aquella época yo acababa de cumplir 19, cuando mi papa se fue de la casa. 

Así que me quede a vivir sola con mi mamá, ella se llama Valeria, tiene 35, me tuvo desde muy joven, asi que nos hicimos muy cercanas, casi como mejores amigas, la verdad es que ella a mí me tenía mucha confianza, y a mí no me costaba ni me daba pena contarle mis cosas más íntimas. 

Ella es una mujer hermosa, con un cuerpazo que hace voltear a todo mundo cuando va por la calle. Sus nalgas grandes y bien paradas, a pesar de estar muy firmes, se bambolean a cada paso. Y sus hermosos senos, redondos y parados, hacen las delicias de quienes la miran, especialmente cuando se le marcan los pezones bien parados. 

Ella siempre me decía que nos parecemos mucho, pero la verdad, aunque yo también soy muy atractiva y mi cuerpo está muy bien formado, yo me veo más delgada por ser más chica, pero también tengo lo mio. En casa, viste muy casual, con playeras ajustadas que dejan poco a la imaginación, licras que moldean sus piernas perfectas, jeans que acentúan su figura y sudaderas que, aunque cómodas, no pueden ocultar su atractivo. 

Mi madre se había separado de mi padre debido a una infidelidad de él con una vecina. Fue un gran golpe para ella, especialmente porque ya no tenia con quien acostarse, siendo que mi mama era una mujer joven, bonita y super ardiente. Eso si se lo había yo heredado a todo lo que daba. 

Afortunadamente, mi abuelo paterno, un hombre de 60 años llamado Ramiro, después de enterarse de la separación y el motivo, nos apoyó económicamente. No solo eso, nos rentó un pequeño cuarto en una vecindad, mismo que nos ayudó a amueblar con dos camas separadas con una cortina de tela, un ropero, una estufa, un fregadero, un refrigerador pequeño y una mesa para comer que también ocupaba para hacer mis deberes del colegio.  

Al principio, mi abuelo nos visitaba una vez al mes para ver si no se nos ofrecía algo. Es una persona de muy pocas palabras y tenía la fama de ser muy mujeriego, estricto y de carácter fuerte.  

Mi mamá comenzó a trabajar en una lavandería cercana, así que con lo poco que ella ganaba más lo que le ayudaba mi abuelo, podíamos cubrir los gastos de cada mes. 

Con el tiempo, mi abuelo se volvió muy posesivo con mi mamá cuando llegaba de visita. Si la veía platicando con algún hombre, él se molestaba y la regañaba diciendo cosas que a mi mama la avergonzaban. 

~Pero ¿qué haces? ~ 

~ Anda, metete a la casa ~ 

~No eres una cualquiera ~ 

~No te puedes andar exhibiendo en la calle~ 

~ Recuerda que tienes una hija ~ 

~No le des mal ejemplo ~ 

Y cosas así, por el estilo. Mi mama lo obedecía sin contestar, se comportaba sumisa, recatada, sabía que no hacía nada malo, aunque ganas no le faltaban. 

 ¿Qué te crees, que puedes andar platicando con cualquiera? Eres una mujer separada y tienes un hijo que cuidar. Deberías estar más atenta a tu hijo que estar hablando con hombres». Mi madre solo respondía con un «Perdón, suegro, no es mi intención. No lo volveré a hacer». Se notaba que mi abuelo estaba hecho totalmente a la antigua. 

Una tarde, mientras mi madre estaba trabajando, mi abuelo llegó de visita. Yo estaba en la mesa haciendo mis deberes cuando escuché la puerta abrirse. Levanté la mirada y vi a mi abuelo entrando con su expresión seria de siempre. 

— ¿Dónde está tu madre? —preguntó sin saludar. 

— Está trabajando, abuelo —respondí, tratando de mantener la calma. 

Él asintió y se sentó en una de las sillas. — Y tú, ¿qué haces?  —preguntó, mirando a su alrededor. 

— Estoy haciendo mis deberes —respondí, mostrando mis libros y cuadernos. 

Mi abuelo se quedó en silencio por un momento, observándome. — Te pareces mucho a tu madre, las dos son muy hermosas. Espero no hayas heredado la estupidez de tu padre. Recuerda, tienes que ser sumisa y recatada como tu madre, me gusta que ella sea así conmigo, obediente, ya que soy el único que las apoya. ¿Entendido? 

— Sí, abuelo —respondí, sintiendo 

Como se me subía la rabia, de impotencia, pero me contuve. 

Mas tarde llegó mi mamá, se acercó a saludar al abuelo y, al agacharse, note como el viejo se estremecía al ver cómo se le notaban los melones bajo el escote. Él se contuvo y no dijo nada, pero sí que me di cuenta como se maravilló ante esa inesperada vista. 

Mama nos preparó de comer a mi abuelo y a mí. Ambos charlaban, pero se notaba la autoridad que imponía mi abuelo y la forma morbosa en que la veía. 

Una vez terminamos de comer, observé que mi abuelo le dio un sobre a mi mamá. 

— Es lo de esta semana, Valeria, si llegaras a necesitar más, no dudes en pedírmelo, ya sabes que yo estoy para ti, lo dijo mirándola con deseo, relamiéndose los labios discretamente, para las dos, dijo el abuelo, recomponiéndose.— 

— Gracias, suegro. Se lo agradezco —respondió mi mamá. 

Estuvieron platicando animadamente, hasta que repararon en la hora, se había hecho muy noche. 

— Bueno, me paso a retirar —dijo mi abuelo. 

Ya era algo tarde, así que mi mamá le ofreció que se quedara. Mi abuelo se lo pensó y al final accedió. Mi mamá le dijo que él se quedaría en su cama y ella dormiría conmigo. 

— Nada de eso, Valeria —dijo mi abuelo con voz de mando. — 

— Tú te quedas conmigo, no creo que me tengas desconfianza, soy el padre de tu marido — 

—Está bien suegro —  

Respondió mi mama bajando la mirada, — claro que le tengo confianza, luego de todo lo que nos ayuda, faltaría más suegro No hay problema —respondió apenada con las mejillas todas coloradas. 

Más tarde, cuando todos estábamos durmiendo mi mamá recibió una llamada, me despertó el tono del celular, ella se levantó deprisa y salió del cuarto a contestar, no le di importancia y continué acostada tratando de volver a dormir. 

Cuando mi mama regreso a su cuarto, mi abuelo  

Le reclamo. 

— Valeria ¿Quién te marca a estas horas? —preguntó mi abuelo, su voz llena de enojo.  

—No son horas para recibir llamadas, eres una mujer casada, decente. 

— ¿Era algún hombre verdad? Lo dijo con toda intención, sé que eres una mujer joven, de seguro no te aguantas las ganas. 

Mi mamá palideció. — ¿Qué? No, suegro. No sé de dónde saca eso. 

— No me mientas, Valeria —dijo mi abuelo, con su voz firme.  

—Lo noto en tu mirada, se nota en tu voz — 

Mi mamá, trataba de convencerlo, que era solo un compañero del trabajo. 

 — Cómo cree, suegro? Por favor, suegro. No es lo que piensa. 

— No me importa —respondió mi abuelo. — Si no puedes comportarte como una mujer decente, no puedo seguir apoyándote. Ahora mismo me marcho y y te las arreglas sola. 

 — Suegro, por favor, no piense mal de mí, soy una mujer decente, no sabe cuánto necesitamos su ayuda—suplicó mi mamá. 

— Bueno, como te gusta ser una mujer indecente, a partir de hoy te voy a tratar de esa forma —dijo mi abuelo con una voz fría y dura. 

— ¿Qué quiere decir, suegro? —preguntó mi mamá, con voz temblorosa. —  

Yo te aprecio porque habías demostrado ser recatada. Pero a mí me gusta que las mujeres sean sumisas, note como volteaba a verme. No me di cuenta de que tenía mi camisón corto, sin bra, se me veía todo. El me miro descaradamente, con lujuria. 

—S-oy, soy sumisa, se lo aseguro suegro — decía mi madre, angustiada, temblorosa, sabiendo lo que significaban sus palabras, especialmente dichas a un hombre como mi abuelo. 

— Pues eso está por verse, ahora mismo me lo vas a demostrar, de otro modo, me iré, ya no volveré ni te ayudare más —dijo gruñendo, amenazante, casi sin poder contenerse, sabiendo cual sería el siguiente paso. 

Se metieron a la cama, solo había una cortina separando su espacio del mío. La luz había quedado encendida sin querer, asi que podía ver sus siluetas detrás de la cortina. 

Podía ver la silueta de mi mamá obedeciendo lo que le decía mi abuelo. De igual forma, podía ver la silueta de mi abuelo, de pie, frente a ella, 

Se bajo los pantalones, se sacó su enorme verga y se la ofreció a mi mama. Yo me quede helada, que verga de mi abuelo, nunca me hubiera imaginado.  

— ¿Te gusta lo que ves, mujer? —preguntó mi abuelo con una voz llena de desprecio. 

—S-ii, suegro, —respondía mi mama, se le notaban los ojos como platos, mirando esa bestia, que se estremecía ante sus ojos. 

— Ahora tómalo con tu mano —ordenó mi abuelo. 

— Mi mama obedeció — sumisa, lo había prometido., aunque la verdad, de pendeja hubiera desobedecido ante la magnífica verga que el abuelo le ofrecía. 

—Así muy bien más rápido —dijo mi abuelo. — Sientes cómo se agranda? Más rápido, haz que se me pare toda —escuche decir a mi abuelo con una voz llena de ansia y de lujuria. 

La escena era surrealista. Podía escuchar los sollozos de mi mamá mientras obedecía las órdenes de mi abuelo. 

—Ahora chúpala, a ver qué tan buena eres — 

—Quiero saber que tan bien hacías disfrutar a mi hijo — 

—A ver si vale la pena que te siga dando dinero — 

 La vergüenza y la humillación que sentía mi mamá eran evidentes, y yo estaba del otro lado de la cortina dándome dedo, excitándome cada vez más, nomás de escuchar lo que le decía el abuelo. 

Sentía como se me paraban los pezones, el sexo me empezaba a escurrir, como deseaba yo estar con el abuelo, en el lujar de mi mama. Así que me empecé a tocar discretamente, en silencio, conformándome de momento. 

— Entiendes que esto es tu culpa, te quieres comportar como una cualquiera entonces te voy a tratar así—dijo mi abuelo. 

Mi mamá solo respondió con un sí, suegro. 

— Bien, ahora quítate la blusa. Quiero correrme en tus pechos —ordenó mi abuelo. 

Una vez más, vi su silueta mientras se sacaba la camisa. — Ahora sostén mi pene de nuevo y mastúrbame hasta que me corra encima de ti —dijo mi abuelo con una voz llena de lujuria. 

Finalmente, mi abuelo emitió un quejido de satisfacción. — ¿Ya terminó, suegro? —preguntó mi mamá con voz cortada, se notaba excitada, medio desilusionada de que todo hubiera terminado ahi. 

— Definitivamente, mujer. Eres buena haciendo esto —respondió mi abuelo con satisfacción —muy buena — 

—Gracias suegro — 

El abuelo se levantó a apagar la luz y claramente me di cuenta de que el me había observado masturbándome, pero en ese momento no me dijo nada. 

Al día siguiente, mi mamá estaba preparando el desayuno. Ella actuaba de una forma muy normal, como si todo hubiera sido un sueño. No había rastros de lo sucedido, ni un mínimo gesto de desagrado o tristeza en su cara. 

Esa misma noche, me despertaron unos ruidos que provenían de la cama de mi mamá. Todo estaba oscuro, solo escuchaba la respiración agitada de mi mamá a través de la cortina, podía ver la luz de su celular encendido. Con cuidado, me levanté y me asomé por la cortina. Vi a mi mamá sosteniendo con una mano su celular, tomándose video y con su otra mano se masturbaba por debajo de sus pantys. 

Era la primera vez, desde que se fue mi papa, que escuchaba a mi mamá hacer eso por las noches. se chupaba y se mordía los pezones de una forma tan morbosa mientras se tocaba, que me super excito nomas de verla, gana no me faltaron para ir y meter mi cara entre sus piernas. Dos noches continuas hizo lo mismo al parecer lo sucedido con mi abuelo despertó su deseo sexual. 

Finalmente, el abuelo regreso, el día que siempre acostumbraba a visitarnos para traerle dinero a mi mama. Le abrazo para saludarla de un beso en la mejilla, note claramente como bajando una mano discretamente, le agarraba las nalgas a mi mama mirándome directo a los ojos. Ella no dijo nada, solo se dejó hacer. 

Cenamos muy a gusto, platicando entre los tres muy animadamente. Al terminar, se levantó y jalo a mi mama llevándosela a su cama. 

Ven, vamos al cuarto —le ordeno a mi mamá. Luego me volteó a ver y me dijo: — Lava todo y bien, luego vengo a verte. ¿Entendido? 

— Sí, abuelo. Está bien —respondí, imaginándome que podria pasar entre nosotros. 

Se fueron al cuarto, empezaron a coger, solo podía escuchar los gemidos de placer que lanzaba mi mama. 

—- Hija de la chingada que buena estas — 

Alcance a escuchar. No sé cómo se le ocurrió a mi hijo ponerte los cuernos, estas riquísima, además coges bien rico, en verdad que eres toda una puta, de las mejores — 

—Gracias suegro, me alegra que este satisfecho conmigo — 

—Si puta, sigue asi y te compensare — 

Luego de casi una hora, mi abuelo fue a verme. Estaba recargada sobre el fregadero terminando de secar los trastes. 

De repente, sentí como me mete mano entre las piernas, yo sin darme cuenta, por puro instinto las separé un poco. 

 — Mira nada más lo mojada que estás niña— Me decía al tiempo que me metia sus dedos en la boca, mojados con mis propios jugos. 

—Eres igual de puta caliente como tu madre, espero que seas igual de sumisa como ella y me dejes disfrutarte como dios manda — 

Me dio la vuelta y me empezo a manosear las tetas. 

— Tus pezones están duros. estas bien caliente—dijo mi abuelo para luego apretarlos y manosearlos a sus anchas. 

Sentía como empezaba a escurrir. Deseaba que mi abuelo me cogiera ya ahí mismo. Estaba que me derretía de caliente 

— Tus tetas son más deliciosas de lo que imaginaba, se sienten tan bien, están tan ricas como las de tu mama—decía mi abuelo, poniéndose a mamarlas. Yo me estremecía, le agarraba la cabeza y le frotaba las tetas en la cara, note como se super excitaba. 

No me aguante más y, valiéndome madre, se la empecé a agarrar. Enseguida sentí como el abuelo se estremecía. Se la saco y de volada me arrodillé y se la empecé a mamar. 

Que bárbaro, que buena verga, en seguida se le paro y se le puso bien dura, era enorme, sentí como mi clítoris se estremecía y se ponía bien duro y parado. 

Me subí al fregadero y se lo di a mamar a mi abuelo, estaba yo como poseída, quería sentirlo dentro de mí. 

De pronto, mi abuelo se terminó corriendo, disparando su semen abundante y caliente encima de mi panza. 

 — Por el momento, estoy satisfecho — Hazme algo de comer en lo que tomo un descanso, seguimos después —dijo mi abuelo y se sentó en la mesa. Yo obedecí quedándome con unas ganas tremendas. 

Pasó otra semana y un día, regresé a casa más temprano de lo habitual. Al abrir la puerta, lo que vi me dejó paralizada. Mi madre estaba en la cama, completamente desnuda, siendo sometida por dos hombres desconocidos. Mi abuelo estaba sentado en una silla, observando la escena con una sonrisa en el rostro, manoseándose la verga. 

Uno de los hombres, un tipo musculoso con tatuajes tenía a mi madre en una posición de perrito. La sujetaba por las caderas y la penetraba con fuerza, sus embestidas brutales y rítmicas. El sonido de la carne golpeando contra la carne llenaba la habitación, mezclándose con los gemidos de mi madre. 

El otro hombre, más delgado, pero igualmente intimidante, estaba de pie frente a mi madre. Le sujetaba la cabeza con ambas manos y la obligaba a chuparle el pene. — Así, puta. Tómalo todo —decía el hombre, su voz llena de lujuria. 

Mi mamá tenía metido el pene del sujeto hasta el fondo de su garganta, con lágrimas en los ojos, trataba de resistir la garganta profunda que le estaban haciendo. Sin poder más, se lo sacó y comenzó a toser, escupió al suelo y, una vez más, se metió el pene del sujeto en la boca, moviendo su cabeza arriba y abajo mientras el hombre gemía de placer. 

— ¿Abuelo, que está pasando? — le grité, mi voz temblaba de excitación, esos hombres tenian unas vergas increíbles, de volada se me hizo agua la boca, no podia quitarles los ojos de encima. 

— Es una lección niña—respondió mi abuelo con una sonrisa malvada. — Tu madre lo está disfrutando. ¿No ves? 

Fue cuando me percaté de la cara de satisfacción que tenía mi mamá. Ni siquiera se había percatado de que estaba yo ahí. El tipo musculoso se retiró de mi mamá y el tipo delgado, satisfecho con la felación, empujó a mi madre hacia la cama y la hizo acostarse boca arriba. Se posicionó entre sus piernas, ella las levantó, y con un movimiento brusco, la penetró. — Ahora quiero ver tu cara de zorra mientras te follo —dijo el hombre, comenzando a moverse con fuerza. 

Mi mamá lo abrazó con las piernas y, acercándose a él, lo comenzó a besar mientras él seguía penetrándola. Mi mamá, mientras lo besaba enloquecida, decía: — Hijo de puta, qué bien me follas, dale — 

—Tu mama es una verdadera puta, me decía el abuelo mirándome y creo que tu también lo eres, si no es que más —  

— Una puta que disfruta ser usada —dijo el hombre que le tenía metida la verga por detrás hasta los huevos, su voz llena de desprecio y lujuria. 

Mi abuelo dio una seña a uno de ellos y señalándome, le dijo, su voz temblando de excitación. — vamos a ver cuál de laa dos putas disfruta más — 

El tipo musculoso, con una sonrisa malvada, me coloco en cuatro, se posicionó detrás de mi, me escupió en el culo para lubricarlo y, con un movimiento lento pero firme, comenzó a penetrarme analmente.  

De inmediato, al sentir la enorme verga del viejo totalmente dentro del culo, me empecé a mover como puta certificada, sorprendiéndolos a todos con mi gran iniciativa. 

— Que apretado lo tiene la puta —dijo el tipo musculoso, sus embestidas comenzaron a ser más brutales y rítmicas. 

Mi madre, gemía de placer, su cuerpo moviéndose frenéticamente. El tipo delgado, debajo de ella, la penetraba mientras la abrazaba para que no se levantara. 

—Dale, dale, muévete más rápido, métela hasta el fondo, asi asi —le gritaba mi mama perdida de placer y lujuria. 

El tipo musculoso se corrió dentro de mi culo. Mi abuelo se levantó y tomó el lugar del tipo musculoso, clavándomela todita por el culo, claramente senti como sus enormes huevos chocaban con mis nalgas, poniéndome super excitada, me empecé a mover como loca. 

Fue entonces que, hasta ese momento, mi mama se dio cuenta de que yo estaba ahí, cogiendo a un lado de ella. solo me miró, sonriendo. Ella no apartaba la mirada de mí mientras me follaban y se la follaban a ella. 

Mi abuelo intercambio con el otro hombre y ellos continuaron dándonos verga en el culo, hasta que finalmente los dos hombres se terminaron dentro de nosotras, casi al mismo tiempo, mi mama y yo finalmente nos veníamos en unos tremendos orgasmos, jadeando y suspirando de placer. 

— Las dos son unas verdaderas putas insaciables, ni a cuál irle, —le decían los hombres a mi abuelo, quien se sonreía con una mirada de lujuria pervertida, quien sabe que pensamientos depravados, cruzaban por su mente. 

Continuara… 

Venta de contenido. 

[email protected] 

60 Lecturas/19 enero, 2026/0 Comentarios/por Melany
Etiquetas: colegio, hija, infidelidad, madre, mama, padre, papa, sexo
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
Mi esposo desde que éramos novios, sin razón alguna era bien celoso, por lo que sin decirle nada decidí ponerle los cuernos.
Mi Primo Miguel
IN SUBMISSION. SESSION 1
Retomando el sexo animal y sorpresa final
Incubo ( Parte 9 )
La gorda de mi suegra 3º
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar Relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.360)
  • Dominación Hombres (4.104)
  • Dominación Mujeres (3.013)
  • Fantasías / Parodias (3.275)
  • Fetichismo (2.722)
  • Gays (22.133)
  • Heterosexual (8.270)
  • Incestos en Familia (18.278)
  • Infidelidad (4.519)
  • Intercambios / Trios (3.139)
  • Lesbiana (1.160)
  • Masturbacion Femenina (1.001)
  • Masturbacion Masculina (1.909)
  • Orgias (2.063)
  • Sado Bondage Hombre (452)
  • Sado Bondage Mujer (185)
  • Sexo con Madur@s (4.323)
  • Sexo Virtual (265)
  • Travestis / Transexuales (2.440)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.521)
  • Zoofilia Hombre (2.213)
  • Zoofilia Mujer (1.670)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba