Papa y sus amigos
Desde siempre se me hizo raro que, al dejar mi mama a mi papa, el empezo a llevar amigos a la casa.
Desde que mi mama se separó de mi papa, yo me quede a vivir con él. Al poco tiempo, mi papa empezó a llevar amigos a la casa, hombres mayores y se encerraban en su habitación por bastante tiempo.
Al principio todo se me hacía normal. Nunca pensé mal y la verdad no me importaba para nada lo que hacían.
En una ocasión, no sé por qué razón, uno de ellos llego con su hijo Miguel, de 15, en aquel entonces yo tenía 12, así que en seguida nos hicimos amigos. El empezó a llegar muy seguido con su papa.
Así que mientras los mayores se encerraban en la habitación de mi papa, mi amigo y yo nos encerrábamos en la mía.
Miguel me empezó a contar las cosas que hacia su papa con sus amigos y me dijo que mi papa igual hacia lo mismo.
Se me despertó la curiosidad.
~Oye, y que se siente? ~
~Pues la verdad es muy rico. Al principio me dolio mucho, pero ahora lo disfruto mucho. ~
~De verdad? ~
~Si, ¿quieres probar? ~
~Bueno, a ver ~
Miguel me dijo que nos encueráramos, me quede con la boca abierta mirándolo, él tenía una verga enorme, sin poderlo evitar, la boca se me hizo agua, sin saber por qué.
Era la primera verga que veía en mi vida. Ni a mi papa se la había visto.
Me indico como acomodarme para hacer el 69, me la empezó a chupar y me pidió que yo se la chupara a él. Obedecí.
Dios mío, ¿qué es esto? Pensé, sabia deliciosa, nunca me lo hubiera imaginado que pudiera hacerse algo así, pero agradecí en silencio que Miguel haya querido mostrarme.
Así que nos pasamos un buen rato mamando, su verga era grande y gruesa, se sentía muy caliente dentro de mi boca.
Poco más tarde, se ensalivó los dedos y me los empezó a meter poco a poco por el culo, al principio me dolía un poco, pero la verdad es que se sentía rico, muy rico, así que lo deje hacer, hasta que me metió todos los dedos y los empezó a mover rápidamente, no tarde en venirme tremendo, era mi primera dedeada y mi primera venida, lo más sorprendente es que me encanto, me encanto de verdad.
Así que lo empezamos a hacer casi todos los días, hasta que un buen día, me dijo que yo ya estaba listo para dar el siguiente paso.
Que sería eso, que podría haber más delicioso que me metiera todos los dedos en el culo, pensaba, ajeno a lo que se venía.
Así fue me metió la verga por vez primera, gracias a su entrenamiento con los dedos, pude aceptar su enorme verga dentro del culo y, para mi sorpresa, se sentía muchísimo mejor, ufff, me hacía darme unas venidas tremendas, como nunca en mi vida, mucho mejor que con los dedos, pensaba yo, y eso que los dedos se sentían delicioso dentro de mi culo.
Así me estuvo cogiendo varias veces durante varios días. Yo me sentía feliz de que me la metiera a cada rato, me sentía su puta y eso, eso me encantaba ufff.
Un buen día, el papa de Miguel llego solo, estuvo platicando y tomando con mi papa en la sala, era la primera vez que no se metían en su habitación, eso se me hizo muy raro, pero luego ya no le di importancia.
Mi papa me pidió que los atendiera, les preparaba botanas y les llevaba de tomar.
Al poco mi papa me pidió que me pusiera ropa de mi hermana, ya que, al irse con mi mama, había dejado un poco. Él me iba indicando que me pusiera. Me puse unas pantaletas que la verdad, me gustaron mucho y según el me hacía ver muy sexi.
Al poco estaba vestido como mi hermana, con una faldita corta y una blusita escotada con un top debajo, la verdad me veía muy sexi.
Mas tarde, el amigo de mi papa me tenía junto a él abrazándome y metiéndome mano bajo la faldita, agarrándome las nalgas. Yo me dejaba hacer, hasta que de pronto, sentí como el señor me metía los dedos en el agujero, apretándome contra él.
Me estremecí todita, ejem, quise decir todo, perdón, me dejé llevar je je, el viejo pervertido ese ya me estaba calentado demasiado.
~Pero que linda te ves vestida así, hasta estas más chula que tu hermana. ¿No te parece Rubén? ~le preguntaba a mi papa, que ya se notaba bastante tomado.
~Si, la verdad es que, si se parece, hasta se ve más linda creo ~ decía mi papa.
~Me dijo mi hijo que ya la chupabas muy rico, ¿podrías mostrarme que tal lo haces? ~ me preguntaba ya bastante excitado.
Yo asentí, tragando saliva, sintiendo como me ponía todito colorado y muy nervioso, pero me atreví a ponerle una mano sobre su pierna por encima del pantalón, sintiendo su enorme paquete, caliente y creciendo, poniéndose más y más duro, a medida que se lo acariciaba.
Sentía las mejillas todas coloradas. El hombre se la saco y recostándome sobre sus piernas me la dio a mamar, al tiempo que me acariciaba las nalgas por debajo de las pantaletas. Me empece a calentar demasiado.
Note como mi papa nos veía todo nervioso y se frotaba el bulto por encima del pantalón. También se le notaba muy grande, parecido a la vera del papa de Miguel.
Poco más tarde, mi papa se acercó a nosotros, el señor me sentó sobre sus piernas, con su verga justo Enmedio de mi culo, me ensalivó un poco y por mi propio peso se me fue metiendo de a poco.
Mi papa aprovecho para metérmela en la boca. Era mi primera vez con hombres mayores y por suerte me tocaron dos viejos vergones, ¿qué más se podría pedir?
Se la estuve mamando a mi papa hasta que sentí como sus chorros me llenaban la boca, se sentian muy rico, muy calientes, asi que me tragué lo más que pude.
Al mismo tiempo, me empecé a mover como la puta que ya era y sentí también como el papa de miguel se terminaba dentro de mi culo, Se sentía delicioso como sus chorros de leche caliente me llenaban.
Resulta que entre los dos viejos me estuvieron cogiendo todo el fin de semana, cada día que pasaba me sentía más y más puta.
Me empecé a vestir como niña ya sin importarme nada, y así me paseaba delante de ellos por toda la casa.
La semana siguiente, el señor volvió a venir con Miguel, nos encerrábamos en la habitación de mi papa, Miguel se cogía a mi papa y el papa de Miguel me cogía a mí. Luego se cambiaban y así nos la pasábamos cogiendo todo el día, para mi felicidad.
Pocos días después, la cosa volvió como al principio, mi papa empezó a llevar amigos nuevamente. Sobra decir que, a partir de ese día, las reuniones en casa eran unas verdaderas orgias. Todos los señores, se cogían entre todos y, entre todos, me cogían a mi vestida de niña, con el tiempo, me convertí en la puta de la casa, la puta de todos.
Ahora tengo 65 y mi obsesión por los machos maduros activos continua hasta ahora.
Si gustas platicar escribe al whatsup 22 22 60 85 80


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