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Incestos en Familia

Tania con casi 10, capitulo 14

aumenta la situacion con Tania y Esme.
Nota del autor.

hola a todos, aqui estoy de nuevo, no sé que me pasó que deje de escribir, bueno, si lo segui haciendo, solo que no publicaba, no saben cuantas veces estuve tentado a volver apublicar, pero algo me desanimaba, por fin me armé de valor y aqui estoy nuevamente. Procuraré ser más constante para publicar. espero disfruten leerlo, tanto como yo escribirlo. saludos, besos y abrazos.

adalberto1979

Capítulo 14

Esme se despertó abriendo lentamente los ojos, sus ojos verdes emergieron hermosos, tal y como eran, volteo a verme y me vio con las dos manos en mi nuca a modo de almohada, mis pernas abiertas formando una V, y entre ellas Tania, hincada, pegando su pecho a sus rodillas, con su cara a nivel de mi entrepierna y su boquita en mi verga, chupándola con esmero.

  • Tania, pequeña ¿qué haces? —preguntó Esme acariciándole tiernamente su cabello.
  • Le estoy dando una mamada a la verga de mi novio—dijo sacando momentáneamente mi verga de su boquita, su mano me masturbó mientras le respondió a su madre.

Esme abrió sus ojos sorprendida por la respuesta simple de su pequeña niña, a pesar de ya estar dos semanas con esa rutina, ella no se acostumbraba aún a esas escenas o ese lenguaje florido de su tierna hijita, al menos no hasta estar excitada, porque cuando lo estaba, ella misma alentaba a su hija a hablar obsceno.

Esme me volteo a ver y yo le sonreí, encogiéndome de hombros, ella se acercó y me besó, nuestro aliento mañanero no importó, Esme se separó un poco de mí y me miró a los ojos.

  • Sé que acordamos muchas cosas, pero honestamente, aún no me acostumbro a despertar y ver a Tania haciéndote “eso” y sobre todo que hable de esa forma—dijo Esme, más como una preocupación que un reclamo.
  • Recuerda, mi amor, es con la naturalidad de las cosas, tu misma le dijiste que cuando lo hiciera debía llamarla así—dije acariciando su seno desnudo—además ella sabe bien que solo lo debe hacer cuando estemos solos.
  • Si, lo sé—tomó aire y me respondió—pero aún no me acostumbro.
  • Tranquila, mi amor, recuerda, si piensas que es malo, lo será, mejor piénsalo como algo natural entre nosotros tres—ella asintió sumisa como lo era últimamente conmigo.
  • Si, mi amor, será como tu digas, soy tuya.

La jalé hacia mí y la empecé a besar, ella cerró sus ojos, mi mano bajó por su espalda y se metió entre sus nalgas, ella se movió al sentirme, pero levantó un poco el trasero para facilitarme las cosas, palpé su culo, estaba hinchado y laxo, la cogida anterior había sido brutal, no nos limitamos en obscenidades, ni nalgadas, obviamente, Tania participó activamente en todo, al terminar se prendió de la raja de su madre y la chupó sacando la leche, “chupa, pequeña puta, chupa… mierda, que rico siento que me chupe esta puta”, dijo Esme, loca de placer al sentir la succión de su pequeña hija.

Tania, después de chupar y extraer toda mi leche de la raja materna, abrió su boca enseñándosela y la tragó como un manjar. Esme no dejo de llamarla puta, se prendía ofendiendo a su pequeña hija y haciéndola participe de mis perversiones.

Mi mano acarició el culo laxo y después la moví a su raja, ella se acomodó mejor para que mi dedo entrara, sentí la abundante humedad, se había excitado de nuevo, así era últimamente, ella misma lo decía, que desde que se despertaba, sentía ese cosquilleo en su raja, recordaba nuestras cogidas o imaginaba lo que iba a pasar ese día y su raja se mojaba al instante, nunca había experimentado tanto placer, sus orgasmos eran de locura, más cuando Tania participaba.

Su vida había cambiado radicalmente, de ser una mujer recatada, trabajadora, honesta, hasta cierto punto religiosa, de éxito profesional, esposa y madre ejemplar, se había convertido en una mujer que experimentaba su sexualidad sin límites, ahora no tenía miedo de chupar a Tania, de hacerla acabar con sus dedos, de excitarme, masturbándome con mi glande en el introito de su hija, mientras al oído me decía cosas muy atrevidas y pervertidas, sin tocarse en esos momentos, tenía unos orgasmos intensos, así había aprendido a tener clímax, con solo hablar perversiones en mi oído.

*****

Hubo una ocasión en que decidieron hacer turnos para pasar la noche conmigo a solas, la primera le tocó a Esme, obvio que fue una noche de locura, su raja y culo acabaron todos hinchados, lo mismo que mi verga, que a primera hora de la mañana fue chupada por Tania, que contenta se subió de un brinco a la cama y me mamó hasta que me sacó la leche. Esme, despertó justo cuando gritando y gruñendo, sostenía a Tania de la nuca y le dejaba la leche dentro.

La segunda noche, Tania la pasó conmigo, ella inmediatamente se montó en mí y en tres sentones se metió toda mi verga hasta que mis huevos chocaron en su rajita, gimió intenso mientras de inclinaba hacia adelante y regresaba hacia atrás, para meterse toda mi verga, y después movía cadenciosamente sus caderitas de adelante a atrás, tal y como se lo había enseñado Lupita, que era una diosa del sexo. Imagino que Tania aprovechó todo lo que pudo, porque no había podido penetrarla como ella quería, pues Esme nunca se nos despegaba.

Esa noche, pienso que por los intensos gemidos que Tania dio, Esme se asomó a vernos, miró a Tania sobre mi moviéndose desesperadamente.

  • tío, que rico siento tu verga en mi panochita, aaahhh, me gusta que me hagas mujer con tu verga… aaahhh… te amo… te amo… te amo—decía Tania a cada sentón, toda excitada y ensartada sobre mí.

Esme no pudo mirar la penetración, pues prudentemente, había puesto una sábana que nos cubría, para ella solo fue mirar a Tania tallando su rajita sobre mi verga, sin saber que ya la tenía muy adentro y que su culo chocaba con mis huevos a cada sentón.

Tania a pesar de que vio a su mamá, no se detuvo en movimientos de adelante a atrás ni en gemidos, se sostenía de mi pecho y sentí como lo apretó cuando su mamá nos vio, creo que el hecho de que la viera sobre mí con una penetración plena, la excitó más.

  • Tío, si, así… muévete fuerte… aaahhh… aaahhh—gemía Tania sobre excitada, teniendo un orgasmo frente a su madre con mi verga muy dentro de ella—que rica verga tienes, siempre seré tuya, mi amor… aaahhh… aaahhh… aaahhh…

Esme Después de mirarnos un momento se alejó de nosotros, regresando a su recámara. Al día siguiente, la bañó intencionadamente para ver cómo había quedado, obvio que su vulva estaba hinchada, por suerte previniendo eso, le había dicho a Tania que, si su mamá la lavaba, fingiera dolor intenso y así lo hizo,

  • Auch—se quejó Tania, cuando su mamá quiso meterle un dedo—no lo hagas, me duele, mami.
  • Está bien, mi pequeña, solo quería revisar como estabas—dijo ella retirando su mano, si Tania la hubiera dejado, hubiera descubierto que ya estaba más que abierta.

Esme creyó que solo se había frotado sobre mi verga, incluso me comentó que, para la otra, que Tania se quedara conmigo, usara el lubricante, porque había quedado muy irritada e hinchada y podía tener una infección.

  • Mi amor, dejaste a Tania muy irritada e hinchada, no te llevaste el lubricante y ahora le duele, creo que habrá que comprar más botes de lubricantes, para dejar uno en cada recamara, así si te frotas en ella, usas el lubricante que tengas más cerca y no quedará tan lastimada.
  • Si, mi amor—contesté yo dándole un beso—hoy mismo los compro

Eso me gustó, que Esme no me prohibiera estar con Tania, solo me diera recomendaciones para estar con ella sin irritarla mucho.

La tercera noche, por decisión de ambas, pasaron la noche juntas y solas, en mi cama escuche los intensos gemidos de las dos, creo que la pasaron muy bien, pues al día siguiente hubo que cambiar las sábanas, pues estaban más que orinadas.

En otra ocasión, recuerdo que mirábamos la televisión en la sala, nadie hablaba, Esme estaba conmigo en el sillón principal, Tania estaba acostada en la alfombra boca abajo mirando hacia la tele, sus piernas flexionadas estaban en vertical y algo separadas, traía una blusa larga y nada de interior, Esme me sonrió mirando como la veía.

  • Es hermosa mi niña ¿verdad? –preguntó retóricamente sin dejar de verla.
  • Si, igual que su madre—dije mientras la tenía abrazada.
  • Jajaja eres un adulador—dijo ella con una sonrisa de felicidad— ¿quieres hacer algo con ella?
  • ¿Qué cosa? –pregunté viendo como le cambiaba el rostro a Esme, ahora era la felina que podía hacer locuras.
  • Voy a hacer una travesura con Tania, mira esto—dijo señalando hacia Tania

Con su pie, fue acariciando los muslos de su hija, que tranquila miraba la tele, fue pasando la planta de su pie por todas las caras posteriores de ambos muslos de Tania, que seguía viendo la tele como si no pasara algo, Esme movía lento su pie, eran caricias suaves y tiernas, poco a poco fue pasando más hacia su entrepierna, Tania no decía ni hacía algo, solo miraba la tele, aunque abrió ligeramente los muslos para facilitarle a su madre las caricias que le daba con su pie.

Esme movía a mover lento y sensual su pie, subía hasta las nalgas y después bajaba, con su pie movió el muslo haciendo que Tania los abriera más, ella lo entendió y los abrió otro poco, facilitándole a su madre las caricias mal sanas que le daba. Esme me miró cómplice cuando puso su dedo grueso del pie en la entrada de la rajita de Tania.

  • Esta mojada, puedo sentirlo en mi dedo ¿quieres que se lo meta? –preguntó entrecerrando esos hermosos ojos verdes.
  • Si—contesté con un hilo de voz, la excitación me tenía loco—méteselo.

Tania ahora si reaccionó, recargó su cabeza en la alfombra, sobre su mejilla izquierda y cerró sus ojitos, yo moví mi cabeza incitando a Esme a que avanzara, Esme empujó su dedo y este entró en la rajita de su hija.

  • Aaahhh—gimió Tania quedito, al sentir el dedo de su madre invadiendo su introito.
  • Está muy laxa—dijo mirándome—es como si algo ya hubiera estado dentro de ella.
  • Es su genética,

Y si, mientras Esme estaba en el baño, ese día por la mañana, me cogí a Tania por su raja, sabíamos que primero defecaría y después se bañaría a conciencia para ser cogida por mí por el hueco que se me antojara, entonces teníamos minutos precisos para hacerlo, se lo hice rápido en intenso, le tuve que tapar la boca, mientras eyaculé dentro de ella. Y es que me la tuve que coger, porque ya no aguantaba más sin verga, ya se había acostumbrado.

  • Aaahhh—volvió a gemir la pequeña cuando su madre sacó un poco el dedo, pero solo para regresarlo.
  • Es como si algo más grande que mi dedo, ya le hubiera entrado—dijo ella mirándome con extrañeza, después ella sola se respondió—tal vez sea todas las ocasiones que le has metido la cabeza de tu verga para descargarte en ella.
  • Eso debe ser, mi amor, pero como dije, también es la genética—dije yo, para no darle importancia—sigue adelante. anda, cógetela con tu pie.
  • Le voy a meter todo el dedo y la voy a hacer acabar para ti, para que te excites viendo como esta puta tiene su orgasmo en el dedo de su mamá, después le voy a poner tu verga y le dejarás la leche dentro ¿quieres que después le saqué la leche a chupetones y te la enseñe?
  • Si—dije con voz ronca.
  • Haré todo para que estés feliz y, sobre todo, satisfecho.

Mi verga cobraba vida mirando esa escena y escuchando lo que decía, Esme lo notó y con su mano derecha acarició mi verga sobre el short.

Yo liberé mi verga y esta salió brincando, Esme con una sonrisa de felicidad la tomó y me miró, su mirada era de placer solo de ver mi verga, su boca se movió invitándome a besarla, me incliné y ella me recibió, sentí la suavidad de sus labios.

Nos enredamos en beso apasionado, su mano estimulaba mi verga y su pie la raja infantil de su hija, puse mi mano derecha abrazándola, pero solo para llegar a su teta izquierda desde la espalada, la acaricié, era tan suave, pero firme, tomé su pezón y lo pellizqué.

  • Aaahhh—gimió Esme, moviendo con más entusiasmo su mano sobre mi verga.

Tenía una buena coordinación, pues seguía masturbando a su hija y a mí al mismo tiempo, mientras recibía caricias en su pezón.

  • Esme, métele más tu dedo—decía yo susurrándole al oído, mientras le lamía la mejilla—prepárala para mí
  • Paco, aaahhh—gimió sin poder evitarlo, ya mi mano se posaba sobre su raja y la empezaba a estimular.
  • Dilátala para que pueda meterle mi verga y hacerla gozar como lo hago contigo.
  • Aaahhh—gimió mirando el techo, creo que imaginaba la escena, por lo que continué diciéndole.
  • Tú la sostendrás de las piernas, para que yo me la pueda coger como a una puta.
  • Paco… aaahhh—sentí como ella vibró cuando la llamé puta, era algo en ella que le excitaba en demasía.
  • Y te miraré a los ojos mientras voy entrando en ella, solo esperaré un instante y después me moveré muy intenso dentro y fuera de ella hasta hacerla gritar, cuando lo haga, tú te sentarás en tu rostro y los dos la gozaremos
  • Aaahhh… Paco… mi amor… aaahhh
  • Yo me moveré dentro y fuera de ella y tu tallaras tu raja en su boca.

La mano de Esme, se movió con más entusiasmo, lo mismo que su pie, que ya entraba y salía de la rajita infantil de Tania.

  • Aaahhh… aaahhh… aaahhh—gemía Tania con su mejilla izquierda sobre la alfombra, nos miraba de reojo y escuchaba lo que le decía a su madre y como ella iba cediendo, excitada por mis palabras

En ese momento supe que Esme ya estaba lista para el siguiente paso, solo era cuestión de articular bien el plan y todo saldría la perfección.

  • Mi amor, avísame cuando estés cerca de acabar—dijo Esme sin dejar de mover su mano y gimió cuando sintió mi mano penetrar su raja.
  • Siento tu raja muy mojada—metiendo y sacando dedos de la raja de Esme—siento que voy a acabar
  • Aaahhh… aaahhh… yo también, mi amor—dijo moviendo su pie—y creo que Tania también.
  • Aaahhh… aaahhh… aaahhh—gimió Tania corroborando lo que su madre sentía con su pie.
  • Ya mi amor, voy a soltar la leche

Esme quitó su mano y rápidamente fue con Tania, la acostó boca arriba, se sentó en su rostro y me volteo a ver

  • Ven rápido—dijo desesperada abriendo su boca al sentir la tibia lengua de su hija en su raja.

Me hinqué entre las piernas de Tania, Esme jaló de los tobillos las piernas de Tania, pude mi verga en su introito y empujé, mi glande entró.

  • Dale, cógete a este puta, llena de leche… aaahhh… aaahhh… aaahhh—dijo Esme, mirándome a los ojos, con su rostro desencajado, moviendo desesperadamente sus caderas, tallando la raja en la boca de Tania.

Me moví dentro y fuera del introito de Tania, me acerqué a Esme, quien separó mas las piernas de su hija, para permitirme acercarme a besarla, nuestras lenguas se enroscaron, era un beso muy lascivo, los dos disfrutábamos a una niña de casi 10 años, que era su hija, mi sobrina y novia oficial.

Mis dedos atacaron sus pezones, su rostro se desencajó, Esme era el vivo retrato del orgasmo bestial, al acercarme a Esme, mi verga se fue un poco mas allá del introito, me detuve y la saqué un poco, casi se me va toda le verga dentro de Tania, lo bueno es que Esme no lo notó, ella tenía los ojos cerrados, tal como si no le importara es ese momento que me cogiera completamente a Tania, su pequeña hija.

  • Gggrrrhhh… me vengo dentro de Tania—gruñí descargando mi leche copiosamente dentro de mi sobrina.
  • Si, mi amor, llena a esta puta… aaahhh… aaahhh

Las dos gimieron al mismo tiempo, cuando me escucharon gruñir mi orgasmo, era como si esperaran mi eyaculación para tener sus orgasmos, por lo que los tres fuimos uno mismo.

Mientras soltaba mi leche, miré como Esme desencajó su rostro, su labio inferior le tembló y abrió un poco más su boca, Tania sintió la tibia orina de su madre entrar a su boca, al sentirlo subió sus manitas abrazando las caderas hasta llegar a sus nalgas, como si no quisiera que se levantara y le siguiera orinando en la boca.

Saqué mi verga antes de ceder a mi impulso de meterla toda, Esme al verlo, soltó las piernas de Tania y se bajó hasta meter mi verga en su boca, yo me hice hacia atrás, Esme me siguió desesperada, pero no alcanzó a mi verga, pues cae rendido sentado en mis talones, Esme al ver que no logro mamarme la verga, volteo hacia abajo y vio la rajita infantil de Tania, con un hilo blanco saliendo de ella, se agachó desesperada a chuparle la rajita, Tania gimió.

Sentado en mis talones, secándome el sudor, miré ese hermoso 69 entre madre e hija, Esme había terminado su micción, ahora las dos amorosamente se lamían, disfrutándose la una de la otra.

Ya era momento de avanzar…

*****

  • ¿Te gusta así? —preguntó Esme con cara de lujuria, sintiendo mi dedo entrar y salir de su raja.
  • Sí, mucho, aaahhh—contesté loco de placer.
  • ¿Y a ti pequeña? ¿Te gusta la verga de tu novio?
  • Si, mucho, pero ahora quiero a mi novio chupándome mi panocha.

Esme se apartó un poco, permitiéndome levantarme, cargué a Tania, cuan ligera era y la acosté en medio de mi cama, mi boca se prendió de su rajita infantil.

  • Aaahhh—gimió la pequeña arqueando su cabeza hacia atrás.

Esme se sentó en la cara de su hija, lo hizo lento, como disfrutando el momento, me miraba mientras lo hacía, yo también la miraba, sus pupilas estaban dilatadas, abrió su boca cuando sintió la tibia, húmeda y pequeña lengua de su hija.

  • Aaahhh—ahora la que gimió fue Esme—pequeña puta, lame a la puta de tu madre, si, así… así… así… aaahhh…–la sostuvo de la nuca mientras movió sus caderas tallándose sobre la boca de su pequeña hija.

Así eran nuestras mañanas, era raro que despertamos y no hiciéramos algo. El tiempo transcurrió esa mañana, nuestra actividad sexual continuo con más variantes. Ya estaba yo hincado entre las piernas de Tania, Esme tallaba mi verga en la rajita de su hijita.

  • Aaahhh—gemía Tania
  • ¿te gusta mi amor? –Esme me miraba muy excitada–¿Y a ti pequeña puta? ¿Te gusta la verga de tu novio en tu panochita? ¿Eh? Contesta—dijo Esme muy elevada, moviendo mi verga rápidamente, haciendo que el glande se moviera dentro del introito de Tania.
  • Aaahhh… si, mami, me gusta la verga de mi novio en mi panochita… aaahhh
  • Se nota que te gusta ¿por qué eres tan puta? –preguntó Esme, metiendo un poco más el glande.
  • Porque me gusta la verga de mi novio—contestó la pregunta retórica—sí, mami, más… más… más adentro… aaahhh
  • Pequeña puta, ya quieres que tu novio te meta toda la verga ¿verdad? –preguntó Esme, sus dientes estaban apretados, lo mismo que su entrecejo, su mano se movía muy rápido metiendo y sacando mi verga en el introito de su hijita—contesta, hija de la gran puta
  • Si, ma… Aaahhh… aaahhh… aaahhh…

Tania no contestó, su orgasmo le impidió poder articular una respuesta completa, estaba acostada boca arriba en mi cama, sus piernas completamente abiertas, yo estaba hincado entre ellas y Esme me tomaba de la verga, no quitaba su mano, eso permitía que solo el glande entrara en su pequeña hija, era nuestro límite hasta ese momento, ya se había hecho rutinario, aún no penetraba a Tania, al menos no frente a Esme, solo lo hacíamos penetraciones parciales con su madre presente, ella ponía su mano alrededor de mi verga a modo de freno.

  • Si, así… bebé, me voy a venir—dije loco de lujuria, la estimulación era demasiada.
  • ¿Te vas a venir? —preguntó Esme mirándome a los ojos y moviendo su mano para aumentar mi estimulo.
  • Si—contesté apenas audible.
  • ¿En la rajita de mi pequeña? —dijo cerca de mi rostro apretando sus dientes como una salvaje, su mano se movió más.
  • Si, si quiero… aaahhh.
  • Mami… aaahhh, quita la mano, deja que mi novio me meta toda la verga… aaahhh, ya la quiero dentro… aaahhh… aaahhh…
  • ¿quieres que quite mi mano? –me susurró Esme al oído.
  • Esme, mi amor… aaahhh—me excitó el cómo lo dijo, moví mis caderas hacia adelante sin poder evitarlo, como queriendo penetrar a Tania, la mano de Esme lo impedía.
  • ¿quieres que quite mi mano para que te la cojas toda? ¿O quieres ponérsela en el culito como la última vez? —su mano se movió más.
  • Aaahhh, Esme, mi amor… aaahhh… ya no aguanto… aaahhh…. Voy a soltar la leche… aaahhh
  • Tania, ayúdame—todo pasó en un segundo, Esme soltó momentáneamente mi verga y poniendo las manos de Tania en sus propias corvas, jalándose ella misma las piernas, eso hiso que se elevara su culito, Esme tomó nuevamente mi verga y la guio al esfínter de su hija y me volteo a ver—empuja, empuja para que le dejes la leche como un enema a esta pequeña puta, que lo desea.
  • Aaahhh, Esme… aaahhh—grité, mientras de 3 fuertes empujones metí el glande en el esfínter anal de Tania. Esme me hizo tumbarme sobre Tania, puso ambas manos a modo de freno para que no entrara toda, solo mi glande.
  • Mueve tus caderas como si tela estuvieras cogiendo con toda tu verga dentro, cierra los ojos y siéntela.
  • Aaahhh… Esme—gemí escuchándola, empujé mis caderas y las dos manos de Esme hicieron su función impidiendo que le entrara toda, pero al mismo tiempo hacía la ilusión de estaba dentro
  • Dale, empuja fuerte—Esme me incitaba.
  • Mami… mami… yo también la siento… aaahhh… aaahhh

Me moví más intenso, mi glande entraba en Tania y las manos de Esme servía como túnel, era como si estuviera dentro de ella.

  • Si, tío, dame… dame… así… así… más fuerte… aaahhh… aaahhh—Tania gimió cuando me moví como loco dentro y fuera de ella.

Ya no aguanté más, mi verga empezó a escupir de leche dentro del recto de Tania, que cerrando sus ojitos y moviendo la cabeza hacia atrás, la recibió al mismo tiempo que tuvo un orgasmo. Esme sintió en su mano las pulsaciones que mi verga hizo eyaculando la leche en el recto de Tania, miraba con asombro lo fácil que le entro mi glande en su introito.

  • Mira que ahora le entró más—dijo Esme asombrada, sacando todo mi glande del culo de su hija, lo que ella no sabía es que podía haberle entrado toda mi verga en el recto infantil de la pequeña, pues ya estaba más que desflorada de todos sus huecos.

Caí rendido en la cama mirando como un hilo de leche escurrió del culo de Tania, que todavía a ojos cerrados mantenía sus piernitas afianzadas de sus corvas, Esme maliciosa tomó ese hilo con un dedo y se le llevó a la boca a su pequeña hija, que sin abrir los ojos lo chupó como una gatita mimosa lo haría.

  • ¿Te gusta la leche de tu tío? —dijo dándole a probar otro poco con cara de pervertida— ¿de tu novio, después de que te coge?
  • Si, mami, me gusta mucho su leche—dijo Tania, saboreando con su lengua en sus labios, mi leche—me gusta desayunarla todos los días, después de meterme la verga bien rico.
  • ¿Y a ti te gustó como despertamos? —dijo acostándose a mi lado besándome con pasión.
  • Me encanta despertar así, con las dos sacándome la leche.
  • ¿Viste que ya le entró más a Tania? —sus ojos verdes estaban abiertos de asombro.
  • Si, lo sentí, sentí como oprimió mi verga con su anillo, me encanto sentirla.
  • ¿Crees que ya esté lista para avanzar? —me dijo lamiéndome la cara, creo que aún estaba excitada.

Definitivamente, la Esme que había llegado con mi hermano, iniciando el verano, ya no existía, ahora era una hembra totalmente entregada a mí, que ya no sentía tanta culpa a tener sexo con su hija y consentir que lo tuviera conmigo, pues a pesar de que solo le había introducido el glande, para ella ya contaba como sexo, para ella eso ya era coger y así se refería cuando lo mencionaba.

  • No lo sé—dije volteando a ver a Tania que se iba soltando sus piernas y acomodando en la cama a mi lado—¿tú qué opinas, mi amor?

Tania me volteo a ver y me sonrió, se acostó a mi lado y me besó, después se colocó de lado usando mi brazo como almohada, su mano acarició mi pectoral.

  • Si, creo que ya estoy lista, ya me entra una parte y creo que puedo con el resto de la verga de mi novio.

Esme y yo reímos mirándonos, ella pensaba que su pequeña era muy inocente y le enternecía, sin saber que ya toleraba toda mi verga dentro de ella.

Las dos se levantaron y de la mano se fueron a bañar, yo me quedé en la cama relajándome un poco, escuché cuando salieron, se pusieron ropa ligera y salieron diciendo que prepararían el desayuno.

10 minutos después bajé, después de descansar un poco, solo me puse un short ligero, las dos preparaban el desayuno, Tania me miró y después a su madre.

  • ¿le pondremos la receta secreta? –su cara era de pícara mirando mi verga.
  • No, Tania, creo que ya no tengo más leche—le dije riendo, sabiendo que era capaz de ordeñarme y sacar leche para sus hot cakes
  • Jajaja—reímos los tres

El desayuno transcurrió tranquilo y ameno, platicamos de mil y un cosas, Tania decía que quería salir a bailar al lugar de las pizzas, Esme prefería quedarse en casa y disfrutarla tranquilidad, finalmente llegaron a un acuerdo, estaríamos tranquilos toda la tarde y cenaríamos en las pizzas.

Terminando el desayuno, les di un beso a cada una en la boca y les dije que me iba a bañar, se quedaron ahí en la mesa platicando, me bañé, me puse solo mi bóxer y así recién bañado bajé a la cocina, ellas platicaban tomadas de las manos, las dos tenían lágrimas en sus ojos, lloraban de algo que habían platicado, cuando me vieron entrar se soltaron suavemente y limpiaron las lágrimas que escurrían por sus rostros.

  • Bueno, Tania, por favor ve arriba y arregla el cuarto, necesito hablar a solas con tu tío—dijo Esme, acariciándole suavemente el cabello.
  • Si, mami—le dio un beso en los labios y después otro a mí, se retiró mirándome con picardía.
  • ¿Qué pasa, mi amor? –pregunté tomándola de las manos.
  • Tania y yo, estuvimos hablando—dijo seria, mirándome a los ojos.
  • ¿de qué? –interrumpí suavemente.
  • Hablamos de todo lo que ha pasado desde que iniciamos el verano contigo, de si le ha gustado, si realmente sabe lo que hemos hecho, si se arrepiente de lo que ha experimentado y solo lo resumiré en algo, Esta lista, me dijo que ya quiere ser una mujer completa, quiere tener relaciones plenas y completas contigo.
  • ¿Y tú estás de acuerdo?
  • Aún sigo con dudas, la verdad, pues ella es una niña, casi 10 años, pero sigue siendo una niña, que es mi hija, es tu sobrina y para rematar, yo soy la mujer de tu hermano, tengo sexo intenso contigo y ahora voy a permitir que lo tengas con ella—dijo puntualizando cada falla que teníamos—pero ya hemos hecho demasiadas cosas con ella, como para ahora pensar que podemos parar, creo que ese tren ya partió hace mucho.
  • ¿Y entonces? –dije acariciándole las manos con mis yemas.
  • ¿Entonces? –hizo una pequeña pausa– ¿serás capaz de cogértela y ser gentil? ¿de respetar su tamaño? ¿de intentar o mejor dicho de esforzarte al máximo para provocarle mayor placer con el mínimo de dolor?
  • Jamás la lastimaría—apreté mis manos en las de ella—tú mejor que nadie lo sabe.
  • Si, lo sé, sé que la quieres demasiado para lastimarla, solo que no sé hasta donde llegue esto, creo que ella se está enamorando de ti—sus ojos soltaron una lágrima—y honestamente, también yo de ti.
  • Mi amor, yo también te amo—la acerqué a mí—las amo a las dos, son mi mundo, jamás las decepcionaré y estaré siempre para las dos en la forma que me necesiten.
  • Sé que estarás para nosotras, pero no del todo, pues en algún momento nos tendremos que ir y honestamente, tengo miedo, no sé si pueda estar físicamente con tu hermano de vuelta, he conocido la verdadera sexualidad y no sé si pueda regresar a lo que tenía antes.
  • Creo que nos estamos adelantando a los hechos—le dije y ella me volteó a ver—te deseo mucho, te amo, y sé que eres la mujer de mi hermano y si lo dejaras por mí, sería el fin de su vida, no creo que se reponga de una cosa así. Creo que debemos dejar que fluya e ir resolviendo las cosas como se vayan presentando ¿De acuerdo, mi amor?
  • Si, mi amor, confío en ti y sé que sabrás que hacer y cómo solucionarlo—se acercó y me besó, sentí la suavidad de sus labios, me entregaba su alma nuevamente, se alejó de mí y agitó su cabeza como despejándose y regresando a donde estábamos—y regresando a lo de Tania ¿tú estás listo?
  • Si, mi amor, lo estoy—dije sin dejar de acariciar sus manos.
  • Bueno, creo que ya no necesito decir más. Bueno, sí, solo una cosa más. Tania me puso una condición—dijo ella mirándome seria.
  • ¿Cuál?
  • Quiere hacerlo a solas contigo—dijo tranquila, mirándome a los ojos.
  • ¿A solas?
  • Si, de hecho, me pidió que me saliera de la casa, para dejarlos a solas, ´para que te la cojas y la hagas mujer. No sé por qué, pero quiere total libertad para estar a solas contigo.
  • ¿Y no le preguntaste por qué?
  • No, respeté su decisión, solo me dijo que la preparara antes, lavarla bien, limpiarle el culo, ella piensa que tal vez querrás su culo también, me pidió que le pusiera la mejor y más sexy ropa que tenía, y que la maquillara para ti. Me dijo que te quería excitar con solo verla.
  • ¿Y tú estás bien con eso? ¿Qué la desflore por todos lados sin que tu estés presente?
  • Creo que sí, creo que ella tiene el control de esto y sé que no necesito estar presente para cuidar a Tania, tú lo harás con gentileza como me lo dijiste hace un momento. Y que, si te la cogieras por todos lados, sería con la suavidad que ella necesita.
  • Si, mi amor, la cuidaré como el capullo más delicado del planeta y gracias por confiar en mí.
  • Siempre—me dijo y me volvió a besar
  • ¿Y cómo y cuándo será? –pregunté separándome suavemente de ella.
  • No lo sé—dijo mirándome a los ojos, no había pena o preocupación en ese momento—creo que en eso tu eres el experto.
  • ¿Yo? –dije sonriendo.
  • Pues, si, mira hasta donde nos has llevado, nunca en la vida imaginaría estar planeando con mi amante, que es hermano de mi esposo, o sea mi cuñado, desflorará a mi hija, que es su sobrina y aparte su novia formal y que apenas, en unas semanas, cumplirá 10 años—dijo abriendo los ojos—O sea, resumiéndolo, según parece, no llegara virgen de ninguno de sus huecos a su décima vuelta por este planeta. Y todo esto, es por tu audacia, así que será tu decisión.
  • Y ¿estás molesta por eso? –pregunté yo.
  • Creo que ya me estoy haciendo a la idea y, sobre todo, creo que ya no puedo estar sin los orgasmos que me provocas, bueno, que me provocan los dos, tú y Tania.
  • Y por eso te amo, me has entregado todo, jamás te dejaré de amar.
  • Ni yo a ti, aunque me duela no verte—dijo con algo de resignación sabiendo que esto era temporal y tendría que regresar con mi hermano.
  • Ya, mi amor, no pienses en eso, ya lo iremos resolviendo o tu vendrás aquí o yo iré allá.
  • ¿Lo prometes? –preguntó con un brillo de esperanza en sus ojos
  • Lo prometo—dije acercándola y dándole un beso—estaremos juntos los tres, más tiempo del que te imaginas.
  • Bueno ¿y ahora que hacemos?
  • ¿Y ahora? Pues celebrar tú y yo.
  • ¿Cómo? –preguntó ella con una sonrisa, pues ya sabía la respuesta.

Me levante, me acerque a ella y la besé, ahora con más pasión, nuestras lenguas se juntaron, sentí la tibieza de su boca, como se entregaba a mí en cuerpo y alma, sin condición alguna, solo hacía lo que le pedía.

Mi mano se fue a su pezón, lo acaricié suavemente, ella se movió un poco inquieta, se estaba excitando, sentí su mano en mi verga por encima del bóxer, sentí como la sacó y la masturbó, su mano se sentía muy suave en mi verga, me empujó hacia tras, haciendo que me separa de ella, bajo su cabeza a mi verga y la metió en su boca, nuevamente su tibia y suave boca le daba placer a mi verga

  • Aaahhh… Esme, mi amor

Ella se movía con la maestría que había aprendido, la sacaba de su boca para lamerla toda, su lengua se deslizaba a lo largo de mi verga, la masturbaba hasta sacar líquido preseminal, ponía sus labios en la glande, como si le fuera dar un beso, pero solo chupaba el líquido que salía, yo estaba en la gloria, su mano derecha me masturbaba, su boca me succionaba y su mano izquierda sostenía mis huevos acariciándolos, todo lo hacía al mismo tiempo.

La levanté para besarla, ella se colgó de mi cuello, mi verga dura se atoró en su entrepierna, nuestros rostros quedaron muy cerca el uno del otro.

  • ¿Sabes que te amo mucho? –le dijo tallando mi nariz sobre la de ella.
  • Lo sé y yo también te amo mucho—me dijo sonriendo, me dio un piquito en los labios—no sé qué haces o cómo lo haces, que no puedo evitar amarte.

Me besó apasionadamente, sentí el sabor de mi verga en su boca, eso solo me prendió más, mis manos bajaron de su cintura a sus nalgas, palpé la firmeza de estas, ella me besó con más pasión al sentir mis manos apretarle sus hermosas nalgas.

Suavemente la fui girando hasta que ella se apoyó en la mesa, abrió sus piernas, ya sabía lo que iba a hacer. Mis manos estaban ocupadas amasando sus hermosas tetas, por lo que, sin agarrar mi verga, solo con el movimiento de mi cadera la acomodé en su mojada raja, ella colaboró acomodándose, empujé suavemente y mi verga se deslizó suavemente dentro de ella, estaba muy, pero muy mojada, eso facilitó la penetración.

  • Aaahhh, Paco, mi amor—gimió arqueando su cabeza hacia atrás.

Mis manos se afianzaron de ambas caderas y con eso inicié un mete y saca suave, lento y profundo, sacaba mi verga hasta que esta quedaba solo en el introito, después, suavemente, la deslizaba dentro arrancando suspiros de Esme.

La boca de Esme vibraba cada vez que le metía la verga hasta el fondo, su labio menor temblaba con ansiedad cuando sentía como mi verga se abría paso dentro de ella.

  • Aaahhh—gimió cuando mi mano derecha se fue a su pecho derecho, ubiqué su pezón con mis dedos y lo apreté—aaahhh

Le giré el rostro hacia mí y la besé, sentí sus labios hinchados y suaves, siempre los sentía así cuando ella estaba en el punto máximo de excitación, mientras nuestras lenguas se enroscaban mis caderas se movían penetrándola por su encharcada raja.

  • Paco… paco… Paco… aaahhh—repetía mi nombre entre gemidos

Sentí dos manos que se posaron sobre mis nalgas, dejé de besar a Esme, que regresó su rostro al frente, con los ojos cerrados y su boca abierta, miré hacia atrás y vi a Tania que intentaba separar mis nalgas, ya había aprendido a lengüetearme el culo, no era algo que me agradara del todo, pero siendo ella una niña, mi sobrina y novia, me enloquecía, por lo que se lo permitía.

Me moví despacio, casi me quedé quieto y aflojé mis nalgas, Tania pudo separarlas y poner su rostro entre ellas.

  • Aaahhh—gemí sin poder evitarlo, al sentir la tibia y húmeda lengüita de Tania, que empezó a pasar su lengua de arriba abajo.

Esme sintió la baja de movimiento, por lo que abrió sus ojos y volteo a verme, miró mi rostro desencajado por el obsceno placer y bajando su vista miró a Tania que hincada atrás de mí me lengüeteaba el culo.

  • Aaahhh—gemí sintiendo la lengua de Tania en mi culo.

Esme se empezó a mover, movía sus caderas como si estuviera bailando reguetón, yo no podía moverme, pues si lo hacía apretaría mis nalgas y Tania no podría darme placer, eso lo sabía Esme, así que, ella se movió por mí.

  • Aaahhh, mis amores—dije entre dientes, la lengua de Tania y el movimiento de Esme, me tenían loco

De repente sentí algo más, un dedito de Tania se introdujo en mi culo, lo flexionó oprimiendo mi próstata, eso fue como un gatillo, casi grité cuando lo hizo y mi leche salió inyectada a Esme.

  • Aaahhh, aaahhh—gemí, sin poder evitar eyacular.
  • Aaahhh… aaahhh—gimió Esme sintiendo mis lechazos en su raja.

Tania nunca había hecho eso, fue mi primera vez, sentí el choque eléctrico fue algo que nunca había sentido, pensé que era broma eso del punto G en el hombre, ahora Tania, me lo acababa de comprobar.

  • Tania, mi amor ¿qué hiciste? –pregunté volteándola a ver, ella aun con su dedo dentro de mi—gggrrrhhh

Gruñí cuando ella lo sacó.

  • Jijiji, perdón, no puede evitar la tentación de hacerlo, hace tiempo que quería hacerlo, hoy me armé de valor ¿Te gustó? ¿te dolió? ¿estás enojado?
  • No, bebé, si me gustó, nunca lo había sentido.
  • Bueno en algo teníamos que ser las primeras—dijo Esme desacoplándose y volteando a abrazarme, mi leche escurría entre sus muslos.
  • ¿por qué siento que tú lo sabías? –pregunté mirando la sonrisa cómplice de Esme mientras se colgaba de mi cuello
  • Jajaja, no se te va una, Tania me comentó que lo quería hacer y yo la alenté, no que fuera ahorita, pero sí en algún momento que considerara apropiado lo hiciera. Creo que no pudo esperar.
  • Jajaja, son unas…–hice el ademán de atrapar a Tania, que corrió riendo y gritando.

Esme y yo nos metimos a bañar, nos lavamos con mucho amor y cariño, nos besábamos a cada rato como si fuéramos dos enamorados; después salimos y nos pusimos ropa ligera, sin ropa interior. Bajamos y Tania miraba la televisión, veía una película infantil.

  • Hola, mi amor—saludé, Tania se levantó y brincó, la atrapé en el aire y con sus piernitas rodeó mi cintura.
  • Hola, te preguntaría como estás, pero por la cara que tienes veo que estás muy feliz, de seguro te cogiste a mi mamá allá en el baño, otra vez
  • No, bebé—ahora la que contestó fue Esme, que se acercó y la besó tiernamente metiéndole lengua—no cogimos y mira que se le paró y se le puso como de piedra, pero fui fuerte y aguante la tentación, porque creo que ahora es tu turno.
  • ¿mi turno? –preguntó Tania con desconcierto.
  • Si, el tuyo, hablé con tu tío y está de acuerdo en lo que hablamos hace rato, y en el baño acordamos que sería hoy tu primera vez.
  • ¿De verdad, mami? –sus hermosos ojos verdes brillaron de emoción.
  • Si, mi amor, de verdad—dijo ella acariciándole el cabello—me alistaré y saldré, los dejaré solos, cómo tú me pediste y él te hará mujer.
  • Mami, yo…–gritó Tania emocionada.
  • No digas más—la interrumpió ella—ven, te prepararé para tu tío. Te pondré tan linda que eyaculará con solo verte.
  • Jijiji—rio Tania tapándose la boca divertida—sí, Mami.

La bajé suavemente y de la mano subieron las dos, veía la emoción en Tania, que volteo a verme antes de perderse en las escaleras.

Ahora no sabía que hacer, si cambiarme o quedarme así, me senté en el sillón, sentía mi corazón latir, era como si de verdad me la fuera a coger por primera vez.

Recordé como en la regadera mientras nos bañábamos, Esme me masturbó al mismo tiempo que me susurraba al oído que hoy sería el día que me cogería a su hijita por primera vez, me decía más cosas, de como quería que la pusiera, las posiciones, la intensidad, las perversiones que ella quería que le hiciera.

Lo hacía tan sensual mientras su mano se movía que casi eyaculo, se inclinó doblando sus caderas y me mamó la verga para chuparme mi líquido preseminal, se levantó y me besó con pasión. “se tierno, pero firme al cogértela, que sienta la verga de un verdadero hombre haciéndola su mujer”, me dijo mientras me masturbaba, casi eyaculo con esa sensación.

Continuará.

21 Lecturas/23 febrero, 2026/0 Comentarios/por adalberto1979
Etiquetas: anal, baño, cuñado, hermano, hija, madre, mayor, sexo
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