UNA CELEBRACION QUE SE SALIO DE CONTROL
Después de un año de separación de mis padres, el día de cumpleaños de mi madre me pareció una buena oportunidad para hacer una celebración y que sacarla de la monotonía en que se había vuelto su vida. Para ese día hice reservación en un muy buen restaurante y cuando se lo comente se alegró mucho..
Después de un año de separación de mis padres, el día de cumpleaños de mi madre me pareció una buena oportunidad para hacer una celebración y que sacarla de la monotonía en que se había vuelto su vida.
Para ese día hice reservación en un muy buen restaurante y cuando se lo comente se alegró mucho. Al llegar la fecha muy temprano antes de irme a la universidad fui a su habitación y como ya estaba despierta le entregue su regalo de cumpleaños, el desayuno con una rosa roja y la felicite muy efusivamente.
Luego antes de despedirme le recordé la invitación a cenar y le dije espero verte más hermosa que siempre para la celebración de tu cumpleaños.
En la tarde cuando regresé note que había estado en el salón de belleza haciéndose peinar y maquillar muy discretamente, pero resaltando su hermoso rostro.
Para estar a la altura, tomé un baño y me vestí con mi mejor traje, luego un poco de loción y bajé a la sala a esperar que ella estuviera lista.
Cuando descendió por la escalera quede maravillado por la forma como estaba vestida con una blusa de seda nacarada y una falda negra a media pierna, sus medias color humo y en el brazo su cartera y abrigo.
Enseguida me levente de la silla y fui a su encuentro manifestándole lo hermosa que estaba, lo cual ella agradeció, luego le ayudé a ponerse el abrigo para estar listos y que su conductor nos llevara al restaurante.
Al llegar allí, mi madre le dijo al conductor que fuera a la casa y dejara el auto, que nosotros solicitaríamos un transporte para el regreso.
Yo estaba muy orgulloso con mi madre, entramos al restaurante nos ubicaron y después de revisar el menú, escogimos la cena y le propuse a mi madre pedir una botella de vino para acompañar la cena y ella estuvo de acuerdo.
Trajeron las copas, nos hicieron probar el vino, lo sirvieron y luego brindamos chocando las copas por la celebración de la madre más linda. Como iban las cosas mi madre estaba muy feliz, tuvimos una conversación muy amena, nos sirvieron la cena que acompañamos con el vino y al terminar me di cuenta que nos habíamos bebido toda la botella, que creo no fue mucho, fueron tres copas para cada uno, pero suficientes para estar muy contentos.
Mientras mi madre fue al baño, yo pague la cuenta y cuando ella regresó estando en la puerta del restaurante ella miro su reloj y me dijo… son apenas las diez de la noche, si no te disgusta celebrar mi cumpleaños con esta vieja, porque no vamos a bailar, hace tiempo tengo deseos de hacerlo.
Preguntamos al portero del restaurante donde había un sitio para ir a bailar y nos dio indicaciones de un lugar a unos cuantos metros. Nos fuimos caminando y al entrar al sitio, vimos un ambiente muy elegante, que nos agradó, la persona que nos recibió nos llevó una mesa cercana a la pista de baile.
Mi madre pidió un coctel y yo solicite un tequila, los trajeron, admiramos el lugar muy bonito, las parejas muy elegantes acordes con el lugar y en medio de conversación de temas que nunca habíamos tocado, copas y baile nos dio la media noche. A esa hora me di cuenta que varias parejas en las mesas y la pista de baile disfrutaban de morreos abiertamente. Dos mesas atrás de la nuestra el hombre besaba a su pareja al tiempo que acariciaba sus piernas y algo más por debajo de la falda de ella y en la pista de baile el roce de pelvis era una constante, acompañándose de besos eróticos y caricias en los senos y nalgas.
Pensé que mi madre se iba a incomodar y me pediría nos fuéramos a casa, pero, al contrario, parece que estas escenas la excitaron. Ella como es tan observadora se dio cuenta que había parejas que desaparecían a través de una puerta y regresaban después de un tiempo. Entonces ella le pregunto a la persona que nos atendía que había allí. Él le respondió que eran reservados para las parejas que deseaban compartir intimidad. Con esta respuesta ella se quedó pensando y de pronto me dijo… tengo curiosidad por saber que pasa allá en esos reservados, ¿me acompañas a curiosear?
Me pareció excitante lo que me proponía y caminamos hasta la entrada a los reservados, ella entro adelante y comenzamos a ver cubículos de unos tres metros cuadrados, la entrada a cada cubículo tenía una cortina vino tinto, pero daba opción de mirar que sucedía dentro. En el primero que mi madre observo se detuvo unos dos minutos, ya en el siguiente se demoró un poco más y yo siguiendo su recorrido observaba a parejas desnudas o semidesnudas follando en todas las formas, algunas mujeres emitían gemidos de placer y los hombres se esmeraban por motivarlas, hasta que llegamos a un salón más amplio y allí habían varias parejas que compartían sexo, mientras un hombre se follaba a una mujer desde atrás, ella mamaba la verga de otro hombre y como todos los cubículos estaban ocupados, el único lugar al que podíamos entrar era el salón amplio pero mi madre prefirió nos devolviéramos por el corredor que habíamos ingresado escuchando gemidos de mujeres en algunos cubículos.
Al regresar a nuestra mesa, note muy excitada a mi madre, pidió otro coctel y me pregunto si yo deseaba otro tequila y acepte para acompañarla.
Después que bebió su coctel como si fuera un jugo, creo que tomo fuerzas y me dijo… que pena no te debí traerte aquí, yo no conocía este lugar y menos esos reservados.
Entonces en un ataque de atrevimiento, me tome el tequila y le pregunte de frente… ¿Te excito ver esas escenas?
Y de inmediato me dijo… Si y no sé porque te estoy contestando esto.
Le respondí tu eres muy joven y tienes muchos deseos de vida lástima que mi padre no te supo valorar. Eres realmente una mujer muy hermosa, además más sensual que todas las que vimos en esos cubículos.
¿Porque me dices eso?
Porque es verdad, eres más hermosa que todas esas mujeres y ahora quiero que bailemos.
La tome de la mano fuimos a la pista y todas las parejas a cuál más, estaban magreándose, entonces pensé si a ella la excitaba esto, no sé qué pudiera pasar, ya que con las copas que teníamos encima, ella y yo podíamos perder los estribos. Y así fue que pasado un par de minutos sentí su pelvis pegándose a mi verga que ya estaba erecta y durante todo el tiempo que duro el tema escuche como su respiración se fue acelerando más y más.
Solo faltaba que estuviéramos desnudos para comenzar a follar allí en medio de las parejas que estaban en situaciones similares.
Después de bailar tres canciones regresamos a la mesa y como era muy normal que las parejas se acariciaran abiertamente, le pasé un brazo por los hombros y atraje su cara para comenzar un beso que se prolongó por varios minutos. Estando en esto, mi excitación me impulso a acariciarle las tetas por encima de su blusa de seda, esto sin saber algo que después me entere y es que sus pechos eran su talón de Aquiles para generarle excitación.
Al notarla muy motivada, bajé mi mano a su entrepierna y comencé a acariciárselas sin parar de besarnos y cuando ella las separo fui directo a su concha que encontré super mojada, le corrí la tanga hacia un lado y uno de mis dedos penetro con facilidad su concha y allí comencé a escuchar sus gemidos y muy pronto ella alcanzó su orgasmo. Al parar su respiración agitada, me dijo gracias, lo necesitaba, tengo muchos deseos de sexo acumulados.
Entonces le propuse regresar a casa, pague la cuenta y un vehículo de servicio nos llevó a casa, por el camino ella se pegó a mi como si fuéramos pareja. Nos bajamos entramos a la casa y apenas se cerró la puerta ella me dijo… ¿Tu debes estar que explotas?
La verdad sí y con una mujer tan hermosa como tu imposible no estarlo.
Entonces ella, bajo el cierre de mi pantalón saco mi verga y comenzó a masajearla, yo le pedí nos desnudáramos, ella accedió y cuando volví a acariciar sus senos y esta vez besarlos, chuparlos y hasta darle pequeños mordisquitos, se encendió la gata en celo que había visto minutos antes.
Me arrodillé frente a ella y comencé a recordar lo que había visto en un video de adultos, comencé a explorar su concha con mi lengua, mientras continuaba con mis manos motivando sus senos y la excitación de ella creció tanto que me dijo… vamos a mi habitación.
Subimos corriendo y al llegar nos desnudamos totalmente y ella se acostó en su cama boca arriba, separo sus piernas y me dijo…. ven aca quiero que me folles.
Me acomodé y ella tomo mi verga la lubrico con sus flujos y la dejo en el lugar indicado para que yo comenzara la penetración. Su concha estaba tan lubricada que mi verga se fue dentro sin mucho esfuerzo y luego comencé e mover mi cadera para entrar y salir de su concha, y ella empezó a gemir cada vez más fuerte y me decía fòllame con fuerza quiero sentir tu verga muy adentro hazme lo que quieras y yo me esmeré por follarla como ella lo deseaba, pero no conseguía que alcanzara su orgasmo, le pedí se acomodara en cuatro y en esta posición a más de lograr mayor penetración mis manos tuvieron opción de motivar sus senos y su clítoris y así logre que ella gimiera con mucha fuerza cuando alcanzó su orgasmo, quedó rendida, yo me concentre un minuto más y explote dentro de su concha y ella se deslizo sobre la cama y sin desconectarnos fuimos calmando nuestras respiraciones.
Al día siguiente, cuando ya todo había pasado, ella me dijo… Hijo creo que lo que sucedió anoche fue una locura que pienso no se debe repetir. La culpa es mía porque yo soy tu madre, pero tenía tantos deseos sexuales que le ganaron a mi voluntad. A pesar que fue maravilloso, no lo debemos repetir y me dio un beso en la mejilla.
Como todo lo sucedido estaba tan reciente, no le di mucha importancia a lo que ella me decía, pero con el paso de los días no deje de pensar y verla como mujer y no como mi madre.
Así que un mes más adelante, estábamos acostados de lado, uno frente al otro, y nos separaba poco menos de un metro. Entonces, con la mayor naturalidad fui capaz de acercarme hasta no quedar mucho espacio entre nosotros. Mamá no dijo ni una palabra. Sólo unos pocos centímetros separaban nuestras caras y nos quedamos mirándonos fijamente, sin hablar.
Finalmente, reuní suficiente coraje para besarla. Apenas fue un ligero roce de mis labios contra los suyos. Ella no dijo nada y esto me animó a dar un paso más. Me sentí más nervioso que la vez anterior, en esta oportunidad no había existido licor. Con cuidado puse una mano en su cadera y miré sus ojos. No sabía qué estaba pasando dentro de su cabeza, pero había un millón de abejas zumbando en la mía. Mi respiración era dificultosa y mi pulso muy rápido. Nunca antes me había puesto tan nervioso. Nunca había sentido tanto deseo sexual como ahora. Pensé que explotaría. Llevé mis labios a los de ella y los acaricié muy suavemente con la punta de mi lengua. Seguíamos mirándonos fijamente. Deslicé mi mano lentamente por su cadera hasta su pierna desnuda. La sensación de su piel suave era excitante. Me retiré un poco hacia atrás y nuestras caras quedaron a unos diez centímetros de distancia. Sus ojos azules estaban fijos en los míos y me parecían tan hermosos.
–¿No crees que deberías hacer esto con alguna de tus amigas? –me preguntó ella en voz baja.
–No tengo ninguna en mente –respondí con voz igual de suave.
–Aun así… Alguien de tu edad… –su suave voz se mezcló con algo que me di cuenta que era lujuria.
–¿Qué pasa si no quiero a nadie más? Le respondí
La besé de nuevo. Esta vez, cuando deslicé mi lengua entre sus labios, seguí empujando. Ella dudó una fracción de segundo y luego aceptó mi lengua en su boca. Soy uno de esos a los que les gusta mirar a los ojos de su amante mientras le doy besos. Y fue gratificante descubrir que los ojos de mamá no se cerraban y los mantenía fijos en los míos. La besé suave y gentilmente al principio, para luego dar paso a un morreo bien guarro. Pensé pasado un rato, que debía hacerle saber a mamá que estaba excitado. Rogué que ella correspondiera mi excitación. Me sentía con suerte: después de todo, ella estaba dándose un beso de lengua con su hijo.
Di un salto de fe. Furtivamente, me bajé la cremallera de los pantalones, saqué mi verga y tomé su mano. Cuando puse su mano sobre mi verga, ella no se movió. Luego, de repente, sus largos y sedosos dedos rodearon mi miembro y comenzaron a acariciarlo lentamente. Jadeé suavemente en su boca.
–¿Te gusta, mamá?
–Sí…
–¿Vamos a fondo…?
–No debería… –jadeó–. ¡Pero lo necesito!
Moví mi mano hacia su culo y la acerqué con fuerza a mí. Nuestros labios y lenguas de repente se juntaron en un beso salvaje y apasionado mientras nuestros cuerpos se retorcían juntos. Presioné mi verga con fuerza contra su pelvis y gemí en su boca abierta. Puse a mamá boca arriba y luego me arrodillé entre sus piernas abiertas. Tiré de sus bragas con excesivo ímpetu, y ella levantó los pies en el aire mientras se las quitaba. Separó las piernas. Su rostro se llenó de lujuria mientras miraba su concha abierta. Fue magnífico.
–¡Quítate los pantalones, –dijo ella–! ¡Date prisa! ¡Hazme tuya!
Me quité la ropa a la velocidad de la luz mientras ella hacía lo mismo con su falda, su blusa y el sostén. Mamá y yo estábamos llenos de tanta pasión y lujuria que no me tomé el tiempo para admirar su cuerpo. ¡Por primera vez estaba en sano juicio en la cama con una hembra desnuda! ¡Me encontraba a punto de empalar su hermosa concha con mi verga! ¡Y la hembra era mi propia madre! Estaba mal y era tabú según los estándares de la sociedad… Y eso era probablemente lo que lo hacía tan erótico. Siempre me había sentido lleno de lujuria cuando me hacía pajas, desde cuando comencé a desearla. Sus piernas hermosas y sensuales se separaron al máximo mientras bajaba mi instrumento hasta su concha abierta. Ella agarró mi verga y rápidamente frotó la cabeza entre sus labios resbaladizos para lubricarla, luego la colocó en la entrada de su concha.
–¡mi vida, te amo! –jadeó cuando me hundí dentro de ella.
–¡Ooooooooh…! –suspiré entre dientes.
–¡No puedo creer que mi propio hijo me esté haciendo sentir mujer…!
–¿Estás contenta, mamá?
–¡¡¡Sí!!!
Apoyé mi peso en un antebrazo mientras agarraba una deliciosa teta con mi mano. Nuestros labios se juntaron de nuevo y nos besamos con una pasión digna de adolescentes que prueban lo que es un morreo erótico, nuestras lenguas acariciando y explorando. Le pellizqué los pezones duros, los tiré y los retorcí con pasión mientras ella jadeaba y gemía en mi boca.
Moví mis caderas con fuerza, metiendo mi verga rápido y profundamente en su concha. Ella recibió cada uno de mis duras penetraciones con un contra empujón en perfecta sincronía. Actuábamos como salvajes, fuera de control, y sentíamos que no podíamos tener suficiente de estas sensaciones. Logré meterme un pezón duro en la boca y lo chupé tan fuerte como pude.
Los dedos de mamá peinaron mi cabello y pequeños gemidos de deleite salieron de su boca mientras disfrutaba sus tetas. Chupé sus pezones y los disfrute despacio. Tomé sus manos entre las mías, estiré sus brazos por encima de su cabeza y la miré a los ojos mientras la seguía follando con embestidas largas y profundas. Finalmente, ella alcanzo su orgasmo en medio de gemidos intensos y yo muy excitado explote dentro de su concha, ella dijo… gracias esto fue maravilloso.
Desde ese día siento un placer enorme que cada vez que recuerdo ese momento y deseo se repita muchas veces mas


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