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Incestos en Familia, Infidelidad, Intercambios / Trios

Yo, mi esposa y mi sobrino de 10 años (y sus amigas del cole) Parte 2

Después de observar cómo mi esposa de 30 años masturbaba la enorme verga de mi sobrinito de 10 años y le llenara de leche su cara, ella me pide que pasemos al siguiente nivel. Mientras yo finjo dormir junto a ellos, él se coge a mi extasiada esposa..
No podía sacar esa imagen de mi mente. Mi esposa Naty que tanto amo, masturbando a mi sobrinito de tan solo 10 años. Ver a mi esposa tocar su gigantesco pene y escuchar como el gemía de placer con su respiración de agitada, me hacía confundir más y más. No soportaba la idea que alguien como yo, con una verga tan diminuta de tan solo 8cm, no pudiera competir con la verga de 19 cm de un niño. Y mucho menos ver la expresión de lujuria de mi propia esposa al recibir toda la leche caliente de mi sobrino en su cara.

Pero una parte de mi sentía un gran placer al recordar esa imagen, y mi pequeña verga también comenzó a excitarse. Seguía con los ojos cerrados fingiendo que dormía mientras escuchaba a Naty desvestirse, no entendía que pasaba o pasaría a continuación, solo sabía que era lo que tenía a mi esposa tan excitada y nerviosa de placer. Quería follar a mi sobrinito de 10 años y a su enorme verga mientras yo los miraba fingiendo dormir.

Cada pocos segundos abría mis ojos mínimamente y veía el cuerpo de Naty junto a Manu. Sus enormes y firmes tetas, su cintura definida y cuerpo rellenito pero curvilíneo, su vagina totalmente depilada y goteando, su culo redondo y enorme. Su rostro, sonrojado y excitado, podía ver como el vapor salía de su boca con cada respiración mientras sus ojos no paraban de ver a Manu dormir entre nosotros dos. El pequeño solo tenía una polera blanca y su ropa interior, con su gran pene marcado y a punto de explotar, con su rosada y húmeda cabeza asomándose cada vez más, mientras Naty se acercaba a él y le acariciaba su rostro.

Cerré los ojos una última vez y observé el reloj en el velador de Naty, marcaban las 23:30. Y mientras tiritaba de nervios, comenzó a espiarlos secretamente.

– Manu…Manu despierta – Susurro Naty mientras tocaba su delicado rostro de 10 añitos.

– ¿Tía Naty? – Dijo Manu con un ahogado grito, estaba totalmente en shock de ver a su tía totalmente desnuda y con sus grandes tetas frente a él.

– Shhh! – Susurro nuevamente Naty mientras ponía un dedo sobre los labios de Manu y con su otra mano me apuntaba a mí. Manu se volteo a mirarme y rápidamente cerré los ojos y pretendí estar dormido.

Estaba tiritando, pero ya no de nervios. Era una sensación extraña, una mezcla de rabia y excitación, tristeza y deseo. Mantuve mis ojos cerrados e comencé escuchar lo que ocurría.

-M-manu…podrías mostrarme – escuche a Naty decir con la voz quebrada pero llena de lujuria – ¿Podrías mostrarme tu pene otra vez? – susurro tiernamente a Manu.

– Tía! – Intento susurrar manu lleno de alegría – Si! Se lo mostrare, quiero que lo hagamos de nuevo, quiero que me hagas sentir rico otra vez tía Naty – Pude escuchar como Manu bajaba de golpe su linda ropa interior y como su gigantesca verga salía disparada de un golpe. No solo era su presencia, el olor de su pene era intoxicante, era como afrodisíaco puro, directo a tus sentidos, con tan solo imaginarlo me sonroje.

– Dios, un cuanto te corriste tanto en la tarde, aun se ve tan enorme – susurro Naty cada vez hablando de una forma que me recordaba más y más a todas las veces que experimentábamos una nueva experiencia sexual juntos.

Abrí uno de mis ojos para espiar sin que Manu se percatara y lo que vi y escuche hiso despertar mi pequeño pene erectandose por completo.

– Perdón por venirme en tu cara Tía Naty, a mis amiguitas no les gusta cuando saco mi leche, y tampoco tienen las tetas tan grandes como las suyas – Dijo Manu mientras se acercaba a una de las tetas de mi esposa y comenzaba a lamer sus pezones, que ya estaban duros y expectantes.

– Mmmnnhh Manu que haces…no d-debes hacer…mmmnnn sigue, que rico – gemía Naty de placer. Cerré los ojos nuevamente cuando vi que Naty volteo a mirarme. Lo sabía, estaba tan excitada como yo sabiendo que un niño de 10 años chupaba sus tetas mientras su esposo fingía dormir junto a ellos. Era una fantasía hecha realidad y solo sería el comienzo.

– Tus tetas saben mejor que las de Roci y Ale…y apuesto que eres mejor con la boca tía Naty – susurraba de placer mi sobrino a la vez que tomaba la mano de mi esposa y la llevaba a su enorme verga – Tóqueme de nuevo por favor, pero ahora pruébeme a mi tía.

– Manu… tu pene es tan grande, es el más grande que he visto, incluso más que mis consoladores y dildos – De pronto Naty sin dudar agarro con firmeza el pene de Manu y comenzó masturbarlo nuevamente. – Y estoy segura que esta aun llena de esa rica leche cremosa y calientita ¿Verdad?

– Mnnh ay que bien se siente tia –gimió Manu – estoy seguro que Marce no se corre tanto como yo, seguro él nunca la ha bañado en lechita de hombre – rio mientras doblaba su espalda de placer al ser masturbado por Naty.

– ¿Se siente rico Manu?

– ¡Si tía, me encanta!

No podía con tanta excitación, podía sentir como ambos respiraban pesadamente, todo el sexo en el aire de nuestra habitación, el calor comenzaba a subir mientras escuchaba, aun con mis ojos cerrados como mi esposa de 30 años masturbaba  a mi sobrino de tan solo 10. Luego la lujuria incremento al escuchar como la saliva de la boca de Naty comenzaba a ahogarse en húmedos sonidos alrededor de la gran verga de Manu. Abrí mis ojos nervios otra vez y pude verlo. Naty tenía el pene de Manu dentro de su boca mientras subía y bajaba llenando su miembro de saliva, ahogándose con cada mamada que le realizaba, sus ojos estaban cerrados, pero podía ver la felicidad a través de sus expresiones de ninfómana y depravada, sabiendo que estaba chupando el pene de un niñito de 10 años mientras su esposo la observaba. Manu gemía sin parar, ya no les importaba que yo estuviera “durmiendo” junto a ellos, solo eran un hombre y una mujer dándose placer, nada más importaba.

– Tía! AAHH Tía! ¡Que rico se siente su lengua, siga así me siento muy bien me encanta tía Naty!

Abrí mis ojos por completo, ya no podía más. Quería, tenía que ver esa imagen, necesitaba saber si mi esposa que tanto amo estaba siendo complacida, de formas que yo nunca pude. Mis ojos se abrieron al mismo tiempo en que Naty pasaba su lengua por el glande de Manu y nuestros rostros hicieron contacto visual. Pude notar como ambos nos sonrojamos, el vapor salía de nuestras bocas con cada respiración y jadeo sexual.

Naty me miro nerviosa, avergonzada, temerosa, pero aun mamando la enorme verga que tenía frente a ella, mientras con s mano izquierda tomaba y lamia, de un momento a otro estiro su brazo y tomo mi pequeño pene erecto con su mano derecha. Lo tomo con ternura, pero firmeza…ella amaba masturbarme y ver mi expresión cuando me corría, y sin dejar de chupar la verga de Manu, metió su mano bajo mi bóxer y comenzó a masturbarme una y otra vez. Su mano estaba sudada de nervios y húmeda con saliva y liquido pre seminal del pene de Manu.

No paso mucho hasta que el mío comenzó a salir y moje su mano también. Nuestros tres líquidos se mezclaron creando el lubricante perfecto en su delicada mano. Naty me miro y sonrió con amor y deseo. Me amaba y siempre lo haría, y juntos llegaríamos al mayor placer sexual. Saco su mano de mi bóxer y con el lubricante casero que creamos llevo su mano a su vagina y la mesclo con sus líquidos que goteaban de ella y se preparó para el siguiente nivel.

– M-manu – dijo con voz temblorosa y ya sin susurrar. – P-porque no metes tu cosito dentro de mí? – dijo mientras tomaba el pene de Manu y lo introdujo lentamente dentro de su lubricada vagina.

– Aaahh tía Naty…mmnhh sí que bien se siente, estas muy húmeda y caliente, es más resbaladizo que la vagina de Roci, mucho…aaahhh mucho más grande que la de Ale – Mi mente no procesaba lo que escuchaba, solo veía como mi esposa metía ese enorme y palpitante pene dentro suyo.

– Manu! ¡Dios que grande eres, vas a Aaahh!  Vas romperme entera Mmmnnhh Si! Aaaaahh! – Naty gimió sin importar nada, solo era placer y deseo en su voz.

Cuando por fin pudo meter esa verga dentro de ella, Naty volteo una vez más a mirarme. Mi rostro estaba sudado de excitación, rojo de deseo, ya no podía más, estaba demasiado excitado, nada me importaba, solo complacer a mi esposa. Y esta era la manera de hacerlo.

– Mmmnh Nnnh Tía! ¡Ninguna de mis amigas había podido meter todo mi pene dentro de ellas, se siente increíble!

– Si! Nnnhh Aaaahh que rico Manu, tu glande está besando la punta de mi útero, puedo Aaaaaahh!  ¡Puedo sentirlo!

Mi cabeza estaba a full, no podía creerlo, mi esposa se estaba cogiendo a mi sobrinito, podía ver como sus ojos se llenaban de lágrimas, pero de felicidad

– Marce – Dijo volteándose una vez más a mirarme, nuestros ojos se encontraron, me miro como pidiéndome permiso. Quería asegurarse que no estaba haciendo nada malo. Y no lo estaba, nada de esto era malo, era placer y sexo puro y llegaríamos hasta la última instancia si eso significaba complacer a mi esposa. La miré y sonriendo, asentí con la cabeza dándole mi autorización mientras seguía acostado junto a ellos. – ¡Marce, te amooo! AAAAAAHHHH! Siii!

Naty comenzó a saltar sobre la verga de Manu, una y otra vez, estaba totalmente poseída, subía y bajaba de su pene mientras gemía y suspiraba de placer y gozo, los sonidos de su vagina mientras todos sus líquidos lubricaban la verga de manu hacían que el aire se llenara de un olor a sexo indescriptible.

Manu estaba aun con los ojos cerrados, gimiendo tiernamente y agarrando a mi esposa de la cintura con sus pequeñas manitos, acariciando su enorme trasero mientras chocaba con sus piernas, a medida que su pene rompía por completo la vagina de Naty. Nunca la había visto de esta forma, gritaba y gemía de placer como nunca antes y no pude aguantar más. Comencé a quitarme el bóxer y a masturbarme mientras observaba como cogían desenfrenadamente.

– Mace! ¡El pene de Manu llega lugares que nunca había sentido! Mmmnnhh Nnnhh Aaaha! ¡Gracias! ¡Te amo Marce, te amo con…Aaaahhh!  ¡Con todo mi corazón Marce!

– Tía! Aaaahhh tu vagina me apreta mucho, ya…ya no Nnnhh ya no aguanto más…mi lechita! ¡Mi lechita llenara tu vagina tía Naty!

Los tres gritamos de placer mientras Manu llenaba de semen a mi esposa. Sus gemidos de niño eran exquisitos, se sentía tan bien escucharlo y ver cómo le costaba respirar luego de bombear toda su lechita dentro de Naty. Ella no paraba de jadear, estaba totalmente en un estado de éxtasis total, el semen se salía lentamente de su vagina aun con la gran verga de mi sobrinito en su interior.

-Marce! ¡Estas despierto!  – dijo Manu mientras agarraba las tetas de Naty. – La vagina de Naty es la mejor, ¿vamos a hacerlo los tres ahora sí?

Naty volteo a mirarme extasiada pero confundida. ¿era lo que decía Manu real? ¿mi sobrinito de 10 años quería tener un trio conmigo y mi esposa? Ya no podíamos detener esto. Era lo que queríamos, lo que todos queríamos e íbamos a seguir hasta el final. Y ahora era mi turno, debía asegurarme que ella aún era mía, mi esposa.

Naty finalmente bajo de la verga de Manu, y apretó con fuerza sus piernas para que el semen no saliera de ella y se acostó junto a mí. Tomo mi cara con sus manos y me beso. Sus labios y su lengua aún tenían el sabor del pene de Manu, su sabor era enloquecedor, era energía pura para continuar este taboo prohibido. Manu era un niño, tenía solo 10 años. Acababa de eyacular dentro de la vagina de mi esposa mientras yo los observaba acostado junto a ellos, me masturbe viéndolos.

Y me encantaba.

– Marce, Manu… –  Dijo Naty mientras se acostaba de espaldas entre nosotros dos. – ¡Follenme por favor!

 

¡Pronto parte 3!

136 Lecturas/14 enero, 2026/0 Comentarios/por Zxcv532
Etiquetas: cogiendo, follar, mayor, semen, sexo, tia, trio, vagina
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